Vacaciones en Madrid. Shi-Shang y la comida china

Si hay una guarrada que me gusta en esta vida, es el pan de gambas. Que lleva gambas. Pero por lo visto lo hay vegano, aunque yo no me he molestado hasta ahora en leer los ingredientes de ninguna bolsa, porque dejé de comprarlo. Y la comida china también. Realmente, nunca he comido comida china en China, así que supongo que será otra gratísima sorpresa completamente diferente a lo que cocinan aquí, como ocurrió con la comida italiana hecha en Italia. Pero allá que me fui, por recomendación de Mivegablog, al Shi-Shang, que es un buffet barato, en pleno centro de Madrid y en el que comes fenomenal por nada de dinero.

Sushi, rollitos de primavera y fideos chinos en el Shi-Shang
Sushi, rollitos de primavera y fideos chinos en el Shi-Shang

El restaurante se llena. Y en realidad podemos decir que es vegano, porque lo único vegetariano son unos cuantos postres, así que no hay peligro de comer nada que lleve algo que no queramos. Yo cogí platos pequeños para servirme y poder probar varias cosas, pero no probé ni la cuarta parte de lo que había. Sí el sushi, los fideos chinos y el rollito de primavera. También el pollo al limón, que es el pollo al limón sin pollo más rico del mundo.

Pollo vegano al limón en el Shi-Shang
Pollo vegano al limón en el Shi-Shang

También cogí distintas bolitas crujientes que no sé qué son ni he probado en ningún restaurante chino tradicional, pero que estaban tremendamente buenas. No vi platos de no-pescado, que hubiera probado también y no había pan de gambas vegano. Snif. Mi gozo en un pozo. Sí, yo tenía la esperanza.

Bolitas de no-carne en el Shi-Shang.
Bolitas de no-carne en el Shi-Shang.

Pero había no-ternera en salsa y arroz frito tres delicias en los que el color amarillo de la tortilla de huevos que normalmente le ponen aquí lo añaden los granos de maíz. A mí nunca se me ocurren estas soluciones creativas en la cocina y me encanta coger ideas.

No ternera en salsa y arroz tres delicias en el Shi-Shang
No ternera en salsa y arroz tres delicias en el Shi-Shang

También cogí un platito de ensalada de algas wakame con zanahoria (tengo que hacer ensalada de algas porque tengo tres paquetes en casa). Por cierto, las algas tienen mucho yodo y es mejor consumirlas de ciento en viento. Que a la gente le da por una cosa saludable (es decir, una cosa de la que los medios dicen que son saludables, como los batidos detox y demás), mientras siguen desayunando galletas y se creen que las algas hacen milagros. Están ricas, se comen, las comemos, pero con mucha moderación.

Ensalada de algas en el Shi-Shang
Ensalada de algas en el Shi-Shang

Y comí postre. Porque el flan vegano no lo había probado en la vida y tengo mucha curiosidad. Sabe a flan, no sé con qué estará hecho ni lo pregunté ni lo quiero averiguar. También cogí un trocito de bizcocho. Psé. Está mejor el flan.

Flan chino y trocito de bizcocho en el Shi-Shang
Flan chino y trocito de bizcocho en el Shi-Shang

Además del buffet libre (creo que el concepto del buffet es el mejor concepto de la humanidad), también tienen menú de carta.

Está todo muy rico, la verdad. No es altísima cocina, pero es que yo a restaurantes de alta cocina no recuerdo haber ido en la vida… Si vais a Madrid, yo pararía allí.

Librería A Punto

Zona de cursos de la librería A Punto
Zona de cursos de la librería A Punto

En mi mapa de Madrid, también anoté las librerías gastronómicas. Hay dos: una, Aliana, a la que no fui, porque estaba un poco lejos de mi campo de acción, pero a la que prometo una visita, y otra, en plena calle Hortaleza, al lado de Berkana, que se llama A Punto y de la que me enamoré, porque la chica que atiende es un amor y además ha rescatado a muchos perritos de la calle.

Librería A Punto de Madrid
El de Cocina india vegana se vino a mi casa.

No es que vayamos hablando de nuestros perros y gatos al primero que pas… Oh wait. Bueno, la cosa surgió porque había un libro de galletas para perros y yo dije que deberían hacer uno para gatos y resulta que sí hay, pero que los gatunos se agotan enseguida y una cosa llevó a la otra y al final, una hora hablando. De gatos, perros, cursos y comida.

Esta Biblia panarra de Jordi Morera caerá por Navidad
Esta Biblia panarra de Jordi Morera caerá por Navidad porque cuesta 60 euros

En la librería hacen muchos cursos. Algunos de ellos los da Juliana Perpén, es decir, Spicy Yuli, tienda que ADORO desde que la descubrí y por la que siempre me paso. Me llevé amchur, ajenuz, una mezcla que se llama Mezcla del Trampero, me regaló un montón de cosas para que las probara… Tengo unas ganas de que esta mujer haga un curso de especias en la cocina vegana… O de mezclas de especias, pero sin que haya carne o pescado para comer… A ver si se les ocurre, porque Casilda, la dependienta, me dijo que organizaban cursos de cocina vegetariana o vegana antes, pero que no se llenaban y que, sin embargo, ahora se lo están planteando porque muchas personas han preguntado por ellos. Es toda una experta y hablar con ella en su tienda es maravilloso. Yo siempre me lo paso muy bien y aprendo mucho.

Sección de cocina vegana en la librería A Punto
Sección de cocina vegana y vegetariana, que parece mi biblioteca

Además del de Cocina india vegana, de Richa Hingle, que han traducido al español, me compré Cocina vegana, que vale cada uno de los céntimos de los casi 40 euros que cuesta. Qué maravilla de libro. La dependienta me confesó lo que sabe cualquiera: que no se pueden permitir los precios de Amazon ni de La Casa del Libro, con su cinco por ciento de descuento habitual. He comparado precios de dos libros en Amazon y en A Punto y difieren 50 céntimos. No los he comparado todos y cada uno sabe cuánto ha de racanear en su economía, pero yo le dije que de ahora en adelante, ya que traen libros en inglés, se los compraría a ellos porque prefiero sostener el pequeño comercio y me lo puedo permitir.

En el centro, mi adorada Isa Chandra Moskowitz, la autora de mis libros de cocina más machacados
En el centro, mi adorada Isa Chandra Moskowitz, la autora de mis libros de cocina más machacados

Yo, lo juro, no saldría de una librería gastronómica en la vida. Ah, también venden utensilios de cocina, cómo no. Ojalá hagan pronto cursos de cocina vegana, porque me apuntaría sin dudarlo. El único punto negativo que tienen es que la sección de libros vegetarianos y veganos está junto a la sección de Ponte en forma y cocina saludable en la página web: yo haría una específica de libros veganos (porque el 99 por ciento de las recetas de repostería tradicional ya son vegetarianas) y que el buscador de la web funciona fatal. Pero siempre nos quedará mandar un correo…

Vacaciones y una pérdida. Ecocentro y Viva Chapata en Madrid.

He tardado mucho en actualizar el blog. Primero, estuve de vacaciones en Madrid. Luego, cuando tenía una semana en casa para descansar, me avisaron de que el cáncer que le habían detectado a mi mejor amigo era incurable y me fui a Granada. Falleció el 1 de octubre, recién comenzado el día, mientras toda España estaba pendiente del referéndum catalán y yo no tenía cuerpo para abrir un periódico o ver la tele, que sigo sin tenerlo. No sabía cómo abordar este primer mensaje tras la vuelta, pero he decidido ir cronológicamente. Ya no recuerdo cuándo visité los restaurantes en los que comí, pero sí que comencé mi viaje a Madrid como si la visitara por primera vez: construyendo un mapa. Me he dejado muchos sitios por ver y comí en otros en los que no tenía planeado hacerlo, porque no apunté los restaurantes omnívoros con opciones veganas. Cada vez hay más. Menos en Extremadura, cada vez hay más en muchas ciudades de España. Y eso me encanta, porque a mí me gusta mucho salir a cenar por ahí. Y a comer. Y a desayunar.

Ensalada tipo Waldorf vegana en el Ecocentro
Ensalada tipo Waldorf en el Ecocentro

Alquilé un apartamento en Madrid, muy cuco, precioso, con una anfitriona que es un encanto, que es perfecto para pasar unas vacaciones yendo solo. Que era como yo iba. Me llevé el ordenador, lo cargué con un sinfín de capítulos de Fringe (qué maravilla de serie y qué maravillosos todos, pero sobre todo John Noble y Blair Brown) y, como llegué a las cuatro y pico de la tarde, me fui al Ecocentro, que era lo único que estaba abierto… para acabar comiendo un bocadillo de hummus con espinacas y una ensalada porque todos los platos, todos sin excepción, estaban decorados con una cantidad tremendamente alta de pimientos rojos. Las albóndigas, con pisto. Las hamburguesas de lentejas, con base de pimientos. Me cago en mi vida.

Coleslaw y bocata de hummus con espinacas en pan integral del Ecocentro
Coleslaw y bocata de hummus con espinacas en pan integral del Ecocentro

Con lo harta que estoy del hummus. Es falso, del hummus no me canso nunca, pero es cierto que, como ahora lo venden en los supermercados, cuando voy a casa de alguien, siempre tiro de él. Por supuesto, le hice fotos a todos los platos: muchas. Así que dividiré las vacaciones en varias partes. El bocata estaba bueno y la ensalada también. Tampoco unas explosiones de sabor, vamos a entendernos: supongo que lo demás sería más rico… si yo no odiara los pimientos tanto como los odio. Con la de oportunidades que les he dado, a los pimientos, pobrecitos. Con las ganas que yo tenía de hacerme al sabor y no ha habido manera…

El primer día en Madrid acabé en un autocine.

Autocine en Madrid
Autocine en Madrid

Opciones veganas en el autocine no conozco, así que nos fuimos a Viva Chapata (ya sé que os lo preguntáis: vimos Dirty Dancing, que, vista con ojos de adolescente, es una genialidad y vista con mis 41 años, da vergüenza ajena, pero, en estos casos, yo me dejo el cerebro en casa y disfruto de la música y ya está. Y de ver a Patrick Swayze, al que le tengo mucho cariño). Nos pusieron unos aperitivos: uno era hummus (me persigue). El otro, ni idea. Pero eran veganos, que la camarera se ocupó de recalcarlo, qué encanto de personal tienen allí, a pesar de que están hasta arriba.

Aperitivos en Viva Chapata
Aperitivos en Viva Chapata

Yo me pedí unas arepas, que vienen con unos sobrecitos de ketchup (luego descubrí por qué, y es que la masa es algo seca). Se llama «arepa reinventada» y es vegana (todo era vegano). Muy rica. El guacamole también.

Arepa reinventada en el Viva Chapata
Arepa reinventada en el Viva Chapata

Y la amiga con la que iba pidió (aunque al final lo compartimos todo) una pizza barbacoa. Y, como somos así de gochas, unas croquetas, que eran croquetones, de boletus. Crujientes y ricas ricas. Yo es que adoro las croquetas.

Croquetas veganas de boletus en el Viva Chapata
Croquetas veganas de boletus en el Viva Chapata

La pizza… Ay, qué rica la pizza. Las raciones son grandes tirando a enormes. Su salsita barbacoa, su blandura en el pan por arriba y su crujiente corteza por abajo, su soja texturizada, sus avíos… Tiene pimiento, pero está en trozos grandes y yo se lo quité. Sí, todo lleva pimiento en esta vida.

Pizza barbacoa en el Viva Chapata
Pizza barbacoa en el Viva Chapata

Y de beber, pedimos limonada con hierbabuena, que no es la típica limonada que te pueden servir en Granada, sino más bien agua con limón y hierbabuena, flojita, pero muy refrescante.

Limonada en el Viva Chapata
Limonada en el Viva Chapata

Y rodando como bolas nos fuimos a ver Dirty Dancing. Y a cantar y a bailar de cintura para arriba en el coche, que había que habernos visto.

Luego visité más restaurantes y, sobre todo, quedé con amigos y vi mucho teatro. También comí en casa y me levanté infinidad de capítulos de Fringe, serie que ya adoro. Y hubo tiempo no para ver museos, que los de Madrid me los tengo muy vistos (siempre merecen una visita, pero yo llevo cultura, ¿saben? y quería desconectar, que ya tenía compradas muchas entradas), sino para ver la exposición de Escher en Madrid (no vayáis, que ya no está) y que es una maravilla. Compré el catálogo. Siempre compro los catálogos… Es un vicio que tengo, junto a los libros de cocina. Que también me hice con dos en una librería preciosa, de la que ya hablaré, que si no, esto va a ser más largo que un día sin pan. Ay, el pan. Qué rico. Que sí, que nutricionalmente no será muy allá, pero qué rico está el pan…