Vichyssoise en La Cocinera – Crema de puerro y patata

Vichyssoise. Crema de puerro y patata
Vichyssoise. Crema de puerro y patata

La vichyssoise es uno de esos platos sencillos que uno piensa que para qué va a poner la receta en el blog y luego recuerda que este blog es para recordar esas recetas que hizo un día y estaban ricas y no tenerlas que buscar otra vez entre los libros y las libretas y esas cosas. Y la pone. Porque además todo el mundo dice que la vichyssoise se toma fría. Pero a mí me gusta tanto fría como caliente y en invierno es una maravilla llegar a casa, calentarla, poner las manos rodeando la taza (si está más clarucha) o el tazón (si está como para enfoscar) y entonarte y que te caliente la barriguita y te quedes así traspuesta…

Esta receta está hecha con La Cocinera. Es una empresa que ya no existe, pero hay muchos robots por el estilo. La pongo porque me costó una pasta y la tengo infrautilizada, así que todo lo que se pueda hacer con ella hasta que se me estropee, lo haré. Prometido.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 400 gramos de puerros, bien limpios y en rodajas
  • 200 gramos de patatas, peladas y lavadas después de pelar, cortadas en cuadritos
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 litro de caldo vegetal
  • 100 ml de leche vegetal
  • sal
  • pimienta negra
Vichyssoise. Crema de puerro y patata. Primer plano. Con pimienta negra recién molida.
Vichyssoise. Crema de puerro y patata. Primer plano. Con pimienta negra recién molida.

Preparación:

Echa todos los ingredientes en La Cocinera y programa. Si tienes el modelo 9300 (el antiguo), como yo, en el programa 2 durante 1 hora y 10 minutos, sin pala de amasar.

Si tienes el modelo 9400, usa el programa 21, con pala de amasar, durante 1 hora y 30 minutos.

Cuando esté fría, tritura. La puedes triturar en caliente, con una batidora de inmersión. Si la trituras con una batidora de vaso, tienes que quitar el tapón, poner un paño encima y batir. Y luego echar el paño a lavar. Así que usa una de inmersión o espera a que se enfríe.

Si no tenéis La Cocinera, es tan sencillo como freír primero los puerros en el aceite hasta que estén pochados (unos 5 minutos), añadir la patata y el caldo, llevar a ebullición, bajar el fuego y dejar cocer hasta que la patata esté (compruébalo pinchando con un cuchillo) y triturarla con la leche. Vamos, que es que más simple imposible. Se rectifica de sal, se le añade pimienta y a comer.

Puré de patata a la trufa

Este puré, que surgió porque se me acabó el aceite de oliva y acabé usando aceite de pepitas de uva y aceite de oliva a la trufa, es muy espeso. Espesísimo, que es como a mí me gusta. Si os gusta mucho menos espeso, hacedlo más ligero. Se hace con la MyCook. Y queda muy aromático. La verdad es que la trufa tiene un sabor fuerte, pero yo la considero imprescindible en muchos platos, como el risotto (que siempre o casi siempre mejora con unas gotitas de aceite trufado).

Ingredientes para 3 raciones:

  • 450 de patatas
  • 750 gramos de agua
  • 50 gramos de leche vegetal
  • 10 gramos de aceite de oliva
  • 10 gramos de aceite de pepitas de uva u otros 10 gramos de aceite de oliva adicionales
  • 5 gramos de aceite aromatizado a la trufa
  • pimienta blanca
  • sal
  • nuez moscada

Preparación:

Es tan sencillo como cocer al vapor las patatas, peladas y troceadas y luego batirlas con el resto de los ingredientes bien batidas, pero yo lo hice en la Mycook de la siguiente manera.

Pela y corta en dados las patatas. Pon el agua en la jarra y coloca la bandeja de vapor con las patatas dentro. Programa 30 minutos a 120º C y velocidad 3.

Quita el agua de la jarra para poder añadir la patata, la leche, la nuez moscada, la pimienta y la sal. Programa 2 minutos a 90º C y velocidad 5.

Añade el aceite directamente encima de la tapa, para que emulsione. Programa 1 minuto a velocidad 5, sin temperatura, para batir.

Patatas con pesto a la genovesa

La primera vez que probé pesto lo hice (atención) de uno de esos sobres de pasta preparados que no he vuelto a comprar desde que estaba en la Facultad. A eso y a las sopas de sobre les tengo ahora un asco tremendo. Este pesto es de Alicia, a cuyo blog soy adicta (soy adicta a unos 1357 blogs, creo) y, como vive en Italia, supongo que habrá probado la receta cientos de veces. Yo la tuneé, porque tiene mucha grasa para mi dieta, pero, con lo poquito que se usa en cada plato, tampoco importa mucho. A ver: hay quien puede plantar pegotones de pesto encima de las patatas, pero a mí me gusta más así. A la manera tradicional se hace con un mortero, pero yo no tengo paciencia y tengo que amortizar los euros que me gasté en mi robot de cocina.

Ingredientes para 1 ración de las mías:

  • 150 gramos de patatas cocidas

Pesto (sale una cantidad que a mí me sirve para muchas veces)

  • 40 gramos de hojas de albahaca fresca
  • 40 gramos de aceite de oliva virgen extra
  • 30 gramos de piñones
  • 2 dientes de ajo
  • sal al gusto

Preparación:

Cocemos las patatas en agua hirviendo durante 30 o 35 minutos (puede que haga falta más o menos, depende del tamaño de la patata). Mientras tanto, vamos haciendo el pesto.

Tostamos los piñones en una sartén sin nada de grasa durante unos minutos, a fuego medio, cuidando de que no se quemen. ¿Cómo sabemos si están? Pues no lo sé, la verdad. Yo cuando vi que tenían colorcillo y que, si acercabas la nariz a la sartén, olía muy bien, los aparté del fuego.

En el vaso de batir ponemos las hojas de albahaca limpias, el aceite, los piñones, el ajo y sal al gusto. Lo batimos bien hasta que quede una crema.

Se puede congelar. La salsa, digo. Las patatas congelan fatal.

Variación: Le podéis poner, claro está, levadura nutricional o parmesano vegano.