Potaje de garbanzos con verduras

Comencé el año con un resfriado considerable, que me tuvo durmiendo algún día desde las ocho y media de la tarde y con dos cojines para poder respirar, con las mejillas, la nariz y la boca en carne viva y los ojos lagrimosos, lo cual no deja de ser un buen reflejo del estado de ánimo en el que he estado el último mes: lloroso y asfixiante. 

A mí solo se me nota cuando escribo. En la vida diaria, bastante menos porque soy resolutiva y voy a trabajar con humor y esas cosas. El blog es otra clase de reducto: me sirve para anclarme, como una especie de diario en el que cuento muchas menos cosas de las que contaría en un diario escrito a mano (hace siglos que no escribo) y en el que intento diseñar una ruta de autocuidado. No es algo que no haya intentado antes, ojo. Lo intento siempre, de hecho, y en algunas épocas lo consigo y en otras no. He dejado de buscar explicaciones porque me cansé de mirarme. De hecho, el cansancio es una constante.

Tan lloroso y asfixiante ha sido mi mes que, en mi cocina, hay pañuelos por todas partes

Sí es cierto que, cuando retomo la rutina (y aún no he vuelto al deporte, porque comencé el año sacándome la segunda muela del juicio que me tenía que sacar -y mareándome en la operación, por cierto, tres veces-), todo se vuelve más fácil. Pero querría obligarme a hacer más ejercicio por las tardes y eso pasa por no pensar que ir a hacer deporte es “no tener la tarde libre”. A ver cómo me voy apañando en esta reestructuración de pensamiento.

En mi mundo perfecto e ideal, como escribo asfixiadita, con congestión nasal y más mocos de los que pensaba que mis fosas nasales podían acumular en la vida, los cuidados pasarían por relaciones vecinales cohesionadas y perfectas, con la suficiente confianza como para que supieran que no como animales y me hicieran puré y calditos y sopas de verduras, que es lo único que me apetece comer cuando tengo frío en todo el cuerpo. Y que me arroparan. De verdad: necesito que alguien me arrope algún día. Y que me traiga una sopa. Y me la caliente. Y luego recoja y me acompañe a la cama y me dé un besito en la cabeza, me ahueque las dos almohadas que necesito ahora mismo para no morir sin aire en los pulmones y luego se vaya a su casa.

Pero existen los amigos. Y Mané, que antes estaba en la tele y ahora ha venido a la radio y que es el marido de mi amiga Sandra, me hizo una sopa de ajo (ella la odia, pero come fabada de lata. Sin comentarios) y también me regalaron unas cremitas para el cuerpo.

Sopa de ajo hecha por Mané y regalito de Sandra

Y me puse a hacer potajes y cocidos como si no hubiera un mañana. Tenía un montón de verdura del grupo de consumo de Las Huertas del Abrilongo, toda ecológica y de temporada, así que cocino con eso: con calabaza, brócoli, coliflor, zanahoria, acelgas… También tenía una mezcla de pimientos verde y rojo, cebolla y tomate deshidratado que me regalaron, pero, como nadie los va a tener, pues haced un sofrito de tomate, cebolla y pimiento como lo hagáis normalmente (yo, más tomate que pimiento) y tan ricamente.

Ingredientes para 4 raciones de las mías:

  • 280 gramos de garbanzos lechosos puestos a remojo toda la noche
  • 75 gramos de cebolla (1 cebolla pequeña)
  • 100 gramos de zanahoria (un par de zanahorias), cortadas a trozos pequeños, del tamaño de un bocado
  • 275 gramos de calabaza cacahuete
  • 2 cucharadas soperas (25 gramos) de mezcla de pimiento, cebolla y tomate deshidratados
  • 100 gramos de acelgas, limpias y cortadas a tiras
  • 2 cucharadas de tomate concentrado
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 720 ml (3 tazas) de caldo vegetal
Potajito calentito para el invierno helado

Preparación:

He utilizado la Instant Pot, que es una olla rápida, pero eléctrica. Pulsa el botón Sauté y añade 1 cucharada de aceite de oliva. Agrega la mezcla deshidratada de cebolla, tomate y pimientos y la cebolla cruda y saltea unos 5 minutos. Ahora, añade la calabaza y la zanahoria y dale unas vueltas unos 3 minutos más.

Agrega los garbanzos y el caldo. Cancela el programa Sauté y pon la tapa. Ten cuidado de que la válvula esté en posición Sealing y programa en modo manual 15 minutos. Cuando acabe, deja que el vapor salga de forma natural.

Quita la tapa y vuelve a pulsar Sauté. Agrega las acelgas en tiras y sal al gusto y deja cocer unos 2 minutos, hasta que se rindan. Deja reposar un poco y ya lo puedes servir.

Tengo olla rápida normal, de las que se ponen al fuego:

Pues es exactamente lo mismo, pero con la olla en el fuego y sin pulsar botones.

No tengo olla rápida. Solo tengo un perol de los de toda la vida:

Pues también es exactamente igual. Se sofríen los ingredientes, se echan el caldo y los garbanzos, se lleva a ebullición, se tapa y se baja el fuego. Eso sí: tendrás que ir comprobando qué tiempo tardas en cocer los garbanzos.

Garbanzos estofados

Garbanzos estofados
Garbanzos estofados

Esta receta está en inglés, pero se llama así, «garbanzos estofados»: tal cual, en español. Es de Eat Vegan, uno de los libros de cocina mejor editados que tengo. Smith and Daughters es un restaurante vegano de Melbourne, en el que cocina una chica que no es vegana. Y por eso algunos veganos no van. Porque la cocinera no es vegana. Porque la gente es así de gilipollas, yo qué quieres que le haga. Eso sí: sus recetas son espectaculares. Su abuela era española, así que les da un toquecito allá, en las antípodas, que recuerda mucho a la comida de acá. Que yo, ya lo sabéis, he terminao un poco hasta el culo de curry. Y, como los garbanzos son mi legumbre favorita por encima de ninguna otra…

La receta la pongo tal cual con las modificaciones que yo le hice. Entre otras cosas, no ponerle patata, porque la patata, ya lo sabemos, no congela nada bien. Y yo lo congelo todo.

Foto de Eat Vegan, de su página
Foto de Eat Vegan, de su página

Ingredientes para 12 raciones:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla grande finamente picada
  • 1 pimiento rojo picado
  • 2 tallos de apio, bien limpios, sin los hilos y picado
  • 2 dientes de ajo machacados o muy picados
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce de La Vera (obviamente, ellas usan paprika)
  • 1 cucharadita de pimentón agridulce de La Vera (ellas usan aquí pimentón ahumado)
  • 1/2 cucharadita de orégano seco
  • 1 pizca de azafrán
  • 400 gramos de tomates pelados y en cubitos
  • 750 gramos de patatas peladas y chascadas en trozos
  • 400 gramos de zanahorias, peladas y picadas en trozos
  • 400 gramos de garbanzos cocidos
  • 350 gramos de acelgas, con las pencas separadas de las hojas. Las pencas se cortan a medias lunas y las hojas, en tiritas.
  • 2 hojas de laurel frescas o 1 hoja seca
  • Una pizca de tomillo seco
  • 1 litro de caldo vegetal
  • Un manojo de perejil picado fresco
  • Sal

Garbanzos estofados
Garbanzos estofados

Preparación:

Calienta el aceite en una olla grande a fuego medio. Añade la cebolla, el pimiento, el apio y el ajo con una buena pizca de sal. Reduce el fuego y cocina, removiendo, durante 15 minutos o hasta que las verduras estén muy suaves.

Agrega las dos clases de pimentón, el orégano y el azafrán y remueve durante un minuto. Añade los tomates y cocina a fuego bajito 20 minutos, hasta que la mezcla esté suave.

Yo ahora, como odio el pimiento, metí la batidora y lo batí todo.

Ahora, en este punto, si lo hacéis con patatas como para un regimiento porque tengáis gente para comer, podéis echar las patatas y remover. También hay que añadir las zanahorias, las pencas de acelgas, los garbanzos, el laurel y el tomillo. Remueve otra vez y echa el caldo. Sazona con sal y pimienta, si el caldo no está salado.

Lleva a ebullición, baja el fuego y cocina a fuego lento durante 1 hora, tapado, o hasta que las patatas y las zanahorias estén tiernas. Ahora, agrega las hojas de acelga y cocina 5 minutos: no más, que pierden el color verde tan bonito y se quedan marrones. Decora con perejil y prueba la sazón.

La salsa está como para mojar pan.

Yo lo que haré, porque lo he congelado, es cocer al vapor la patata aparte. No queda con todo el jugo del caldo, pero menos da una piedra, oyes.