Arroz rojo con calabaza y coco

Arroz rojo con coco y calabaza
Arroz rojo con coco y calabaza, en el mismo plato de siempre.

¿Por qué arroz rojo? Porque lo tengo caducado desde junio. Pero yo, si no está verde, me lo como todo. Y como ni está verde ni tiene bichitos y no me creo mucho las fechas de caducidad de los cereales y además lo cocí y se cocía en el tiempo marcado (el arroz viejo tarda más) e incluso en un poco menos y lo probé y está riquísimo (ahora solo espero que congele bien, porque está en el congelador), pues p’adentro. La receta es de Appetite for Reduction. Sí, de Isa Chandra Moskowitz, la mejor cocinera de la Tierra. He dicho. Y sí, vamos a ver: esto, sueltito y mono como en las fotos de los catálogos de comida, no queda. Esto queda así. Una plastita. Yo pongo la comida tal cual porque, entre que coloco el trípode y el plato, Huck comienza a lamer. No puedo hacer florituras ni lo puedo encerrar ni sacar de la habitación porque se estresa y me da penita. ¿Quién es Huck? Ya lo descubriréis.

Bueno, para qué vais a esperar:

Huck. Y su barriguita
Huck

Ya contaré su historia. Que tiene un final feliz porque me adora y lo adoro, aunque es un trasto. Pues este gatito se come mi comida. Qué quieren que le haga, si lo estoy criando bien… Así que, si antes no tenía tiempo para hacer las fotos, ahora mucho menos.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 180 gramos (1 taza) de arroz rojo
  • 700 ml (3 tazas) de agua
  • Una pizca de sal
  • 1 kg de calabaza cacahuete
  • 2 cucharaditas de aceite de sésamo
  • 1 taza de chalota en rodajas. Yo estas cosas no las peso y le eché cuatro chalotas.
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado
  • 3 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de ralladura de lima o limón
  • 1/4 cucharadita de copos de chile
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 165 gramos (3/4 de taza) de leche de coco ligera o normal. Batidla antes, que solidifica: agitad la lata y listo
  • De 60 ml a 120 ml (de 1/4 a 1/2 taza) de caldo vegetal o de agua. Yo le eché agua y vamos que nos matamos.
Arroz rojo con calabaza y coco
Arroz rojo con calabaza cacahuete y leche de coco

Preparación:

Primero, precalienta el horno a 200º C para la calabaza. Mientras, cuece el arroz según las instrucciones del paquete. El arroz rojo se cuece con una medida de arroz por tres de agua durante media hora: primero, a fuego fuerte para que hierva y luego a fuego medio-alto para que no pierda el hervor.

Corta los extremos de la calabaza, córtala ahora por la mitad a lo largo, longitudinalmente, y quita las semillas y las hebras (algún día sabré qué hacer con las semillas, porque ahora las tiro, pero digo yo que se deben de poder aprovechar y es tan fácil como buscar en Google, cosa que aún no he hecho porque soy así de pava). Colócalas bocabajo en una bandeja cubierta con papel de hornear y ásalas 45 minutos, hasta que la pinches con un tenedor y esté blanda. Luego dejas que se enfríe un poco y ya la puedes pelar o sacar la carne con una cuchara.

Precalienta una sartén grande a fuego medio. Calienta el aceite y sofríe la chalota hasta que esté blandita, unos 7 minutos. Agrega el jengibre, el ajo, la ralladura de lima, los copos de chile y la sal y saltea, removiendo, otros 2 minutos. Ahora, pon el fuego a fuego bajo.

Saca la carne de la calabaza, o pelándola con un pelador o con una cuchara, y ponla en la sartén con la leche de coco. Ahora, coge un tenedor o un machacado de patatas y aplástala (¿comprendéis ahora la pinta del plato?). Tienes que conseguir una calabaza cremosa. O casi, porque ten en cuenta que hay chalotas por ahí que no se aplastan, así que la cremosidad es relativa. Agrega el arroz, remueve bien y añade el agua o el caldo vegetal. Comienza con poco y agrega, removiendo, hasta que veas que está a tu gusto, de 60 a 120 ml estará bien. Añade el zumo de lima o de limón, prueba de sal (queda dulce por la calabaza, pero a mí me gustó así) y sirve. Riquísimo.

Y sí: congela perfectamente. 😉

Batido de higos

Higos, naranjas, leche de coco. Sí. Vais a ver un montón de fotos casi exactamente iguales de batidos. Aquí toca apartado de confesión. Yo soy muy fan de las fotos de El invitado de invierno, Webos Fritos, Los Tragaldabas o Uno de Dos, por ejemplo. Pero es que yo no sé cómo lo hacen, sinceramente. Bueno, sí. Me lo contó MC, el señor Webos, Jesús Cerezo. Tarda mucho en preparar el atrezzo y la composición de las fotografías porque las cosas hay que hacerlas con tiempo, con mimo y amor. Soy tremendamente fan de Jonathan Lovekin: pueden ver su trabajo también en los libros de Yotam Ottolenghi. Es comida pornográfica: yo creo que él inventó el término porn-food. No he visto imágenes más voluptuosas.

Jonathan Lovekin

También he de decir que yo, ni dispongo de tanto tiempo ni tengo tanta paciencia ni poseo (¡acepto regalos!) cosas tan monas. Yo tengo vasos de los de Duralex. Y, como hago varios batidos al día y acabo cansadísima de estar en la cocina (a mí la cocina no me relaja: me cansa. A mí me relaja plantar el culo en el sofá, que es lo más relajante que conozco), las fotos las hago aprisa y corriendo. Bastante que pongo el trípode y hago las fotos en Manual.

Tampoco tengo perejil fresco: yo lo compro y lo congelo. Lo mismo me pasa con la albahaca, la hierbabuena, la salvia y el cilantro. Debería comprar algunas maderitas, pero no tengo coche y me da pereza (llevadme). Y podría echar anís estrellado y especias por ahí… pero solo de pensar que las tengo que recoger y limpiar después, mi cerebro me dice: “dónde vas, loca”. El otro día compré paños monos para usarlos solo en las fotos de las recetas… pero los míos están tan para tirar que me dije: hija, te han costado cinco euros, ya comprarás cosas más monas para el blog… Y ahí los tengo, en el cajón y colgados de la percha de la cocina. Necesito salvamanteles, pizarras, platos… No voy a decir que no me caben porque vivo en una casa con tres habitaciones para mí sola. Pero mi espacio procuro llenarlo con libros (un día haré un post sobre libros de cocina: se me acumula el trabajo) y con pequeños electrodomésticos. Soy así.

Todo esto para decir que vais a ver un montón de fotos iguales de batidos… en los mismos vasos y creo que casi con el mismo fondo. Porque hice muchos y tenía menos de media hora para fotografiarlos. Podría no haber dormido siesta, pero yo en verano soy de pijama y orinal: ya bastante trasnocho por trabajo: me acuesto a las tres y pico o las cuatro varios días por semana.

Ingredientes para 2 raciones proteicas:

  • 12 higos
  • 2 naranjas peladas
  • 200 ml de leche de coco

Preparación:

Lava bien los higos. Quita el rabito y échalos en la batidora, con la leche de coco y las naranjas peladas y cortadas en cuartos. Ojo: no hablamos de zumo de naranja, sino de la naranja batida. Yo una de las naranjas la dejo con un poco de camisa (es decir, de la parte blanca, el albedo) y la otra no (se pela a lo vivo). La parte blanca de las naranjas

Leche de coco

Esta leche vegetal (sí, ya sé: bebida vegetal porque la leche solo la dan los mamíferos. Pero a mí eso me da lo mismo: yo soy de las que abogan por subvertir el lenguaje. Y, si es espeso, blanquecino y se usa para el café, es leche. Sea de vaca, de cabra, de oveja o de pasto. He dicho)… esta leche vegetal, decía yo, se hace exactamente igual que las otras, como la de avena por ejemplo. Es decir, se bate el ingrediente que sea, se cuela en una bolsa especial para leches vegetales y se guarda. Solo hay una pequeña diferencia que luego contaremos. Cuando se enfría, se disocia, así que hay que darle unas sacudidas al bote tapado en el que la tengamos guardada y ya.

Con esta leche de coco se puede cocinar. Se puede cocinar y cocinar y cocinar; se puede usar con el té o el café (pero sabrá ligeramente a coco), se puede tomar sola o se puede hacer lo que uno quiera. Imaginación al poder.  Está hecha con coco rallado venido de donde Cristo dio las tres voces, que es de donde viene todo el coco (no sé si tenemos cocoteros en España, la verdad, pero lo dudo mucho: nunca he visto cocos de aquí. Claro que tampoco había visto fruta y verdura ecológicas de Extremadura y luego me enteré de que somos el primer productor del país, pero se exporta enterita. Y sí: Google es mi amigo, pero no tengo ganas de ponerme a buscar cosas ahora). Lo que yo quería decir con esto es que el coco, en caso de que se consuma, debería ser esporádicamente, porque sostenible no es. Ahora que lo pienso, yo he visto coco en las ferias de mi pueblo (Montijo) desde que era chica: ¿lo traerían de Sri Lanka, como el mío?

Ingredientes:

  • 150 gramos de coco rallado
  • 950 gramos de agua

Preparación:

Pon un cazo con el agua a hervir. Pero no dejes que hierva, solo que alcance el punto justo en el que está a puntito de ebullición. El agua hay que calentarla para liberar la grasa del coco. Añade el coco y bate a velocidad alta hasta que sea cremosa. El problema de batir en caliente es que, si usas una batidora de vaso, te saltará el cacito protector de la tapa por los aires y la leche también. No lo pongas y, en su lugar, pon un paño limpio tapando el agujero. También puedes batirla con una batidora de vaso potente. Luego, cuélala con la ayuda de un paño de muselina o una bolsa para hacer leches vegetales y escúrrela bien.

Ya la puedes guardar en un tarro. Cuando se enfríe, pon la tapa y métela en el frigorífico. Se puede congelar en cómodas dosis individuales (o de los que seáis en casa) o en la dosis que te marquen tus recetas favoritas y ya está.

Sobrará pulpa. No la tiréis, que también se puede añadir a salsas que no sean cremosas, sino que tengan tropezones, como salsas hechas con cebolla, algún plato de curry o incluso para aromatizar unas hamburguesas.