Feliz lustro

Todos queremos ser Huck, dice una amiga mía. Yo sí, desde luego. Huck duerme tranquilito, se entretiene con cualquier chorrada que ocurre (una mosca que pasa, una pelusa, un cepillo, un papelito que se ha caído al suelo) y, cuando quiere amor, se coloca justo debajo de mi cuello (sí, es su sitio favorito), de lado a lado y se queda ahí un ratito, siempre más o menos corto, hasta que se va. Luego demanda cariño saltando y brincando para que le acaricie.

Aquí, cuando yo pensaba que le iba a acoger. Qué ilusa

Llegó así y yo quería acogerle.

Nunca se me han dado bien las acogidas. Coyote era acogida. Por cierto, está en remisión desde hace algo más de un mes. No es una remisión fuerte, porque su glucosa no baja de 100 y a veces me da sustos bebiendo más de la cuenta, pero está en remisión, jugando con Huck y saltando a la lavadora a pesar de su artrosis. Ya he aprendido que a los gatos hay que alimentarlos con comida húmeda baja en hidratos de carbono, menos de un diez por ciento, así que ahora todos comen lo mismo y han dado un cambio brutal.

Huck sigue igual de trasto que cuando llegó: es un cachorro eterno que se tira a pulso a la cama y me provoca microinfartos y luego me planta el culo en la cara porque me considera de su familia.

Hoy es su cumpleaños y la fecha de su cumpleaños siempre se me olvida porque son dos días: el 9 y el 10 de agosto, cuando comencé a moverlo todo para que se quedara en mi baño… y en mi vida.

Te quiero con locura.

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Muchísimas gracias

2 thoughts on “Feliz lustro

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