Comida en una cuarentena. Aliño de cacahuetes

Mermelada dde yuzu

Si alguna vez veis esto en alguna parte (Cristina y yo la compramos en Lisboa, cuando fuimos a la Veggie World), coged 10 botes. Y mandadnos alguno.

Lo de la mermelada de yuzu es un apunte únicamente, porque me la comí mucho antes de comenzar la cuarentena, pero cuando comenzaba con el brote. Es, posiblemente, la mermelada más exquisita que he probado nunca y me gustan mucho las mermeladas. No las como porque tienen mucha azúcar.

Pero, como le ha pasado a todo el mundo, está cuarentena está sirviendo para descubrir nuevos significados del «efecto recompensa«. Así que desayuno tostadas con mermelada de fresa, que es baja en Fodmaps, y mantequilla de cacahuete, por aquello de redondear la ingesta proteica, que es algo bastante importante cuando una va al baño una decena de veces al día.

Café ccon leche (de almendra o de avena, bajas en Fodmaps) con tostada de pan sin gluten y mantequilla de cacahuete y una cucharadita de mermelada de fresa (entre las dos tostadas)

Sí: a todas mis amigas les ha dado por hacer bizcochos como si los fueran a prohibir. He leído no sé cuántos mensajes contando que comen más dulces que antes y que hacen menos ejercicio porque no se apañan bien para entrenar en casa. Yo, ejercicio, no estoy haciendo nada (por la anemia) y he comido más galletas sin gluten de las que querría confesar, pero no he hecho bizcochos y no será porque no he estado tentada.

Por cierto, la mermelada es esta porque yo soy extremeña y me gusta hacer patria y consumir productos de mi tierra:

Mermelada Campo & Tierra

Lo que sí he comido a todas horas ha sido ensalada de bolsa, que dura mucho en la nevera y es baja en Fodmaps también. Yo hubiera tenido una ingesta de verduras más amplia, pero la ensalada me sienta bien. Le añado mandarinas, porque estaban muy dulces y, a mí, la fruta dulce no me gusta. Sí: adoro los dulces, pero la fruta dulce no me gusta. A mí me gusta ácida de llorar.

Así que he pensado que, como hace mucho que no pongo una receta, aquí va un aliño de ensalada bajo en Fodpams, para cuando estéis con un brote.

Ingredientes para una ensalada grande:

  • 1 cucharada (sopera) de mantequilla de cacahuete -procurad que no tenga aceite de palma ni mierdas: que sea 100 por 100 cacahuete-.
  • Una pizca de sal
  • El zumo de medio limón
  • Agua, de cucharada en cucharada
  • Le podéis echar aceite aromatizado al ajo. No ajo en polvo ni ajo. Aceite aromatizado. Lo encontráis en el supermercado. Ponele un hilillo para darle un toque.

Preparación:

Es tan sencillo como batirlo todo e ir añadiendo agua, de cucharada en cucharada, hasta que tenga la consistencia que queráis. Luego se lo ponéis a la ensalada y listo. También está muy rico con tofu ahumado suave.

Enlaces del blog:

Lo de que Cristina y yo fuimos a la Veggie World lo conté ya aquí.

Los primeros quince días

Los primeros quince días de la pandemia los pasé con una anemia de caballo, mareándome cada vez que me levantaba y con el colofón de una regla horriblemente dolorosa que me mantuvo en casa el día que iba a salir a comprar.

Acabé Liar, Succesion, Westworld, Picard, The Mandalorian y no sé cuántas series más. También todas las de Vengadores y de los X Men. Me leí, por fin, el libro de Virginia Gómez.

Ororo con el libro de Virginia. Detrás está Breíta.

Y me dio una llorera un día porque mis gatos no me dejaban dormir. Los saqué fuera a voces, lloré, llamaron a la puerta, les grité, maullaron más fuerte, volví a llorar, perdí los nervios, grité más, lloré, pensé que me estaba volviendo loca, di las gracias por no tener hijos y, como soy una floja, abrí la puerta de la habitación… y, desde entonces, no me han puteado.

Tostadas de pan con aceite y tomate kumato

Cuando llevábamos once días de encierro, las jornadas comenzaron a licuarse. El tiempo fue una cosa esponjosa y lenta, un día era igual a otro: baño, sangre, mareo, dolor, gases, corticoides, simeticona, mesalazina, sangre, hierro, farmacia, dieta baja en Fodmaps, cansancio.

El día 2 cociné. El 2 de abril hice la cama de limpio y cociné. Por vez primera hice algo más elaborado que abrir una bolsa de ensalada y echarle tofu ahumado o pasar por la mandolina unas patatas para ponerlas en la freidora sin aceite.

Patatas

Los altibajos emocionales han tardado más en venir, pero llegaron, porque las hormonas siempre mandan y porque se puede tener estrés de no hacer nada. Duraron poco: mi objetivo ha estado en tener fuerzas para desempeñarme en cautividad (bueno, el resto de la gente lo llama confinamiento) como una persona normal. Es decir, como una persona sana.

Eso sí: no me gustaban las llamadas antes el #yomequedoencasa y siguen sin gustarme ahora. Sí me emociona el contacto. Bajo a tirar la basura, a una hora intempestiva, para no salir de casa más de una vez y me encuentro con el barrendero. No sé su nombre. Yo siempre saludo a los barrenderos: lo hacía antes de todo esto: «Buenos días, caballero». Me ayuda con la basura. Voy a la farmacia. En la farmacia se hace cola. Nadie protesta porque nos detengamos a hablar: eso sí me resulta casi más extraño: que las prisas se hayan diluido, porque ya no tenemos que corriendo a ninguna parte y nuestra casa puede esperar 10 minutos más.

No sé en qué nos cambiará esto. Edu informa por Twitter del fallecimiento de su padre. No quiero imaginar su proceso de despedida. Le mando un guasap. Abrazos. Te quiero.

Mientras los demás luchamos con estados de salud o las hormonas, hay vivencias que esta pandemia está volviendo mucho más dolorosas.

No sé qué clase de cuidados vamos a necesitar cuando esto acabe.

Enlaces de la entrada:

Virginia Gómez es Dietista Enfurecida. Tiene Instagram, Facebook y Twitter. De su libro hablé en esta entrada.

Recetas fáciles para un encierro

La pandemia ha dejado encerrados en casa a un montón de personas que no sabe cocinar más allá de cocer pasta o arroz y echarle una lata de atún. La cosa se complica si eres vegano, pero, generalmente, los veganos saben cocinar. O sabían, que ahora hay muchísima comida vegana precocinada. Así que voy a colaborar con platos sencillos para que podáis sobrevivir mejor durante este encierro.

Soja con sofrito

QUÉ COMPRO

Hay que tener una despensa bien surtida. Eso, para empezar. Voy a dividir la lista en los grupos de alimentos, para que os sea más fácil:

Proteínas.- Son indispensables en cada comida principal (comida y cena). Podéis comprar legumbres (garbanzos, lentejas de varias clases, alubias de varias clases y soja blanca y verde). Compradlas secas, si queréis aprovechar este encierro para manejaros mejor en la cocina. En los enlaces, al final del post, os pongo cómo cocinarlas con todas las garantías. Si estáis vaguísimos o sois de esos profesores a los que el teletrabajo os tiene liados hasta la noche, comprad botes de legumbres cocidas.

En las proteínas también entran el tofu, el tempeh y la soja texturizada. Si no sois celíacos ni tenéis intolerancias, podéis comprar gluten para hacer seitán, que es lo más fácil del mundo.

Cereales.- Aquí incluimos los arroces, la quinoa, el mijo, la polenta y la pasta, con o sin gluten.

Verduras.- Para esto, lo mejor es hacerte un plan de recetas, comprar tuppers para congelar y dedicar un día a la semana a cocinar. El día anterior decides qué quieres comer y qué ingredientes necesitas. Muchas verduras duran bastante tiempo en la nevera.

Otros ingredientes.- Podéis aprovechar para comprar otros ingredientes, como tahini, natas para cocinar (las hay de avena y de almendra), semillas (sésamo y lino o cáñamo -las semillas de cáñamo son proteína, por cierto-), levadura nutricional o de cerveza y mantequilla de cacahuete, además de leche vegetales. Pasaos también por el apartado de las especias, hasta que llegue el tiempo en que podamos pasarnos por alguna tienda y coged laurel, pimienta negra en molinillo, comino y pimentón de La Vera. También un curry, si lo hay.

Fabada

Las recetas

¿Habrá algo fácil de hacer? Pues mira, si te pones, cualquier receta sólida y bien explicada suele ser fácil, a no ser que no hayas cocido pasta nunca y te pongas a manejar pasta filo y cosas así.

  • Un sofrito es la base de muchas recetas. Con tofu, con lentejas, con soja texturizada. El sofritos es el rey. Todas las culturas tienen su Santísima Trinidad en sofritos. En España, usamos cebolla, tomate y pimiento, pero en Italia usan apio, zanahoria y cebolla, por ejemplo. Puedes hacer sofritos más historiados, como este que propone Su.
  • También puedes hacer tomate frito casero. Es imbatible. En la red hay un sinfín de recetas, como estas de El Comidista. O una fritada de tomate.
  • Los risottos pueden parecer difíciles, o si tienes dos cazos y una cuchara, o puedes hacer. Aquí te dejo el de champiñones y el de berenjenas.
  • Lo más fácil de cocinar, si eres vegano y no te has puesto nunca a ello es la soja texturizada. Si estáis muy vagos, los pinchitos siempre sacan de apuros.
  • Toda la sección de purés del apartado de recetas. Hacer un puré es muy fácil. Las sopas también. Igualito que el seitán.
  • A las verduras puede costarnos más cogerles el punto, pero, en la cocina, la práctica hace al maestro, así que no les tengáis miedo a las verduras. De todos modos con una ensalada de lechuga, pepino y tomate; o un par de tomates a rodajas con orégano y un chorro de aceite hacen mucho apaño.
  • Las legumbres, aunque no os lo parezca, son fáciles de cocinar. Sobre todo si hacéis unas lentejas en crudo: se pone un tomate limpio y picado, cebolla picada y un pimiento picado en una olla con las lentejas (ojo: las lentejas hay que lavarlas en un colador bajo un chorro de agua antes de ponerlas en la olla), añadís una hoja de laurel y luego agua que cubra las lentejas un par de dedos. ¿Cuánta cantidad de lentejas? Si queréis para muchas veces, poned un par de vasos de los de agua. Las legumbres crecen mucho. Llevad a ebullición, tapad la olla, dejad que hierva 30 minutos y luego, id viendo si las lentejas están blandas por el muy difícil método de meter una cuchara, coger algunas lentejas, soplar para no quemaros y comer. Añadid sal (media cucharadita de las de café e id probando) y a comer cuando estén listas. La hoja de laurel no se come. Otra receta de legumbres facilísima son estos garbanzos de Miriam.
  • Que una receta tenga muchos ingredientes no significa que sea difícil.
  • Que una receta implique tiempo, no significa que sea difícil. La cocina tarda, a veces.

Enlaces de la entrada:

  • Cocinar sopas en una olla rápida. Si no tienes olla rápida, lo puedes hacer al fuego. Lleva la sopa a ebullición, tapa la olla, baja el fuego y ponlo a fuego bajito sin que se pierda el hervor (lo puedes comprobar abriendo la tapa, claro. Mi vitrocerámica va del 1 al 9 y lo pongo en el 2 o el 3) y cuece hasta que las verduras más duras (que suelen ser las zanahorias, los boniatos y las patatas) estén blandas. Lo sabrás pinchándolas con un cuchillo.