Magdalenas de chocolate y café

Había ola de calor cuando yo me puse a hornear estas magdalenas. Porque nos íbamos a Soria, a Expoesía. Se hace en un parque al que llaman «la dehesa», pero que tiene el nombre oficial de Alameda de Cervantes. Allí, en casetas de madera, hay libros de editoriales como Liliputienses, que está publicando la mejor literatura de América central y del sur que puedan encontrar (solo sirven a España, ojo) o como Luces de Gálibo (en su catálogo, desde David Eloy Rodríguez al mismísimo César Vallejo o Mónica de la Torre), Amargord, Olifante o Lastura. Yo había quedado con amigos para ir allí. Con David, con Pablo, con Eugenio, Elena, Lara, Cristián.

Conduje desde el Xanadú de Madrid, autovía de tres carriles, no he pasado más miedo en mi vida (sí, sí que lo he pasado, de lejos, pero no viene al caso) y me vino la regla. De golpe.

Mi regla es muerte y destrucción a niveles de «Enciérrate y no hables con nadie, que te quedas sin amigos». Pero, al menos, había chocolate. Y amigos maravillosos, porque mis amigos son maravillosos. La receta, obviamente, es de Isa Chandra Moskowitz. Si no os gusta el chocolate, hay más magdalenas en el blog.

Cartel de Expoesía
Cartel de Expoesía

 

Gustaron mucho, porque están muy ricas. Las hice tal cual, a otra tanda les añadí almendra en polvo y 1/2 cucharadita de extracto de almendra y a otra le puse chocolate negro porque no tenía ya pepitas de chocolate. Vamos, que se pueden tunear un poco. Y son muy jugosas. Y saben a chocolate negro.

Muffins de chocolate y café
Muffins de chocolate y café

Ingredientes para una bandeja de 12 muffins:

  • 225 g (1 y 1/2 tazas) de harina de repostería
  • 150 gramos (3/4 taza) de azúcar blanca
  • 25 g (1/4 taza) de cacao en polvo
  • 2 cucharaditas de café soluble
  • 2 y 1/2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 235 ml (1 taza) de leche de soja (o cualquier leche vegetal que tengas en casa)
  • 105 g (1/2 taza) de aceite de girasol
  • 2 cucharadas de yogur de soja
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 85 gramos (1/2 taza) de chips (pepitas) de chocolate
Magdalenas de chocolate y café
Magdalenas de chocolate y café

Preparación:

Precalienta el horno a 190º C. Prepara una bandeja de moldes de muffins con papelitos o engrasando los huecos con aceite.

En un bol, tamiza la harina, el azúcar, el cacao en polvo, el café soluble, el polvo de hornear y la sal. Si tenéis MyCook o Thermomix, con 6 segundos a velocidad 10 está ya listo.

En otro bol, bate la leche, el aceite, el yogur y el extracto de vainilla hasta que estén bien integrados. Añádelo al bol de la harina y el cacao y remueve con una espátula de siliciona o una cuchara de madera hasta que todo esté integrado. Se trata de remover, no de batir, Tardarás muy poco: es solo mezclar hasta que no veas harina.

Llena los moldes de muffins hasta casi el borde. Hornea de 18 a 20 minutos, hasta que insertes un palillo en el centro y salga limpio. Ha de salir sin pegotones de masa. Como llevan chips de chocolate, puede salir húmedo porque las pepitas de chocolate se derriten. Pero se distingue perfectamente si es masa de si es chocolate negro derretido.

Deja reposar 5 minutos en la bandeja y luego desmolda sobre una rejilla. Deja enfriar y a comer. Lo que sobre lo puedes guardar en una lata hermética. A nosotros nos duraron cinco días. Al quinto, yo me comí la última que quedaba, con todo su sabor a despedida.

Espinacas y kale a la crema

Esta receta es una veganización (RAE, escucha) de esta otra receta de MyCook. Tenía espinaca y tenía kale, que ahora también la venden en bolsas en el Carrefour de Mérida. 

Espinacas a la crema

Hacía siglos que no comía espinacas a la crema. Y en verano también me apetecen, porque, creo que ya lo he contado en varias ocasiones, tengo una querencia por los tomates que, en cuanto me doy cuenta, mi única ingesta de verdura cruda en toda la semana ha sido de tomates. Y casi que de verdura cocinada también. Como el verano es un descontrol absoluto, un estrés estratosférico y un quémásdarátodoenestavida, pues el fin de semana que cociné, compré muchas verduras distintas para hacer algo productivo con ese pensamiento que me martillea de vez en cuando: «por favor, come variado de una puta vez». Yo soy así: educada y tabernera a partes iguales. Así que hice muuuuchas sopas frías, que por algo es verano y muchos platos con verduras. Mi triunvirato ganador siempre está formado por zanahoria, cebolla y calabacín, así que le di mucho al verde y compré espinacas y kale y busqué la receta de espinacas a la crema. Todo fácil. Hay que hacer la vida fácil. 

Ingredientes para 6 raciones:

  • 700 ml de agua
  • 200 gramos de espinacas crudas, lavadas y escurridas
  • 300 gramos de kale cruda, lavada y escurrida
  • 2 dientes de ajo, pelados y sin el germen
  • 50 gramos de harina
  • 50 gramos de aceite
  • 500 gramos de leche de soja
  • unos toques de pimienta negra
  • unos toques de nuez moscada
  • sal al gusto (yo uso 1/2 cucharadita)
  • 15 gramos (1/4 taza) de levadura nutricional
Espinacas a la crema
Espinacas a la crema

Preparación:

Cuece las espinacas y la kale en la bandeja de vapor, con el agua en el vaso, 15 minutos a 120º C y velocidad 3. Tira el agua. Calienta el aceite 1 minuto a 120º C y velocidad 1. Agrega los dientes de ajo y programa 2 minutos a 120º C y velocidad 1. 

Escurre bien las espinacas. Yo uso una centrifugadora de verduras. Ponlas en el vaso, añade sal y programa 4 minutos a 120º C y velocidad 2. Agrega la harina y programa 1 minuto a 100º C y velocidad 2. Incorpora la leche, la pimienta negra, la nuez moscada y la levadura nutricional. Programa 5 minutos a 100º C y velocidad 3 y ya está listo. Puedes decorar con más levadura.

Seitán con salsa de coliflor

No tengo tiempo ni de rascarme. Como he contado cientos de veces, yo cocino los fines de semana, por la mañana. Por la tarde, los gatos se me revuelven y no paran de aporrear la puerta. Sé que hay quien corta verduras con los gatos pululando por la encimera, pero los míos son muy revueltos y, además, Huck se asusta y sale corriendo en cuanto oye el más mínimo ruido y lo tira todo. Así que lo hago como puedo, hasta que descubro con horror que no me quedan tuppers. Y que tengo tal vida social (mi vida social se activa en cuanto sale el sol, como la de todo el mundo) que me voy a pasar tres fines de semana por ahí. En Madrid y en Badajoz.

Seitán, zanahorias y salsa de coliflor
Seitán, zanahorias y salsa de coliflor

Así que tiré de crock pot. Fui a comprar un domingo por la mañana, que me vine de Badajoz y viví mis dos primeras tormentas sin visibilidad en la autovía y algún día le cogeré el punto al coche y no se me calará. Porque a mí los coches no se me calaban. Nunca. Ni los de gasolina ni los de diesel. Ninguno. Ninguno, coño. Hasta ahora, porque el mío, ese coche que voy a pagar durante siete años de mi vida, se me ha rebelado y se me cala en las cuestitas menos empinadas. Sigue creándome ansiedad, pero es que a mí todo me crea ansiedad. Al menos, ya lo aparco bien en la cochera y permito al vecino entrar por la puerta del conductor y no por la del acompañante. En fin. Algún día sabré conducir bien. O no, yo qué sé.

Lo malo es que en agosto me voy a Soria, así que tengo que hacer viajes largos de aquí a agosto. Porque son cinco horas. ¿Qué hay en Soria? Expoesía.  Realmente, en Soria lo que hay es un concejal de cultura que es culto. Y que no piensa que sus conciudadanos son tontos y, por eso, saca a la luz lo que generalmente no se ve (porque la poesía ocupa los espacios más mínimos de las estanterías en las librerías y se vende poco, pero existe y, sin ella, nuestra relación con el lenguaje, nuestros extrañamientos y demás, serían mucho peores), sin pensar que nadie va a ir a nada relacionado con la poesía. Ese concejal se llama Jesús Bárez y es filósofo.

No lo verán en los medios de comunicación nacionales. Pero ah, si esto se hiciera en Madrid, tendríamos Expoesía hasta en la sopa.

Me sale la periodista cultural que llevo dentro. Al final, en mi vida, como en las vidas de todos, supongo, las áreas se relacionan y no se sabe dónde comienza la cocina y dónde acaban los libros.

La receta es de Kathy Hester. La hice con estas salchichas.

Seitán con salsa de coliflor y zanahorias
Seitán con salsa de coliflor y zanahorias

Ingredientes para 7 raciones de 250 gramos cada una:

  • Para la capa de seitán:
    • 260 gramos de seitán en filetitos, salchichas de tofu a rodajas o 400 gramos de garbanzos + 1 cucharadita de Italian Seasoning, que se hace con 1/2 cucharadita de albahaca seca más 1/4 de cucharadita de orégano seco más 1/4 de cucharadita de tomillo seco).
    • 400 ml de agua
    • 100 gramos de champiñones picados o a rodajas
    • 2 cucharadas de harina
    • sal al gusto
    • pimienta negra recién molida al gusto
  • Capa de coliflor:
    • 400 gramos de coliflor, cortada en florecitas
    • 2 dientes de ajo enteros, opcional. Puedes poner 1 nada más.
    • 120 ml de leche vegetal
    • sal al gusto
    • pimienta negra recién molida al gusto
  • Capa de zanahorias:
    • 400 gramos de zanahorias, peladas y en rodajas finas

Seitán en salsa
Seitán en salsa

Preparación:

Engrasa la crock pot con un poco de aceite. Añade el seitán, el agua y los champiñones. La harina la usarás luego.

Pon la coliflor y el ajo, si lo usas, en un trozo de papel vegetal o de aluminio y ciérralo bien. Coloca el paquete encima del seitán. Haz lo mismo con las zanahorias y ponlo al lado del paquete de coliflor.

Cocina en LOW de 7 a 9 horas.

Antes de servir, saca los paquetitos y reserva. Espolvorea las dos cucharadas de harina encima del seitán y remueve bien. Añade sal y pimienta.

En una batidora, pon la leche, el ajo y la coliflor y bate bien. Agrega sal y pimienta al gusto.

Para servir, pon el puré de coliflor en una fuente. añade el seitán y, a un lado, coloca las zanahorias. Decora con perejil picado y a comer.