FanCineGay: Mi mejor fin de año

La gala del XXI FanCineGay Extremadura se celebró el sábado 10 de noviembre y así la vivimos. Todas las imágenes son de Visual Nue.

Yo me rodeo siempre de hombres guapos, creativos, inteligentes, interesantes…

No pude desear mejor fin de año. Como ya he contado, Cristina de Vegan Place, se vino a verme porque yo no andaba muy bien y luego un hecho lo acabó de rematar. Este fin de semana fue más especial porque mi amigo Raúl, al que no veía desde hacía año y pico porque, cuando intentamos quedar, o estaba en Arabia Saudí o yo trabajaba, se vino a verme. Y le dije: “pues yo tengo que ir a la gala del FanCineGay, así que nos vamos los dos, nos quedamos a dormir en Badajoz y no te preocupes, que hay un sinfín de gente que no conoces, pero te lo vas a pasar muy bien”.

Acabamos comiendo migas a las siete de la mañana en el Venero. Disclaimer: si vais a pinchar, la empresa es de desayunos con su jamón y su carne, ojo, que en Extremadura, establecimientos veganos solo hay uno recién abierto: el Agave de Cáceres. Pero repito: acabamos a las siete de la mañana comiendo migas en el Venero. Hacía más de 20 años que yo no aguantaba hasta las siete de la mañana, para empezar, y que no acababa la noche en el Venero, para seguir. Al Venero se va en la adolescencia todos los fines de semana. Y luego ya cambias las copas por las cañas y no regresas hasta… hasta que tienes 42 y te corres la juerga padre.

Eva Romero, en el centro de rojo, con sus alumnos de la Escuela de Teatro de Guareña. A la derecha, el director de la gala, Javier Herrera.

Las galas del FanCineGay siempre tienen un motivo (un concepto) en torno al cual gira toda la construcción de la presentación y, también, las actuaciones musicales. El año pasado fueron los colores: los colores que servían para responder a las agresiones, la bandera arcoíris como símbolo de protesta. Este año fue el YO. El yo como reivindicación de un espacio propio, como asunción de la propia identidad real cuando uno nace con el género y el sexo que no les corresponden, el yo que se afirma delante de sí mismo y delante de los demás: este es mi espacio, esto soy, me estoy creando así. Eva Romero fue la presentadora. Nos tenemos un cariño infinito la una a la otra. Nos buscamos en el cóctel de después de la gala y en el bar. ¿Os podéis creer que no nos vimos en toda la noche? Pues no nos vimos. Y, os lo juro, en el cóctel no había tanta gente. Y ella estaba y yo también. Esta foto lo atestigua.

¿Veis a Eva y a la chica que está a su lado? Sí, ¿verdad? Pues bien: ¿veis la cabeza con el jersey negro que está de espaldas? Pues soy yo.

En la gala, además, se ve a los amigos.

Hay un grupo de gente que, en el norte de Extremadura, ha montado un cine club. Se llama El Gallinero. Da igual que no viváis en Jaraíz de la Vera: sus newsletters de cine son las mejores que vais a encontrar. En esta dirección os podéis suscribir. El año pasado, llegó Marc, que es quien las escribe, y nos conocimos por fin. Marc es un tío muy interesante, que apareció allí con su novia, Fanny. Al acabar la noche (que acabó a las tres, creo recordar, para mí) le dije: “Tu novia me gusta más que tú”. Este año lo he refrendado. Qué divertida es, qué cariñosa, qué íntima, qué inteligente, qué desenvuelta, qué placer compartir la noche con ellos, primero en un bar y luego en otro, bailando, hablando, riendo, bebiendo (sí, el alcohol es un neurotóxico y yo no me emborracho desde tiempos inmemoriales, pero qué bien sienta una noche así).

Cuando se escribe más tarde, los recuerdos se desdibujan y quedan solo las sensaciones: ya lo dijo Milan Kundera: la memoria no guarda películas; guarda fotografías. Recuerdo a Ángelo Néstore, poeta magnífico, hablando de soplar para parar el terror que está viniendo, toda la xenofobia y la LGBTIfobia, en un discurso precioso. Le entregamos el premio Leo y yo. Leo ha sido un descubrimiento: espero que haya más oportunidades de encuentro. Hace un par de años, el director del FanCineGay, Pablo, leyó un poema en la Asamblea de Extremadura: quizá fue la primera vez. Durante la gala, yo leí un poema de Néstore, para presentarlo antes de darle el premio: quizá fue también la vez primera. Premiaron a dos escritores: a Isabel Franc y a Néstore. Quizá no os guste la poesía. Quizá solo hayáis leído poesía de pequeños. Pero dadle una oportunidad a ese extrañamiento del lenguaje: toca áreas del cerebro que no se activarían de otra manera. Yo leí este:

Poema de Ángelo Néstore

Los poemas (los buenos) exploran, viven en los márgenes, se preguntan, retuercen y amplían la comunicación. Y, siempre me lo ha parecido, hay un cierto tipo de resistencia en hacer algo que no es mayoritario. Que, de hecho, es muy minoritario. En demostrar que todo sirve y vale, aunque le sirva y le valga nada más que a un centenar de personas. Si queréis adentraros más, podéis escuchar un maravilloso programa de Lara López que se llama Venga la vida. En este, además, salen amigos míos y escuchar a Mario Montalbetti es una maravilla.

Isabel Franc y Ángelo Néstore, los dos escritores premiados este año en el FanCineGay

Pero, como el FanCineGay es también original, premió a un maestro. Un maestro de Educación Infantil. Un maestro que, además, cuenta cuentos y es uno de los mayores expertos en literatura infantil y juvenil que conozco. Lo pueden comprobar periódicamente en su sección de El Asombrario. Y David y yo nos levantamos para aplaudirle, porque es amigo. Se llama Javier Pizarro y, por supuesto, reivindicó también una educación pública, con fondos suficientes y de calidad. Por si se nos olvida lo que costó.

Silvia Tostado y su mujer, Noelia Velarde, con Javier Pizarro.

Un programa de la casa en la que yo trabajo, 168 horas, ganó también un galardón. Fue por este episodio, Somos divers@s. Su director, Diego González, que también escribe y hace cortos y documentales, contó que la primera vez que pidió a gays y lesbianas y transexuales que se pusieran delante de una cámara, consiguió a muy pocos que aceptaran y pocos años después, de este programa se quedaron fuera más de veinte. Eso demuestra lo que ha cambiado la percepción no solo social, sino también la propia, la individual: de ahí el YO que se reivindicó en la gala. La importancia de decir “soy”. Diego se emocionó mucho, lloró (qué importante esto: llorar de emoción) y nos hizo reír también.

Rebeca Aparicio (mujer de Diego y productora del programa 168 horas), Silvia Tostado y Diego González.

Pero estamos hablando de un Festival de Cine y se premia el cine también: Carmen y Lola y el corto Nomeolvides ganaron premio. Los dos hablan de lesbianismo: el corto de Ferran Navarro-Beltrán se centra en el silencio, también, en esa generación de mujeres calladas, que se reconocían sin decirse. Además, hablar con Ferran de cine, de cultura en general, de publicidad y de cualquier otra cosa es maravilloso: eso propicia también el FanCineGay, que acabes compartiendo mesa y cafés con gente que no hubieras conocido de otro modo. .

Ferran Navarro-Beltran y Javier Pizarro

Y fue la primera gala de David. Y David… Bueno, estos tiempos hubieran sido mucho peores sin David. Estaba malito, pero aguantó hasta las migas. Por cierto, hemos descubierto que en el norte de Extremadura se hacen con pimentón de La Vera. Nunca las he probado con pimentón. Habrá que ir a Jaraíz…

Alfonso, Pablo y Karel

En esta foto están Alfonso, que se ha ocupado de la producción del FanCine hasta este año (en que decidió estudiar oposiciones a profesor de Secundaria y se sacó la plaza a la primera), Pablo (su director) y Karel (su madre vino a saludarme para darme las gracias por un artículo y fue emocionantísimo), que ha sustituido a Alfonso en todo este maremágnum. El Fancinegay da mucho trabajo y es estresante y yo supongo que todos los años todo el mundo dice: este es el último. Porque todo cuesta mucho esfuerzo y hay frentes abiertos que no deberían estar abiertos y parece que las cosas salen solas y que se hacen porque hay que hacerlas: no, se hacen porque hay quienes se quitan horas de sueño organizando esto, en muchos municipios de Extremadura, ocupando mucha parte del territorio, hablando con productoras, directores, abriendo concursos de cortos y eligiendo películas por puro compromiso cultural y, en este caso, especialmente, por puro compromiso con construir una sociedad más amable, más acogedora, más cuidadosa y mejor.

Espero que (les) siga mereciendo la pena muchos años.