Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

¿No sabéis qué hacer para la cena de Reyes? Pues estas croquetas (que son, en realidad, una especie de falafel, pero con los garbanzos cocidos en vez de crudos) con salsa teriyaki os pueden sacar del apuro, porque, si tenéis cocidos los garbanzos o los compráis de bote, se hacen en un pis pas. Si no tenéis cocidos los garbanzos y no queréis comprarlos de bote, puedes remojarlos en poco más de una hora, como conté en el post dedicado a las legumbres en la olla rápida. Una vez lavadas, pon las legumbres en una olla normal, añade agua para que las cubra unos 8 cm., lleva a ebullición y, una vez que hiervan, apaga el fuego, tapa la olla y deja reposar así durante 1 hora. Cuando transcurra la hora, ya las puedes usar. En olla rápida se cuecen en 14 minutos, con salida de vapor natural. ¿No sabes qué es? Lee este post donde explico cómo eliminar el vapor de la olla. La receta es de The Complete Guide to Even More Vegan Substitutions. Sí, tengo los dos que han sacado Celine Steen y Joni Marie Newman. Soy muy fan de las dos.

Ingredientes para 16 croquetas:

  • 3/4 cucharadita de almidón de maíz (Maizena, en España)
  • 75 ml (5 cucharadas) de agua
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharadas de sake (yo no tengo sake, pero tengo mirin y usé mirin)
  • 2 cucharadas de tamari o salsa de soja
  • 400 gramos de garbanzos cocidos
  • 1 cucharada de tahini o de mantequilla de cacahuete cremosa
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado
  • 1 y 1/2 cucharadas de panko o pan rallado normal
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1 diente de ajo grande muy picado
  • 2 cucharadas de chalotas muy picadas (yo usé dos chalotas y listo)
  • 2 cucharadas de perejil fresco o cilantro muy picados
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1 y 1/2 cucharadas de harina integral
  • Aceite de oliva para pincelar
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

Preparación:

En un bol pequeño, disuelve la Maizena en 1 cucharadita de agua. Ponlo en un cazo y añade 40 ml de agua (son 2 cucharadas más 2 cucharaditas) de azúcar, el sake o mirin y la salsa de soja o tamari. Cocina a fuego medio-alto hasta que sea un sirope, removiendo con frecuencia. Tardará unos 6 minutos. Reserva.

Precalienta el horno a 200º C. Prepara una bandeja con papel de hornear.

Pon los garbanzos en un robot de cocina y dale unos toques. No quieres hacer un puré, pero sí romperlos para que no quede ninguno entero. Ve parando y removiendo para que los de abajo no se hagan puré.

En un bol grande, bate 2 cucharadas de agua con el tahini o la mantequilla de cacahuete, el aceite de sésamo tostado y el zumo de limón. Añade los garbanzos, el ajo picado, la chalota, el perejil o el cilantro y la sal. Remueve bien para mezclarlo todo.

Ahora, añade el panko o el pan rallado normal, la harina integral y el bicarbonato sódico.

Remueve bien y amasa un poco. Divide la masa en 16 bolitas (como yo soy así, pesé la masa y cada bolita debía pesar 37,5 gramos: no soy tan exacta e hice unas de 37, otras de 40 y así). Pon las bolitas en la bandeja y echa aceite en spray o pincela. La masa es líquida, ojo, así que te puedes mojar las manos para hacer las bolitas si lo deseas. No chorreando, pero un poco húmedas y así no se te pega.

Mete en el horno 15 minutos. Saca la bandeja con ayuda de unas manoplas, para no quemarte y dale la vuelta a las croquetas. Hornea de 10 a 15 minutos más.

Saca y sirve con la salsa teriyaki.

Salsa de brócoli para pasta

Supe del libro de Cocina Vegana primero por su editora y luego por una de las autoras, Lucía, de Dime qué comes. Que, además, me lo regaló. No hago reseñas de libros de cocina hasta que no he probado varias de sus recetas. De este he hecho dos: el paté de lentejas, que está exquisito, pero que me quedó líquido (es decir, me quedó más líquido de lo que a mí me gusta, porque a mí me gustan los patés como para enfoscar paredes) y esta salsa de brócoli, que es lo más rico que he probado nunca. Realmente, yo del brócoli soy fan. Me lo como al vapor con un poco de sal y soy feliz. Me pasa lo mismo con el romanesco o con la coliflor. Así que ya haré la reseña cuando haga tres o cuatro recetas más. Adelanto que pienso que es un libro no solo para vegetarianos o veganos, porque los aspectos de nutrición le valen a todo el mundo (la gente no sabe lo que come: así, en general) y porque necesitamos ampliar nuestro recetario de verduras y hortalizas y, sobre todo, necesitamos dejar de cargarnos el planeta aunque sea por un día. Ya lo dijo Isa Chandra Moskowitz, hablando de la cocina vegana: que esperaba que no sonara muy fuerte, pero realmente era la única cocina que está intentando salvar el mundo. Y yo estoy convencida de ello.

Esta receta viene, en el libro, como una receta para rellenar rollitos. Pero yo la usé para pasta (el 90 por ciento de las veces uso pasta integral) y queda absolutamente fabulosa.

Ingredientes para 2 raciones:

  • 250 gramos de floretes de brócoli. El tallo lo podéis usar para una crema o para rallarlo y echarlo en ensaladas o lo que queráis. Los floretes hay que picarlos finos.
  • 1 cucharada (15 mililitros) de aceite de oliva
  • Algo más de 1/4 de cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de tomillo
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharada (10 gramos) de almidón de maíz (Maicena)
  • 2 cucharadas (20 gramos) de harina (yo usé harina integral de espelta) y podéis usar también harina sin gluten.
  • 450 mililitros (2 tazas) de leche de soja (en el libro usa de almendra, que yo no tenía)
  • 125 mililitros de leche de soja (1/2 taza) para mezclar con la Maicena

Preparación:

Calienta, en una sartén grande, el aceite a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, añade el brócoli y dale unas vueltas. Agrega la sal, el tomillo y la nuez moscada y saltéalo (es decir, hay que remover) unos 3 o 4 minutos. Espolvorea la harina de trigo y remueve bien, hasta que no quede harina visible en el brócoli. Baja un poco el fuego y agrega los 450 mililitros de leche de soja (las dos tazas). No subas el fuego ni nada, déjalo a fuego medio y deja que coja temperatura: hervirá.

Mientras hierve, mezcla la cucharada de Maicena con la leche de soja restante (es decir, con la 1/2 taza, los 125 mililitros) y remueve con una cuchara hasta que no queden grumos.

Una vez que la leche que está en la sartén hierva, añade la mezcla de Maicena y leche que tienes en la taza y remueve. Deja que espese: yo lo tuve algo más de 10 minutos hasta que espesó a mi gusto (que es bastante espesito). Prueba y rectifica de sal.

Si lo quieres más potente, añade pimienta negra y copos de chile o cayena, algo picantito, pero tampoco te pases, que no se trata de quitarle el sabor al brócoli.

Luego, cuece pasta o arroz o úntalo en tostadas para un bocadillo magnífico y p’adentro.

Como todo lo que yo hago en esta vida, se puede congelar.

Tofu lacado a la naranja

Del libro de cocina vegana francesa (que de francesa tiene poco, por cierto: a no ser que un producto tradicional francés sea el miso) de Marie Laforet ya hice el hummus con zaatar con resultados espectaculares. Aprovechando que estoy de vacaciones y que los gatos me dejan cocinar por las mañanas (más o menos), me dispuse a hacer un sinfín de recetas (hamburguesas, alubias, garbanzos -sin garbanzos: se me olvidó comprarlos, pero nada que no solucionen unas verdinas, oiga). leche de coco… Y aquí está este tofu lacado, pelín tuneado por mí para espesar la salsa y para aumentar las cantidades.

El enlace es de la librería Traficantes de sueños (AKA Trafis y la adoro por muchas razones) de Madrid. Voy a procurar poner pequeños comercios en lugar de los típicos enlaces a Amazon. Ya iré actualizando el blog con ellos.

Ingredientes para 5 raciones:

  • 500 gramos de tofu, prensado y escurrido, excepto si es del Aldi, que no hace falta
  • 2 cucharadas soperas de miso (blanco o el que tengas)
  • 1 cucharadita de 5 especias chinas
  • El zumo de 6 naranjas de zumo
  • Aceite de oliva
  • 2 cucharadas de sirope de agave (la receta original dice 4, pero yo le puse dos porque el zumo de naranja ya es azúcar de por sí)
  • 1 cucharadita de almidón de maíz (que es lo que en España conocemos como Maizena)

Preparación:

Cada bloque de tofu, se corta en tres trozos a lo largo; es decir, longitudinalmente, haciendo láminas por la parte ancha del tofu y no por la estrecha y luego, cada uno de esos tres trozos, se corta por la mitad (ahora sí, a lo ancho) y esos trozos se cortan a su vez diagonalmente. ¿Es un lío? No, no lo es: se trata de hacer triángulos de un cm de ancho más o menos.

En un bol, se mezcla el miso, el zumo de naranja y las especias. Se bate bien con un tenedor para que todo se mezcle.

En una bandeja plana (o varias: yo tuve que usar tres) se pone el tofu en una capa y se agrega la mezcla del zumo de naranja. Se deja macerar dos horas. Cuando transcurra una hora, se le da la vuelta.

Ahora, se calienta una capita de aceite (poca, queremos hacerlo a la plancha) en una sartén y se fríe el tofu: yo lo tuve cinco minutos por cada lado porque me gusta crujiente, pero esto va en gustos. Se va sacando a una bandeja. No tires la marinada.

Ahora, se coge un cuenquito pequeño, se echa la Maizena y se añade un poco del zumo de naranja de la marinada, que no se tira, repetimos (¿veis por qué hay que leer las recetas enteras antes de ponerse a cocinar?). Se disuelve la Maizena. ¿Que no se disuelve? Da igual, luego puedes pasar la salsa por la batidora y listo. Hay remedio para todo.

Pon la marinada en un cazo, dale un hervor y añade el contenido del cuenco con el resto de la marinada y la Maizena más el sirope de agave. La receta original dice que dejes reducir la salsa y obtendrás así una salsa clarita, pero a mí las salsas me gustan como para enfoscar paredes. Así que le añadí la Maizena y fui feliz. Luego, se sirve el tofu con la salsa y lo que se quede pegado al cazo lo puedes lamer con la lengua porque no vas a querer dejar ni una gota. Doy fe. Es una de las salsas más impresionantes que he probado.