Si se quiere, se puede: mis comidas navideñas

Ya he contado aquí, hace bien poco, la desazón que produce comer en Extremadura, donde no hay casi ningún sitio con opciones veganas en la carta (al menos, en la ciudad en la que vivo). En este tiempo, los hijos de tres amigos míos (uno de catorce, los otros dos en la veintena o casi) se han hecho vegetarianos, así que llevo quince días hablando de la B12 a todas horas. Y de las legumbres. Y de las semillas. Y de los frutos secos. Pero, sobre todo, de la B12. Cianocobalamina power. Tracatrá. Es que no hay más. Vegetariano=pastillaco de B12.

La Navidad finalizó hace casi quince días, pero aún no he contado mis menús navideños. Tengo, al menos, tres comidas en restaurantes en estas fechas: la del grupo del deporte, la de la empresa y la de la prensa, que es el 2 de febrero, pero a la que yo no iré, porque viene una amiga a verme y planeamos pasarnos el fin de se semana viendo Extremadura como locas.

Mi menú navideño cuando era vegetariana consistía, básicamente, en lo que estáis pensando todos: parrillada de verduras. Nada más. Luego aprendí la regla fundamental de todo vegano: avisar con mucha antelación a los restaurantes. Y preguntar. Así que eso hicimos. Me pasé por el Asador Chapatapa (sí, es un asador: tienen carne sobre todo: no pinchéis en el enlace si no queréis ver cochinillos asados) y hablé con Ana por WhatsApp, que es una de las camareras (supongo que será la jefa, pero no lo sé) y ella le transmitió a Ángel (el jefe de cocina, un encanto de muchacho que, además, es guapo y todo) mis instrucciones: es decir, sin plátanos, sin pimientos. Y Ángel me cocinó todo esto…

Tartar de aguacate con tomate

Sí, vale. Las fotos están hechas con el móvil… De primero, un tartar de aguacate con tomate. Como el guacamole, pero deconstruido y riquísimo. Un punto a su favor: dos puntos a su favor: dije que yo era la vegana y me dijeron: “ya lo sabemos” (sí, es un detalle, porque a veces parece que eres “la vegana” y no tienes nombre siquiera) y me sirvieron a la par que los demás. Que es algo que se valora mucho. Porque lo normal es que tu plato salga el último, casi cuando los demás andan por los postres.

Seitán con salsa de berros

De segundo llegó este seitán con salsa de berros y frutos secos, que es una de las cosas más ricas que he probado. Sobre todo la peineta de berros que veis ahí, que estaba crujiente (supongo que la pondría al horno entre dos láminas de papel para secarla).

Hamburguesa con chips de boniato y patata

Después, hamburguesa con chips de boniato y patata. Yo ya estaba que iba a reventar, pero las comidas navideñas son así: para reventar. Luego nos fuimos a bailar, de todos modos. Yo, bailando reggaeton y disfrutando: quién me ha visto y quién me ve. Algo bajaría, digo yo, el ejercicio. El postre fue melocotón flambeado al ron con nueces caramelizadas. Adoro las nueces caramelizadas. Son como las que ponen en los chinos en la nata con nueces y yo las amo con fruición y locura.

Melocotón flambeado al ron con nueces caramelizadas

Días más tarde, tuvimos la cena de empresa en el Hotel Velada. Allí que llegamos, yo me presenté como “la vegana” y me sacaron los platos también a la misma vez que a los demás… y todos querían meter la mano en mi plato.

Berenjenas con salmorejo

Comenzamos con unas berenjenas con salmorejo. Adoro las berenjenas y el salmorejo, así que todo bien. Y, sobre todo, adoro mojar las berenjenas en el salmorejo. Adoro mojar berenjenas y tortilla de patatas en el salmorejo… Ay, qué rico.

Parrillada de verduras con hummus

Luego llegó esta parrillada de verduras con hummus, que me demostró que el hummus es muy versátil como salsa y acompañamiento de otros platos, incluso en caliente, porque yo siempre lo he tomado o con pan o con crudités de verduras y siempre siempre frío. Pues esto lo tengo que hacer. Porque está riquísimo. Aquí, desde arriba.

Hummus con parrillada de verduras

Y más tarde, un timbal (sí, me volví a poner hasta el culo) de quinoa con trigo, frutos secos y verduras, coronado por dos trozos de tofu sedoso a la parrilla. Tremendo el tofu sedoso a la parrilla, que yo solo había probado como salsas; es decir, batiéndolo mucho. Aquí, el tofu desde arriba.

Timbal de quinoa y trigo con tofu sedoso a la parrilla

La presentación del plato también era una monería. Yo, que vivo sola y, por ende, tengo todos los aperos de decorar congelados (es decir, el cebollino, el perejil, el cilantro, la salvia y todas las hierbas frescas), debería aprender a decorar así…

Timbal de quinoa y trigo con tofu sedoso a la parrilla

Y de postre, manzana con salsa de caramelo, que ni pude acabármela entera.

Manzana con salsa de caramelo

Al menos, he descubierto que, si avisas al restaurante con dos días de antelación o tres, los cocineros se ponen las pilas y te hacen lo que quieras y, además, con gusto, porque salen del sota, caballo y rey del solomillo con salsa y patatas y de la parrillada de carne o verduras. Chapeau por los cocineros: así sí da gusto ir a una comida de Navidad…