Crema de coliflor e hinojo

Me he pasado más tiempo en la cocina este último mes que en toda mi vida. Y lo que antes me parecía un horror (hay que cocinar porque hay que comer), ahora, con una buena ración de música y varias listas de Spotify sonando, me parece muy divertido. A cocinar se le coge el gusto, señores. Y además, yo, que tiendo a cenar siempre lo mismo (es decir, algo que se pueda calentar rápidamente cuando llego de las clases de inglés a las diez y cuarto de la noche desmayadita, con lo cual ganan las hamburguesas por goleada y siempre tengo de varias clases congeladas) necesito de platos de verduras que se hagan rápido, se calienten rápido y se puedan congelar, así que adoro las cremas. Casi tanto como adoro a Miyoko Schinner y a su libro The Now and Zen Epicure.

Ingredientes para 6-8 personas:

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cebolla en rodajas
  • 2 tallos de apio, sin los hilos y picados
  • 700 gramos de coliflor cortada en trocitos
  • 1 bulbo de hinojo a rodajas (es opcional, pero yo sí se lo puse)
  • 1 cucharada de semillas de hinojo
  • 940 mililitros (4 tazas) de caldo vegetal, si usas el hinojo. Si no lo usas, pon solo 3 tazas, que son 700 mililitros
  • La piel rallada de un limón
  • 1 taza (235 mililitros) de leche de avena (la receta dice de soja, que yo nunca tengo)
  • Sal
  • Pimienta negra

Preparación:

En una cacerola a fuego medio, calienta el aceite. Una vez caliente, añade la cebolla con una pizca de sal y póchala unos cuatro minutos. Luego, agrega el apio y póchalo, junto con la cebolla, 5 minutos más, removiendo de vez en cuando. Agrega ahora la coliflor, el bulbo de hinojo, el caldo, la ralladura de limón y algo de sal (ya rectificarás después). Lleva a ebullición y, cuando hierva, tapa la cacerola y deja cocer a fuego medio-bajo unos 20 minutos. Comprueba que la verdura esté muy blanda. Ahora tienes que batir. Si tienes una batidora de inmersión que puedas usar en la cacerola, la puedes batir directamente. Si tienes una batidora de vaso, espera a que se enfríe un poco y no pongas el tapón: en su lugar, pon un paño encima de la tapadera (el calor hará que el tapón salte por los aires… y el puré acabe en el techo de tu cocina. Sí, me ha ocurrido. Con una sopa de tomate).

Una vez batida, agrega la leche, dale vueltas, calienta un poco y a comer. Está impresionantemente rica, de verdad.

Risotto de hinojo al limón

Nunca había probado el hinojo. El fruto, se entiende, porque de semillas de hinojo me he puesto fina. Me fascina su forma, me fascina su olor a regaliz y, sin embargo, pensaba que no me iba a gustar… Por qué: porque soy así. Y no solo no me gusta, sino que ahora pienso que tiene un sinfín de posibilidades en la cocina, a las que les iré sacando partido… Mi amiga María Jesús había hecho un risotto que viene en Mi primera comida vegetariana, de Alice Hart, que yo le había prestado hacía siglos y me ha dicho que estaba muy rico. Leí la receta y me dije: bueno, tú sabes hacer risottos… Así que me metí en la cocina sin la receta pero con la cabeza puesta en el limón…

Ingredientes para 1 persona:

  • 45 gramos de arroz arborio o carnaroli, especial para risottos
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 ajo bien picadito
  • 1 bulbo de hinojo bien picadito o rallado
  • 50 mililitros de vino blanco
  • Caldo vegetal (no le eché sal porque mi caldo estaba salado, pero id probando)
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • Ralladura de limón al gusto

Preparación:

Mientras preparas los ingredientes y picas el ajo y el hinojo y rayas el limón primero y luego lo exprimes, pon un cazo con el caldo a hervir. Una vez que hierva, ponlo a fuego lento. Se trata de mantenerlo caliente.

En otro cazo, a fuego medio-alto, calienta la cucharada de aceite y agrega el ajo con el hinojo. Dale unas vueltas durante unos 7 minutos. Ahora, agrega el arroz y refríelo uno o dos minutos. Es el momento de echar el vino blanco y darle vueltas al arroz. Espera a que se evapore. Tiene que hacerlo a fuego alegre, así que si ves que está flojo, súbelo. Ojo: fuego alegre no es «fuego que abrasa los infiernos y hace que el vino se evapore en un segundo y se me pega el arroz». Yo lo puse al 7 en mi vitrocerámica (que llega hasta el 9).

Una vez que se haya absorbido el vino y siempre pertrechados con nuestro cazo y nuestra cuchara de madera, se trata de ir echando cazos de caldo, uno por vez, al cazo en el que tenemos el arroz. Se echa un cazo, se remueve bien con la cuchara y se deja que se absorba. No hace falta removerlo constantemente, pero sí hay que removerlo: este es un plato para estar en la cocina. Cuando se absorba el caldo, se añade otro cazo. Y así. Así hasta que esté hecho el arroz, que será cuando esté blando y meloso. Nunca calculo el tiempo, pero supongo que son de 18 a 20 minutos. No os preocupéis si nunca habéis hecho risottos. ¿Estará hecho? ¿Estará hecho? Pues mete una cucharita, sopla y mastica. Si está durito, es que no está hecho y necesitas añadir más cazos de caldo. Ya está. Es muy fácil, el arroz queda exquisito y un buen risotto es muy reconfortante.

Para  servir, añade el zumo y la ralladura.