Col rizada con salsa de tahini y limón

Col rizada (kale) con salsa de tahini
Col rizada (kale) con salsa de tahini

En todos los libros de cocina veganos, encontraréis dos ingredientes desconocidos. Desconocidos aquí en el Sur de España,. donde lo que hay es repollo, col blanca y col lombarda. Punto. Uno es “jackfruit”, que aquí no creo yo que se venda jamás, pero lo mismo en Madrid sí. El otro es “kale”. La kale es, por lo visto, la col rizada de toda la vida. De toda la vida de los demás, porque yo es la primera vez que la veo. A mis cuarenta años. La tiene mi grupo de consumo, las Huertas del Abrilongo. Y quizá lo traigan también los de la Huerta La Compañía, que han abierto una tienda a tres pasos de mi casa. Pero eso no lo sé, porque se lo compré a Javier.

Para conservar las hojas de la col rizada tan ricamente y que duren de 5 a 7 días, se envuelven en papel de cocina húmedo y se guardan en el frigorífico en una bolsa de plástico. Pero ya haré un post de cómo conservar verduras.

Como siempre que pruebo un ingrediente nuevo por primera vez, utilicé una receta sólida y fiable. Es decir, utilicé una receta de Isa Chandra Moskowitz. De la segunda edición del Vegan with a vengeance. Con una diferencia: ella usa los ajos como lo haría mi madre. A rodajas. Yo me encuentro una lámina de ajo en una comida y me la trago y echo la pota ipso facto. Ajo laminado=pimientos. Lo he intentado. Al menos los pimientos me los puedo comer. Con el ajo a rodajas, se me vuelve el estómago del revés. Así que lo piqué mucho y listo. También disminuí la cantidad, porque no creo que haya olla en el mundo que soporte medio kilo de col rizada, con lo que abulta. Que sí, que luego al cocer se baja, pero no se baja tanto.

Ingredientes para 3 raciones:

  • 3 dientes de ajo muy picados o laminados
  • 1 y 1/2 cucharadas de aceite de oliva
  • 250 gramos de col rizada (o kale) bien lavada y cortada en trozos grandecitos, no a tiritas finas
  • 1/8 cucharadita de sal

Para la salsa de tahini y limón:

  • 70 gramos (1/2 taza) de tahini
  • 2 dientes de ajo
  • 60 ml (1/4 taza) de zumo de limón
  • 1 cucharadita de sal
  • 175 ml (3/4 taza) de agua
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
Col rizada (kale) con aliño de tahini y limón
Col rizada (kale) con aliño de tahini y limón

Preparación:

Prepara el aliño: pon todos los ingredientes en la batidora, excepto el perejil y bate. Añade el perejil al final, remueve y listo. Guarda bien tapado en el frigorífico: allí se espesa un poco. Si quieres una salsa muy espesa, no eches toda el agua. Ve probando y batiendo. Este aliño se puede usar en sándwiches, falafel, ensaladas

Prepara la col: coge una olla grande y saltea el ajo en el aceite de oliva a fuego medio unos 2 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté dorado. Agrega la col rizada, la sal y unas gotas de agua (yo cogí un vaso, puse medio dedo de agua y lo eché a la olla). Usa unas pinzas para remover la col y que se cubra con el aceite y el ajo. Deja freír así, removiendo constantemente, unos 4 o 5 minutos (ve mirando, lógicamente, porque algunas variedades se cocinan más rápido que otras). La puedes servir ya acompañada de la salsa.

Hummus de alubias negras

No solo de garbanzos vive el hombre. Ni la mujer. Bueno, ni el resto de las mujeres porque yo, si hay una legumbre que como por la mañana, por la tarde y por la noche es esta: garbanzos. Redonditos, con su piel, con su versatilidad. Las lentejas me gustan, pero psé. Las alubias, lo mismo y algunas más que otras. Pero lo mío con los garbanzos es una historia de amor pasional desde la más tierna infancia. A mí me preguntan por mi comida favorita y, además de los canelones de mi madre que ya no como pero que debería tunear, digo: garbanzos. ¿Cocido? Sí, sobre todo. Pero garbanzos. Así, en general.

Eso sí: desde hace tiempo estoy intentando no consumir tantos garbanzos y darle a las otras legumbres, que compré en Semilla y Grano, en Badajoz, que es donde compro yo las legumbres desde que abrió. Llego, hablo un rato con Sergio, me gasto una pasta en legumbres, voy cargada como una burra y soy feliz. Lo que sí hay que tener en cuenta, cuando compréis a granel, es que hay que espulgar las legumbres. Porque alguna vez os caerá una piedrita: muy pocas veces, pero ocurre: son legumbres a granel, no vienen en un plástico sacadas de Dios sabe dónde. Que sí lo sabemos, porque lo pone en la etiqueta, pero de muy lejos. Espulgar las legumbres es muy fácil: se ponen en un plato blanco, por tandas, que las veas bien de un golpe, se quitan las piedritas y luego ya se pueden lavar. Y ahora, vamos a tener alubias negras listas para hacer este hummus, de Marie Laforêt.

Ingredientes:

  • 400 gramos de alubias negras cocidas
  • 100 gramos (4 cucharadas) de tahini, blanco o tostado, el que tengáis
  • 3 cucharadas (45 mililitros) de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado y picado (en tres o cuatro trozos)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 90 mililitros (6 cucharadas) de zumo de limón

Preparación:

El ajo se pica porque yo lo hago en el robot de cocina y, no sé por qué, el ajo no lo coge. Ya puede estar todo batido, que siempre te encuentras un trozaco de ajo. Picándolo se eliminan los riesgos. Luego, yo lo que hago es echar todos los ingredientes en un bol, removerlos y añadirlos al vaso del robot. Bato hasta que sea una crema, con la consistencia que queráis (a mí me gusta granuloso) y listo.

Si las alubias no las tenéis cocidas y esto se os antoja, pues después de ponerlas a remojo durante 8 horas, se escurren, se enjuagan y se ponen con agua limpia en una olla rápida. Se hacen en 6 u 8 minutos. Algunas hasta en 4. Depende de lo viejitas que sean las legumbres. Las mías se hicieron en 8.

Hacer un hummus no tiene ciencia alguna. Pero yo siempre tengo en mente a la gente que no sabe cocinar, porque así era yo hace cuatro años, casi cinco.

¿Habéis visto este vídeo de Aitor Sánchez García? Su blog es Mi dieta cojea. También tiene un libro en el mercado (que aún no he comprado) y de él hablé aquí. El enlace que pongo del libro no es del libro. Se lo escribió Lucía, de Dime qué comes y es una de las entradas más bonitas que le he leído jamás. He visto este vídeo como cinco o seis veces y la entrada de Lucía otras tantas. Adoro la generosidad.

La chica universitaria era yo. Sin pizzas. La del arroz a la cubana y la pasta con atún y queso de este especial para pastas, que ni es queso ni es ná. Y la de las sopas de sobre y las salchichas frankfurt. Dios, cuánta mierda podía comer yo. Cuantísima mierda. Pero todos los días, además.

En fin. Consolémonos pensando que ahora cocino, aunque sean cosas tan simples como este hummus de alubias negras.

Hummus con aceite de sésamo

Seamos claros. Este blog tiene las dos mejores recetas de hummus que hay sobre la faz de la Tierra. ¿Que por qué lo sé? Porque he probado muchos: en restaurantes y caseros. ¿Cuáles son? El hummus del Candle Cafe, que es un restaurante vegano muy mono de Nueva York, y el hummus con zaatar (nota mental: preparar zaatar). Pero había cocido garbanzos, quería escribir más recetitas en el blog, todavía tengo mucha comida que gastar antes de ponerme a cocinar como una loca, tengo que ir a comprar, pero no tengo ganas porque la primera semana de mis primeras vacaciones (desde el viernes 9 hasta el domingo 11) me la pasé, primero, encerrada en casa porque no se podía salir a la calle; después, saliendo a la calle más que nunca, hasta las mil de la madrugada (viva, viva) con gente interesantísima, uno de los cuales me dio una receta de una ensalada de endivias que él hace muy sencilla y simple, pero que voy a colgar aquí… y luego copiando recetas en una libreta preciosa que me compré cuando fui a ver la exposición de El Bosco. Que la tengo casi llena, pero no he hecho (casi) nada aún:

Mi libreta del Bosco
Mi libreta del Bosco. La imagen es del Museo del Prado

Yo es que siempre que voy al Prado compro algo. Generalmente, un catálogo de la exposición, cuando tengo dinero. Pero ya me había apañado en la feria del libro de Badajoz esta maravilla. Que sé que es una maravilla porque, nada más comprármelo, se lo llevó mi amigo Manolo y me lo ha dicho, que yo todavía estoy con la Guía para viajeros inocentes de Mark Twain, traducida MARAVILLOSAMENTE por Susana Carral.

Me sale la periodista cultural que llevo dentro, qué queréis que le haga. Pero vamos con las cosas del comer. La receta está sacada del libro Recetas de tapas y pinchos, de David Caballero, que llegó a mi trabajo un día y que yo robé vilmente, porque yo todos los libros de cocina que llegan a mi trabajo, los robo. Tiene un apartado de tapas vegetarianas (no veganas) y otras que son con carne y más o menos veganizables.

Ingredientes:

  • 300 gramos de garbanzos cocidos
  • 2 dientes de ajo de pequeños a medianos, sin el germen y picado en tres o cuatro trozos
  • 60 gramos de aceite de oliva (siempre virgen extra. Ya sé que nunca lo pongo, pero es que lo doy por sabido, porque para qué queremos aceite de oliva refinado en nuestras vidas: para nada)
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo (sin tostar)
  • El zumo de 1 limón (el mío era chico y me salieron 25 ml)
  • 120 ml del líquido de cocer los garbanzos o de agua
  • 1/2 cucharadita de pimentón de La Vera dulce
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de sal fina
  • 70 gramos (3 cucharadas) de tahini blanco

Preparación:

Como todos los hummus, es muy sencillo. Se ponen todos los ingredientes en el robot de cocina o en la batidora y se baten bien. Yo le quito el germen al ajo y lo pico, porque me he dado cuenta de que, en el robot, el ajo no se pica bien y luego te encuentras el trozaco entero. Luego lo pruebas y añades lo que más te guste: algo más de sal, algo más de limón, o comino o pimentón.

Este hummus queda más líquido que los anteriores que hago, porque a mí el hummus me gusta como para enfoscar. Es decir, es apto para untarlo con pan, por supuesto, pero también para comerlo con crudités. Los crudités son verduras crudas que uno usa para mojar: palitos de zanahoria, palitos de pimiento verde o rojo, de apio, de calabacín, de pepino o de lo que os apetezca. Se puede utilizar también como aliño de ensaladas. El hummus tiene muchísimas posibilidades. Y es uno de los platos más ricos del mundo.

El libro es este. No es vegano, ni vegetariano siquiera, pero como me leen muchos omnívoros, lo mismo os gusta. Eso sí. No lleva fotos. Yo sé que las fotos encarecen los libros de cocina hasta lo indecible, pero con fotos son más monos: