Pasta con champiñones y setas shiitake

Generalmente, lo que hago cuando me quedo un fin de semana en casa, es cocinar como una loca, llenar tuppers y tirar de esa comida las tres semanas siguientes. Repito algunas recetas. Entre ellas, la del ragú de seitán, que me tiene completamente enamorada y loca y que me parece una de las cosas más exquisitas que he comido jamás. Desde que cocino más seguido, me he dado cuenta de que, lo que antes tardaba en preparar siglos y me parecía una pérdida de tiempo considerable (sí, a mí lo que me gusta es apoltronarme en el sillón para ver series en versión original y leer. Y no me da tiempo a todo), ahora pienso: «Pero si se tarda poquísimo». Por ejemplo, la salsa de tomate casera. Sigo ensuciando todos los cacharros de la cocina cuando me pongo, pero eso es algo que no sé si remediaré algún día.

Esta receta está sacada del libro Big Vegan, de Robin Asbell.

Ingredientes para 3 raciones de las mías:

  • 2 pequeños champiñones secos de cualquier variedad
  • 2 cucharadas de harina normal
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 240 gramos de seitán (usé seitán con coriandro) cortado en rodajas finas
  • 75 gramos de setas shiitake frescas en rodajas finas (yo usé setas shiitake deshidratadas, que compré hace siglos en una tienda de productos orientales: se ponen en remojo una hora y se usan)
  • 2 dientes de ajo picados
  • 360 mililitros de leche vegetal
  • 60 mililitros de vino blanco
  • 1 cucharada de pasta de tomate
  • 1 cucharada de levadura de cerveza o nutricional
  • 1 cucharadita de miso blanco
  • Una pizca de nuez moscada molida
  • Una pizca de cayena molida
  • Una pizca de cúrcuma molida
  • 15 gramos de perejil fresco o albahaca
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 225 gramos de champiñones en rodajas finas
  • 180 gramos de pasta
  • 30 gramos de nueces picadas tostadas (yo no le puse en esta ocasión, pero alguna vez cuando lo he descongelado he añadido un par de nueces)

Preparación:

Pon una olla con agua a hervir. En un molinillo de café, ralla los champiñones secos hasta que se hagan polvo. Ponlos en un bol pequeño y agrega la harina. Reserva.

Calienta el aceite en un cazo a fuego medio-alto. Agrega el seitán y las setas shiitake y remueve hasta que se doren un poco. Agrega ahora el ajo. Cuando comience a chisporrotear, espolvorea la harina mezclada con las setas secas en polvo y remueve bien. Remueve siempre hasta que la mezcla desprenda olor. Lo que observarás será que el seitán se reboza y se pone más crujiente. Cuando no quede harina ya en la sartén, porque la haya absorbido el seitán, está listo. Aparta del fuego.

Mientras el agua hierve, bate juntos la leche, el vino, el miso, la pasta de tomate, la levadura de cerveza, la nuez moscada, la cayena y la cúrcuma. Agrega 1/4 de líquido al cazo donde tienes el seitán y las setas y mezcla bien. Continúa añadiendo la mezcla poco a poco, removiendo en cada adición, hasta que todo esté mezclado. Agrega el perejil (sí, a mí se me olvidó) y la sal y mantén caliente a fuego bajo.

Calienta una sartén a fuego alto. Yo uso una sartén de hierro. Cuando esté caliente, añade aceite en spray y agrega los champiñones. Remueve hasta que se reduzcan.

Ya debe de estar hirviendo el agua, así que cuece la pasta según las instrucciones del fabricante hasta que esté lista.

Sirve la pasta con la salsa caliente, los champiñones y las nueces por encima.

Pasta con champiñones

Y diréis: ¿es que solo comes pasta? Pues no, la verdad. También como otros cereales y arroces, pero esas recetas que he hecho últimamente ya las tengo aquí colgadas… Y sándwiches. También ceno sándwiches… pero no me da por hacerles fotos porque son muy simples. Con la cantidad de recetas pasmosas que hay en internet (¡y en mis libros veganos!) de sándwiches, es raro que no haya decidido hacer alguna para colgarla aquí. Lo remediaré pronto, espero.

Esta receta es producto de unos champiñones que compré un sábado y ya era martes y de 2 zanahorias que corrían el peligro de ponerse blandurrias y asquerosas… y de un robot de cocina completísimo que me compré. Si alguna vez pensáis en que necesitáis un rallador, una mandolina, una batidora, etc. creo que la mejor inversión es un robot de cocina. Bueno, la mandolina tiene la ventaja de que no gasta energía y es manual. El robot viene con discos ralladores y que cortan a rodajas, con una batidora para hacer masas y con varios aparatejos más que no he usado aún: entre ellos, una batidora de vaso, aunque me temo que la mía es mucho más potente. Quería comprobar cómo picaba y piqué verduras a mansalva para hacer una salsa para la pasta. Este plato se podría haber llamado «pasta con boloñesa de champiñones» o algo así, pero también podéis dejar los champiñones y las zanahorias más enteros…

Ingredientes para 4 raciones de salsa de 240 gramos cada una

  • 240 gramos de pasta (los celíacos, sin gluten, claro está)
  • 650 gramos de champiñones picados
  • 2 zanahorias
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 250 gramos de cebolla (1 cebolla grande)
  • ajo en polvo
  • perejil seco
  • 1 cucharadita de sal
  • 100 mililitros de vino blanco

Preparación:

En una olla bien grande, se ponen a calentar las 2 cucharadas de aceite a fuego medio. Una vez caliente el aceite, se añade la cebolla picada con la zanahoria y se deja rehogar hasta que se ponga blandita, de 5 a 7 minutos, removiendo de vez en cuando. Se agregan los champiñones. Se les dan unas vueltas durante 5 minutos. Luego, se agrega el vino blanco, ajo en polvo al gusto, perejil en polvo al gusto y la cucharadita de sal. Se sube el fuego, se lleva a ebullición y, cuando hierva, se baja el fuego a fuego medio-bajo y se deja cocer hasta que el agua se haya absorbido.

Se cuece la pasta y se le añade la salsa. No la he probado con tomate frito, pero tiene que estar muy buena también.

Pasta con brócoli y coliflor

La coliflor y el brócoli, que son primos hermanos y que me encantan los dos, con esta salsa quedan muy ricos para acompañar una pasta. También salen más o menos picantes, sobre todo por el pimiento rojo, que no es más que copos de chile, así que podéis echarle menos, cosa que yo haré sin duda la próxima vez que repita. Sí, parece que solo como pasta últimamente… Tengo que vencer mi pereza natural hacia otros ingredientes que tardan más en hacerse… o dejar el plato hecho para calentarlo al día siguiente… (sí, estoy pensando en las patatas, por ejemplo).

Receta extraída de aquí.

Ingredientes para 3 raciones

  • 180 gramos de pasta corta (macarrones, conchas o lo que sea, sin gluten si es para celíacos)
  • 1 cabeza de brócoli (como 450 gramos) cortada en pequeñas flores y los tallos reservados para otro uso
  • 1 cabeza de coliflor (como 450 gramos) cortada en flores
  • 1 taza (250 mililitros) de leche vegetal sin endulzar (la receta original pide 2, pero queda mucha salsa)
  • 6 dientes de ajo, pelados y majados
  • 1 cucharada de albahaca seca
  • 2 cucharaditas de orégano seco
  • 1/2 cucharadita de copos de chile, o al gusto
  • 1/8 cucharadita de pimienta negra al gusto
  • 5 cucharadas de levadura de cerveza o nutricional
  • 2 cucharaditas de Maizena (almidón de maíz o de patata)
  • 1 y 1/2 cucharaditas de sal o al gusto.

Preparación:

Lleva un bol grande de agua a hervir y cocina la pasta. Cuando la pasta esté, escúrrela pero con cuidado de reservar una taza del líquido de cocción. Luego escurre la pasta bien y vuelve a ponerla en la olla o en una fuente de servir.

Mientras la pasta se está cociendo, cuece al vapor los vegetales hasta que estén tiernos.

Haz la salsa mientras la pasta y los vegetales cuecen. Mezcla en un cazo la leche, el ajo, sal y pimienta. Llévalo a ebullición a fuego medio-alto, reduce el calor al mínimo y cocina, removiendo frecuentemente durante tres minutos. Agrega 1/2 taza (115 gramos) del agua de cocción de la pasta y la levadura de cerveza. Disuelve la Maizena en 1/4 taza (55 gramos) de agua fría y agrégalo a la salsa, removiendo bien. Incrementa el calor y cocina hasta que la salsa hierva y se espese ligeramente. Prueba la sazón y rectifícala si es necesario.

Cuando los vegetales estén hechos, agrégalos a la pasta, cubre con la salsa caliente por encima y revuelve con cuidado para que se impregne bien. Si ves que queda muy espeso, agrega un poco del agua de cocción de la pasta y remueve. Espolvorea con más copos de pimiento rojo si quieres y sirve.