Setas con bechamel

Qué cosa más rica

Qué alegría poder volver a cocinar, a hacer deporte en casa y a comer normal. Mi hummus (fue lo primero que hice), mis legumbre, mi pasta proteica, mi coliflor de mis amores… Me propuse hacer un par de platos cada día hasta llenar los congeladores y esa rutina me ha dado la vida.

Uno de los problemas que tengo para adherirme a una pauta dietética, estemos o no en confinamiento, es que necesito que lo que vaya a comer ese día sea lo suficientemente apetecible. Si no, comeré otra cosa. Otra cosa mucho más rica, pero horrible nutricionalmente.

A mí me encanta comer. No me pierdo un programa de cocina y, en mi planificación de viajes, anoto tiendas culinarias y restaurantes como si no hubiera un mañana. Hay ingredientes que me encantan, como las setas, y otros de los que no soy muy fan (como las lentejas). También los hay desterrados: nadie me verá comer pimientos, a no ser en sofrito o en gazpacho. Con eso tengo que jugar y con eso, a estas alturas, estoy aprendiendo a jugar. Sí: si hablamos de comida, a veces una tarda en averiguar por qué actúa como actúa.

De esto, por ejemplo, no me cansaría nunca. Son champiñones y setas ostra o de cardo con bechamel. Yo lo uso como salsa para pasta de legumbres (en la imagen están hechas con pasta de garbanzos), pero se pueden poner en una tostada, añadir al arroz cocido, usarlas encima de una pizza o como relleno de un hojaldre.

Ingredientes para 2 raciones:

Para la salsa bechamel:

  • 500 ml de leche de almendras a temperatura ambiente
  • 50 gramos de aceite de oliva virgen extra
  • 50 gramos de harina
  • 15 gramos de almidón de maíz (Maicena)
  • sal
  • pimienta negra
  • nuez moscada molida

Para las setas:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 puerro grande limpio y a rodajas
  • 4 dientes de ajo pelados y picados
  • 350 gramos de champiñones laminados limpios
  • 200 gramos de setas ostra o de cardo limpias y cortadas a tiras
  • 200 gramos de bechamel
  • 1/2 cucharadita de setas en polvo
  • sal

Preparación:

La bechamel la hice en Cook Expert y es tan sencillo como meter todos los ingredientes en la cubeta y elegir el programa Experto durante 9 minutos a 95º C y velocidad 4.

Mientras tanto, pon una cacerola a calentar a fuego medio y, cuando esté caliente, añade las 2 cucharadas de aceite. Cuando el aceite se haya calentado también, agrega el puerro y sofríe, removiendo de vez en cuando, durante unos 5 minutos. Agrega el ajo picado y remueve 30 segundos.

Sube el fuego: ponlo a temperatura media-alta. Añade los champiñones y las setas y rehoga hasta que pierdan el líquido (tarda de 5 a 10 minutos). Agrega sal y pimienta.

Baja el fuego y añade la bechamel y las setas en polvo. Remueve y prueba por si hace falta más sal, nuez moscada o pimienta. Si te gusta una salsa más clara, echa un chorrito de leche y remueve. Ya la puedes servir.

Con pasta de garbanzos

Puedes usar cualquier bechamel. Por ejemplo:

Si no tienes Cook Expert o Thermomix o MyCook, puedes hacerla en una sartén dorando la harina en el aceite caliente y añadiendo la leche: se va removiendo con unas varillas hasta que no queden grumos. No olives la sal, la pimienta y la nuez moscada.

Las setas en polvo realzan este plato y cualquier plato de setas. Si no tienes, es tan fácil como comprar setas secas y molerlas en un molinillo.

Yo he usado cebollino seco para decorar. Le puedes añadir también levadura nutricional. Está exquisito, lo aseguro.

Mezcla para bizcochos de chocolate (y algo más)

Yo tengo ganas de gochadas todo el tiempo. Sí, a mí me gustan los dulces. Me encantaría que no me gustaran: tengo una amiga que nunca pide postre porque no le llaman la atención. Yo me los comería todos, uno detrás de otro: para desayunar, después de comer, después de cenar y para la merienda. Ya no como salchichas frankfurt, ni carne procesada (bueno, vale, ni sin procesar) desde hace un año (sí, ya hace un año, pero no sé qué día de octubre porque no lo apunté). Y he dejado el azúcar del café. Y como fruta, aunque sea en batidos, porque menos da una piedra y yo con la fruta entera pues como que no, y oye, que me alimento muy bien. Muy bien para la mierda que yo comía antes. Así que sí: a veces quiero dulces. Y no los como, salvo cuando salgo a algún sitio y me pido un bizcochito. Pero es que también me gusta hornear galletas y tengo moldes de Nordic Ware infrautilizados y oye, que la carne es débil. Así que me hice una mezcla para bizcochos de chocolate, galletas, brownies y cosas así, para llevarlas al trabajo y no comérmelas yo todas. Que es lo que querría, ojo. La receta es de Miyoko Schinner, a la que amamos locamente.

Ingredientes:

  • 450 gramos (3 tazas) de harina integral de repostería
  • 450 gramos (3 tazas) de harina blanca
  • 800 gramos (4 tazas) de azúcar
  • 120 gramos (1 y 1/2 tazas) de cacao en polvo (cacao, no Colacao ni Nesquik)
  • 30 gramos (6 cucharadas) de café muy molido. Yo, que no me fío, usé café soluble.
  • 2 cucharadas (20 gramos) de polvo de hornear (AKA levadura Royal)
  • 1 cucharada de canela en polvo
  • 1 cucharada de sal fina

Preparación:

Esto es más simple que el mecanismo de un chupe, pero sale para un regimiento. Así que tienes que usar un bol grande e ir mezclando cada vez que eches algo. De verdad. Y además, cuando decimos «un bol grande», nos referimos a «grande»: que quepan unos 2 kg de comida o algo así. Tamiza todos los ingredientes y mezcla. Si tienes una KitchenAid o similar, puedes mezclarlo en el bol, con unas varillas. Los que no la tenemos (y menos mal, porque eso sirve para repostería y pare usted de contar, me temo yo), lo hacemos con una cuchara de madera.

Ya haremos cosas para usar esta mezcla que ahora descansa en las baldas de mi cocina… En tarros, bien tapado, te dura tres o cuatro meses.

Salsa de brócoli para pasta

Supe del libro de Cocina Vegana primero por su editora y luego por una de las autoras, Lucía, de Dime qué comes. Que, además, me lo regaló. No hago reseñas de libros de cocina hasta que no he probado varias de sus recetas. De este he hecho dos: el paté de lentejas, que está exquisito, pero que me quedó líquido (es decir, me quedó más líquido de lo que a mí me gusta, porque a mí me gustan los patés como para enfoscar paredes) y esta salsa de brócoli, que es lo más rico que he probado nunca. Realmente, yo del brócoli soy fan. Me lo como al vapor con un poco de sal y soy feliz. Me pasa lo mismo con el romanesco o con la coliflor. Así que ya haré la reseña cuando haga tres o cuatro recetas más. Adelanto que pienso que es un libro no solo para vegetarianos o veganos, porque los aspectos de nutrición le valen a todo el mundo (la gente no sabe lo que come: así, en general) y porque necesitamos ampliar nuestro recetario de verduras y hortalizas y, sobre todo, necesitamos dejar de cargarnos el planeta aunque sea por un día. Ya lo dijo Isa Chandra Moskowitz, hablando de la cocina vegana: que esperaba que no sonara muy fuerte, pero realmente era la única cocina que está intentando salvar el mundo. Y yo estoy convencida de ello.

Esta receta viene, en el libro, como una receta para rellenar rollitos. Pero yo la usé para pasta (el 90 por ciento de las veces uso pasta integral) y queda absolutamente fabulosa.

Ingredientes para 2 raciones:

  • 250 gramos de floretes de brócoli. El tallo lo podéis usar para una crema o para rallarlo y echarlo en ensaladas o lo que queráis. Los floretes hay que picarlos finos.
  • 1 cucharada (15 mililitros) de aceite de oliva
  • Algo más de 1/4 de cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de tomillo
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharada (10 gramos) de almidón de maíz (Maicena)
  • 2 cucharadas (20 gramos) de harina (yo usé harina integral de espelta) y podéis usar también harina sin gluten.
  • 450 mililitros (2 tazas) de leche de soja (en el libro usa de almendra, que yo no tenía)
  • 125 mililitros de leche de soja (1/2 taza) para mezclar con la Maicena

Preparación:

Calienta, en una sartén grande, el aceite a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, añade el brócoli y dale unas vueltas. Agrega la sal, el tomillo y la nuez moscada y saltéalo (es decir, hay que remover) unos 3 o 4 minutos. Espolvorea la harina de trigo y remueve bien, hasta que no quede harina visible en el brócoli. Baja un poco el fuego y agrega los 450 mililitros de leche de soja (las dos tazas). No subas el fuego ni nada, déjalo a fuego medio y deja que coja temperatura: hervirá.

Mientras hierve, mezcla la cucharada de Maicena con la leche de soja restante (es decir, con la 1/2 taza, los 125 mililitros) y remueve con una cuchara hasta que no queden grumos.

Una vez que la leche que está en la sartén hierva, añade la mezcla de Maicena y leche que tienes en la taza y remueve. Deja que espese: yo lo tuve algo más de 10 minutos hasta que espesó a mi gusto (que es bastante espesito). Prueba y rectifica de sal.

Si lo quieres más potente, añade pimienta negra y copos de chile o cayena, algo picantito, pero tampoco te pases, que no se trata de quitarle el sabor al brócoli.

Luego, cuece pasta o arroz o úntalo en tostadas para un bocadillo magnífico y p’adentro.

Como todo lo que yo hago en esta vida, se puede congelar.