Hamburguesas de garbanzos con pipas de calabaza

Estas hamburguesas, así de pálidas, están muy ricas. Son de este libro de Dreena Burton, de la que tengo también todo lo que va sacando porque explica las recetas muy profusamente, que es como a mí me gusta. Son sin gluten, pero siempre y cuando cuidemos algunos ingredientes, como la avena y la salsa de soja, que ha de ser tamari.

Soy la tonta de las hamburguesas, lo reconozco. Tanto las hamburguesas como el seitán o las salchichas me solucionan una cena, porque no me da por comer platos muy elaborados en las cenas, ni sopas de legumbres ni nada por el estilo. Soy así. Supongo que es porque, cuando comía carne y pescado, las cenas se solucionaban de mala manera. Llego muytarde dos días por semana de inglés (muy tarde son las 22:30 y yo a esa hora me acuesto, porque me levanto a las seis de la mañana).

La receta es rápida de hacer, si se tienen los garbanzos y el arroz cocidos el día anterior.

Hay que tener en cuenta que no son súpermegahiperjugosas, como otras de las hamburguesas que hay en este blog: con frecuencia, he encontrado que las hamburguesas hechas de garbanzos (salvo las de Oh she glows, que son espectaculares) quedan más bien sequitas. Al principio pensaba que era porque me colaba yo con los amalgamantes y espesantes (harinas, avena…), pero, después de haber probado varias, de cocineras en las que confío, como Burton o Moskowitz, creo que es porque son pastosillas per se. Hasta recién hechas. Lo digo porque, en mi periplo por el proceloso mundo de las hamburguesas, me he dado cuenta de que, cuando las calientas en el microondas de más, se quedan secas, obviamente, porque pierden agua, así que tampoco os paséis. Lo mejor es descongelarlas en el frigorífico la tarde antes o la noche antes y luego, 1 minuto. Si están congeladas, 1 minuto por una cara y 40 segundos por otra.

Sí es cierto que la inmensa mayoría de la humanidad se come las hamburguesas en un pan, con bocadillo, un tomate jugoso, lechuga y alguna salsita. Yo no: yo me las como a palo seco. Pero, como todo tiene arreglo en esta vida, uno puede añadir una salsita: un poco de salsa barbacoa, un poco de ketchup o, la que más me gusta a mí, una salsa hecha con un yogur de soja, un diente de ajo pequeño picado y unas hojitas de hierbabuena o eneldo. Y así están espectaculares.

Ingredientes para 6 hamburguesas grandes:

  • 400 gramos de garbanzos cocidos
  • 1 diente de ajo mediano picado
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de levadura nutricional
  • 2 cucharaditas de tahini
  • 1 cucharada + 2 cucharaditas de vinagre de vino tinto
  • 1 cucharadita de salsa de soja (para los celíacos, de salsa tamari)
  • 1/4 cucharadita de orégano seco
  • 1 cucharada de semillas de chía molidas o 1 y 1/2 cucharadas de semillas de lino molidas
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • 40 gramos de cebolleta muy picada, sobre todo la parte verde
  • 20 gramos de albahaca fresca o al gusto. También puedes poner 1 cucharadita de albahaca seca
  • 150 gramos de arroz integral cocido y frío
  • 75 gramos de pipas de calabaza crudas
  • 100 gramos de copos de avena (si eres celíaco, asegúrate de que no tengan gluten)
  • aceite para freír

Preparación:

En un robot de cocina, mezcla los garbanzos, el ajo, la levadura nutricional (también puedes usarla de cerveza, claro está, aunque no sean lo mismo), el tahini, la salsa de soja o tamari, el vinagre, las semillas de chía molidas y la mostaza. Haz un puré. Sí, puré. No tiene que quedar textura en este punto. Si usas albahaca seca, añádela ahora también, antes de hacer el puré.

Agrega la cebolleta y la albahaca fresca y pulsa hasta que los ingredientes se incorporen. Ahora no tienes ya que hacer ningún puré, solo pulsar un poco el botón del robot de cocina, unos segundos.

Incorpora ahora el arroz, las pipas y la avena y bate de nuevo, parando e integrándolo todo con una espátula, hasta que esté todo bien incorporado y espeso. Ahora sí quieres que quede textura.

Quita las cuchillas y haz 6 hamburguesas. Puedes meter la masa 30 minutos en el frigorífico para que sea más compacta, pero de verdad que no le hace falta (yo no lo hice).

Para cocinarlas, engrasa una sartén con una fina capa de aceite y hazlas de 6 a 8 minutos por cada lado. Eso marca la receta, pero yo las puse en la parrilla eléctrica, que se hacen por los dos lados de golpe, y las tuve 10 minutos.

Luego ponlas en una bandeja o un plato, deja enfriar y congela envueltas en papel film. También las puedes comer directamente, claro está.

Sopa de garbanzos y arroz con col rizada


Esta sopa es muy suave, sabe a col y reconforta hasta a los muertos. A mí me encanta, la verdad. Además, tiene arroz (yo usé integral) y garbanzos, con lo que conseguimos proteínas completas… Por si acaso alguien se preocupa por las proteínas de los vegetarianos a estas alturas de la vida. Y es apta para celíacos, qué más se puede pedir. Es de la segunda edición del libro Vegan with a vengeance, que se publicó con nuevas recetas cuando hacía 10 años que Isa Chandra Moskowitz lo había sacado.

Ingredientes para 6 u 8 personas:

  • 115 gramos de anacardos crudos puestos en remojo toda la noche o, al menos, durante 2 horas
  • 215 gramos de garbanzos secos cocidos (una vez cocidos son 680 gramos)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla mediana cortada a rodajas finas
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 1 cucharadita de romero seco
  • 3/4 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra recién molida
  • 160 gramos de arroz integral
  • 3 tallos de apio muy picados
  • 2 zanahorias grandes picadas a cubos
  • 1200 ml de caldo vegetal
  • 200 gramos de col rizada sin el tronco de las hojas y picada
  • Cebolleta (la parte verde) a rodajas para decorar

Preparación:

Escurre los anacardos y bátelos en una batidora potente con 230 gramos de agua hasta que sea una crema. Dependiendo de lo potente que sea tu batidora te puede llevar de 1 a 5 minutos. Para de vez en cuando para raspar las paredes e integrarlo todo.

Calienta una olla a fuego medio con el aceite de oliva. Saltea la cebolla con una pizca de sal unos 5 minutos, hasta que esté traslúcida. Añade el ajo, el romero, el tomillo, la sal y la pimienta y saltea 4 minutos más.

Agrega el arroz, el apio y la zanahoria. Dale unas vueltas y agrega el caldo. Tapa y lleva a ebullición. Cuando hierva, baja el fuego, añade los garbanzos y, cuando vuelva a hervir, cocina hasta que el arroz esté. Yo lo tuve algo más de 15 minutos porque mi arroz era integral, pero lo tenéis que ir comprobando.

Incorpora ahora la crema de anacardos y la col rizada y hierve, a fuego lento, hasta que la col se haya rendido, de 3 a 5 minutos más. Prueba de sal y deja reposar 10 minutos.

La sopa se espesa mucho cuando se enfría, así que cuando la recalientes, solo tendrás que agregar un poco de agua y dejarla a tu gusto.

Verdinas Claudia

«Qué regalazo», me dijo Claudia cuando le conté que mi madre me había comprado verdinas. «¿Qué hago?» «Sofrito con mogollón de cebolleta, calabaza y tomate; pimentón de la Vera, verdinas remojadas, un buen caldo, la crock pot y a apagar teléfonos y desconectar timbres mientras disfrutas». Ea. Una receta estilo madre. Mucho de aquí, algo de allá.

Ingredientes para 7 raciones:

  • 1 calabaza cacahuete pequeña, pelada y cortada a dados
  • 3 cebolletas pequeñas, partes verde y blanca, picadas
  • 4 tomates pequeños, picados y sin semillas
  • 2 dientes de ajo pelados y picados
  • 320 gramos de verdinas
  • 2 cucharaditas colmadas de pimentón agridulce de la Vera
  • 1500 mililitros de caldo vegetal
  • sal
  • 2 cucharadas de aceite

Preparación

Ponemos las verdinas a remojo en agua durante ocho horas el día anterior al que vayamos a preparar la receta.

En una olla grande, a fuego medio, calentamos el aceite. Añadimos la cebolleta picada y dejamos sofreír durante 5 minutos. Luego, añadimos el ajo picado y sofreímos durante 1 minuto, removiendo de vez en cuando. Agregamos la calabaza y los tomates, salamos y dejamos freír durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que se queda sin grasa y se pega un poco, añade un poquito de caldo. Cuando falten dos minutos para finalizar la cocción, agrega el pimentón, remueve y deja freír también, dándole unas vueltas de vez en cuando.

Escurrimos las verdinas. Las colocamos en la crock pot con el caldo. Agregamos los ingredientes de la olla y ponemos en LOW de 6 a 8 horas. Cada crock pot es un mundo, así que a las seis horas, mira si están hechas, porque las verdinas son pequeñas y se cuecen más rápido.

Y sí: desconecta teléfonos y timbres, no pongas la tele y disfruta de este manjar.