Boloñesa con tofu

Los Reyes me trajeron un libro al que le tenía muchas, muchísimas ganas, pero que, al menos en la primera receta tiene un fallo importante: dice que 1/4 de taza de levadura nutricional son 50 gramos. Son 10. Que la levadura abulta mucho, señores. Es el Vegan for Fun, de Attila Hildmann y, dejando aparte este fallito (nota mental: usar tazas y pesar después), como todas las recetas estén tan requetetremendas como esta, me lo voy a fundir en nada y se va a poner en el podio de mis chefs veganos favoritos. Es una boloñesa de tofu que te deja la cocina, en uno de los pasos, con un olor a vino tinto que te dan ganas de beberte la botella a morro.

Boloñesa de tofu
Boloñesa de tofu

Ingredientes para 2 raciones:

  • 250 gramos de tofu (yo le eché un bloque de tofu del Aldi, que pesaba 238 exactamente y no abrí otro porque pa qué: si no es del Aldi, prénsalo una hora al menos para que suelte el agua. Si es del Aldi, no hace falta)
  • 1 cebolla picada fina (yo eché cuatro chalotas que tenía rodando por ahí)
  • 2 dientes de ajo sin el germen muy picados
  • 50 ml (3 cucharadas y 1/2) de aceite de oliva (siempre que pongo “aceite de oliva” es aceite de oliva virgen extra. No uso otro)
  • 4 cucharadas de tomate concentrado
  • 150 ml (2/3 de taza) de vino tinto
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra (él no lo dice, pero yo le puse) recién molida
  • 150 gramos (1/2 taza) de tomate triturado o de tomate frito, lo que tengáis por ahí
  • 1 o 2 cucharaditas de sirope de agave (yo usé arce, aunque tenía agave, porque el de arce está mucho más rico y tiene un puntito ligerísimamente amargo y raspón que me encanta)
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 4 o 5 hojas de albahaca
  • 50 gramos (1/4 taza) de piñones. Como los piñones cuestan como la sangre de unicornio, podéis usar almendras, nueces, pipas de girasol o de calabaza o lo que tengáis.
  • 10 gramos (1/4 taza) de levadura de cerveza o levadura nutricional, que no son lo mismo, pero valen las dos. La nutricional sabe más a queso.
Boloñesa de tofu
Boloñesa de tofu

Preparación:

Pon el tofu en un bol y machácalo con un tenedor. Se hace bien, pero te llevará un minuto: aprieta fuerte. Mientras lo haces, puedes ir calentando el aceite de oliva en una sartén, a fuego medio. Si la tienes de hierro, mejor. Echa el tofu y cocínalo 5 minutos. Remueve a menudo, porque se trata de que el tofu se haga por todas partes.

Agrega la cebolla y fríe 2 minutos, removiendo de vez en cuando. Ahora, añade el ajo y fríe otros 2 minutos.

Incorpora el tomate concentrado y remueve bien para integrarlo. Sigue removiendo, 2 minutos más.

Ahora, desglasa la sartén con el vino tinto. Deja que hierva y, cuando lo haga, cuece 4 minutos. Esto espesará un poquito la salsa.

Agrega el orégano, sal y unos toques de pimienta negra. Echa también ahora el tomate triturado o el tomate frito y el sirope. Si el tomate frito es de bote, no le eches sirope, porque el industrial tiene azúcar como para engordar tres kilos. Deja cocer unos 3 o 4 minutos.

Lava la albahaca y pícala.

Saca una sartén, ponla a fuego medio sin nada de grasa y añade los piñones. Tuéstalos, removiendo, durante 3 minutos, o hasta que estén doraditos. Ahora, pon 2/3 de los piñones (hazlo a ojo, no hace falta que peses) en un molinillo junto a la levadura de cerveza y tritura bien. Espolvorea sobre la salsa y remueve. Agrega la albahaca y el resto de los piñones, remueve y sirve.

Si hacéis pasta con este plato, que es para lo que sirve, lo que podéis hacer es montar el plato con la pasta cocida y luego, echar por encima la salsa sin los piñones enteros. Se pone un poco de los piñones y la levadura (es decir, lo que sería el parmesano) y, por encima, un puñadito de piñones para decorar. El resto de la levadura en un bol para que se la eche quien quiera y listo. Copazo de vino tinto y oye, comida romántica hecha.

Si la hacéis como yo, que es para congelar e ir sacando y no cocinar nada durante la semana, se mezcla todo, se divide en dos tuppers, se etiqueta (muy importante) y al congelador.

Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

¿No sabéis qué hacer para la cena de Reyes? Pues estas croquetas (que son, en realidad, una especie de falafel, pero con los garbanzos cocidos en vez de crudos) con salsa teriyaki os pueden sacar del apuro, porque, si tenéis cocidos los garbanzos o los compráis de bote, se hacen en un pis pas. Si no tenéis cocidos los garbanzos y no queréis comprarlos de bote, puedes remojarlos en poco más de una hora, como conté en el post dedicado a las legumbres en la olla rápida. Una vez lavadas, pon las legumbres en una olla normal, añade agua para que las cubra unos 8 cm., lleva a ebullición y, una vez que hiervan, apaga el fuego, tapa la olla y deja reposar así durante 1 hora. Cuando transcurra la hora, ya las puedes usar. En olla rápida se cuecen en 14 minutos, con salida de vapor natural. ¿No sabes qué es? Lee este post donde explico cómo eliminar el vapor de la olla. La receta es de The Complete Guide to Even More Vegan Substitutions. Sí, tengo los dos que han sacado Celine Steen y Joni Marie Newman. Soy muy fan de las dos.

Ingredientes para 16 croquetas:

  • 3/4 cucharadita de almidón de maíz (Maizena, en España)
  • 75 ml (5 cucharadas) de agua
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharadas de sake (yo no tengo sake, pero tengo mirin y usé mirin)
  • 2 cucharadas de tamari o salsa de soja
  • 400 gramos de garbanzos cocidos
  • 1 cucharada de tahini o de mantequilla de cacahuete cremosa
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado
  • 1 y 1/2 cucharadas de panko o pan rallado normal
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1 diente de ajo grande muy picado
  • 2 cucharadas de chalotas muy picadas (yo usé dos chalotas y listo)
  • 2 cucharadas de perejil fresco o cilantro muy picados
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1 y 1/2 cucharadas de harina integral
  • Aceite de oliva para pincelar
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

Preparación:

En un bol pequeño, disuelve la Maizena en 1 cucharadita de agua. Ponlo en un cazo y añade 40 ml de agua (son 2 cucharadas más 2 cucharaditas) de azúcar, el sake o mirin y la salsa de soja o tamari. Cocina a fuego medio-alto hasta que sea un sirope, removiendo con frecuencia. Tardará unos 6 minutos. Reserva.

Precalienta el horno a 200º C. Prepara una bandeja con papel de hornear.

Pon los garbanzos en un robot de cocina y dale unos toques. No quieres hacer un puré, pero sí romperlos para que no quede ninguno entero. Ve parando y removiendo para que los de abajo no se hagan puré.

En un bol grande, bate 2 cucharadas de agua con el tahini o la mantequilla de cacahuete, el aceite de sésamo tostado y el zumo de limón. Añade los garbanzos, el ajo picado, la chalota, el perejil o el cilantro y la sal. Remueve bien para mezclarlo todo.

Ahora, añade el panko o el pan rallado normal, la harina integral y el bicarbonato sódico.

Remueve bien y amasa un poco. Divide la masa en 16 bolitas (como yo soy así, pesé la masa y cada bolita debía pesar 37,5 gramos: no soy tan exacta e hice unas de 37, otras de 40 y así). Pon las bolitas en la bandeja y echa aceite en spray o pincela. La masa es líquida, ojo, así que te puedes mojar las manos para hacer las bolitas si lo deseas. No chorreando, pero un poco húmedas y así no se te pega.

Mete en el horno 15 minutos. Saca la bandeja con ayuda de unas manoplas, para no quemarte y dale la vuelta a las croquetas. Hornea de 10 a 15 minutos más.

Saca y sirve con la salsa teriyaki.

Salsa de tomate al vino blanco

¿Os acordáis de que hace poco dije que estaba de curry y de comida mexicana, americana e hindú hasta el moño? Que sí, que está muy rica, pero una echa de menos ese sofrito de madre de ajo, tomate, cebolla y pimiento, que yo no he replicado por no comprar pimiento, con lo fácil que sería echárselo a una fabada con chorizo. Que no será porque no tengo yo recetas de chorizo. Porque a mí el chorizo me gusta más que el jamón. Y yo he comido jamón toda mi vida: del blanco y, desde hace muchos años, del ibérico. Desde hace unos meses, tengo a un montón de italianos (son italianos todos ellos, no me preguntéis por qué) dándome la coña a base de mensajes privados en la página del Facebook. Me mandan fotos de parrilladas. Y yo adoro la gastronomía italiana, pero perdonen ustedes: soy de Extremadura. Y me costó mucho ver un cerdo y dejar de ver jamón. Que era lo que yo veía cuando veía un cerdo: jamón y paletillas. Como mi vida ha estado repleta (repletísima) de platos con carne y con pescado y muy poco repleta en esta vida de verduras, el paladar me está cambiando. Pero sigo echando de menos muchos sabores. Que no se los daba la carne, que se los daba el guiso. Ya.

Así que cogí el 1080 recetas de cocina, que es el libro con el que media España se ha metido en los fogones (gracias, Simone Ortega) y me puse a copietear recetas y a tunearlas, porque el libro se escribió antes de que llegaran los 80 (de hecho, habían comenzado los 70 y yo no había nacido siquiera) y es un pelín hipercalórico. Y además las recetas vienen en tazas y gramos todo a la vez. Yo, que soy así de inútil en la cocina, aunque no lo parezca porque tengo un blog y todo, comencé por una receta hipermegafácil y la adapté para MyCook. Y sale una salsa de tomate bien rica.

Ingredientes:

  • 1 kilo de tomates de pera
  • 60 ml de aceite de oliva (nunca lo pongo, pero se sobreentiende siempre que es virgen extra y ningún otro)
  • 1 puerro
  • 50 mililitros de vino blanco seco
  • 1 diente de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • Perejil fresco picado al gusto (sin pasarse, obviamente, que no queremos una salsa verde)
  • 2 dátiles Medjoul
  • Sal. Yo puse 2 cucharaditas, pero esto va en gustos.

Preparación:

Calienta el aceite 1 minuto a velocidad 1 y a 120º C. Añade el ajo y el puerro cortado en cuatro trozos y bien limpio y sofríe durante 5 minutos a velocidad 1 y a 100ºC. Agrega los tomates, lavados y picados en cuartos, el vino, el laurel, el dátil sin el hueso, el perejil y la sal. Ponlo 20 minutos a velocidad 1 y a 100ºC. Ahora puedes poner el cestillo invertido encima de la tapa y darle al Turbo para triturarlo, pero yo siempre espero que se enfríe y trituro, que total no tengo prisa. O lo saco de la MyCook y trituro con una batidora de inmersión. Que sí, que la MyCook tritura en caliente con la velocidad Turbo pero yo tardo menos y veo mejor el resultado si el vaso es transparente.

Y ya está. Más fácil imposible.

Si no tienes MyCook, esto es una salsa de tomate sin más. Se pone en una cacerola el aceite a calentar. Se añade el ajo picado con el puerro.  Luego, agrega los tomates triturados o picados muy finos, el laurel, los dátiles (picados y previamente remojados en agua caliente) y deja cocer 40 minutos parcialmente tapado. Añade el perejil cuando falten dos o tres minutos para finalizar y luego espera a que se enfríe o tritura con una batidora de inmersión. Si tienes una de vaso, tienes que esperar a que se enfríe porque, si no, te quemas. Sí, puedes quitar el bocal y poner un paño encima en caliente, pero para qué te quieres arriesgar.