Kale con salsa de cacahuete

Si hay un libro de cocina vegana que sea estimulante y que no hayan escrito Isa Chandra Moskowitz ni Terry Hope Romero, ese es Cocina Vegana, de Jean-Christian Jury. Por cierto, el diario El Mundo le entrevistó. Dice cosas absurdas en la entrevista, pero es majete y recomienda restaurantes por todo el mundo. Y compila recetas de todas partes y su libro es una maravilla. La kale con salsa de cacahuete es un plato mauritano, por lo visto. No lo sé, porque nunca he estado en Mauritania. Pero este plato es riquísimo. Con arroz y algo de tofu, ya es un plato tremendamente completo. Esto es lo único que he cocinado en un fin de semana que pensaba tirarme haciendo nuggets y hamburguesas… porque soy tan fácil de convencer. Israel (no dejéis de hacer su ruta nocturna si venís a Mérida) iba a hacer su TFM en una casa rural en La Vera, para estar alejada del mundanal ruido. Y Ángel la lleva en coche, así que allá que nos fuimos los tres. A Villanueva de la Vera. Así que ya cocinaré en otro momento. El ocio va primero. Escaparse siempre va primero.

Kale con salsa de cacahuete
Kale con salsa de cacahuete

Por cierto, gracias a Liliana Fuchs acabo de descubrir que la berza y el kale no son lo mismo.

No pongo las raciones, porque depende. 450 gramos de berza parecen mucho, pero luego se quedan en nada. Si lo usáis como ración de verduras, pues entonces tendréis para dos raciones. Pero si lo usáis como acompañamiento de un arroz con seitán o tofu o algo y añadís ensalada o sopa cruda de verduras, pues tenéis para más.

Ingredientes:

  • 2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra
  • Una cebolla roja picada en cuartos y luego a rodajas
  • 4 dientes de ajo picados finos
  • 2 cucharadas de jengibre fresco picado fino o rallado
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1400 ml de caldo de verduras
  • 240 gramos de mantequilla de cacahuete, crujiente o suave, da igual
  • 200 gramos de tomate triturado
  • 450 gramos de kale limpia y picada
  • 60 gramos de cacahuetes tostados y picados para adornar
  • 2 cucharadas de sriracha para servir
  • sal
  • pimienta
Kale con salsa de cacahuetes
Kale con salsa de cacahuetes

Preparación:

Calienta el aceite en una olla grande a fuego medio. Añade la cebolla, el ajo y el jengibre y sofríe unos 5 minutos. Añade el comino y remueve bien, unos 30 segundos. Ahora, incorpora el caldo de verduras. Añade la crema de cacahuetes y remueve hasta que se disuelva por completo. Yo subo el fuego, para que el caldo hierva un poco, porque así es más fácil y rápido. Luego baja el fuego y ponlo a fuego medio y listo.

Añade el tomate triturado y la col y remueve bien. Tapa la cazuela y tenlo 45 minutos, removiendo de vez en cuando (yo pongo el temporizador y lo muevo cada 15 minutos). Salpimenta, remueve bien y sirve con los cacahuetes tostados por encima (yo no tenía, para variar) y sirve con arroz de grano largo y sriracha.

Bok choy con salsa de cacahuetes

Bok choy con salsa de cacahuetes
Bok choy con salsa de cacahuetes

Hay muchas verduras que no he probado a mis 40 años. Pero cada vez voy probando más. Una de ellas es la col china, bok choy o pak choi, que se da en otoño, invierno y primavera. Para conservarlo, se guarda, sin lavar, en una bolsa de plástico perforada, no más de 4 días, sin frigorífico. Yo lo metí en el frigorífico tres días, porque a mí me parece que todo en el frigo está mejor, aunque no sea cierto y porque tampoco tengo tanta encimera como para dejar verduras por ahí, y luego lo cociné. Perfecto y crujiente.

Para limpiar la col, puedes cortar la base del tallo (unos 5 cm) y luego separar las hojas, o separar las hojas una por una. Sumérgelas en agua en un bol, sácalas varias veces y cambia el agua. Mira a ver si hay tierra en el tallo, que es donde se acumulan. Si la hay, pasa un cepillito. Yo tengo un cepillo para fregar que solo uso para la comida. Ahora, corta el tallo y las hojas. Haz un corte en forma de V por todo el tallo y ya está listo. Los tallos los puedes cortar en medias lunas y, con las hojas, haz un cilindro, apilándolas, y pícalas en tiras finas también. Obviamente, los tallos, que son más duros, tardan más que las hojas en cocerse.

Admite todo tipo de preparaciones: al horno (a 200º C durante 5 minutos), asadas, braseadas, salteadas (con fuego fuerte), al wok, blanqueadas para una ensalada…

En mi biblioteca tengo dos libros imprescindibles para saber cómo se preparan las verduras y con qué sabores casan y así poder crear recetas. Los tengo tenía infrautilizados, pero ahora me he propuesto crear recetas. A mí me horroriza tirar algo porque es incomestible, después de todo el tiempo que me paso en la cocina, así que no innovo mucho por si acaso. Comencé por algo que me parecía sencillo… y que lo es. Ah: los libros son The Vegetable Butcher y The Vegetarian Flavor Bible.

Según Cara Mangini y Karen Page, la col china casa muy bien con brócoli, zanahorias, anacardos, coliflor, leche de coco, ajo, jengibre, arroz, verduras de raíz, escalonias, semillas de sésamo, setas shiitake, guisantes, salsa de soja, aceite de sésamo tostado, miso blanco y rojo, noodles, copos de chile y cacahuetes.

Total, que con todas esas posibilidades a mi alcance y muchas más, hice estas verduras para luego congelarlas, sacarlas, dejarlas en el frigorífico, cocer noodles y tener un tupper que llevarme al trabajo. Los hice en un wok grandísimo que me regaló mi cuñada unas Navidades y que adoro.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 1 bok choy limpio y picado, los tallos por un lado en medias lunas y las hojas a tiras finas
  • 2 o 3 dientes de ajo muy picados
  • 1 cebolla cortada a tiras
  • 50 gramos de setas shiitake secas, puestas a remojo en agua caliente durante 30 minutos. Yo no tenía frescas, pero las podéis usar frescas, en la cantidad que queráis. Vamos a ver, esto es con sentido común: coged de 150 a 250 gramos, no pongáis 10 kilos.
  • 3 zanahorias grandes peladas y cortadas en bastoncitos
  • 1 cucharadita de jengibre rallado
  • 60 ml (1/4 taza) de agua
  • 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete en polvo o normal, sin aceite de palma ni mierdas
  • 2 cucharadas de salsa de soja (o tamari, sin gluten)
  • Chile en copos
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Semillas de sésamo molidas
Pak choi con verduras
Pak choi con verduras

Preparación:

Calienta el aceite en un wok y añade la cebolla y las zanahorias. Póchalas: te llevará unos 5 minutos. Agrega el diente de ajo y remueve durante 30 segundos. Luego, echa los tallos de bok choy y sigue friendo a fuego medio otros 5 o 7 minutos, hasta que los veas blandos. Ahora, incorpora las setas shiitake, bien escurridas y picadas. Sube un poco el fuego para darles un toque de calor rápido y deja que se evapore el líquido que sueltan. Añade la salsa de soja o el tamari y el jengibre rallado, baja el fuego y remueve hasta que la salsa se evapore (tarda medio minuto).

Ahora, agrega las hojas de bok choy y dale unas vueltas para que se integren.

En un cuenco, bate el agua con la mantequilla de cacahuete y echa esta salsa en el wok. Dale unas vueltas y espera que espese (se integrará pronto). Deja que se rindan un poco las hojas de bok choy, pero no mucho, porque pierden el color verde. Es decir, no las tengas un montón de tiempo, con un par de minutos vamos que nos matamos.

Saca a la mesa, decora con los copos de chile y el sésamo y ya puedes guardar en tuppers, dejar que se enfríe la comida y congelar o cocer unos noodles (con o sin gluten). No te olvides de la parte proteica de la comida: un tofu lacado a la naranja es una opción magnífica.

También he probado esta receta con soja texturizada gruesa y está exquisita, así que puedes hacer un plato completo, con hidratos y proteínas, con arroz y soja texturizada o pasta y soja texturizada. Si haces un tofu crujiente también quedará muy bien.

Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

¿No sabéis qué hacer para la cena de Reyes? Pues estas croquetas (que son, en realidad, una especie de falafel, pero con los garbanzos cocidos en vez de crudos) con salsa teriyaki os pueden sacar del apuro, porque, si tenéis cocidos los garbanzos o los compráis de bote, se hacen en un pis pas. Si no tenéis cocidos los garbanzos y no queréis comprarlos de bote, puedes remojarlos en poco más de una hora, como conté en el post dedicado a las legumbres en la olla rápida. Una vez lavadas, pon las legumbres en una olla normal, añade agua para que las cubra unos 8 cm., lleva a ebullición y, una vez que hiervan, apaga el fuego, tapa la olla y deja reposar así durante 1 hora. Cuando transcurra la hora, ya las puedes usar. En olla rápida se cuecen en 14 minutos, con salida de vapor natural. ¿No sabes qué es? Lee este post donde explico cómo eliminar el vapor de la olla. La receta es de The Complete Guide to Even More Vegan Substitutions. Sí, tengo los dos que han sacado Celine Steen y Joni Marie Newman. Soy muy fan de las dos.

Ingredientes para 16 croquetas:

  • 3/4 cucharadita de almidón de maíz (Maizena, en España)
  • 75 ml (5 cucharadas) de agua
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 2 cucharadas de sake (yo no tengo sake, pero tengo mirin y usé mirin)
  • 2 cucharadas de tamari o salsa de soja
  • 400 gramos de garbanzos cocidos
  • 1 cucharada de tahini o de mantequilla de cacahuete cremosa
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado
  • 1 y 1/2 cucharadas de panko o pan rallado normal
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 2 cucharaditas de zumo de limón
  • 1 diente de ajo grande muy picado
  • 2 cucharadas de chalotas muy picadas (yo usé dos chalotas y listo)
  • 2 cucharadas de perejil fresco o cilantro muy picados
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1 y 1/2 cucharadas de harina integral
  • Aceite de oliva para pincelar
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki
Croquetas de garbanzos con salsa teriyaki

Preparación:

En un bol pequeño, disuelve la Maizena en 1 cucharadita de agua. Ponlo en un cazo y añade 40 ml de agua (son 2 cucharadas más 2 cucharaditas) de azúcar, el sake o mirin y la salsa de soja o tamari. Cocina a fuego medio-alto hasta que sea un sirope, removiendo con frecuencia. Tardará unos 6 minutos. Reserva.

Precalienta el horno a 200º C. Prepara una bandeja con papel de hornear.

Pon los garbanzos en un robot de cocina y dale unos toques. No quieres hacer un puré, pero sí romperlos para que no quede ninguno entero. Ve parando y removiendo para que los de abajo no se hagan puré.

En un bol grande, bate 2 cucharadas de agua con el tahini o la mantequilla de cacahuete, el aceite de sésamo tostado y el zumo de limón. Añade los garbanzos, el ajo picado, la chalota, el perejil o el cilantro y la sal. Remueve bien para mezclarlo todo.

Ahora, añade el panko o el pan rallado normal, la harina integral y el bicarbonato sódico.

Remueve bien y amasa un poco. Divide la masa en 16 bolitas (como yo soy así, pesé la masa y cada bolita debía pesar 37,5 gramos: no soy tan exacta e hice unas de 37, otras de 40 y así). Pon las bolitas en la bandeja y echa aceite en spray o pincela. La masa es líquida, ojo, así que te puedes mojar las manos para hacer las bolitas si lo deseas. No chorreando, pero un poco húmedas y así no se te pega.

Mete en el horno 15 minutos. Saca la bandeja con ayuda de unas manoplas, para no quemarte y dale la vuelta a las croquetas. Hornea de 10 a 15 minutos más.

Saca y sirve con la salsa teriyaki.