Avena partida con manzana y canela

Avena con manzana para desayunar
Avena con manzana para desayunar

Antes de tener que salir pitando para Granada (sí, me quedan más entradas por hacer de la comida en Madrid y del fin de semana que pasé con Mivegablog, Vegan Place y Kiss the Cook en Granada, que en Granada hubo tiempo para todo), me gasté un montón de dinero en la frutería para pasarme la semana cocinando… Lo tuve que hacer todo en una mañana. Así que junté todos los electrodomésticos y los puse a trabajar, con estrés y taquicardia y un mal cuerpo que no veas, para poder congelarlo todo. De algunas recetas no pude ni sacar fotos, pero ya las repetiré. Otras me las dictó mi madre por teléfono y voy a ver si las pongo en pie. Es lo que pasa cuando, por la noche, te dicen que te tienes que ir pitando a otro sitio. Como tenía manzanas que había comprado para comerlas crudas y solas, las metí en la olla lenta siguiendo una receta de Melissa King, de su libro Easy.Whole.Vegan. Es fácil y está muy rica. Para un desayuno de invierno, calentita, viene que ni pintada. Y se puede congelar.

Ingredientes para 6 raciones:

  • 720 ml (3 tazas) de leche de almendras sin endulzar o agua. Yo puse agua, que la leche ya se la meto luego en el bol.
  • 300 gramos (1 y 3/4 tazas) de quinoa cruda o avena partida. Yo usé avena.
  • 2 manzanas picadas, preferiblemente Gala. Yo usé cuatro manzanas para que no se estropearan.
  • 80 gramos (1/2 taza) de uvas pasas o dátiles Medjoul picados. Yo usé pasas.
  • 1/2 cucharadita de sal fina
  • 1 y 1/2 cucharaditas de canela molida
  • 1/4 cucharadita de jengibre molido
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada molida. En lugar de la canela, el jengibre y la nuez moscada, yo usé 2 cucharaditas de apple pie spice.
Avena con manzana y canela
Avena con manzana y canela

Preparación:

Mezcla todos los ingredientes en la olla de la crock pot y remueve bien. Tapa y cocina en HIGH durante 3 horas o en LOW durante 6. Lo puedes servir inmediatamente, calentito, o refrigerarlo para usarlo más tarde. Yo lo he congelado y queda perfecto. Para servir, le añado leche de soja, remuevo, lo caliento en el microondas 30 segundos, lo saco, remuevo otro poco y luego lo caliento otros 30 segundos más.

Puedes añadir mantequilla de almendras para servir, o semillas de cáñamo, pipas de calabaza o semillas de chía.

Si no tienes crock pot, lo puedes hacer al fuego también. Pon los ingredientes en una cazuela, remueve, lleva a ebullición, tapa la cazuela y baja el fuego: ponlo a fuego medio-bajo para que se mantenga un hervor suave. Remueve de vez en cuando, porque además tendrás que ver cuándo se absorbe el agua. Prueba y lo más probable es que esté listo. Si no lo estás, tendrás que añadir un pelín de agua caliente más (calienta un vaso con agua en el microondas y lo vas añadiendo). Tardará unos 15 minutos. Y ya tienes tu desayuno.

Calabaza asada en crock pot

En mi frutería, generalmente, hay calabazas cacahuete y unas blancas que, por lo visto, sirven de adorno. En mis libros veganos hablan de infinitas variedades de calabaza. En otoño, como calabaza a mansalva. Más de un tajo me he llevado por pelarla.

El otoño es mi estación favorita del año porque en primavera, generalmente, me deprimo. Sí. Bueno, o me deprimía, porque desde hace un par de años tengo la sangre alterada, como casi todo el mundo, y solo veo hombres guapos por la calle. No es que salgan todos en primavera: es que yo estoy más receptiva. Que una cosa es la receptividad y otra la consumación, también.

La lluvia no me gusta si tengo que salir de casa porque todos los zapatos se me calan. Quiero unos zapatos veganos buenos, impermeables, monos. Sugerencias, please. En realidad yo quiero botas de puta victoriana, que son las que he tenido toda la vida, pero que no se mojen. Si no tengo que salir, la lluvia me encanta. Cocino, leo, leo libros de cocina, copio recetas, me arrebujo con la manta.

El invierno no me gusta porque tengo los pies fríos siempre. Y mojados. A todas horas. Ni con el radiador (el brasero pasó a mejor vida desde que tengo gatos. No, no soy dueña de los gatos: también se dice “tengo amigos”, dejadme vivir).

Y en otoño, además, está ese mes evocador y maravilloso que se llama noviembre. Ay, no me resisto:

Los detractores de Axl Rose pueden ir comiéndome los huevos.

Eso lo diría mi amigo Rubén. Yo no tengo huevos, pero siempre he querido decirlo.

Ay, qué a gusto se queda una. Quiero mucho a este señor: me ha dado años muy buenos de mi vida.

Pero yo estaba hablando de las estaciones. Si hay algo que me gusta a mí del otoño es esto:

Y es que las calabazas también las descubrí tarde porque en casa no se comían (nota: si tenéis hijos y no os gusta algo, compradlo, cocinadlo lo mejor que podáis y dádselo. Con que no lo comáis vosotros basta. Pero ofreced disponibilidad. Que no tengan que llegar casi a los 40 para descubrir sabores). Y aquí traigo una receta de una calabaza asada en la crock pot, que es bien fácil porque la dejas por la noche y por la mañana tienes calabaza asada para hacer lo que quieras.

Ingredientes:

  • 1 calabaza que quepa en tu crock pot.

Preparación:

Lava la calabaza y haz agujeros en la piel con la punta de un cuchillo para que el vapor se escape. Ponla en la olla, tapa y cocina en LOW de 6 a 8 horas. Cuando esté lista, lo sabrás porque podrás pincharla fácilmente con un tenedor.

Ya puedes hacer puré de calabaza, tanto para usarlo en preparaciones dulces (como las tartas) como saladas. Solo se trata de cortar la calabaza por la mitad, quitar la piel y los hilos y batir. Se usa en cualquier receta que pida puré de calabaza en lata en la misma cantidad. Si tienes una olla muy grande y te sale una buena cantidad, lo puedes congelar en porciones de 370 gramos, que es lo que hace una lata de puré de calabaza.

Judías verdes en crock pot al estilo de Nueva Orleans

A mí, Nueva Orleans me gusta por este señor.

A la izquierda, Ororo. Mi gata, no: Tormenta. A la derecha, Gambito
A la izquierda, Ororo. Mi gata, no: Tormenta. A la derecha, Gambito

Este señor me enseñó qué es un cajún y me enseñó a amar Nueva Orleans como he amado pocas ciudades antes de conocerlas. De hecho, aún no he ido. Supongo que tendré que esperar a que se mueran mis gatos (todos) y a ahorrar mucho, porque siempre he pensado que, si me fuera a NOLA, me iría un mes.

Se llama Gambito. Un gambito es una jugada de ajedrez que consiste en sacrificar a una pieza para ganar la partida, pero este tío es ladrón y usa cartas. Se llama Remy Lebeau y la imagen que pongo es la de su primera aparición: lo dibujó Mike Collins. Se enamoró de Pícara (“si por mí fuera, le arrancaría el corazón”: eso dijo Lobezno de ella cuando apareció en Japón para asistir a su boda: a la de Lobezno, digo, con Mariko. Pero no voy a hablar de ese tío porque… Bueno, porque este es un blog de cocina, creo, y porque… Bueno, hay alguna gente, de ficción y de la vida real, que ha sido determinante en lo que ahora soy y él es uno de ellos). Hasta que empezaron a violarle repetidamente ciertos guionistas que, seamos claros, no lo conocen como yo.

Después del Katrina, que seguí como si hubiera ocurrido aquí al lado, llegó Treme. Y llegó en una época muy mala y me descubrió, por fin, varias de las cosas a las que yo quería dedicar mi vida, o que son mi vida. Si de algo habla esta serie, al menos en la primera temporada (luego se va a otras partes) es de la importancia de la cultura como elemento de cohesión de las sociedades. Gracias a Treme, Steve Earle compuso esta canción, que estoy escuchando en bucle mientras escribo.

Y todo esto viene porque compré unas especias cajún a las que todavía no les había dado uso en Semilla y Grano, que es una tienda a granel de Badajoz de la que estoy enamorada. Y también fui a la frutería a comprar verduras distintas a las que como habitualmente, porque, así como el 80 por ciento de mi ingesta de legumbres se basa en garbanzos, el 80 por ciento de mi ingesta de verduras se basa en tomate. Y, como me he propuesto comer muy bien, compré judías verdes. Que no es que no las coma nunca, pero no tanto como debiera. El tomate es que es muy cómodo. Se tiene en el frutero, se lava, se sala y a comer. Y es un manjar. Pero hay muchas verduras en la tierra…

Al lío. Que me enrollo.

Ingredientes para 3 raciones:

  • 450 gramos de judías verdes sin los tallitos de los finales (pueden ser congeladas y pueden ser de la clase que queráis, redondas o planas)
  • 120 ml (1/2 taza) de agua
  • 1 cucharadita de humo líquido
  • De 1/4 a 1 cucharadita de especias cajún (yo usé 1/4 pero podéis usar 1/2 o 1: es que las especias cajún pican y yo con el picante tengo que tener cuidado por la colitis ulcerosa)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite de oliva para engrasar la olla

Preparación:

Engrasa la olla de la crock pot con un poco de aceite y pon todos los ingredientes. Remueve con una cuchara de madera, tapa y deja cocinando en HIGH de una hora y media a dos horas. Prueba, ajusta la sazón y ya lo puedes servir o guardar en tuppers. Congelan muy bien.