Mi vegablog

Yo, sinceramente, no sé cómo hablar de esta mujer. Sí sé qué decir, pero no por dónde empezar. Ya que este es un blog de cocina, comenzaré diciendo que es una especie de biblioteca culinaria: si no sé cómo hacer algo, le mando un mensaje y listo: ella se come todo el picante que no puedo comer yo. Su blog se llama Mivegablog. Es completamente vegano: quién se lo iba a decir a ella cuando comenzó a informarse para dejar de comer tanta carne que se iba a volver vegana en siete días y que se iba a transformar en una experta cocinera de verduras, legumbres, platos con soja y albóndigas de todo tipo. Le pirran las berenjenas: de hecho, ella fue quien me enseñó cuál es la mejor manera de hacerlas a la plancha, porque yo me desesperaba (sí, hay que taparlas: si no, puedes comenzar a las cinco de la tarde y a las diez de la noche habrá partes blancas y partes quemadas).

Calabaza Iles

Esta mujer, a la que no conozco, pero conoceré un día, espero, está pendiente de mis cosas como yo de las suyas. Veo a su hija crecer, sonreír, observo cómo va cambiando la fisonomía de su cara, cómo se mancha de hummus o de chocolate y la he escuchado decir hola o llamar a Maru con voz de trapo.

Croquetas. Muero por ellas.

Internet tiene estas ventajas. Un día quieres cambiar tu alimentación y ser más consciente de lo que comes y compras un sinfín de libros de cocina vegana, cuando ni sabías qué era el veganismo, y te metes en un foro y conoces a una mujer muy clara, sensible, absolutamente respetuosa, divertida y generosa con la cual acabas hablando día sí y día también.

Tarta de trufa

Y no solo eso: te da ideas de menús a porrillos. Menús de Navidad, menús de cumpleaños… Si uno ve su blog y ve, además, otras fotos de celebraciones de cumpleaños, piensa que su cocina debe de ser una especie de habitación voluptuosa y aromática de la que no querría salir… así pusiera treinta kilos.

He hecho varias de sus recetas. Tengo pendientes muchas más. Cada vez que veo una de sus tartas, lo juro, lloro.

Algún día adelgazaré y lo celebraré haciendo esto.

Qué demonios: para qué voy a esperar…