Hummus de alubias negras

No solo de garbanzos vive el hombre. Ni la mujer. Bueno, ni el resto de las mujeres porque yo, si hay una legumbre que como por la mañana, por la tarde y por la noche es esta: garbanzos. Redonditos, con su piel, con su versatilidad. Las lentejas me gustan, pero psé. Las alubias, lo mismo y algunas más que otras. Pero lo mío con los garbanzos es una historia de amor pasional desde la más tierna infancia. A mí me preguntan por mi comida favorita y, además de los canelones de mi madre que ya no como pero que debería tunear, digo: garbanzos. ¿Cocido? Sí, sobre todo. Pero garbanzos. Así, en general.

Eso sí: desde hace tiempo estoy intentando no consumir tantos garbanzos y darle a las otras legumbres, que compré en Semilla y Grano, en Badajoz, que es donde compro yo las legumbres desde que abrió. Llego, hablo un rato con Sergio, me gasto una pasta en legumbres, voy cargada como una burra y soy feliz. Lo que sí hay que tener en cuenta, cuando compréis a granel, es que hay que espulgar las legumbres. Porque alguna vez os caerá una piedrita: muy pocas veces, pero ocurre: son legumbres a granel, no vienen en un plástico sacadas de Dios sabe dónde. Que sí lo sabemos, porque lo pone en la etiqueta, pero de muy lejos. Espulgar las legumbres es muy fácil: se ponen en un plato blanco, por tandas, que las veas bien de un golpe, se quitan las piedritas y luego ya se pueden lavar. Y ahora, vamos a tener alubias negras listas para hacer este hummus, de Marie Laforêt.

Ingredientes:

  • 400 gramos de alubias negras cocidas
  • 100 gramos (4 cucharadas) de tahini, blanco o tostado, el que tengáis
  • 3 cucharadas (45 mililitros) de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo pelado y picado (en tres o cuatro trozos)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 90 mililitros (6 cucharadas) de zumo de limón

Preparación:

El ajo se pica porque yo lo hago en el robot de cocina y, no sé por qué, el ajo no lo coge. Ya puede estar todo batido, que siempre te encuentras un trozaco de ajo. Picándolo se eliminan los riesgos. Luego, yo lo que hago es echar todos los ingredientes en un bol, removerlos y añadirlos al vaso del robot. Bato hasta que sea una crema, con la consistencia que queráis (a mí me gusta granuloso) y listo.

Si las alubias no las tenéis cocidas y esto se os antoja, pues después de ponerlas a remojo durante 8 horas, se escurren, se enjuagan y se ponen con agua limpia en una olla rápida. Se hacen en 6 u 8 minutos. Algunas hasta en 4. Depende de lo viejitas que sean las legumbres. Las mías se hicieron en 8.

Hacer un hummus no tiene ciencia alguna. Pero yo siempre tengo en mente a la gente que no sabe cocinar, porque así era yo hace cuatro años, casi cinco.

¿Habéis visto este vídeo de Aitor Sánchez García? Su blog es Mi dieta cojea. También tiene un libro en el mercado (que aún no he comprado) y de él hablé aquí. El enlace que pongo del libro no es del libro. Se lo escribió Lucía, de Dime qué comes y es una de las entradas más bonitas que le he leído jamás. He visto este vídeo como cinco o seis veces y la entrada de Lucía otras tantas. Adoro la generosidad.

La chica universitaria era yo. Sin pizzas. La del arroz a la cubana y la pasta con atún y queso de este especial para pastas, que ni es queso ni es ná. Y la de las sopas de sobre y las salchichas frankfurt. Dios, cuánta mierda podía comer yo. Cuantísima mierda. Pero todos los días, además.

En fin. Consolémonos pensando que ahora cocino, aunque sean cosas tan simples como este hummus de alubias negras.

Hummus con aceite de sésamo

Seamos claros. Este blog tiene las dos mejores recetas de hummus que hay sobre la faz de la Tierra. ¿Que por qué lo sé? Porque he probado muchos: en restaurantes y caseros. ¿Cuáles son? El hummus del Candle Cafe, que es un restaurante vegano muy mono de Nueva York, y el hummus con zaatar (nota mental: preparar zaatar). Pero había cocido garbanzos, quería escribir más recetitas en el blog, todavía tengo mucha comida que gastar antes de ponerme a cocinar como una loca, tengo que ir a comprar, pero no tengo ganas porque la primera semana de mis primeras vacaciones (desde el viernes 9 hasta el domingo 11) me la pasé, primero, encerrada en casa porque no se podía salir a la calle; después, saliendo a la calle más que nunca, hasta las mil de la madrugada (viva, viva) con gente interesantísima, uno de los cuales me dio una receta de una ensalada de endivias que él hace muy sencilla y simple, pero que voy a colgar aquí… y luego copiando recetas en una libreta preciosa que me compré cuando fui a ver la exposición de El Bosco. Que la tengo casi llena, pero no he hecho (casi) nada aún:

Mi libreta del Bosco
Mi libreta del Bosco. La imagen es del Museo del Prado

Yo es que siempre que voy al Prado compro algo. Generalmente, un catálogo de la exposición, cuando tengo dinero. Pero ya me había apañado en la feria del libro de Badajoz esta maravilla. Que sé que es una maravilla porque, nada más comprármelo, se lo llevó mi amigo Manolo y me lo ha dicho, que yo todavía estoy con la Guía para viajeros inocentes de Mark Twain, traducida MARAVILLOSAMENTE por Susana Carral.

Me sale la periodista cultural que llevo dentro, qué queréis que le haga. Pero vamos con las cosas del comer. La receta está sacada del libro Recetas de tapas y pinchos, de David Caballero, que llegó a mi trabajo un día y que yo robé vilmente, porque yo todos los libros de cocina que llegan a mi trabajo, los robo. Tiene un apartado de tapas vegetarianas (no veganas) y otras que son con carne y más o menos veganizables.

Ingredientes:

  • 300 gramos de garbanzos cocidos
  • 2 dientes de ajo de pequeños a medianos, sin el germen y picado en tres o cuatro trozos
  • 60 gramos de aceite de oliva (siempre virgen extra. Ya sé que nunca lo pongo, pero es que lo doy por sabido, porque para qué queremos aceite de oliva refinado en nuestras vidas: para nada)
  • 1 cucharadita de aceite de sésamo (sin tostar)
  • El zumo de 1 limón (el mío era chico y me salieron 25 ml)
  • 120 ml del líquido de cocer los garbanzos o de agua
  • 1/2 cucharadita de pimentón de La Vera dulce
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de sal fina
  • 70 gramos (3 cucharadas) de tahini blanco

Preparación:

Como todos los hummus, es muy sencillo. Se ponen todos los ingredientes en el robot de cocina o en la batidora y se baten bien. Yo le quito el germen al ajo y lo pico, porque me he dado cuenta de que, en el robot, el ajo no se pica bien y luego te encuentras el trozaco entero. Luego lo pruebas y añades lo que más te guste: algo más de sal, algo más de limón, o comino o pimentón.

Este hummus queda más líquido que los anteriores que hago, porque a mí el hummus me gusta como para enfoscar. Es decir, es apto para untarlo con pan, por supuesto, pero también para comerlo con crudités. Los crudités son verduras crudas que uno usa para mojar: palitos de zanahoria, palitos de pimiento verde o rojo, de apio, de calabacín, de pepino o de lo que os apetezca. Se puede utilizar también como aliño de ensaladas. El hummus tiene muchísimas posibilidades. Y es uno de los platos más ricos del mundo.

El libro es este. No es vegano, ni vegetariano siquiera, pero como me leen muchos omnívoros, lo mismo os gusta. Eso sí. No lleva fotos. Yo sé que las fotos encarecen los libros de cocina hasta lo indecible, pero con fotos son más monos:

Hummus de edamame

¿Veis las vainas estas que hay al lado del hummus? ¿Eh?

Pues son enanas y hay que desgranarlas para hacer este hummus. El edamame tiene un sabor amargo, o al menos estas vainas pequeñas. No puedo decir si siempre su sabor es amargo cuando lo tomas crudo, porque yo solo he probado estos y luego otros pero ya cocidos y con salsa de soja en su misma vaina. El hummus de edamame está muy rico. Ahora mismo, no puedo dilucidar si está tan rico como que merezca la pena pasar dos horas de tu vida desgranando pacientemente esas vainas tan pequeñas. Mirad, voy a ser sincera: no las merece. Dos horas. Que sí, que te pones música y tal, pero aquí llevamos todo el mes de julio en alerta naranja por el calor y yo no puedo con mi cuerpo en verano, así que la próxima vez, las coceré con vaina (unos 20 minutos, aunque hay que estar probando desde los 10, según me dijo Gema) y creo que después será mucho más fácil desgranar. Y si no lo es, lo mismo bato con la vaina y tó.

Eso sí: si tenéis 5 o 6 hijos con la edad suficiente como para meterse en la cocina a desgranar, yo lo haría. La receta es de Isa does it, pero ella usa edamame congelado, que es como hay que hacer estas cosas: que alguien lo pele por ti.

Ingredientes:

  • 2 dientes de ajo pelados y picados
  • 1 y 1/2 tazas (220 gramos) de edamame, desgranado. Si lo encontráis congelado sin vaina, adelante. Pero dejadlo descongelar antes toda la noche en el frigorífico.
  • 1/3 taza (80 ml) de agua
  • 1/4 taza (50 ml) de zumo de limón
  • 1/4 taza (60 gramos) de tahini
  • 1/4 taza (50 gramos) de aceite de oliva
  • 1/8 cucharadita de cayena (la receta pone wasabi en polvo, 1 cucharadita y 1/2, o menos, dependiendo del picor del wasabi. Yo al picante puedo darle poco, por la colitis ulcerosa, así que usé cayena, pero poca).
  • 1/2 cucharadita de sal

Preparación:

Desgrana el edamame con mucha música y mucha paciencia en esta vida. Ponlo en el bol del robot de cocina con el tahini, el ajo picado, el agua, el zumo de limón, el aceite de oliva, la cayena o el wasabi y la sal. Bate hasta que sea cremoso o déjalo como yo, con un poco de textura (depende de lo batido que te guste). Guárdalo en un tupper en el frigorífico hasta que te pongas a untarlo en tostadas como si lo fueran a prohibir.