Bechamel de espelta integral en MyCook

Sí. Soy esa mujer que hace curries estupendos y hamburguesas de todas clases y que no ha cocinado una bechamel en su vida. ¿Por qué? Porque la bechamel engorda. Y entonces no se puede cocinar. Porque te la comes. Luego ya, obviamente, cambió mi percepción sobre la comida que engorda y la que no engorda. Así que me dispuse a bechamelear mi vida. ¿Problema? que la única bechamel que he cocinado, fue a los 18, cuando vivía en Sevilla y la tuve que pasar por la batidora. ¿Solución? La Mycook. Sobre todo cuando tienes que hacer veinte mil platos más ese fin de semana. Creo que voy al ritmo de necesitar dos congeladores más.

Eso sí: las recetas que vienen en el libro son adecuadísimas cuando luego coges la bechamel, la pones en una fuente con verduras y la pasas al horno para que se termine de cocinar, así que mi amiga Lourdes (¡hola, Lourdes!) me dijo que ella la ponía 10 minutos más de lo que venía en el libro para que no supiera a harina. Yo, lo reconozco, no tengo el paladar tan entrenadísimo. Pero fui probando y descubrí que sí, que con 15 minutos me parecía que estaba más hecha, más contundente y más sabrosa.

Ingredientes:

  • 40 gramos de aceite de oliva
  • 40 gramos de harina de espelta integral
  • 500 mililitros de leche de soja
  • 1/4 cucharadita de sal
  • Pimienta blanca molida
  • Nuez moscada molida

Preparación:

Pon la paleta mezcladora en las cuchillas (lo que en la Thermomix se llama mariposa).

Calienta el aceite a 80º C, durante 1 minuto a velocidad 5.

Añade la harina y tuéstala a 90º C durante 4 minutos a velocidad 5.

Si vas a hacer esta cantidad, que es poca, ten la precaución de parar la máquina y raspar la harina. Porque se queda en la mariposa y luego hará que te sepa a crudo. El truco es procurar que la harina y la grasa que añadas se integren bien. Yo uso aceite, pero se puede añadir margarina o, si sois vegetarianos, mantequilla: claro que yo siempre me preguntaré por qué usar margarina o mantequilla cuando se puede usar aceite de oliva. ¿Cómo sé si se han integrado bien? Porque no hay grumos. No hay bolitas. Eso sí: si no raspáis la harina de las paredes del vaso sí que los habrá. Así que no os saltéis este paso.

Ahora, agrega la leche de soja con la sal y unos toques de pimienta blanca y nuez moscada y programa 15 minutos a 100º C y a velocidad 5.

Ya está lista tu bechamel. Sale oscura porque es de harina integral, pero para qué vamos a usar harina blanca, teniéndola con todos sus nutrientes… Y sí: sabe distinta que la bechamel con harina blanca. Pero está muy rica.

Bechamel de calabacín

Estaba buscando una salsa bechamel para dos coliflores de tres kilos cada una que me llegaron del grupo de consumo y vi esta receta, que todo el mundo llama «bechamel de dieta», en páginas como Velocidad Cuchara o El rincón de Bea, que comenzó como un compendio de recetas saladas y dulces hasta que se dedicó ya de lleno a la repostería americana. Realmente, es una crema espesa de calabacín, pero queda muy rica con verduras al vapor y pasta, por ejemplo, o como aderezo de una lasaña. Me hace gracia que la llamen «bechamel de dieta»: yo le he cambiado el nombre porque estoy en contra de lo que significa, para todo el mundo, la palabra «dieta», que es algo así como comer manzana a media mañana aunque te mueras por un bocadillo, cenar un puré y nada más y comer ensalada y pescado o pollo a la plancha. La bechamel normal también es de «dieta»: solo hay que ajustar el resto de las raciones de hidratos con que la combines y listo. Así que sí: haré bechamel. Con su harina. No con margarina, porque no me veo yo usando margarina para absolutamente nada, sino con aceite de oliva…

Ingredientes:

  • 30 gramos de aceite de oliva
  • 30 gramos de cebolla
  • 600 gramos de calabacines pelados y en rodajas gruesas
  • 200 gramos de leche de avena o de soja, la que queráis
  • 1/4 cucharadita de sal
  • Nuez moscada
  • Pimienta blanca molida

Preparación:

Calienta el aceite 1 minuto, temperatura 100º C y velocidad 2.

Añade la cebolla y el calabacín y cocina 7 minutos, temperatura 100º C y velocidad 1 (es la del sofrito y pica los ingredientes, así que cortaremos la cebolla y el calabacín en trozos grandes).

Agrega la leche de avena, la sal y unos toques de nuez moscada y pimienta blanca. Ponlo 15 minutos a temperatura 100º C y velocidad 5.

Ahora, quita el tapón y pon el cestillo de la Mycook colocado bocabajo encima de la tapadera. Dale unos golpes de turbo para molerlo todo. Ya tienes tu salsa lista para usarla con lo que quieras.

Puré de patata a la trufa

Este puré, que surgió porque se me acabó el aceite de oliva y acabé usando aceite de pepitas de uva y aceite de oliva a la trufa, es muy espeso. Espesísimo, que es como a mí me gusta. Si os gusta mucho menos espeso, hacedlo más ligero. Se hace con la MyCook. Y queda muy aromático. La verdad es que la trufa tiene un sabor fuerte, pero yo la considero imprescindible en muchos platos, como el risotto (que siempre o casi siempre mejora con unas gotitas de aceite trufado).

Ingredientes para 3 raciones:

  • 450 de patatas
  • 750 gramos de agua
  • 50 gramos de leche vegetal
  • 10 gramos de aceite de oliva
  • 10 gramos de aceite de pepitas de uva u otros 10 gramos de aceite de oliva adicionales
  • 5 gramos de aceite aromatizado a la trufa
  • pimienta blanca
  • sal
  • nuez moscada

Preparación:

Es tan sencillo como cocer al vapor las patatas, peladas y troceadas y luego batirlas con el resto de los ingredientes bien batidas, pero yo lo hice en la Mycook de la siguiente manera.

Pela y corta en dados las patatas. Pon el agua en la jarra y coloca la bandeja de vapor con las patatas dentro. Programa 30 minutos a 120º C y velocidad 3.

Quita el agua de la jarra para poder añadir la patata, la leche, la nuez moscada, la pimienta y la sal. Programa 2 minutos a 90º C y velocidad 5.

Añade el aceite directamente encima de la tapa, para que emulsione. Programa 1 minuto a velocidad 5, sin temperatura, para batir.