Judías verdes en crock pot al estilo de Nueva Orleans

A mí, Nueva Orleans me gusta por este señor.

A la izquierda, Ororo. Mi gata, no: Tormenta. A la derecha, Gambito
A la izquierda, Ororo. Mi gata, no: Tormenta. A la derecha, Gambito

Este señor me enseñó qué es un cajún y me enseñó a amar Nueva Orleans como he amado pocas ciudades antes de conocerlas. De hecho, aún no he ido. Supongo que tendré que esperar a que se mueran mis gatos (todos) y a ahorrar mucho, porque siempre he pensado que, si me fuera a NOLA, me iría un mes.

Se llama Gambito. Un gambito es una jugada de ajedrez que consiste en sacrificar a una pieza para ganar la partida, pero este tío es ladrón y usa cartas. Se llama Remy Lebeau y la imagen que pongo es la de su primera aparición: lo dibujó Mike Collins. Se enamoró de Pícara («si por mí fuera, le arrancaría el corazón»: eso dijo Lobezno de ella cuando apareció en Japón para asistir a su boda: a la de Lobezno, digo, con Mariko. Pero no voy a hablar de ese tío porque… Bueno, porque este es un blog de cocina, creo, y porque… Bueno, hay alguna gente, de ficción y de la vida real, que ha sido determinante en lo que ahora soy y él es uno de ellos). Hasta que empezaron a violarle repetidamente ciertos guionistas que, seamos claros, no lo conocen como yo.

Después del Katrina, que seguí como si hubiera ocurrido aquí al lado, llegó Treme. Y llegó en una época muy mala y me descubrió, por fin, varias de las cosas a las que yo quería dedicar mi vida, o que son mi vida. Si de algo habla esta serie, al menos en la primera temporada (luego se va a otras partes) es de la importancia de la cultura como elemento de cohesión de las sociedades. Gracias a Treme, Steve Earle compuso esta canción, que estoy escuchando en bucle mientras escribo.

Y todo esto viene porque compré unas especias cajún a las que todavía no les había dado uso en Semilla y Grano, que es una tienda a granel de Badajoz de la que estoy enamorada. Y también fui a la frutería a comprar verduras distintas a las que como habitualmente, porque, así como el 80 por ciento de mi ingesta de legumbres se basa en garbanzos, el 80 por ciento de mi ingesta de verduras se basa en tomate. Y, como me he propuesto comer muy bien, compré judías verdes. Que no es que no las coma nunca, pero no tanto como debiera. El tomate es que es muy cómodo. Se tiene en el frutero, se lava, se sala y a comer. Y es un manjar. Pero hay muchas verduras en la tierra…

Al lío. Que me enrollo.

Ingredientes para 3 raciones:

  • 450 gramos de judías verdes sin los tallitos de los finales (pueden ser congeladas y pueden ser de la clase que queráis, redondas o planas)
  • 120 ml (1/2 taza) de agua
  • 1 cucharadita de humo líquido
  • De 1/4 a 1 cucharadita de especias cajún (yo usé 1/4 pero podéis usar 1/2 o 1: es que las especias cajún pican y yo con el picante tengo que tener cuidado por la colitis ulcerosa)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite de oliva para engrasar la olla

Preparación:

Engrasa la olla de la crock pot con un poco de aceite y pon todos los ingredientes. Remueve con una cuchara de madera, tapa y deja cocinando en HIGH de una hora y media a dos horas. Prueba, ajusta la sazón y ya lo puedes servir o guardar en tuppers. Congelan muy bien.