Galletas de melaza y jengibre / Blackstrap gingersnaps

Las galletas de jengibre nos saben a Navidad. Estas saben a primavera y verano. O a Navidad. O a lo que queramos, porque no me resisto a comer galletas de jengibre solo en una época del año. Como siempre, cuando hago una receta por vez primera, la sigo al pie de la letra, pero creo que el gusto del jengibre aquí queda demasiado pronunciado, así que la próxima vez, en lugar de las tres cucharaditas de jengibre en polvo, pondré solo 1 y 1/2 y le añadiré canela, que creo que le va que ni pintado. Son galletas «picantes», dejan cierto regusto picante una vez se ha terminado de morder el último bocado, así que no sé si le gustarán a todo el mundo, porque generalmente se piensa que las galletas han de ser completamente dulces. Sin embargo, la repostería está llena de sabores que hay que descubrir pacientemente. De todos modos, por si las moscas, ¡¡no le pongáis todo el jengibre!! A mí me gustaron, pero a la inmensa mayoría de mis conejillos de indias no.

Receta extraída de Vegan Cookies invade your cookie jar:

Cómo medir la harina en esta receta:

Las autoras recomiendan medir la harina con la taza dejando un copete, darle unos golpecitos contra la encimera para quitar las burbujas de aire que se puedan haber formado y luego nivelar la superficie con un cuchillo o una espátula. También pongo las cantidades en sistema métrico decimal.

Ingredientes para 2 docenas de galletas:

  • 150 gramos (¾ taza) de azúcar
  • 100 gramos (1/3 taza) de melaza
  • 100 gramos (½ taza) de aceite de girasol, colza, cártamo…
  • 3 cucharadas de leche de soja, avena, arroz… Son 45 mililitros
  • ½ cucharadita de extracto de vainilla
  • 250 gramos (1 y ¾ taza) de harina todo uso
  • 3 cucharaditas de jengibre en polvo
  • ½ cucharadita de nuez moscada
  • ½ cucharadita de bicarbonato sódico
  • ½ cucharadita de sal

Preparación:

Precalienta el horno a 180ºC. Engrasa dos bandejas ligeramente o fórralas con papel de horno.

En un bol grande, bate juntos el azúcar, la melaza, el aceite y la leche con la vainilla.

En un bol aparte, mezcla la harina, el jengibre, la nuez moscada, el bicarbonato y la sal, tamizados. Agrega esta mezcla en el bol con la melaza y mezcla bien hasta formar una masa.

Coge pedazos de masa con una cuchara y con las manos mojadas y haz una bolita. Pon las bolas de masa en las bandejas, separadas entre sí unos 7 cm porque luego las galletas se expanden. Hornea 12 minutos, hasta que los bordes comiencen a estar marrones. Yo las tuve 15 minutos porque mi cuchara de galletas hace 1 cucharada y salen unas galletas bastante grandes y hermosas.

Deja enfriar 5 minutos en la bandeja de horno y luego pásalas a una rejilla. Este paso es fundamental, porque las galletas siguen haciéndose con el calor residual de la bandeja en la que se han horneado. Consérvalas en una lata de galletas.

A mí me salieron 14 galletas, porque las hice grandes. El tiempo de horno lo aumenté en tres minutos más, por esta razón.

La pastelería vegana – Las leches vegetales y sus derivados. Capítulo X

Leche vegetal. Podríamos decir «leche» a secas, ya que estamos en un blog eminentemente vegano (aunque haya recetas con leche animal y huevos, que se pueden sustituir perfectamente usando la tabla de sustituciones que ya hemos publicado. De hecho, en muchos blogs veganos aparecen las recetas así, tal cual: «una taza de leche». Solo si se necesita, por sus propiedades, alguna leche en concreto, de todas las que hay, se especifica. Lo que ocurre es que, en España, por Ley, no se puede usar la palabra «leche» si no es un alimento de origen animal. Quizá esto cambie algún día.

Porque, para comenzar, podemos hablar de lo que cuenta Olga Cuevas sobre la leche de vaca. Vamos a hacer algún extracto de sus declaraciones en la página En Buenas Manos, cuyos enlaces adjuntamos. Olga Cuevas es licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Salamanca y doctorada en Bioquímica por la Universidad Complutense de Madrid, especialista en Nutrición y Salud por la Universidad Politécnica de Madrid. En el blog Dime qué comes, en este enlace, podéis ver una entrevista en la que el entrevistador habla en catalán, pero ella responde en castellano.

Leche de soja

Tipos de leches vegetales

Leche de soja.- Es, quizá, la leche vegetal más conocida. Es indispensable para hacer buttermilk de leche animal, porque el resto de las leches no se cortan tan bien como ésta. A mí la leche de soja sin sabores no me gusta especialmente, así que solo la uso para cocinar. Generalmente, bebo leche de avena sin azucarar o leche de arroz (hay que fijarse, como siempre, en los ingredientes: las hay azucaradas y sin azucarar y preferiremos estas últimas). Si queréis saber más sobre ella, podéis hacerlo pinchando aquí. La leche de soja se obtiene a partir de soja y agua. Se puede usar para hacer cremas, batidos, helados, bechamel, natillas… es uno de los mejores sustitutos de la leche de vaca. No contiene colesterol, ni azúcar ni lactosa, así que es apto para diabéticos e intolerantes. Tiene fósforo, magnesio, hierro, vitaminas B, ácido fólico y aminoácidos.

Leche de coco

Leche de coco.- También se usa mucho en repostería. La hay normal o baja en grasas. Aquí hay un artículo para informarse sobre ella. Es una bebida bastante energética con alto contenido en aceites y azúcar, pero también contiene fibra y es de efecto diurético. Es muy rica en elementos básicos como vitaminas y minerales, magnesio, fósforo, calcio. Es la base de muchas salsas y recetas de la cocina asiática y con ella salen riquísimos batidos. Si se usa en pasteles que llevan coco, funcionará muy bien.

Leche de almendras

Leche de almendras.- Es muy fácil de hacer en casa. Si se compra, hay que tener cuidado porque la inmensa mayoría tienen azúcar añadido. Aquí enlazamos un artículo que habla de sus propiedades. Es de fácil digestión, tiene mucho potasio, es pobre en sodio y rica en proteínas, calcio y fósforo. Además, tiene fibra soluble e insoluble, con lo que protege la pared del colon. Y reduce el colesterol. En repostería, funciona muy bien con recetas que tengas almendras, claro que sí.

Leche de avellanas

Leche de avellanas.- Es otra leche de frutos secos exquisita. Si queréis conocer más sobre ella podéis leer este artículo. Como el resto de las leches de frutos secos, se hace con agua. Tiene muy bajo contenido en sodio y es rica en calcio y ácido fólico, además de en fósforo, hierro y fibra. Si hay recetas con avellanas, usad leche de avellanas y vendrá de maravilla.

Leche de arroz

Leche de arroz.- Hay yogures de leche de arroz, al menos en Estados Unidos, y la gente los adora. La leche de arroz se digiere maravillosamente bien y está muy rica. Aquí hay un artículo sobre sus propiedades. Se obtiene fermentando granos de arroz cocidos, frescos y molidos. Es también energética y sirve para elaborar postres porque es muy cremosa. Muchas tienen aceite de cártamo.

Leche de avena.- Desde que la probé, lo reconozco, no he vuelto a comprar otra. Aquí está el artículo con sus propiedades. Es muy digestiva y yo la tomo con café o con los cereales del desayuno. Es un gran sustituto de la leche de vaca. Con ella se pueden hacer salsas, natillas, batidos, bechamel y cremas dulces y saladas. Es muy rica en fibra y en vitamina B. Si uno es celíaco, ha de consultar con su médico para tomarla. La receta casera, la pueden ver en este enlace.

Hay otros tipos de leche: de espelta, de kamut, de quinoa, de nueces, de sésamo, de semillas de calabaza… Pero hemos puesto las que se usan más comúnmente en repostería. Si os apetece usar otra, ya sabéis: solo tenéis que probar.

El yogur

¡Es muy sencillo! ¿Una receta pide yogur? Añade yogur de soja o de arroz. Son buena fuente de proteínas y, además, no llevan lactosa, por lo que son mucho más digestivos.