Setas con tomate

Esta receta y la anterior, la de pasta con champiñones y setas shiitake, se parecen mucho, claro está, porque es una receta de sobras. No tiene mucha chicha. Fue un «a ver lo que salga», pero la he comido con arroz y está muy buena. Yo lo hice con lo que me sobró de cocinar la pasta, porque hidraté muchas más setas de las que necesitaba. Si no os gustan las setas shiitake, que a mí me encantan pero reconozco que tienen una textura de lo más babosa, usad otro tipo de setas.

Ingredientes para 3 raciones de las mías:

  • 300 gramos de setas shiitake
  • 100 gramos de champiñones
  • 1/2 cebolla cortada en juliana
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Un buen chorro de salsa de soja
  • Un chorrito de vino blanco
  • 2 o 3 cucharadas de pasta de tomate

Preparación:

En una sartén a fuego medio, calienta las 2 cucharadas de aceite y agrega la cebolla. Sofríe durante unos cinco minutos, hasta que se dore. Luego, sube el fuego un poco y añade los champiñones y las setas shiitake. Deja que se cocinen hasta que pierdan casi todo el líquido y agrega el chorro de vino blanco. Deja que se evapore y añade la pasta de tomate y la salsa de soja. Remueve bien y sirve.

Puede usarse como guarnición de algún plato más contundente o para mezclarlo nuevamente con pasta, arroz, patatas o lo que queráis (que le venga bien, claro está, no pretendáis hacer un helado de champiñones con fresas). Yo, como podéis ver ya, lo puse con arroz.

Pasta con champiñones y setas shiitake

Generalmente, lo que hago cuando me quedo un fin de semana en casa, es cocinar como una loca, llenar tuppers y tirar de esa comida las tres semanas siguientes. Repito algunas recetas. Entre ellas, la del ragú de seitán, que me tiene completamente enamorada y loca y que me parece una de las cosas más exquisitas que he comido jamás. Desde que cocino más seguido, me he dado cuenta de que, lo que antes tardaba en preparar siglos y me parecía una pérdida de tiempo considerable (sí, a mí lo que me gusta es apoltronarme en el sillón para ver series en versión original y leer. Y no me da tiempo a todo), ahora pienso: «Pero si se tarda poquísimo». Por ejemplo, la salsa de tomate casera. Sigo ensuciando todos los cacharros de la cocina cuando me pongo, pero eso es algo que no sé si remediaré algún día.

Esta receta está sacada del libro Big Vegan, de Robin Asbell.

Ingredientes para 3 raciones de las mías:

  • 2 pequeños champiñones secos de cualquier variedad
  • 2 cucharadas de harina normal
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 240 gramos de seitán (usé seitán con coriandro) cortado en rodajas finas
  • 75 gramos de setas shiitake frescas en rodajas finas (yo usé setas shiitake deshidratadas, que compré hace siglos en una tienda de productos orientales: se ponen en remojo una hora y se usan)
  • 2 dientes de ajo picados
  • 360 mililitros de leche vegetal
  • 60 mililitros de vino blanco
  • 1 cucharada de pasta de tomate
  • 1 cucharada de levadura de cerveza o nutricional
  • 1 cucharadita de miso blanco
  • Una pizca de nuez moscada molida
  • Una pizca de cayena molida
  • Una pizca de cúrcuma molida
  • 15 gramos de perejil fresco o albahaca
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 225 gramos de champiñones en rodajas finas
  • 180 gramos de pasta
  • 30 gramos de nueces picadas tostadas (yo no le puse en esta ocasión, pero alguna vez cuando lo he descongelado he añadido un par de nueces)

Preparación:

Pon una olla con agua a hervir. En un molinillo de café, ralla los champiñones secos hasta que se hagan polvo. Ponlos en un bol pequeño y agrega la harina. Reserva.

Calienta el aceite en un cazo a fuego medio-alto. Agrega el seitán y las setas shiitake y remueve hasta que se doren un poco. Agrega ahora el ajo. Cuando comience a chisporrotear, espolvorea la harina mezclada con las setas secas en polvo y remueve bien. Remueve siempre hasta que la mezcla desprenda olor. Lo que observarás será que el seitán se reboza y se pone más crujiente. Cuando no quede harina ya en la sartén, porque la haya absorbido el seitán, está listo. Aparta del fuego.

Mientras el agua hierve, bate juntos la leche, el vino, el miso, la pasta de tomate, la levadura de cerveza, la nuez moscada, la cayena y la cúrcuma. Agrega 1/4 de líquido al cazo donde tienes el seitán y las setas y mezcla bien. Continúa añadiendo la mezcla poco a poco, removiendo en cada adición, hasta que todo esté mezclado. Agrega el perejil (sí, a mí se me olvidó) y la sal y mantén caliente a fuego bajo.

Calienta una sartén a fuego alto. Yo uso una sartén de hierro. Cuando esté caliente, añade aceite en spray y agrega los champiñones. Remueve hasta que se reduzcan.

Ya debe de estar hirviendo el agua, así que cuece la pasta según las instrucciones del fabricante hasta que esté lista.

Sirve la pasta con la salsa caliente, los champiñones y las nueces por encima.

Caldo vegetal del Candle Cafe

Ya he hablado aquí del Candle Cafe, cuando escribí la entrada sobre el hummus. Los únicos caldos vegetales que había probado hasta ahora eran de brick o de cubito, que suelen tener una cantidad de sodio indecente. Aquí, la sal la ajustas tú. Sabe fuertemente a champiñón (bueno, yo no conseguí chirivía: debería saber cuándo es la época de las verduras, que es algo que tengo que estudiarme si quiero conseguir productos de temporada y no traídos desde allende los mares) y adquiere un color oscuro, como de caramelo…

Para 6-8 personas

Ingredientes:

  • 1 cebolla grande pelada y picada groseramente
  • 2 zanahorias peladas y picadas groseramente
  • 1 rama de apio, picada groseramente
  • 1 taza de setas shiitake, tallos de champiñones Portobello o champiñones enteros
  • 1 chirivía, pelada y picada groseramente (no la encontré)
  • 1 puerro, bien enjuagado y picado groseramente
  • 4 dientes de ajo pelados
  • 2 hojas de laurel
  • ½ taza de perejil fresco picado
  • 5 ramitas de tomillo fresco (no lo encontré, le puse tomillo seco, unos toquecitos)
  • 5 granos de pimienta negra

Preparación:

Pon todos los ingredientes en una olla grande con 8 tazas de agua y llévalo a ebullición. Una vez hierva, baja el fuego y cuece a fuego lento durante una hora hasta que los vegetales estén tiernos.

Deja que el caldo se enfríe ligeramente. Luego, cuélalo y presiona los vegetales contra el colador con ayuda de una cuchara, sin miedo, para extraer todo el líquido que sea posible. Ajusta la sazón como desees.

En el frigorífico se conserva seis días y en el congelador, dos meses.