Chermoula hummus

Pan con chermoula hummus
Pan con chermoula hummus

Este hummus lleva limón encurtido. Yo lo he comprado en la sección internacional del Carrefour, pero os he adjuntado la receta de Mercado Calabajío para que lo podáis hacer, si queréis. Lo vi en el libro V Street (me gasto el dinero en libros de cocina), de Rich Landau y Kate Jacoby, que son los dueños del restaurante Vedge, uno de los restaurantes veganos con más fama del mundo. Yo sigo probando hummus para deciros lo que ya sabéis: que, como el del Candle Café, no hay ninguno. Por muy buenos que estén todos los demás.

V Street
V Street

La chermoula es una salsa marroquí que sirve para macerar. En cada casa se hace de una manera, pero como base ha de llevar ajo y cilantro. Luego ya le puedes meter las especias que quieras.

Ingredientes para algo más de medio kilo de hummus:

  • 250 gramos ( 1 y 1/2 tazas) de garbanzos cocidos
  • 120 ml (1/2 taza) de agua caliente
  • 70 gramos (1/3 taza) de aceite de oliva virgen extra
  • 65 gramos (1/4 taza) de tahini
  • 1/4 taza de cilantro fresco picado
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 2 cucharadas de cebolleta muy picada
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 2 cucharaditas de ajo picado
  • 1 cucharadita de limón en conserva picado
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de jengibre fresco picado
  • 1/8 cucharadita de pimentón ahumado
  • Unos toques de pimienta negra recién molida
Chermoula hummus
Chermoula hummus

Preparación:

Remoja los garbanzos en el agua caliente 5 minutos para suavizarlos, sobre todo si son de bote. Ahora, sin escurrir, ponlo todo en la batidora y bate. Yo lo hago en un robot de cocina porque me gusta con textura arenosa, pero lo podéis poner lo cremoso que queráis.

Luego se unta en una tostada o en pan de pita o se sirve con crudités. Si hablamos de opciones alimentarias, mejor con crudités que con pan.

El pan que veis ahí es de la Ecotahona del Ambroz. Es pan blanco y no integral porque se lo encargué a una amiga y se lió. En Extremadura no hay mucha tradición de pan integral. Luego vas a Portugal y todo el mundo muere con el pan de allí, que es semiintegral en la mayoría de los sitios. Pero regresan a España y dicen que el pan integral sabe a paja y a pasto. Luego van a Galicia y también: qué rico el pan gallego. Y así: es pasar las fronteras (ficticias) de Extremadura y la mente cortocircuita y el pan integral es paja. Yo lo amo y cada vez más. De hecho, cada vez me gusta más integral: panes que antes no aguantaba por su acidez, como el alemán de centeno, ahora me parecen manjares exquisitos…

Creo que en España no se sabe comer pan. Se pone la barra de pan industrial ahí, encima de la mesa y, hasta que no se acaba, no paras. Del pan integral de la Ecotahona no te puedes comer la barra, porque estallas. Es para comer un trocito pequeño. Y no en todas las comidas, porque habría que primar los hidratos de calidad (siempre en su versión integral, salvo que no se pueda: por ejemplo, un risotto con arroz integral es el mal). Vamos, que el pan no es para ponerse púo ni es la base de la alimentación, por mucho que lo digan las pirámides alimentarias de sociedades científicas. No hagáis caso de esa pirámide, que es una vergüenza.

Hummus de alubias negras

No solo de garbanzos vive el hombre. Ni la mujer. Bueno, ni el resto de las mujeres porque yo, si hay una legumbre que como por la mañana, por la tarde y por la noche es esta: garbanzos. Redonditos, con su piel, con su versatilidad. Las lentejas me gustan, pero psé. Las alubias, lo mismo y algunas más que otras. Pero lo mío con los garbanzos es una historia de amor pasional desde la más tierna infancia. A mí me preguntan por mi comida favorita y, además de los canelones de mi madre que ya no como pero que debería tunear, digo: garbanzos. ¿Cocido? Sí, sobre todo. Pero garbanzos. Así, en general.

Eso sí: desde hace tiempo estoy intentando no consumir tantos garbanzos y darle a las otras legumbres, que compré en Semilla y Grano, en Badajoz, que es donde compro yo las legumbres desde que abrió. Llego, hablo un rato con Sergio, me gasto una pasta en legumbres, voy cargada como una burra y soy feliz. Lo que sí hay que tener en cuenta, cuando compréis a granel, es que hay que espulgar las legumbres. Porque alguna vez os caerá una piedrita: muy pocas veces, pero ocurre: son legumbres a granel, no vienen en un plástico sacadas de Dios sabe dónde. Que sí lo sabemos, porque lo pone en la etiqueta, pero de muy lejos. Espulgar las legumbres es muy fácil: se ponen en un plato blanco, por tandas, que las veas bien de un golpe, se quitan las piedritas y luego ya se pueden lavar. Y ahora, vamos a tener alubias negras listas para hacer este hummus, de Marie Laforêt.

Ingredientes:

  • 400 gramos de alubias negras cocidas
  • 100 gramos (4 cucharadas) de tahini, blanco o tostado, el que tengáis
  • 3 cucharadas (45 mililitros) de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado y picado (en tres o cuatro trozos)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 90 mililitros (6 cucharadas) de zumo de limón

Preparación:

El ajo se pica porque yo lo hago en el robot de cocina y, no sé por qué, el ajo no lo coge. Ya puede estar todo batido, que siempre te encuentras un trozaco de ajo. Picándolo se eliminan los riesgos. Luego, yo lo que hago es echar todos los ingredientes en un bol, removerlos y añadirlos al vaso del robot. Bato hasta que sea una crema, con la consistencia que queráis (a mí me gusta granuloso) y listo.

Si las alubias no las tenéis cocidas y esto se os antoja, pues después de ponerlas a remojo durante 8 horas, se escurren, se enjuagan y se ponen con agua limpia en una olla rápida. Se hacen en 6 u 8 minutos. Algunas hasta en 4. Depende de lo viejitas que sean las legumbres. Las mías se hicieron en 8.

Hacer un hummus no tiene ciencia alguna. Pero yo siempre tengo en mente a la gente que no sabe cocinar, porque así era yo hace cuatro años, casi cinco.

¿Habéis visto este vídeo de Aitor Sánchez García? Su blog es Mi dieta cojea. También tiene un libro en el mercado (que aún no he comprado) y de él hablé aquí. El enlace que pongo del libro no es del libro. Se lo escribió Lucía, de Dime qué comes y es una de las entradas más bonitas que le he leído jamás. He visto este vídeo como cinco o seis veces y la entrada de Lucía otras tantas. Adoro la generosidad.

La chica universitaria era yo. Sin pizzas. La del arroz a la cubana y la pasta con atún y queso de este especial para pastas, que ni es queso ni es ná. Y la de las sopas de sobre y las salchichas frankfurt. Dios, cuánta mierda podía comer yo. Cuantísima mierda. Pero todos los días, además.

En fin. Consolémonos pensando que ahora cocino, aunque sean cosas tan simples como este hummus de alubias negras.

Hummus con aceite de sésamo

Seamos claros. Este blog tiene las dos mejores recetas de hummus que hay sobre la faz de la Tierra. ¿Que por qué lo sé? Porque he probado muchos: en restaurantes y caseros. ¿Cuáles son? El hummus del Candle Cafe, que es un restaurante vegano muy mono de Nueva York, y el hummus con zaatar (nota mental: preparar zaatar). Pero había cocido garbanzos, quería escribir más recetitas en el blog, todavía tengo mucha comida que gastar antes de ponerme a cocinar como una loca, tengo que ir a comprar, pero no tengo ganas porque la primera semana de mis primeras vacaciones (desde el viernes 9 hasta el domingo 11) me la pasé, primero, encerrada en casa porque no se podía salir a la calle; después, saliendo a la calle más que nunca, hasta las mil de la madrugada (viva, viva) con gente interesantísima, uno de los cuales me dio una receta de una ensalada de endivias que él hace muy sencilla y simple, pero que voy a colgar aquí… y luego copiando recetas en una libreta preciosa que me compré cuando fui a ver la exposición de El Bosco. Que la tengo casi llena, pero no he hecho (casi) nada aún:

Mi libreta del Bosco
Mi libreta del Bosco. La imagen es del Museo del Prado

Yo es que siempre que voy al Prado compro algo. Generalmente, un catálogo de la exposición, cuando tengo dinero. Pero ya me había apañado en la feria del libro de Badajoz esta maravilla. Que sé que es una maravilla porque, nada más comprármelo, se lo llevó mi amigo Manolo y me lo ha dicho, que yo todavía estoy con la Guía para viajeros inocentes de Mark Twain, traducida MARAVILLOSAMENTE por Susana Carral.

Me sale la periodista cultural que llevo dentro, qué queréis que le haga. Pero vamos con las cosas del comer. La receta está sacada del libro Recetas de tapas y pinchos, de David Caballero, que llegó a mi trabajo un día y que yo robé vilmente, porque yo todos los libros de cocina que llegan a mi trabajo, los robo. Tiene un apartado de tapas vegetarianas (no veganas) y otras que son con carne y más o menos veganizables.

Ingredientes:

  • 300 gramos de garbanzos cocidos
  • 2 dientes de ajo de pequeños a medianos, sin el germen y picado en tres o cuatro trozos
  • 60 gramos de aceite de oliva (siempre virgen extra. Ya sé que nunca lo pongo, pero es que lo doy por sabido, porque para qué queremos aceite de oliva refinado en nuestras vidas: para nada)
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo (sin tostar)
  • El zumo de 1 limón (el mío era chico y me salieron 25 ml)
  • 120 ml del líquido de cocer los garbanzos o de agua
  • 1/2 cucharadita de pimentón de La Vera dulce
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de sal fina
  • 70 gramos (3 cucharadas) de tahini blanco

Preparación:

Como todos los hummus, es muy sencillo. Se ponen todos los ingredientes en el robot de cocina o en la batidora y se baten bien. Yo le quito el germen al ajo y lo pico, porque me he dado cuenta de que, en el robot, el ajo no se pica bien y luego te encuentras el trozaco entero. Luego lo pruebas y añades lo que más te guste: algo más de sal, algo más de limón, o comino o pimentón.

Este hummus queda más líquido que los anteriores que hago, porque a mí el hummus me gusta como para enfoscar. Es decir, es apto para untarlo con pan, por supuesto, pero también para comerlo con crudités. Los crudités son verduras crudas que uno usa para mojar: palitos de zanahoria, palitos de pimiento verde o rojo, de apio, de calabacín, de pepino o de lo que os apetezca. Se puede utilizar también como aliño de ensaladas. El hummus tiene muchísimas posibilidades. Y es uno de los platos más ricos del mundo.

El libro es este. No es vegano, ni vegetariano siquiera, pero como me leen muchos omnívoros, lo mismo os gusta. Eso sí. No lleva fotos. Yo sé que las fotos encarecen los libros de cocina hasta lo indecible, pero con fotos son más monos: