Mezcla para bizcochos de chocolate (y algo más)

Yo tengo ganas de gochadas todo el tiempo. Sí, a mí me gustan los dulces. Me encantaría que no me gustaran: tengo una amiga que nunca pide postre porque no le llaman la atención. Yo me los comería todos, uno detrás de otro: para desayunar, después de comer, después de cenar y para la merienda. Ya no como salchichas frankfurt, ni carne procesada (bueno, vale, ni sin procesar) desde hace un año (sí, ya hace un año, pero no sé qué día de octubre porque no lo apunté). Y he dejado el azúcar del café. Y como fruta, aunque sea en batidos, porque menos da una piedra y yo con la fruta entera pues como que no, y oye, que me alimento muy bien. Muy bien para la mierda que yo comía antes. Así que sí: a veces quiero dulces. Y no los como, salvo cuando salgo a algún sitio y me pido un bizcochito. Pero es que también me gusta hornear galletas y tengo moldes de Nordic Ware infrautilizados y oye, que la carne es débil. Así que me hice una mezcla para bizcochos de chocolate, galletas, brownies y cosas así, para llevarlas al trabajo y no comérmelas yo todas. Que es lo que querría, ojo. La receta es de Miyoko Schinner, a la que amamos locamente.

Ingredientes:

  • 450 gramos (3 tazas) de harina integral de repostería
  • 450 gramos (3 tazas) de harina blanca
  • 800 gramos (4 tazas) de azúcar
  • 120 gramos (1 y 1/2 tazas) de cacao en polvo (cacao, no Colacao ni Nesquik)
  • 30 gramos (6 cucharadas) de café muy molido. Yo, que no me fío, usé café soluble.
  • 2 cucharadas (20 gramos) de polvo de hornear (AKA levadura Royal)
  • 1 cucharada de canela en polvo
  • 1 cucharada de sal fina

Preparación:

Esto es más simple que el mecanismo de un chupe, pero sale para un regimiento. Así que tienes que usar un bol grande e ir mezclando cada vez que eches algo. De verdad. Y además, cuando decimos «un bol grande», nos referimos a «grande»: que quepan unos 2 kg de comida o algo así. Tamiza todos los ingredientes y mezcla. Si tienes una KitchenAid o similar, puedes mezclarlo en el bol, con unas varillas. Los que no la tenemos (y menos mal, porque eso sirve para repostería y pare usted de contar, me temo yo), lo hacemos con una cuchara de madera.

Ya haremos cosas para usar esta mezcla que ahora descansa en las baldas de mi cocina… En tarros, bien tapado, te dura tres o cuatro meses.

Batido de manzanas y peras

Manzanas. Peras. Algún político nuestro decía que es que no se podían mezclar. Se refería a los gays. Que ya estaban muy mezclados ellos y lo que reivindicaban era poder casarse. Como decía Herrero Brasas, siempre nos hemos podido casar: si yo soy gay, me puedo casar con una mujer. Pero estaría bien poder casarme con mi pareja, con la que no me lo permite la Ley. Y ahí llegó ella, la del relaxing cup of café con leche, a soltar lo de las peras y las manzanas.

Tenemos unos representantes públicos que no los merecemos.

Ingredientes para 6 raciones proteicas:

  • 3 zanahorias grandes, peladas o raspadas
  • 400 ml de leche de coco, de tetra brik y no de lata
  • 90 gramos de nueces
  • 4 peras pequeñas
  • 2 manzanas dulces
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de mezcla de especias para pastel de calabaza (o una mezcla de canela, clavo de olor, nuez moscada y pimienta de Jamaica: si estás muy perezosa, ponle 1/2 cucharadita de canela y una pizca de nuez moscada)
  • 75 gramos de proteína de arroz, opcional

Preparación:

En el molinillo de café o en un procesador de alimentos pequeño, haz una mantequilla de nueces. Así el batido queda más cremoso, pero si te da igual que la textura sea granulosa, te puedes saltar este paso, picar las nueces y echarlas a la batidora. Pela y pica (y descorazona) las manzanas y las peras y échalas en la batidora también, junto con las zanahorias picadas y todos los ingredientes de la receta. Bate bien y listo.

Batido de melocotón

Melocotones. Con su piel suavita, su olor intenso, sus colores, su acidez pegando al hueso… En Navidades, me regalaron un libro que creo que es imprescindible si os gusta cocinar (vale, digo esto de casi todos los que tengo) que se titula The Vegetarian Flavor Bible. Si queréis saber más sobre sus autores y todo lo que tienen que ofrecer, podéis acceder a su web. Se llaman Karen Page y Andrew Dornenburg. Lo que han hecho ha sido hablar con no sé cuantísimos chefs y mirar qué sabores pegan con según qué ingredientes. Entonces, tú puedes combinarlos infinitamente. Confieso que lo compré para lanzarme a crear mis propias recetas, que es algo que no he hecho mucho y que me da muchísimo pavor por si lo tengo que tirar. Así que me lancé a hacer batidos de frutas. Va a haber tantos batidos de frutas en este blog que van a acabar saliendo cuando no es temporada. Aviso. Este lleva melocotones y picotas del Jerte.

Como siempre, el batido lleva proteína (de arroz, caducadísima: los de iHerb me la clavaron un poco, porque caducaba 15 días después de que me llegó… o yo no vi cuándo caducaba, que lo segundo es más posible que lo primero). Se la podéis quitar. No pongo la cantidad que sale, porque es mucha y la podéis dividir y congelar. Depende de si os tomáis un batidito a media tarde o un señor batido a media mañana.

Ingredientes

  • 5 melocotones
  • 200 ml de leche de avena
  • 200 gramos de picotas del Jerte (pesadas con hueso)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo
  • 50 gramos (son 4 raciones) de proteína en polvo (la mía es de arroz) -opcional-

Preparación:

Lo más complicado que tiene esto es deshuesar las cerezas, o con cuchillo o con un deshuesador o con una botella, como cuenta en este vídeo Alfonso, de De rechupete. Yo compraría un deshuesador, qué queréis que os diga. Lo que hay que hacer después es pelar los melocotones, echarlos en el vaso de la batidora con el resto de los ingredientes y batir. Si batís mucho, el batido se calienta, ojo, que los motores de las batidoras tienen estas cosas. Enfriar (o batir no más de 40 segundos con unos cubitos de hielo) y disfrutar.

A mí, como siempre, las cosas me gustan como para enfoscar. Si lo queréis más líquido, añadid agua o más leche de avena.