Pasta korma

Escribo esto mientras espero que den las nueve y cuarto para irme a Sevilla a celebrar una boda que ya fue. Tengo que leer dos libros que presento (de Antonio Muñoz Molina, con él: quería una charla; y de José Ramón Alonso de la Torre), he de preparar una entrevista sobre un tema del que no sé absolutamente nada (el castigo como procedimiento de cambio: sí sé: lugares comunes) y me he levantado pensando en que desconozco cuándo comenzamos a correr tanto. He trabajado muchas más horas en mi vida. He tenido jornadas laborales kilométricas y explotadoras, como tantos de nosotros. Ahora, con un sueldo digno, con ocho horas en la radio, con más tiempo libre del que he disfrutado jamás, ando más estresada que nunca. No voy a decir que con más ansiedad: la ansiedad ha sido una constante en mí desde que recuerdo.

Pasta Korma
Pasta Korma

La pasada Semana Santa rescaté algunos de los libros de cocina omnívora que tengo, que son muchísimos, para veganizar algunos platos. Los de Jamie Oliver son sencillos y en «La escuela de cocina» hay recetas de pastas típicas de la cocina india que yo he adaptado porque, si le meto guindillas, me pongo malísima. Si queréis que pique más, añadid una o dos guindillas a la pasta y listo. Con ella haremos korma de soja texturizada, pero la podéis usar para verduras también, con leche de coco. O lo que se os ocurra, que hay por el mundo gente mucho más creativa que yo. También ando viendo todos los documentales de cocina y veganos de Netflix y añadiéndolos a mi lista, para inspirarme. Y para intentar que haya menos residuos en mi vida. Complicado, en el mundo en el que vivimos, pero algo se podrá hacer mientras esperamos que los gobernantes se pongan las pilas. Aunque sea una gota. Una gota siempre es mejor que nada.

Pasta Korma
Pasta Korma

Ingredientes:

  • 2 dientes de ajo
  • Un trozo de jengibre pelado de unos 2 cm.
  • 1/2 cucharadita de cayena en polvo
  • 1 cucharadita de garam masala
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de cacahuete
  • 1 cucharada de concentrado de tomate
  • 3 cucharadas de coco deshidratado
  • 2 cucharadas de harina de almendras (o un puñado de almendras, si no tenéis harina)
  • un manojito de cilantro
  • 2 cucharaditas de semillas de comino
  • 1 cucharadita de coriandro (cilantro en semillas)
Los ingredientes de la pasta korma en el robot
Los ingredientes de la pasta korma en el robot

Preparación:

Pon una sartén pequeña al fuego sin nada de grasa. Deja que se caliente y añade las semillas de comino y de coriandro. Deja tostar, mientras remueves continuamente, hasta que desprendan aroma (tarda unos minutos, 3 o 4). Deja enfriar. Luego, pon todos los ingredientes en un robot y bate hasta que obtengas una pasta.

Leche de coco

Esta leche vegetal (sí, ya sé: bebida vegetal porque la leche solo la dan los mamíferos. Pero a mí eso me da lo mismo: yo soy de las que abogan por subvertir el lenguaje. Y, si es espeso, blanquecino y se usa para el café, es leche. Sea de vaca, de cabra, de oveja o de pasto. He dicho)… esta leche vegetal, decía yo, se hace exactamente igual que las otras, como la de avena por ejemplo. Es decir, se bate el ingrediente que sea, se cuela en una bolsa especial para leches vegetales y se guarda. Solo hay una pequeña diferencia que luego contaremos. Cuando se enfría, se disocia, así que hay que darle unas sacudidas al bote tapado en el que la tengamos guardada y ya.

Con esta leche de coco se puede cocinar. Se puede cocinar y cocinar y cocinar; se puede usar con el té o el café (pero sabrá ligeramente a coco), se puede tomar sola o se puede hacer lo que uno quiera. Imaginación al poder.  Está hecha con coco rallado venido de donde Cristo dio las tres voces, que es de donde viene todo el coco (no sé si tenemos cocoteros en España, la verdad, pero lo dudo mucho: nunca he visto cocos de aquí. Claro que tampoco había visto fruta y verdura ecológicas de Extremadura y luego me enteré de que somos el primer productor del país, pero se exporta enterita. Y sí: Google es mi amigo, pero no tengo ganas de ponerme a buscar cosas ahora). Lo que yo quería decir con esto es que el coco, en caso de que se consuma, debería ser esporádicamente, porque sostenible no es. Ahora que lo pienso, yo he visto coco en las ferias de mi pueblo (Montijo) desde que era chica: ¿lo traerían de Sri Lanka, como el mío?

Ingredientes:

  • 150 gramos de coco rallado
  • 950 gramos de agua

Preparación:

Pon un cazo con el agua a hervir. Pero no dejes que hierva, solo que alcance el punto justo en el que está a puntito de ebullición. El agua hay que calentarla para liberar la grasa del coco. Añade el coco y bate a velocidad alta hasta que sea cremosa. El problema de batir en caliente es que, si usas una batidora de vaso, te saltará el cacito protector de la tapa por los aires y la leche también. No lo pongas y, en su lugar, pon un paño limpio tapando el agujero. También puedes batirla con una batidora de vaso potente. Luego, cuélala con la ayuda de un paño de muselina o una bolsa para hacer leches vegetales y escúrrela bien.

Ya la puedes guardar en un tarro. Cuando se enfríe, pon la tapa y métela en el frigorífico. Se puede congelar en cómodas dosis individuales (o de los que seáis en casa) o en la dosis que te marquen tus recetas favoritas y ya está.

Sobrará pulpa. No la tiréis, que también se puede añadir a salsas que no sean cremosas, sino que tengan tropezones, como salsas hechas con cebolla, algún plato de curry o incluso para aromatizar unas hamburguesas.