Thai Tom Yum de tempeh

Con la cocina podemos hablar de política también. Cuando Israel y Ángel se fueron a Thailandia, me trajeron, entre otras muchas cosas de comer, especias para Tom Yum. El tom yum, realmente, es una sopa. Esas especias no las reconozco. Sé que hay galanga, hierba limón seca, guindillas, hojas de lima kaffir, pero también una especie de tronco grande que desconozco. Supongo que podéis encontrarlas en tiendas de especias (como Semilla y Grano en Badajoz o Spicy Yuli en Madrid). Aquí, la cocinera Kwan Honsai cuenta más sobre esta sopa. Ojo: es de marisco, que a mí me gusta advertir de las cosas. Pero podéis ver qué especias le tenéis que echar.

Yo no quería sopa, que esto es Extremadura y es verano y es el infierno y mi cocina más porque tengo que cerrar las dos puertas para evitar que Huck se suba a la vitrocerámica encendida: él es así: el olor de la comida le encanta y mete el morro en todas partes. Así que herví las especias en leche de coco, algo que vi hacer a no sé quién, y las colé y se las eché a una mezcla de verduras de temporada que había comprado en la frutería. Como proteína, tempeh. El tempeh no le gusta a mucha gente, cosa que no comprendo (Cristina, te estoy mirando a ti).

A mí me fascina su versatilidad. Vale para currys, estofados, ensaladas, sopas, entrantes, patés y cualquier cosa que os podáis imaginar. Así que, inspirada por el programa Ugly delicious, al que estoy enganchadísima (de nuevo: salen animales muertos a cascoporro), me puse a cocinar…

Ingredientes para 5 raciones:

  • Una lata de leche de coco de 400 ml
  • Especias para Thai Tom Yum
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 270 gramos de zanahorias peladas y picadas en cuadraditos
  • Un bote de bambú (peso neto: 180 gramos)
  • 25 gramos de setas shiitake secas
  • 300 gramos de calabaza cacahuete picada en cuadraditos
  • 500 gramos de tempeh cortado en cuadraditos
  • 2 dientes de ajo pelados y picados finos
  • Una cebolla pelada y picada en cuadraditos
  • Un trozo de jengibre del tamaño de un pulgar pelado y picado fino

Preparación:

Calienta una olla a fuego medio y, en otro fogón, una sartén grande. En un tercero, pondrás la leche de coco a hervir a fuego suave con las especias de Tom Yum. 

Cuando la olla y la sartén estén calientes, es hora de trabajar. En la sartén, agrega dos cucharadas de aceite de oliva y, una vez caliente, añade el tempeh para que se dore. Tarda unos 10 o 15 minutos. Procura remover de vez en cuando. Para que el tempeh esté menos amargo, lo puedes cocer antes 10 minutos al vapor. A mí me gusta tal cual y a veces lo cuezo y a veces no. 

En la olla, calienta dos cucharadas de aceite de oliva y, cuando esté caliente, añade la cebolla. Deja dorar 5 minutos. 

Mientras tanto, pon agua a hervir, echa las setas shiitake secas en un bol y cúbrelas de agua caliente. Pon un plato encima y déjalas ahí diez minutos. Luego, sácalas con una espumadera y deja que se enfríen. Esa agua la puedes colar para aprovecharla en caldos. Cuando estén más o menos frías, pícalas. 

Agrega el ajo y el jengibre a la olla y da vueltas durante 30 segundos. Luego, añade la cebolla y la zanahoria y deja pochar, a fuego lento, de 10 a 15 minutos. Remueve de vez en cuando.

Incorpora las setas picadas y el bambú y saltea dos o tres minutos.

Ahora, añade la leche de coco que tenías cociendo con las especias y desglasa la olla si hay algo pegadito al fondo. El tempeh ya debería estar más que dorado. Agrégalo también a la olla y tapa. Cuece 10 minutos y ya está listo. 

 

 

Puré de calabaza y zanahoria con leche de coco

El 27 de octubre, con los nervios de los primeros encuentros, por las calles de Madrid caminó, hasta llegar a la librería Lé, o a donde fueran antes, el chico que no sabía querer ni cuidar después de haberse hecho al menos 6 u 8 horas de viaje para querer y cuidar. El mismo del no me abraces y no me toques se fue a abrazar y a tocar a Madrid y demostró que sí sabe querer y sí sabe cuidar y sí sabe tocar y abrazar y es capaz de gestos grandilocuentes cuando alguien le importa y cuando alguien le interesa.

Ese alguien nunca fui yo. Ni por los textos que le escribí en una libreta, ni por las veces que compartí lo que hacía: fotos, poemas, libros, entrevistas. Yo compartía, pero nunca sellé nada: ni un gracias por darme un contacto, por ayudarme a maquetar, a corregir día tras día cinco veces seguidas los mismos textos, por llevarme aquí y allá, por aquella foto con Gamoneda, por escuchar y escuchar y escuchar, no voy a poner una foto tuya en Facebook, no voy a leerte, no me gusta que me toquen, yo no sé cuidar.

Hasta que descubrí que sí sabía pero no quería porque no se cuida a un instrumento. Un instrumento se usa y se guarda o se usa y se tira. No es más que un objeto y no vale nada. Por muy funcionales que sean, las cosas no existen. Son solo cosas.

El objeto llora durante una semana todos los días y a todas horas desde que se da cuenta de que el sujeto sí que sabe cómo cuidar y sí que sabe cómo querer y sí que sabe demostrarlo con muchos transportes y mucho dinero. El objeto no duerme bien. El objeto se devasta. El objeto no quiere salir de casa, pero sale y va a una gala que debería haber sido bonita pero llora de nuevo por la noche y se va. No quiere cocinar, pero cocina. Quiere comerse todas las tartas de zanahoria de la tierra, pero hace purés, porque tiene que adelgazar porque el objeto sabe que no es bonito y que no vale nada y que lo mismo si adelgaza puede ser más bonito o por lo menos no ser tan feo. Y deja de escribir y luego escribe porque escribir es la mejor manera que tiene de sacarse el dolor. Escribir y los amigos: Cristina, Chema, Israel, Ángel, Chose, Pupe, Julio, David, Pablo. Y compra verduras y pela calabazas y pone aceite a calentar a fuego medio y congela tuppers e intenta calmar las taquicardias e intenta no llorar todos los días. Y hace purés y se inventa una sopa pero no tiene ganas de hacer las fotos porque no sabe qué contar porque nada de lo que ha escrito ha servido de mucho y también tiene miedo de quedarse siempre así, porque ya ha pasado mucho tiempo.

Así que hace un puré y compra soja texturizada y cocina aunque no tenga ganas y llena los dos congeladores porque noviembre es el mes de su fin de año y porque hay que comer y es mejor no sentirse pesada y no jugársela con la colitis ulcerosa.

Y cualquier cosa caliente en invierno y cualquier cosa con calabaza, zanahoria y leche de coco está rica.

Ingredientes para 5 raciones grandes:

  • 1 kg de calabaza cacahuete pelada y picada en cuadritos
  • 1 cebolleta mediana a cuartos (la mía pesaba 120 gramos)
  • 2 dientes de ajo pelados y sin el germen
  • 300 gramos de zanahorias peladas y picadas a cuadritos
  • Un bote de 400 ml de leche de coco
  • Un trocito de jengibre pelado
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • 60 ml de agua

Preparación:

Calienta el aceite 1 minuto a 120º C y velocidad 1. Agrega la cebolla, el jengibre y el ajo y programa 5 minutos a 120º C y velocidad 1.

Ahora tendrás que picar en tandas la zanahoria y la calabaza, porque es mucha cantidad. Pícalas a velocidad 5 durante 1 minutos. Luego, añade el agua y programa 5 minutos a 100º C y velocidad 1, que así se sofríen/cuecen y se pican más.

Añade la leche de coco y programa 15 minutos a 120º C y velocidad 3.

Haz puré con unos toques de Turbo y listo.

No tengo MyCook:

Pon una cacerola grande a calentar a fuego medio y añade el aceite. Cuando el aceite esté caliente, agrega la cebolla y sofríe 5 minutos. Luego añade el ajo y el jengibre y sofríe 1 minuto más. Agrega la calabaza y la zanahoria y dale unas vueltas durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Si ves que se va pegando, baja el fuego y añade un poco de agua para desglasar el fondo de la cacerola. Agrega la leche de coco y la sal, lleva a ebullición, tapa la olla parcialmente (casi del todo), baja el fuego y deja cocer 15 minutos o hasta que la verdura esté tierna. Mete una batidora de inmersión para hacer el puré y listo.

Albóndigas de alubias rojas con Portobello

Albóndigas
Albóndigas

La mayoría de los días, mis cenas se apañan con hummus, ensalada con tofu ahumado, gazpacho o puré y, de vez en cuando, alguna hamburguesa… Siempre me digo: varía el menú, nena. Pero luego llego a las ocho del deporte y a mí cocinar no me apetece. Sobre todo cuando tienes a dos gatos machos aporreándote la puerta, porque, si no te ven, se quieren morir. Necesito más variedad de recetas de legumbres para diario y más variedad de carbohidratos. Y de verduras. Así que, para cenar, hice distintas clases de masa y, con ellas, albóndigas. Porque se pueden hacer hamburguesas. La receta es del libro Pantry to Plate, de YumUniverse, que te crea una plantilla y, con ella, tú improvisas. El único ingrediente que hay raro es el Psyllium, que yo compré en Vegan Place.

Además, me he metido en otro proyecto, que es hacer un mapa, por gusto, de lugares veganos, vegetarianos y con opciones, de España. Realmente, lo hago para mí, para ir a tiro hecho cuando visito una ciudad. Y también lo hago con la secreta esperanza de ir poniendo cada vez más restaurantes en Extremadura… Ojalá. A mí me gusta comer fuera, me gusta una mesa con amigos, no recibo muchas visitas en casa por los gatos, no cocino para nadie y la socialización que tengo es delante de una mesa…

Albóndigas de alubias rojas con champiñones Portobello
Albóndigas de alubias rojas con champiñones Portobello

Ingredientes para unas 20 albóndigas:

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 100 gramos de cebolla roja cortada a cuadraditos
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de agua
  • 150 gramos (1 taza) de zanahoria cortada en cubitos
  • 150 gramos (1 taza) de calabaza cacahuete cortada en cubitos
  • 150 gramos de champiñones Portobello limpios y picados
  • 55 gramos (1 taza) de copos de avena (mira que sean sin gluten si eres celíaco)
  • 170 gramos (1 taza) de alubias rojas cocidas
  • 1/4 cucharadita de chipotle en polvo (le puedes poner lo que quieras: humo líquido, perejil fresco, pimentón… las hierbas y especias que se te ocurran)
  • 2 cucharaditas de psyllium molido (esto es amalgamante: probad con una cucharada de semillas de lino molidas mezcladas con las 2 cucharadas de agua, que tiene que hacer el pego igual)

Albóndigas riquísimas de alubias con champiñones
Albóndigas riquísimas de alubias con champiñones

Preparación:

Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio y agrega la zanahoria y la calabaza. Fríe unos 20 minutos, hasta que las verduras estén blanditas. Remueve de vez en cuando. Incorpora la cebolla picada y los champiñones y sofríe, siempre a fuego medio, unos 7 minutos más, removiendo de vez en cuando. Ahora, añade el ajo y sofríe, removiendo de vez en cuando, 1 minuto. Añade la avena y las alubias cocidas y sofríe un par de minutos.

Pásalo todo a un robot de cocina. Espolvorea el psyllium por encima y agrega el chipotle, el agua y la sal. Pulsa 20 o 30 veces. Cada pulsación dura menos de un segundo, ojo. Es solo darle al botón para que se vaya mezclando porque no quieres hummus ni puré: quieres unas albóndigas con su textura. Imagina la carne picada: pues esa textura es.

Si ves que están muy húmedas, añade más avena, de cucharada en cucharada y lo mismo si ves que están secas: agrega agua de cucharada en cucharada. Yo lo que hago es dejarlas en el frigo media hora, porque la masa se endurece un poco: las envuelvo y las meto al frío. Luego las saco, cojo bolas del mismo tamaño con una cuchara de helado y las formo. Las frío en aceite a fuego medio-bajo durante un cuarto de hora, dándoles vueltas para que se hagan por igual y ya están listas y se pueden congelar.

Para servir, una ensalada, un gazpacho, un puré de verduras y una salsita rica y ya cenáis tan felices y contentos. O no, que lo mismo tenéis un día tonto de llorar por las esquinas, pero oye, las penas con pan, son menos.