Centrarse a veces es renunciar

Este fin de semana hay un festival de circo maravilloso en Cabeza del Buey. Se llama Buey de Cabeza. También hay teatro en Torreáguila. El divertidísimo Ara Malikian está en Badajoz. Y en Marvão toca la Orquesta de Extremadura. Eso, mezclado con amigos que llegan, rebajas a las que debería ir, libros que quiero leer, películas y todo lo demás.

Pero yo me voy a quedar en mi casa casi sin salir. Bueno, ayer sí, que fue el cumpleaños de una de mis muy mejores amigas y los cumpleaños hay que celebrarlos, porque yo, desde que tengo coche y veo cómo se comporta la gente en las rotondas y en las autovías, doy las gracias por estar viva muy a menudo. Cuando abro la puerta y veo a mis gatos pienso: “Jamás había sido yo tan consciente de que no me he muerto”.

How to cook everything vegetarian
How to cook everything vegetarian

A mis veranos de caos brutal se suma que, claro, una se queda sin tuppers. Y yo no cocino en días de diario más que una ensalada y cortar la fruta para la media mañana, todo lo más. Con deciros que a veces le echo vinagre al aliño en vez de zumo de limón por no cortar el limón y exprimirlo y tirar las pepitas a la basura. Así soy yo. Dispuesta para el trabajo.

Lo que hago es cocinar un fin de semana al mes y congelar y así voy tirando. Hago muchas raciones. El problema es que mis raciones son un tanto exiguas, por la pauta dietética (me refiero a la proteína y los hidratos) y las recetas tradicionales están pensadas para alimentar a un elefante, con sus 75 gramos de pasta por persona (yo me como 30, imaginad: a ver, la pasta no la congelo, pero es para que os hagáis una idea). Así que luego me paso el mes comiendo lo mismo una y otra vez: más o menos lo mismo. Hubo una temporada que me puse de curries hasta las trancas y no los he vuelto a hacer en casi un año.

How to cook everything vegetarian y Bosh!

Y llevo meses comiendo porquerías en cantidades industriales. A veces no son porquerías, pero es más de lo que mi cuerpo podría asumir sin ponerse como una foca. No he engordado pero adelgazar 200 gramos al mes tampoco es que sea mi objetivo en la vida, que a este paso cumplo los 80 sin estar en normopeso. Así que me he autorregalado por mi cumpleaños dos maravillosos libros de cocina. Uno es vegetariano y tiene un capítulo dedicado a huevos y queso, pero me da exactamente igual, porque habla muchísimo de técnicas y da opciones para crear tus platos, que es lo que yo quiero hacer a partir de ahora, porque salvo pochar verduras, añadir leche de coco y especias, y alguna otra cosa más, yo, la creatividad en la cocina, no la manejo. Las únicas hamburguesas que he intentado me quedaron que las tuve que picar de lo durísimas que salieron del horno.

También he elegido varias recetas de sopas frías, para las que ya tengo los ingredientes, porque el gazpacho está muy rico, pero comer solo gazpacho de tomate o de cerezas en verano, por muy rico que esté, ya no me satisface. Mi objetivo ahora es comer más variado, reducir a la mitad las recetas que elijo, para que una de ellas no me ocupe todo el cajón del congelador y buscar algún método de congelación que me ahorre espacio sin tener que comprar bolsas de congelación de plástico, pero eso aún no lo he investigado. Si solo uso tuppers, no aprovecho bien los cajones.  Soy de esa clase de personas que puede cenar cinco días seguidos gazpacho y hummus con crudités.

Bosh!
Bosh!

Pero eso cambiará. He dicho.

Al menos, vuelvo a tener ganas de meterme en la cocina. Que ya es mucho más de lo que he podido decir los últimos meses.

Librería A Punto

Zona de cursos de la librería A Punto
Zona de cursos de la librería A Punto

En mi mapa de Madrid, también anoté las librerías gastronómicas. Hay dos: una, Aliana, a la que no fui, porque estaba un poco lejos de mi campo de acción, pero a la que prometo una visita, y otra, en plena calle Hortaleza, al lado de Berkana, que se llama A Punto y de la que me enamoré, porque la chica que atiende es un amor y además ha rescatado a muchos perritos de la calle.

Librería A Punto de Madrid
El de Cocina india vegana se vino a mi casa.

No es que vayamos hablando de nuestros perros y gatos al primero que pas… Oh wait. Bueno, la cosa surgió porque había un libro de galletas para perros y yo dije que deberían hacer uno para gatos y resulta que sí hay, pero que los gatunos se agotan enseguida y una cosa llevó a la otra y al final, una hora hablando. De gatos, perros, cursos y comida.

Esta Biblia panarra de Jordi Morera caerá por Navidad
Esta Biblia panarra de Jordi Morera caerá por Navidad porque cuesta 60 euros

En la librería hacen muchos cursos. Algunos de ellos los da Juliana Perpén, es decir, Spicy Yuli, tienda que ADORO desde que la descubrí y por la que siempre me paso. Me llevé amchur, ajenuz, una mezcla que se llama Mezcla del Trampero, me regaló un montón de cosas para que las probara… Tengo unas ganas de que esta mujer haga un curso de especias en la cocina vegana… O de mezclas de especias, pero sin que haya carne o pescado para comer… A ver si se les ocurre, porque Casilda, la dependienta, me dijo que organizaban cursos de cocina vegetariana o vegana antes, pero que no se llenaban y que, sin embargo, ahora se lo están planteando porque muchas personas han preguntado por ellos. Es toda una experta y hablar con ella en su tienda es maravilloso. Yo siempre me lo paso muy bien y aprendo mucho.

Sección de cocina vegana en la librería A Punto
Sección de cocina vegana y vegetariana, que parece mi biblioteca

Además del de Cocina india vegana, de Richa Hingle, que han traducido al español, me compré Cocina vegana, que vale cada uno de los céntimos de los casi 40 euros que cuesta. Qué maravilla de libro. La dependienta me confesó lo que sabe cualquiera: que no se pueden permitir los precios de Amazon ni de La Casa del Libro, con su cinco por ciento de descuento habitual. He comparado precios de dos libros en Amazon y en A Punto y difieren 50 céntimos. No los he comparado todos y cada uno sabe cuánto ha de racanear en su economía, pero yo le dije que de ahora en adelante, ya que traen libros en inglés, se los compraría a ellos porque prefiero sostener el pequeño comercio y me lo puedo permitir.

En el centro, mi adorada Isa Chandra Moskowitz, la autora de mis libros de cocina más machacados
En el centro, mi adorada Isa Chandra Moskowitz, la autora de mis libros de cocina más machacados

Yo, lo juro, no saldría de una librería gastronómica en la vida. Ah, también venden utensilios de cocina, cómo no. Ojalá hagan pronto cursos de cocina vegana, porque me apuntaría sin dudarlo. El único punto negativo que tienen es que la sección de libros vegetarianos y veganos está junto a la sección de Ponte en forma y cocina saludable en la página web: yo haría una específica de libros veganos (porque el 99 por ciento de las recetas de repostería tradicional ya son vegetarianas) y que el buscador de la web funciona fatal. Pero siempre nos quedará mandar un correo…