Hamburguesas de garbanzos y guisantes

He tenido, a menudo, varios problemas con las hamburguesas vegetales, cuyos ingredientes han de estar bastante secos para no ponerte ahí a echar gluten, avena, copos de centeno o pan rallado a cascoporro. Desde que descubrí la plantilla de Heather Crosby, en su libro Pantry to plate, soy feliz. Muy feliz. Sí, llevan un ingrediente raro: psyllium en polvo. Yo se lo pido a Cristina, de Vegan Place. Si no lo tiene listado en la página, os lo solicita al distribuidor. Se usa como se utilizaría el huevo, pero es mucho mejor amalgamante. Si usáis semillas de lino mezcladas con agua o cualquier otra cosa, tened en cuenta que os puede quedar más líquida y necesitaréis algún aglutinante más.

¿No os gusta ese guisantito que quedó entero ahí, a un lado? Qué mono es. Qué ricos están los guisantes. Qué versátiles son. Qué de todo. Iba a poner que se hacen en nada, pero no: hay que remojar los garbanzos, ponerlos a cocer, freír cosas durante media hora o así… Sin embargo, en la vida hay que comer y a la cocina hay que invertirle tiempo. Es una cuestión de supervivencia y de cuidado de una misma y del entorno: buscar ingredientes locales y de temporada (ejem: los guisantes son congelados), comprar en pequeños comercios, buscar un grupo de consumo para las verduras, comprar plantas aromáticas y rezar para que no se te mueran… Esas pequeñas cotidianeidades de la vida.

Ingredientes para 5 hamburguesas grandes:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo muy picados: los míos son enormes. Esto va en gustos: le podéis poner o no, de 0 (jijiji) a 5 dientes de ajo.
  • 1 cucharadita de sal (o al gusto: probad la masa)
  • 1 taza (160 gramos) de cebolla muy picada
  • 2 tazas (300 gramos) de patatas peladas y a cuadraditos
  • 1 taza (150 gramos) de guisantes frescos o descongelados. 
  • 2 tazas (300 gramos) de garbanzos lechosos cocidos
  • 1 cucharada de cebollino fresco picado
  • 1/2 cucharadita de tomillo fresco picado
  • 1/2 cucharadita de perejil fresco picado
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 1/4 cucharadita de chile chipotle en polvo
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon
  • 1/2 taza (120 gramos) de tomates secos. Los míos eran en aceite de oliva virgen extra porque no encontré tomates secos sin aceite. Lo que hice fue escurrirlos bien. Pero usadlos sin aceite, mejor.

Preparación:

Pon una sartén grande de paredes altas a fuego medio. Una vez que esté caliente, añade 1 cucharada de aceite. Deja que se caliente también (sí: la cocina va de dominar el calor) y agrega las patatas. Deja cocinar, removiendo de vez en cuando, durante 20 minutos o hasta que las puedas pinchar con un tenedor y las traspases bien, pero aún estén firmes.

Incorpora la cebolla y sofríe 5 minutos más, removiendo. Ahora, añade el ajo y saltea 1 minuto. Echa los guisantes y los garbanzos y tenlos un par de minutos más.

Pásalo todo a un robot de cocina, pero no batas aún. Añade el tomillo, el cebollino y el perejil y espolvorea el psyllium. Espolvoréalo por todas partes, no lo pongas de golpe. Ahora, espolvorea también la sal y el chipotle en polvo y añade los tomates secos y la mostaza.

Bate, con toques cortos. Tendrás que parar la máquina varias veces para ir integrando la mezcla, porque no quieres un puré, quieres textura, pero que esté todo picado a trozos uniformes. Algún guisante, como me ha pasado a mí, te puede quedar entero, pero no importa.

Forma hamburguesas: el tamaño depende de vosotros. Yo las hago grandecitas y así me como una de cena con una ensalada o gazpacho o un sofrito de verduras o lo que sea y voy que me mato.

Calienta una sartén a fuego medio y agrega la otra cucharada de aceite. Una vez que el aceite esté caliente, las pones 15 minutos por un lado y luego les das la vuelta con la ayuda de una espátula y las pones otros 10-15 minutos por el otro. Ya están listas. Se pueden congelar. Luego las descongelas en el frigorífico y las calientas como te venga en gana (sartén, microondas, lo que quieras) y ya tienes comida lista.

Frittata de zanahorias y tomates secos

Frittata de zanahorias y tomates secos
Frittata de zanahorias y tomates secos

En realidad, esta receta no lleva zanahorias: lleva espárragos, con los que hubiera quedado muchísimo más vistosa, pero no había espárragos en la frutería.

Yo no sé si a vosotros os pasa lo que a mí. Cuando llega el fin de semana, cojo un montón de recetas. Nunca son un montón, seis o siete. Nunca me da tiempo a hacerlas todas. Este fin de semana en el que escribo esto (que es el del 14 de mayo, aunque se publique más tarde, porque a mí mantener un blog constantemente sin programar, no se me daría bien: actualizo cuando hay tiempo), escogí dos recetas de hamburguesas, una de un aliño de ensalada, esta frittata, unas croquetas, un kebab… Pues nada, al final me lié haciendo gazpacho de fresas en cantidades industriales (queda mucho más cremoso que en la foto, que hice en casa de una amiga sin batirlo de nuevo después de congelarlo, lo prometo), bacon de tofu (que, para mí, es imprescindible porque me saca de muchos apuros cuando no tengo nada para cenar), hummus con zaatar y esto. También puse una olla lenta con un invento que no sé si estará bueno, pero ya lo comprobaré. Y cocí muuuuuchas lentejas para hacer chorizo, pero al final acabé congelándolas solas en tuppers para mezclarlas con tomate frito y hacer boloñesa. Ya está. Y limpiar areneros. Y acabé a las mil. A las mil son las siete de la tarde, pero eso, para mí, es a las mil, porque a mí la siesta los fines de semana me gusta dormirla antes de comer.

Además, yo es que soy lenta picando, todo hay que decirlo. Hay gente que pica verduras a la velocidad del rayo. Yo tardo un montón. No sé cómo lo hacen, pero me dan mucha envidia. En fin: comer hay que comer y es mejor comer bien que mal, así que al menos tengo comida de batalla para ir tirando… porque, cuando esto salga publicado, yo estaré viniendo de Granada y el siguiente fin de semana tengo feria del libro y el siguiente una comunión y el siguiente presento un acto y el siguiente no sé qué hay y al otro, una boda en la que a ver qué me ponen de comer. Haré fotos, prometido.

Y, sin más dilación (este es mi momento de relax y no he hablado con nadie en todo el día, salvo por WhatsApp), aquí va la receta, que es de Isa Chandra, tuneada por mí.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 450 gramos de tofu extra-firme, prensado (aunque sea del Aldi) y escurrido
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharadita de mostaza de Dijon
  • 13 gramos (1/4 taza) de levadura nutricional
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • 1 cebolla pequeña picada en cubitos
  • 3 zanahorias grandes, cortadas en cubitos muy pequeños
  • 40 gramos (1/4) taza de tomates secos en aceite, muy picados
  • 2 dientes de ajo muy picados
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1/4 cucharadita de cúrcuma molida
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1/4 taza de hojas de albahaca. Después de medir, las picas muy finas.

Frittata de tomates y zanahoria
Frittata de tomates y zanahoria

Preparación:

Precalienta el horno a 200º C.

Desmenuza el tofu en un bol o aplástalo hasta que parezca ricotta. Agrega la salsa de soja y la mostaza y mezcla muy bien con una cuchara de madera. Agrega la levadura nutricional y vuelve a mezcla bien. Reserva.

Calienta una sartén de 20 cm. de diámetro que pueda ir al fuego. Ahí veis la sartén en la que yo lo hice, que es de hierro, pero, como todavía no está bien curada, yo puse papel de cocina por si acaso. Añade el aceite de oliva y las zanahorias, a fuego medio. Dale unas vueltas durante 3 o 4 minutos. Luego, agrega la cebolla y sofríe 3 minutos más. Luego, echa el ajo, el tomillo y la cúrcuma y sofríe otro minuto. Añade el zumo de limón para desgrasar la sartén. Apaga el fuego y echa todo esto en el bol del tofu. Mézclalo muy bien.

Vuelve a ponerlo todo en la sartén y aplasta. Parece mucho, pero cabe. Ponlo en el horno 20 minutos. Si quieres, puedes poner el grill un par de minutos, pero vigila que no se queme. Saca la sartén (usa manoplas bien potentes si tu sartén es de hierro, porque el hierro quema que no veas) y deja reposar la frittata diez minutos.

Ahora viene la parte más difícil. Desmoldar. Si conseguís desmoldarlo sin que se os desmorone, genial. En teoría hay que cortarla en cuatro trozos y usar una paleta de servir bien fina. Como a mí lo de las paletas y eso se me da fatal, hice la foto, luego lo pasé todo a un bol y rellené tuppers con frittata desmenuzada, que a mí la forma me da igual y, total, no la iba a comer sola, sino con pasta.

Estas son mis cuitas en la cocina, sí. Cocino, pero a mi modo.

Hummus con zaatar

El hummus puede ser una de las preparaciones más versátiles de la cocina. Este lo encontré en El gran libro de cocina vegana francesa, de Marie Laforet, del que podéis encontrar una reseña de Gastrocenicienta aquí. Yo lo único que tengo que añadir es que la traducción la ha hecho alguien que no está familiarizado con los términos de cocina ni con los ingredientes veganos. Puré de sésamo blanco, le dicen al tahini sin tostar. Cosas así.

Este hummus me gusta casi tanto como el del Candle Café, que ya sabéis que está en el top del hummus mundial.

Ingredientes:

  • 200 gramos de garbanzos cocidos (de 60 gramos de garbanzos secos)
  • 4 o 5 tomates secos en trozos pequeñitos
  • 1 diente de ajo picado
  • 45 ml de agua o del líquido de cocción de los garbanzos
  • 2 cucharadas de tahini
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharada de zaatar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • pimienta

Preparación:

El hummus no tiene ciencia alguna. Se trata de mezclar los ingredientes en un robot de cocina y batir hasta que quede la textura que a ti te guste. Luego se tapa, se deja enfriar en la nevera y se come con verduras crudas (crudités) cortadas en bastoncitos o con pan. El hummus dura en la nevera al menos 5 días (más no lo he tenido) y se puede congelar perfectamente.

Puede que con estas cantidades te quede más espeso de lo que te gusta. Pero eso tendrás que comprobarlo después de enfriarlo, porque cuando está recién hecho, está mucho más líquido de lo que luego se queda al final.