Seitán con salsa de coliflor

No tengo tiempo ni de rascarme. Como he contado cientos de veces, yo cocino los fines de semana, por la mañana. Por la tarde, los gatos se me revuelven y no paran de aporrear la puerta. Sé que hay quien corta verduras con los gatos pululando por la encimera, pero los míos son muy revueltos y, además, Huck se asusta y sale corriendo en cuanto oye el más mínimo ruido y lo tira todo. Así que lo hago como puedo, hasta que descubro con horror que no me quedan tuppers. Y que tengo tal vida social (mi vida social se activa en cuanto sale el sol, como la de todo el mundo) que me voy a pasar tres fines de semana por ahí. En Madrid y en Badajoz.

Seitán, zanahorias y salsa de coliflor
Seitán, zanahorias y salsa de coliflor

Así que tiré de crock pot. Fui a comprar un domingo por la mañana, que me vine de Badajoz y viví mis dos primeras tormentas sin visibilidad en la autovía y algún día le cogeré el punto al coche y no se me calará. Porque a mí los coches no se me calaban. Nunca. Ni los de gasolina ni los de diesel. Ninguno. Ninguno, coño. Hasta ahora, porque el mío, ese coche que voy a pagar durante siete años de mi vida, se me ha rebelado y se me cala en las cuestitas menos empinadas. Sigue creándome ansiedad, pero es que a mí todo me crea ansiedad. Al menos, ya lo aparco bien en la cochera y permito al vecino entrar por la puerta del conductor y no por la del acompañante. En fin. Algún día sabré conducir bien. O no, yo qué sé.

Lo malo es que en agosto me voy a Soria, así que tengo que hacer viajes largos de aquí a agosto. Porque son cinco horas. ¿Qué hay en Soria? Expoesía.  Realmente, en Soria lo que hay es un concejal de cultura que es culto. Y que no piensa que sus conciudadanos son tontos y, por eso, saca a la luz lo que generalmente no se ve (porque la poesía ocupa los espacios más mínimos de las estanterías en las librerías y se vende poco, pero existe y, sin ella, nuestra relación con el lenguaje, nuestros extrañamientos y demás, serían mucho peores), sin pensar que nadie va a ir a nada relacionado con la poesía. Ese concejal se llama Jesús Bárez y es filósofo.

No lo verán en los medios de comunicación nacionales. Pero ah, si esto se hiciera en Madrid, tendríamos Expoesía hasta en la sopa.

Me sale la periodista cultural que llevo dentro. Al final, en mi vida, como en las vidas de todos, supongo, las áreas se relacionan y no se sabe dónde comienza la cocina y dónde acaban los libros.

La receta es de Kathy Hester. La hice con estas salchichas.

Seitán con salsa de coliflor y zanahorias
Seitán con salsa de coliflor y zanahorias

Ingredientes para 7 raciones de 250 gramos cada una:

  • Para la capa de seitán:
    • 260 gramos de seitán en filetitos, salchichas de tofu a rodajas o 400 gramos de garbanzos + 1 cucharadita de Italian Seasoning, que se hace con 1/2 cucharadita de albahaca seca más 1/4 de cucharadita de orégano seco más 1/4 de cucharadita de tomillo seco).
    • 400 ml de agua
    • 100 gramos de champiñones picados o a rodajas
    • 2 cucharadas de harina
    • sal al gusto
    • pimienta negra recién molida al gusto
  • Capa de coliflor:
    • 400 gramos de coliflor, cortada en florecitas
    • 2 dientes de ajo enteros, opcional. Puedes poner 1 nada más.
    • 120 ml de leche vegetal
    • sal al gusto
    • pimienta negra recién molida al gusto
  • Capa de zanahorias:
    • 400 gramos de zanahorias, peladas y en rodajas finas
Seitán en salsa
Seitán en salsa

Preparación:

Engrasa la crock pot con un poco de aceite. Añade el seitán, el agua y los champiñones. La harina la usarás luego.

Pon la coliflor y el ajo, si lo usas, en un trozo de papel vegetal o de aluminio y ciérralo bien. Coloca el paquete encima del seitán. Haz lo mismo con las zanahorias y ponlo al lado del paquete de coliflor.

Cocina en LOW de 7 a 9 horas.

Antes de servir, saca los paquetitos y reserva. Espolvorea las dos cucharadas de harina encima del seitán y remueve bien. Añade sal y pimienta.

En una batidora, pon la leche, el ajo y la coliflor y bate bien. Agrega sal y pimienta al gusto.

Para servir, pon el puré de coliflor en una fuente. añade el seitán y, a un lado, coloca las zanahorias. Decora con perejil picado y a comer.

Stracotto

Todos los pueblos tienen su “santísima Trinidad”. En Nueva Orleans, son el apio, los pimientos y la cebolla. En España, los pimientos, la cebolla y el tomate. En Italia no son tres, sino cuatro: apio, cebolla, zanahoria y tomate. Con estos ingredientes se hace el stracotto, que es una receta florentina. De hecho, la saqué de un libro que se llama “Florencia, el arte de la cocina” que compré allí mismo.

Florencia. Firenze
Florencia. Su vista más famosa, me temo

La cocina italiana hecha en Italia no tiene nada que ver con lo que conocemos aquí como cocina italiana. Esa es una frase que dice mucho mi amigo Marco Scalvini, italiano, que vivió cuatro años en Florencia y que fue mi guía espiritual en mi visita a la ciudad. Estuve una semana y me hizo falta otra semana más mínimo para ver todo lo que quería ver. No sé por qué hay gente que dice que Florencia se ve en dos días: yo estuve solo seis horas en la Galería Ufifzi y me faltó mucho tiempo.

Stracotto. Plato florentino.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • 150 gramos de filetes de soja. Yo los compro en Vegan Place.
  • 1 cebolla a rodajas finas
  • 2 zanahorias peladas y a rodajas finas
  • 2 ramas de apio, sin los hilos y a rodajas finas
  • 1 diente de ajo picado
  • 100 ml de vino tinto
  • 400 gramos de tomates de pera a cubitos (yo los uso de lata cuando no es temporada)
  • sal
  • perejil
  • unos toques de pimienta negra
Stracotto

Preparación:

Hidrata la soja en un bol tapado con agua hirviendo (también puedes poner caldo) durante 10 minutos. Mientras tanto, pon el aceite a calentar en una olla grande a fuego medio.

Cuando el aceite esté caliente, añade la zanahoria, el apio y la cebolla y sofríe 10 minutos, dando vueltas de vez en cuando. Añade el ajo picado y sofríe un minuto más. Ahora puedes hacer dos cosas: una, escurrir la soja y freírla en aceite aparte, hasta que esté doradita o dos, sin tanto miramiento, añadirla a la olla una vez escurrida y sofreírla durante unos 10 minutos o 15 hasta que se haya evaporado el agua. Si lo haces así, que es como lo hago yo, sube un poco el fuego. Sala al gusto y ve removiendo. También puedes añadir unos toques de pimienta negra. Si decides dorar la soja aparte, cuando esté lista, échala en la cazuela para seguir con la receta tal y como viene a continuación.

Ahora, sube el fuego: ponlo a fuego medio-alto y añade el vino. Deja que se evapore: tarda menos de 10 minutos. No te olvides de remover, que la soja se puede pegar un poquito. Ahora, añade los tomates, baja el fuego y cuece otros 10 minutos, removiendo de vez en cuando.

Sirve adornado con perejil picado y a comer.

Salsa boloñesa con tempeh y soja texturizada

Los fines de semana de mi vida se dividen en: planes con amigos, que parecen casi vacaciones, porque vemos la ciudad (la mía, Mérida) de otra manera; encierro en casa cocinando, leyendo y mirando libros de cocina, días en los que solo salgo para ir a comprar; excursiones para asistir a fiestas tradicionales o ver castillos o monumentos con alguna historia truculenta o de leyenda detrás (es lo que tiene que la jefaza de Extremadura Secreta sea una de tus mejores amigas) y retomar la semana con mucha alegría. Para mí no hay diferencia, salvo el trabajo, entre los fines de semana y los días laborales: todo pertenece a lo que hago, a lo que pienso o a lo que soy. Me gustan los sábados lo mismo que me gustan los lunes o los miércoles. En realidad, a mí me gusta la vida, así, en general. En particular, algunas cosas un poco menos.

Salsa boloñesa con tempeh y soja texturizada
Salsa boloñesa con tempeh y soja texturizada

Comer sí que me gusta. 😉

Y esta salsa boloñesa también. Es del libro Mi pequeña carnicería vegana, pero la he tuneado porque no tenía algunos ingredientes (por ejemplo, tomate, que sí que tenía, pero era kumato y ese me lo como crudo con hummus) y vino tinto, que no sé cómo me he quedado sin vino tinto. Pero sí: esas cosas pasan: tres botellas de blanco, ninguna de tinto. Pues venga, es vino igual…

Ingredientes para 4 raciones de las mías:

  • 1 cebolla en cuadritos pequeños
  • 2 zanahorias peladas y en cuadritos pequeños
  • 1 rama de apio, sin los hilos y muy picada
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 200 gramos de tempeh
  • 30 gramos de soja texturizada fina
  • 150 ml de vino blanco
  • 300 ml de caldo de verduras
  • 60 gramos de tomate concentrado
  • sal, si el caldo no la lleva. Si la lleva, no hace falta
Boloñesa de tempeh y soja texturizada
Boloñesa de tempeh y soja texturizada

Preparación:

Calienta el aceite de oliva en una cacerola y dora la cebolla, el apio y las zanahorias a fuego medio durante unos 7 minutos. Mientras tanto, ve desmenuzando el tempeh en un bol y mézclalo con la soja texturizada: sí, en crudo: sin hidratar ni nada.

Añade el tempeh con la soja y sofríe unos 2 o 3 minutos, dando vueltas de vez en cuando (pero a menudo). Ahora, añade el vino, mezcla bien y deja que cueza, a fuego algo más bajo, hasta que se evapore. Tarda poco, unos minutos nada más.

En un bol, diluye el tomate concentrado en el caldo de verduras y, cuando se haya evaporado el vino, añádelo a la cacerola. Sube el fuego, deja que hierva y, cuando hierva, baja el fuego, tapa la cacerola y deja cocer 30 minutos.

Recuerda que, si tu caldo no lleva sal, hay que ponerle sal.

Ya está listo y, obviamente, lo que le va mejor es una pasta corta integral y a comer.