Primer estudio en población vegetariana y vegana española

En España no hay ningún estudio sobre la población vegetariana y vegana: cuáles son sus condicionantes, sus problemas de salud, si mienten a sus médicos porque los médicos les preguntan si tomen proteínas, qué suplementos podrían necesitar en España además de la B12, si es que necesitan alguno. Si precisan Omega 3, Omega 6. No hay nada: cualquier cosa que hagamos, aunque sea una foto, estará bien. Eso dijo Aitor Sánchez García en este vídeo, en el que explica en qué va a consistir el primer estudio en población vegetariana española mucho mejor que yo.

El estudio lo lleva el Centro Aleris, con Veggun y el CSIC.

La dieta vegetariana y la dieta vegana (vegetariana estricta) se contempla como una dieta de riesgo porque elimina alimentos. En esta España nuestra en la que la gente come hortalizas de forma testimonial, salvo el gazpacho del verano, la dieta vegetariana no se comprende desde las instituciones públicas, y llamo instituciones públicas al sistema sanitario y al educativo: desde el médico que no sabe de nutrición hasta el comedor escolar que no contempla opciones veganas y que considera que el tomate frito de bote es verdura.

La gente que elige ser vegetariana o vegana suele ser gente normal. Gente normal que compra en Mercadona o en el Día, que sale con sus amigos y pide ensalada de lechuga y tomate porque no hay opciones lógicas en los restaurantes y que, generalmente, no conoce a ningún otro vegetariano o vegano a no ser que se los encuentre en foros de internet. Yo, en mi ciudad, no conozco a nadie. En Badajoz está mi amiga Marisol, que no es de ningún foro. Pero nada más.

Han comenzado primero en Madrid, pero luego se extenderán a otras partes. Para participar hay que ser mayor de edad y estar sano. Es decir, yo no puedo. Porque yo estoy mejor que nunca gracias a que como bien, hago ejercicio y estoy adelgazando y algún día estaré en normopeso, pero en mi cuerpo hay una autoinmune. Sin la colitis ulcerosa, yo no estaría camino al veganismo, no sabría cocinar más que un filete a la plancha, no hubiera conocido a Aitor y no hubiera ido a terapia, lo que me ha permitido quedarme con la gente que me interesa y mandar a tomar por culo a todos los demás. Pero esto, para el estudio, no me vale.

Si estuviera sana, me apuntaría sin dudar. Creo que es imprescindible que los nutricionistas y el resto del personal sanitario y las administraciones y la Universidad tengan datos reales de la población vegetariana (y vegana) que hay en España, cuál es su estilo de vida y cómo están diseñadas sus dietas. Sí, pueden estar mal diseñadas: las patatas fritas son veganas. El ketchup también. Hay un sinfín de bizcochos, galletas y dulces veganos por ahí. En los supermercados no encuentro leche de soja sin endulzar, pero bizcochos, por un tubo.

Chai spice snickerdoodles
Chai spice snickerdoodles

En otros países, se dan recomendaciones serias para la población vegana y vegetariana, adaptadas a los productos que se ofrecen allí. Por ejemplo, en Australia. En Estados Unidos. En el Reino Unido. En Portugal. Espero que se consiga una buena muestra de población en el país y que más pronto que tarde tengamos un estudio al que agarrarnos cuando alguien nos diga que nos faltan proteínas, zinc, magnesio, hierro o que nuestra dieta no es sana o que la carne y el pescado son necesarios para vivir porque yo como pescado y he perdido diez kilos…

Apúntense. Estén pendientes de esta noticia. Muchas gracias.

Un niño empático

Hace tres o cuatro días, una amiga muy buena amiga me contó que su hijo, que tiene cuatro años, comenzó a preguntarle de dónde venía la comida: “¿Los filetes son de pollo? ¿de los hijos de las gallinas que nacen de los huevos? ¿Y las salchichas de cerditos? ¿Y el atún es un pez?” Y se puso a llorar y le dijo: “No quiero comer animalitos, pero ¿por qué los matan?”.

A los niños se les lleva a coger manzanas, pero no a un matadero por razones obvias. La primera vez que fui a una matanza, de pequeña, los padres nos echaron de allí a todos los niños para que no viéramos la muerte del cerdo. Yo al cerdo, viviendo en Extremadura, solo le he visto morir en una película de cine. Una vez y cuando ya era vegetariana (cuatro años de transición, me he tirado: cuatro años: hay gente que lo hace en una semana y otra gente es más lenta).

Dudas y más dudas. Y qué les hago de comer y por dónde empiezo.

Como el chat del Facebook es un coñazo y el guasap más aún, le dije que le escribiría un texto con enlaces.

Aclaro: esto son recomendaciones generales. No es un tratado de nutrición vegetariana infantil. Si alguien tiene dudas, que vaya a un nutricionista.

Despejando dudas a la de una…

¿Los niños pueden ser vegetarianos? 

. Y veganos. Y los jóvenes, los viejos, los atletas y hasta los que tenemos colitis ulcerosa 🙂

¿Necesitamos una autoridad que nos lo refrende? Aquí está la Academic of Nutrition and Dietetics, que es la organización de referencia en estos temas: “Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para los atletas”. En su web de divulgación general, hay infinidad de artículos dedicados a vegetarianismo en las varias etapas de la vida. Sí, para niños también. Y para adolescentes.

La Academic of Nutrition and Dietetics está destinada, obviamente, a la población americana, con sus 80.000 productos en supermercados que aquí no tenemos (alimentos fortificados, soja tostada que es parecida a los cacahuetes y se come como picoteo…), así que necesitamos otra referencia, con formación en alimentación vegetariana, que sea española: Lucía Martínez Argüelles, que es mi nutricionista de referencia, junto con dos o tres más, cuando hablamos de este tema.

B12. Innegociable.

¿Les van a faltar nutrientes? 

.

Les va a faltar B12. Hay que suplementar. Siempre. Esto no es negociable.

Hay gente que dice: “No quiero darles pastillas a mis niños”.- Pues lo siento mucho, pero se las estás dando ya. No saber lo que comes tiene estas cosas. El pienso se suplementa. El de terneras, pollos, perdices, cerdos y el de los peces. Y no solo con B12, sino con multivitaminas. “Pero yo como carne del pueblo”. Sí, claro. Y el jamón York y el chorizo Revilla son carne del pueblo. Y el bacon. Y las salchichas frankfurt. Anda, no me jodas. Se les da pienso hasta a los cerdos ibéricos. Y “ecológico”, además, no significa “no suplementado”. El pienso se suplementa. Siempre. No estamos hablando de meterle a los niños un antiinflamatorio todos los  días o veinte gramos de antibiótico: estamos hablando de una vitamina cuya carencia en niños tiene consecuencias extremadamente graves: dificultades para respirar, inapetencia, pérdida de equilibrio, confusión mental, daños neuronales, depresiones. Yo no sé, pero yo preferiría darle una pastilla semanal con sabor a cereza que tener que enfrentarme a todo eso.

¿Pasa algo si me meto un chute de B12? No. No hay sobredosis de B12. Se elimina por la orina.

No he comprado nunca B12 y la hay de muchas clases y de muchas dosis. ¿Qué hago? Pues leerte este artículo para niños. Y este otro para adultos porque, con cuatro años, ya le puedes decir a tu hijo que los lunes por la mañana mastique una tableta. Y grabarte una palabra: cianocobalamina. Luego cogerás confianza con ella y la llamarás ciano.

Si fumas o tu hijo crece y fuma (que espero que no lo haga), te grabas otra: methylcobalamina. Y tendrás que tomar más pastillas. Por prevenir. También cogerás confianza y la llamarás methyl. Yo, por ejemplo, tomo ciano una vez a la semana y methyl todos los días.

Mi hijo quiere dejar de comer animales ya y la B12 me va a tardar 15 días en llegar. Por quince días no le va a pasar nada porque tendrá reservas de B12 en el organismo. No seas agonías.

Si tiene una alimentación bien planteada, no le va a faltar ningún otro nutriente. De hecho, es posible que esté más sano, porque en España, la verdura es una cosa así como anecdótica y la peña le da a su hijo pasta con tomate frito de bote, de este que tiene 37 gramos de azúcar procesada (para que tenga más potencia: sí, esas cosas se hacen) por cada 100 y ya se piensa que el tomate frito es verdura. Este tomate frito es verdura. Y este también. Los de bote son una mierda como la catedral de Burgos y se pueden tener en casa porque caducan diez años más tarde y por si no tienes congelada la salsa de tomate casera que te sale de muerte. Pero para nada más.

¿Qué es una alimentación bien planteada?

Una alimentación bien planteada no tiene carne o pescado todos los días para comer y para cenar. De hecho, una alimentación equilibrada (y esto vale para todos los tipos de dieta) se basa en las verduras, las frutas y las hortalizas, proteínas (menos de las que se comen habitualmente, que tenemos niños hiperproteicos y adultos ni te digo) e hidratos de carbono de calidad. Ya está. Esto, como recomendación de andar por casa. La dieta no va de contar micronutrientes. Va de comer.

¿Qué NO es una alimentación bien planteada? 

Pues la que come el 60 por ciento de la población española, que tiene sobrepeso u obesidad directamente. En Extremadura, los niños con sobrepeso, según las últimas cifras que me dieron a mí en unas jornadas de endocrinología, son el 61 por ciento. Y, añado, la que come mucha de la gente que no tiene sobrepeso tampoco está bien planificada.

Desayunar galletas (que son repostería) con un vaso de leche entera con Cola-Cao no está bien planteado. Beber zumos de frutas sin comer fruta (los nutrientes están todos en la cáscara de naranja que tiramos a la basura) no está bien planteado. Beber refrescos azucarados a todas horas menos aún y además transforma a niños y adultos en yonkis del azúcar, de tal manera que no se acostumbran al sabor natural de los alimentos. Comer pasta blanca con tomate frito de bote y atún tampoco. No ver las legumbres salvo una vez a la semana con chorizo y morcilla tampoco está bien planteado. 

Vale, pero eso en el día a día cómo se traduce.

Comiendo comida. Simplemente.

Para comer bien, hay que cocinar.

No tengo tiempo de cocinar.

Jaaaaaa. Sí que tienes tiempo. Es la cosa más importante que vas a hacer por tus hijos y por ti misma. Planificar un menú, cocinarlo con amor (ponte rock), meter a los niños en la cocina a que muelan el aguacate con un tenedor y expriman limones, enseñarles a hacer la compra tranquilamente, a guardar las cosas en el congelador y a solventar dudas y comerlo todos juntos mientras habláis en la mesa… Coño, a mí me parece un planazo digno de hacerse una vez por semana o una vez al mes, qué quieres que te diga.

Sea lo que sea lo que uno coma, da igual si es omnívoro o vegetariano, las recomendaciones generales, tomadas de Ginny Messina y de Lucía, son las siguientes:

  • Bebe agua. Nada supera al agua. Ni un zumito, ni un batidito ni nada. Hay que beber agua.
  • Basa tu alimentación en verduras, hortalizas y frutas. No desdeñes los crudos (ensaladas, gazpachos, etc). Es decir, lo que más tiene que haber en el plato son estas cosas. Ni un zalaque de pan, ni veinte kilos de arroz blanco con dos verduras y media, ni un plato de pasta en el que tienes que buscar la zanahoria con lupa.
  • Come legumbres. Son la fuente proteica principal en vegetarianos. Y deberían ser la fuente proteica principal en las dietas omnívoras. Tracatrá. Como fuentes proteicas, innegociables en cada comida principal, también están el tofu, la soja texturizada, el tempeh, los quesos y los huevos (pero principalmente, legumbres: los quesos con moderación). Las legumbres no son una proteína completa: hay que comer también cereales o frutos secos (con cereales me refiero a pasta, arroz, trigo, cebada, avena y esas cosas, no a cereales azucarados de estos para desayunar). Pero esta recomendación, en la vida diaria, es una pollez, porque vas a comer cereal todos los días (pan, pasta, arroz) y frutos secos y no hace falta combinarlos en la misma comida. Vamos, que si come una tostada para desayunar y luego una ensalada de legumbres ya lo tiene. Si vas a comer seitán, hazlo tú. No es una proteína de calidad. Pero está muy rico y da mucho avío. Con una vez por semana, si es que lo comes, vas que te matas. Yo hay meses que me tiro sin probarlo, dependiendo de si lo he hecho o no.
  • Come hidratos de carbono de calidad. Elige, de preferencia, cereales integrales. Un cereal integral es aquel con todos sus micronutrientes. Cuando vayas a comprar pasta o pan, fíjate en la etiqueta: si pone trigo con salvado, no es integral: es blanco con colorines. Tiene que poner harina de trigo integral. Sí: no vas a hacer una paella con arroz integral ni un risotto con arroz integral. Pero puedes hacer ensaladas con arroz integral y hasta arroz a la cubana con arroz integral.
  • Come grasas saludables. El aceite de oliva, de preferencia. Virgen extra. Pero también el aguacate (ese invento divino) y frutos secos (crudos o tostados, pero sin sal ni fritos, por favor). Todos los días. También semillas (es decir, semillas de lino o sésamo, por ejemplo, molidas -las semillas hay que molerlas o machacarlas en un mortero. Yo compraría un molinillo, nena, porque lo del mortero es que acabas con semillas por toda la cocina. Yo también tengo de chía y de cáñamo, pero porque soy una pija y las compré en iHerb). Esto se muele, se pone en la nevera y se le echa a cualquier cosa que cocines. No dan sabor. Y mantequilla de cacahuete (la que venden por aquí tiene grasa de palma por un tubo, que es la mierda más mierda que podrás comer nunca. Hazla tú con una batidora potente. Dura siglos y la puedes hacer de anacardos, cacahuetes, almendras…).
  • Evita la comida procesada. Eso de las hamburguesas y salchichas vegetales, de vegetales tienen poco. Son productos de la industria alimentaria: es decir, maximizan los beneficios con ingredientes baratos, mucha sal y mucha azúcar y mucha grasa porque tienen que estar ricos para que la gente los compre más.
  • Evita el azúcar. Esto se traduce en una única orden: cocina tu comida. La comida industrial tiene azúcar por un tubo. Tiene grasa mala, azúcar y sal para parar un tren.
  • Usa sal yodada.
  • Ofrece disponibilidad. No cuesta nada hacer una ensalada, sacar un poco de hummus con palitos de zanahoria y calabacín crudo, que se cortan en un pis pas o una ensalada de legumbres, una tortilla de patatas, una tortilla francesa o una boloñesa de lentejas. Ten cosas en casa y un par de botes de garbanzos cocidos para un apuro. Que con eso, una cebolla y un tomate, te haces una ensalada.
  • Ten niños activos: el ejercicio es muy importante. No solo para la salud física: también para la mental. Ojalá lo hubiera sabido antes.
  • Dale tralla al congelador. Cuece legumbres y congela en bolsitas. Haz salsa de tomate y congela. Haz platos y congela. Con esto, cocinas un fin de semana al mes.
  • Implica a los niños en la cocina. Si aprenden a cocinar, sabrán comer.
  • Cuida su salud mental. Y la tuya. Ser feliz es importante y la primera base de la felicidad es que la gente te respete (cosa que hemos hablado tú y yo en innumerables ocasiones). No respetar es maltrato. No queremos maltrato en nuestras vidas.
  • Aprende. La gente que opta por una alimentación vegetariana es mucho más consciente de sus decisiones y, generalmente, está mejor informada sobre nutrición. Sabe qué es una proteína y dónde hay zinc y magnesio y Omega 3 y que el calcio de las espinacas no se absorbe por mucho que lo diga Popeye.
  • Todo esto es para toda la población. Si eres vegetariano o vegano, toma B12.

Pero… ¿no voy a comer siempre lo mismo?

Yo, salvo el tomate frito, el hummus y el ragú de seitán, es que no he repetido una receta en cuatro años. Generalmente, la peña come sota, caballo y rey. Ensalada y filetes, pasta con tomate, arroz a la cubana, pollo con tomate, ternera con patatas, cocido, lentejas con chorizo, paella los domingos y pare usted de contar.

Si quieres autoridades en la vida, aquí tienes cómo planificar menús para niños y qué darles. Es pediatra (de carrera y bien formada, no como el 99 por ciento de los médicos, que de nutrición ni idea) y tiene blog.

¿Qué ingredientes uso para cocinar?

Legumbres.- Alubias blancas, negras, carillas, pintas, fabes, garbanzos de varias clases, lentejas rojas, lentejas caviar, lentejas verdinas, pardinas, naranjas peladas, guisantes secos o frescos, soja verde y soja blanca, habas, altramuces…

Cereales e hidratos.- Arroces. Los hay de tropecientas clases: blanco de grano corto, blanco de grano largo, integral de grano corto y largo, salvaje (que no es arroz, pero bueno), arroz rojo, arroz negro, Thai, basmati, jazmín… Pasta (también: tallarines, macarrones, lacitos…). Trigo. Mijo. Quinoa. Espelta. Maíz. Avena. Centeno. Castañas. Patatas. Boniatos. Maíz.

Grasas.- Aceite de oliva virgen extra, aguacates, frutos secos (almendras, pistachos, anacardos, pipas de calabaza, pipas de girasol, nueces de Macadamia, nueces, coquitos…), mantequillas de frutos secos…

Fruta fresca y seca.- Toda la huerta para ti.

Verduras.- Toda la huerta para ti.

Semillas.- De lino, de sésamo, de chía, tahini… Hay que molerlas, que no se digieren. Sí, ya lo he dicho antes. Es que estuve tres años comiendo semillas sin moler y tengo trauma.

Especias y hierbas.- El universo ante ti. Yo tengo más de 70 diferentes… Desde zaatar hasta salvia, desde romero, tomillo, orégano, lavanda, comino, canela, clavo, nuez moscada o pimientas de diferentes clases hasta ajo y cebolla en polvo, curry, cúrcuma o chile chipotle en polvo.

Cosas raras que coméis los vegetarianos.- Tofu, soja texturizada, gluten (para hacer seitán), tempeh, yuba. Bueno, si encuentras yuba en Extremadura, te pongo un piso.

Sí, muy bien, pero qué hago de comer… y qué necesito

Yo compraría una balanza.

Y luego un buen juego de cuchillos y una buena tabla, un mortero y algún robot, que creo que ya tienes.

Y la B12. Para que no se te olvide.

Teniendo en cuenta que les gusta la verdura y la fruta más que nada en el mundo, tienes todo ganado. Pero te puedo dar algunas ideas.

Desayuno y merienda:

Aquí tienes un sinfín de ideas. Se tardan un pis pas en hacer.

O de merienda, fruta con yogur natural y frutos secos, o alguna pieza de fruta y frutos secos…

Comida y cena:

Verduras y hortalizas y fruta de postre. Eso, para empezar. Con esto no tienes problemas. Tienen que ser variadas. Vives en un pueblo, así que tienes acceso (envidia de la mala que me das) a verdura de calidad y de temporada. Calabacines, berenjenas, champiñones, setas, brócoli, zanahorias, col blanca, repollo, col lombarda, alcachofas, judías verdes, habas, cebolla, pimiento… Y fruta de temporada, variada también: cerezas del Jerte, fresas, manzanas, chirimoyas, uvas, ciruelas, melocotones, sandía, melón…

Te pongo cosas para verano y para invierno.

Por ejemplo:

  • gazpacho o salmorejo con tortilla de patatas. Prueba a hacer gazpacho de sandía, de nectarina o de cerezas.
  • un plato de pasta integral con muchas verduras (coliflor picadita, zanahoria, brócoli, calabacín… y salsa de tomate casera o sin salsa de tomate con unas lentejas cocidas en el mismo plato de pasta). Sí, se puede comer pasta en la cena. Y legumbres en la cena. Y de todo.
  • Potaje de calabacín y garbanzos.
  • Berenjenas con chimichurri. Esto es potente. A los niños no les pongas mucho picante, pero vamos, en Argentina lo comen desde que son bien chicos. Es cuestión de dar a probar y de paladar.
  • Muhammara. Yo fliparía si me gustara esto, pero es que los pimientos los odio.
  • Berenjenas rellenas griegas.
  • Coca de trampó. Esto además es como una pizza.
  • Croquetas de coliflor al horno.
  • Pasta con boloñesa vegetal.
  • Hamburguesas de boniato y quinoa roja.
  • Hamburguesas de lentejas.
  • Ratatouille.
  • Salchichas. Sí, van a comer salchichas.
  • Lentejas con verduras y comino. Vamos, como las de toda la vida pero sin la grasaza del chorizo. ¿Que les gusta el sabor del chorizo? El chorizo no sabe. Lo que sabe es el pimentón de La Vera, que es la rehostia en verso. Echa pimentón.
  • Lentejas con quinoa. La quinoa hay que lavarla, por cierto, porque si no amarga. Pero vamos, que no es imprescindible comer quinoa. Yo te lo pongo por si la quieres probar.
  • Salsa para pasta de brócoli y almendra.
  • En invierno también se pueden hacer ensaladas.
  • Albóndigas. Están para ponerles un piso.
  • Fideuá. El alga nori le da sabor a pescado. Sí.
  • Alboronía.
  • Pasta al pesto.
  • Filetes rusos. Esto les va a encantar.
  • Arroz a la cubana.
  • Ensalada de garbanzos.
  • Hamburguesas de alubias negras.
  • Hamburguesas de garbanzos. Están de muerte.
  • Alubias al ron. Esto también lo repito mucho. Sí, no tienes crock pot. Yo me compraría una crock-pot. Para una familia de cinco, saca de muchos apuros porque es poner la comida y olvidarte. Todo sale con el mismo color, pero nunca habrás comido legumbres así… Cuestan como 60 euros, tampoco es un pastón. Pero vamos, las recetas son fáciles de adaptar, porque se cuece la legumbre y luego se usa el sentido común: se fríe la cebolla, se echan los ingredientes, se ponen 20 minutos al chup chup mirando que no se evapore el líquido y listo. Alubias con ron, mari.
  • Cocido extremeño. Yo no le eché patata porque no congela bien. Pero se la puedes poner. O ponerle arroz también, que ya no es cocido, pero es otro plato y oye, está muy rico.
  • Esto está de muerte, pero es lento. Es un estofado. Es la única receta que vas a ver con pimientos en este blog, salvo el gazpacho.
  • Feijoada. Ponte una samba y lleva Brasil a tu vida.
  • Mnazzaleh.
  • Pilaf de garbanzos y quinoa.
  • Verdinas. Son caras, pero menos que un kilo de ternera de primera.
  • Magdalenas para el cole con un puñado de nueces.
  • Todos los platos de pasta, los patés, los risottos, las salchichas, las sopas y demás de aquí.
  • Y el mafé lo tienes que probar. Y el tofu, que es como el pollo, no sabe a mucho y además tiene una gran ventaja sobre el pollo y es que cambia de textura depende de cómo lo cocines.
  • Y las verduras a la canela te van a flipar. Se congelan también. Todo lo que hay en mi blog, menos los risottos, es congelable.
  • Mi amiga Claudia tiene niñas y todos en casa son veganos y también tiene un blog. Sáltate la parte dulce, que es de llorar y vete a lo salado. Cocina de forma mucho más tradicional y española que yo, que voy a acabar con todo el curry del planeta a este ritmo. Para inspirarte, puedes mirar su Instagram, que ahí pone lo que comen en casa. Otra que tiene niñas veganas es Eva. Y mi amiga Júlia también. Júlia tiene un apartado de organización de las comidas. Y otro sobre lo pobrecito que es Beñat siendo vegetariano. Es decir, cómo luchar con el mundo.
  • Cosas de picoteo (patés vegetales, ensaladas, gazpachos…).

Todo esto está muy claro, pero yo tengo miedo de darle mal de comer a mis hijos.

No les vas a dar de comer mal a tus hijos. ¿Tienes muchas dudas y mucho miedo? Normal. Pon un nutricionista en tu vida. En este equipo, que atiende vía web, saben del tema. Vamos a ver: yo recomiendo a todo el mundo que vaya a un nutricionista, a un psicólogo y a un entrenador personal. Pero pensar que, si tu hijo no come carne y no vas a un nutricionista, es un riesgo de salud (siempre y cuando seas una madre informada y responsable y le des la B12) y lo vas a matar, pues tampoco. Si tienes muchas dudas, que al principio se tienen muchas, pues te lo puedes plantear. Va a enseñar a comer bien a toda la familia, la verdad. Y te vas a dar cuenta de la de mierda que comías antes.

¿Qué hago con el resto de la gente?

Informar. La información es poder. Y la industria alimentaria y ganadera son las más opacas que hay. Así les va de bien. Hay millones de niños vegetarianos en el mundo, sanos, felices y sin ingresar en el hospital. La gente, en general, de nutrición no tiene ni idea y, como siempre se ha comido carne, uno piensa que si el niño no come carne tú eres una inconsciente de la vida que los quiere matar. Les estás evitando (ojo, si comen bien, que las patatas fritas son bien veganas) colesterol, obesidad, hipertensión y varios tipos de cáncer, pero eso la gente no lo sabe. Es decir, la gente, en general, es bienintencionada. Ni puta idea, tienen, pero buena intención sí. Generalmente, solo hace falta una charla y dejar las cosas claras. Y llevar comida alternativa si uno va a comer por ahí. Yo lo hago. Porque, además, todo el mundo dice que cocina bien, pero les pides una comida proteica sin carne y se cagan las patas abajo. Tampoco saben qué es un aminoácido ni una proteína. Pero, con el carnivorismo (porque la gente come carne con cosas: no come “de todo”), hay una barrera mental el triple de grande que con el feminismo.

Pero dan menos la coña. Se saca el látigo una vez y listo.

Yo es que no me imagino a mi hijo llorando delante de un filete de pollo y que alguien le obligue a comérselo cuando existen lentejas y garbanzos en el mundo, porque no sé muy bien qué haría (y mis reacciones hipotéticas van desde partirle la cara a que no coma más en casa de quien sea). Yo creo que la cosa es poner comida en la mesa y que coman lo que quieran (siempre dentro de un orden: es decir, que no se vayan a comer un trozo de pan y nada más en todo el día, pero eso es de sentido común).

También te vas a encontrar con que la gente no quiere saber. Pero ese es su problema, no es el tuyo. El tuyo es explicarles que la alimentación de tu hijo la deciden sus padres. Como deciden a qué colegio va, qué ropa le compran cuando tiene un mes o que tiene que llegar a casa antes de la una de la mañana. La alimentación es una cosa que se impone. Toda. Se impone la omnívora y se impone la vegetariana. Lo que ocurre es que si la alimentación vegetariana no es de nacimiento, ya no es impuesta: es una decisión individual de la persona, tenga cuatro años o tenga 30. Y : con cuatro años se puede elegir no comer animales. Lo que no se puede elegir con cuatro años es alimentarse de pasta con tomate de bote y pizza. Y conozco casos, en plural, bien cercanos de niños que comen pasta, pizza y hamburguesas todos los días porque si no, no comen. Y meriendan batidos de chocolate con galletas. Con un par. Pero comen muy bien y no les faltan nutrientes, ¿eh? Solo faltan si eres vegetariano, porque la carne es como la Virgen de Lourdes. Si le preguntas a alguien, nadie sabe qué tiene tan indispensable, pero te dicen que es indispensable. Uau.

No hay ningún alimento imprescindible en ninguna dieta del mundo. Ni la carne, ni el pescado, ni los plátanos, los pimientos, ni los higos, ni el natto. Ninguno. Lo único que es imprescindible en esta vida es el agua.

Take it easy y sin agobios y a tu ritmo. Es muy fácil y además la gente deja de dar la coña la primera semana. No surrender.

¿Hay más recursos en la vida?

Sí. Hay un libro que se llama Vegetarianos con ciencia. Pídelo en la librería. Es barato y te despeja dudas.

También hay un blog de técnicas de cocina que es lo mejor de la web entera. Se llama Gastronomía Vegana.

Y en el apartado Otros blogs de este blog tienes muchos blogs para ir mirando recetas. Pero vamos, que ahora en verano yo me apaño con ensaladas de legumbres, gazpachos, guacamoles, sopas de pepino con menta, hummus, patés variados… No hace falta tirarse diez horas en la cocina para comer bien.

Pero vamos, que tirarse diez horas en la cocina no es el mal. El mal de la sociedad industrializada es no tirarse diez horas en la cocina y comer mierdas por un tubo, insostenibles ecológicamente y perniciosas con la población del planeta que pasa hambre. Y, además, si te tiras diez horas en la cocina con los niños haciendo hummus, patés, picando tomates, machacando aguacates, preparando masa de pizza casera para congelar y demás, pues puede ser muy divertido.

Pero vamos, que diez horas no te vas a tirar.

#SanidadDesnutrida

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El domingo pasado se celebró la manifestación que había convocado Dietética sin Patrocinadores para protestar por esta #SanidadDesnutrida que tenemos en España. Desde que comencé a comer bien, he adoptado una serie de… no sé si llamarlos tics o costumbres. Me fijo en los carritos de los supermercados. Me fijo en qué meriendan los niños en los parques. Me fijo en los menús escolares y en las recomendaciones que se les dan a los padres para las cenas. Me fijo en qué comen mis compañeros de trabajo. La inmensa mayoría están en su peso, pero no comen bien. También analizo las cartas de los restaurantes. Sé bien que ir a un restaurante es un acto festivo: yo me lo tomo como: “Oh, salimos fuera. Postre, adiós dieta”, pero es que hay personas que comen en restaurantes todos los días y ni los menús ni los platos de carta son equilibrados.

Y discuto. Discuto mucho, porque todo el mundo me intenta convencer de que un zumo es muy sano, porque es caserito. Y de que desayunar galletas también. Y la repostería casera. Y las dietas del endocrino sacadas de un cajón. Soy lo suficientemente contundente como para no pasarle mi dieta a nadie (y me lo han pedido muchas veces): la frase mágica es: “Como no son las raciones que te corresponden, lo mismo engordas”. La salud es poco importante, si estás delgado. Puedes comer mal y no hacer deporte, pero si estás delgado, da igual.

Deberían enseñar a comer bien a una madre gestante, a su hijo pequeño, a un anciano que ya no tiene dientes y no puede masticar, a una persona con colitis ulcerosa o con síndrome de colon irritable, a un diabético, a alguien que está sometiéndose a un tratamiento con quimioterapia, a una persona con estreñimiento crónico y a un sinfín de posibles casos clínicos que no se me ocurren. Esto solo es posible con una política de salud preventiva, que no existe en la actualidad. Si se recetara una hora de deporte tres veces por semana y una dieta correcta en lugar de ciertas pastillas, quizá la población tomara conciencia de que, cuando uno come mal, se está tratando mal y se está boicoteando y de que ciertas decisiones diarias tendrán consecuencias más tarde sobre su salud.

Espero que el Ministerio de Sanidad, sea cuales sean sus responsables, ahora o a partir de noviembre, tome nota de esta carencia.