Minestrone de verdinas

Como tengo verdinas para parar un regimiento, gracias a una de mis muy mejores amigas, que es asturiana y la tengo como dealer (qué fino queda en inglés lo de ser un traficante de drogas, oyes), resulta que me he pasado meses repartiendo verdinas a diestro y siniestro y también comiendo sin parar esta sopa, que está riquísima, pero qué diantres: la cocina es innovación. Así que, con la base de una minestrone cualquiera (porque a la minestrone le puedes echar lo que te dé la gana) y sin tomate, porque me voy a entomatar, hice esta sopita que está bien rica… y que no, no he sacado de ningún libro. Porque yo creo, ¿eh? Poco, pero creo. Y, cuando me digo: «Es que no te inventas recetas», me digo también: «Mari, tendrás que amortizar el dinero que te has gastado en las cuatro estanterías de libros veganos que tienes en casa». Así que váyase lo uno por lo otro. De hecho, tengo libros infrautilizados a los que les tengo que dar más oportunidades. He dicho.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 180 gramos de verdinas puestas en remojo la noche anterior
  • 150 gramos de judías verdes
  • 30 gramos de cebolla cocida casi caramelizada (bueno, vale, podéis usar cebolla normal, pero hay que pocharla antes)
  • 350 gramos de calabaza, pelada y cortada en dados
  • 200 gramos de calabacín, pelado y cortado en dados
  • 1 litro de un buen caldo vegetal
  • 1 cucharada de Italian Seasoning (es decir, si no tenéis, 1/2 cucharadita de albahaca seca más 1/4 de cucharadita de orégano seco más 1/4 de cucharadita de tomillo seco).
  • Sal al gusto
  • Copos de pimiento rojo al gusto

Preparación:

Es más sencillo que nada. Se echan todos los ingredientes en la crock pot y no os olvidéis de la sal (echad poca, porque siempre se puede arreglar al final: de hecho, yo siempre la echo al final).

Se programa en HIGH de 7 a 9 horas. Y ya está. Yo las tuve nueve.

Y ahora, las preguntas, a las que me adelanto: ¿Por qué 9 horas en HIGH cuando hace nada las ponías de 6 a 8 horas y en LOW -que es la mitad de potencia-?

Pues porque mis verdinas están a punto de caramelo: esto es, cuanto más tiempo tiene una legumbre, más tarda en cocer. Así que, si las tenéis casi recién cogidas, ponedlo 6-8 horas en LOW y se os harán. Nunca dejéis las legumbres más de un año o año y medio, porque si no, no hay quien las cueza. O eso dicen, que yo no lo he comprobado…

Verdinas Claudia

«Qué regalazo», me dijo Claudia cuando le conté que mi madre me había comprado verdinas. «¿Qué hago?» «Sofrito con mogollón de cebolleta, calabaza y tomate; pimentón de la Vera, verdinas remojadas, un buen caldo, la crock pot y a apagar teléfonos y desconectar timbres mientras disfrutas». Ea. Una receta estilo madre. Mucho de aquí, algo de allá.

Ingredientes para 7 raciones:

  • 1 calabaza cacahuete pequeña, pelada y cortada a dados
  • 3 cebolletas pequeñas, partes verde y blanca, picadas
  • 4 tomates pequeños, picados y sin semillas
  • 2 dientes de ajo pelados y picados
  • 320 gramos de verdinas
  • 2 cucharaditas colmadas de pimentón agridulce de la Vera
  • 1500 mililitros de caldo vegetal
  • sal
  • 2 cucharadas de aceite

Preparación

Ponemos las verdinas a remojo en agua durante ocho horas el día anterior al que vayamos a preparar la receta.

En una olla grande, a fuego medio, calentamos el aceite. Añadimos la cebolleta picada y dejamos sofreír durante 5 minutos. Luego, añadimos el ajo picado y sofreímos durante 1 minuto, removiendo de vez en cuando. Agregamos la calabaza y los tomates, salamos y dejamos freír durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que se queda sin grasa y se pega un poco, añade un poquito de caldo. Cuando falten dos minutos para finalizar la cocción, agrega el pimentón, remueve y deja freír también, dándole unas vueltas de vez en cuando.

Escurrimos las verdinas. Las colocamos en la crock pot con el caldo. Agregamos los ingredientes de la olla y ponemos en LOW de 6 a 8 horas. Cada crock pot es un mundo, así que a las seis horas, mira si están hechas, porque las verdinas son pequeñas y se cuecen más rápido.

Y sí: desconecta teléfonos y timbres, no pongas la tele y disfruta de este manjar.

La despensa vegana – Verdinas

No se encuentra mucho sobre las verdinas en internet. La información que he escogido viene de las páginas Directo al Paladar, Restaurante Asgaya y Gastronomía y Cía. Se sabe, eso sí, que se cultivaban en Llanes, en Asturias, que tan buenas legumbres nos da. Algunos dicen que las trajeron de México; otros, que de Sudamérica. Otros cifran su origen a principios del siglo XX, de Francia, de la mano del Conde de la Vega del Sella.

Son legumbres. Muy suaves, alargadas, de la familia de las alubias, verdes. Y debido a esta suavidad, en los guisos tradicionales se les echan otros ingredientes (animales, que aquí no usamos, como el pescado, pero se obvian el tocino, la morcilla, el chorizo y demás). Cuestan un ojo de la cara… O no. El kilo sale a unos 18 euros. Pero, teniendo en cuenta que yo, con un kilo, tengo para un sinfín de raciones, si echo cuentas, el plato de verdinas me sale a euro y medio, así que no está mal. Las conocí por mi amiga Claudia, que es fan fan fan total. Cuando le dije que mi madre me había comprado medio kilo de verdinas, me respondió: «Qué regalazo». Y me dio una receta, que pondré en unos días.

Como todas las legumbres, son ricas en hidratos de carbono, proteínas, fibra y minerales. Como son tan suaves, algunos dicen que no es necesario ponerlas en remojo, pero yo no me he arriesgado. Y, por supuesto, les viene mucho mejor una cocción al chup chup, es decir, lenta… o una crock pot.