Dátiles rellenos de queso de almendra y jalapeños

Dátiles rellenos con queso de almendra y jalapeños
Dátiles rellenos con queso de almendra y jalapeños

En el intervalo que va entre algunas entradas de este blog y otras, mi padre falleció. Lo escribo y me lo digo, pero aún no me lo creo mucho, sinceramente. Fue el 17 de diciembre, una semana justa antes de Nochebuena. A él le gustaba muchísimo la Navidad, así que el duelo me lo he pasado cantando “Las doce palabritas” (no pongo versión, porque la más conocida es la de Rocío Jurado y ella no la canta como la cantamos en casa AKA “ella la canta mal”). Y, además de cantar “Las doce palabritas”, he cocinado como si no hubiera un mañana. Comida navideña, que iré poniendo aquí aunque hayan pasado las fiestas, porque al final la vida hay que celebrarla, da igual cuando sea y quién dice que hay cosas que solo se pueden comer en Navidad.

Ojo: cuando digo que la vida hay que celebrarla, es que hay que cuidarse también. Que sí, que aquí estamos dos días y uno está lloviendo, pero la calidad de tu vida también importa. Yo tiendo a descuidarme cuando me pasan cosas (porque en la vida pasan cosas y, a veces, ocurren todas a la vez, pero el resto de las que ocurrieron a la vez, que también son dos cánceres más a falta de uno, no las puedo contar). Vamos, que me he puesto hasta el culo y toca retomar las buenas costumbres para el nuevo año.

Aún no tengo físicamente The Superfun Times Vegan Holiday Cookbook, que es el último libro de Isa Chandra Moskowitz y que está agotado desde que salió a la venta. Pero alguna receta de él sí que he podido hacer. Como estos dátiles rellenos. Que están muy ricos, pero pican. Así que vosotros veréis cómo les ponéis de picante. En realidad, en vez de jalapeños, la receta usa chiles chipotles. Yo hubiera jurado que tenía una lata de chipotles, pero no sé dónde demonios la he puesto, así que usé jalapeños. Pocos, pensaba yo. Pues pica que da gusto, así que a alguna gente le va a encantar. No miro a Claudia, no. Por cierto que Claudia ha iniciado un nuevo negocio, relacionado con la cocina vegana, pero de eso hablaremos en otra ocasión. Si os pica el gusanillo, se llama Mr Broccoli.

Que además diréis: ¿y por qué solo has puesto dos dátiles para las fotos? Porque me los tenía que llevar a la comida de Nochebuena y no era plan de gastarlos todos. Por eso. Coño, que lo preguntáis tó.

Ingredientes para 36 mitades de dátiles:

  • 90 gramos (1 taza) de almendras laminadas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 120 ml (1/2 taza) de agua caliente
  • De 15 a 30 gramos (1/8 a 1/4 de taza) de chiles chipotle o jalapeños
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 18 dátiles Medjoul, sin pepitas, cortados por la mitad a lo largo
  • Guantes de látex (sí, los necesitas)
Dátiles rellenos de queso de almendras con jalapeños
Dátiles rellenos de queso de almendras con jalapeños

Preparación:

Para preparar los chiles, ponte guantes. De verdad, no los toques: vas a ver las estrellas. Y, como se te ocurra tocarte los ojos, vas a acabar en el centro de salud. Así que ponte guantes desechables para manipular los chiles: los pones encima de una tabla, les cortas el rabito, los abres por la mitad, les quitas las pepitas, que pican muchísimo, las tiras a la basura sin tocarlas, cortas los chiles un poco, los pones en un cuenco, tiras las pepitas a la basura o al fregadero, lavas la tabla de madera y luego te quitas los guantes y los tiras.

Ahora, lleva un cazo con agua a ebullición. Añade las almendras y cuece durante 30 minutos. Escúrrelas y pásalas a un robot de cocina. Añade el aceite, los chiles (sin tocarlos, recuerda), el zumo de limón, el agua caliente y la sal y bate muy bien. Si lo haces en Thermomix o MyCook, dale caña poniendo el cestillo dentro para que no te salpique las paredes y la tapa y ponlo a máxima velocidad un par de minutos. Si lo haces en un robot, ten en cuenta que te costará más trabajo. Las almendras nunca se hacen una pasta entera, así que la mezcla tendrá algo de granulosa, pero ha de ser una crema. Pasa la mezcla a un recipiente con tapa y enfría. Ahora te parece muy líquida, pero luego se espesa.

Prepara una manga pastelera con una boquilla pequeña. Coloca los dátiles en una bandeja y decora con la crema: ponla en la manga y rellena los dátiles como quieras. También puedes abrirlos en libro y rellenarlos con la ayuda de un cuchillo. Si vas a usar el plato para llevarlo a otra parte, como hago yo, pues guarda los dátiles por una parte y la crema por otra.

Ricotta de nueces de macadamia

Entrante. Untable. Fruto seco. Pan integral de centeno. Qué más se le puede pedir a la vida. Este queso lo comí en Navidades y dura siglos en el frigorífico. Además, admite cualquier aliño que le queráis meter: yo lo comí con mermelada de vino, con mermelada de cebolla (o cebolla caramelizada, que es más o menos lo mismo, al menos la industrial y con pimientos confitados, que son los únicos pimientos que me gustan porque saben dulces. Y con todo estaba riquísimo. La receta es del libro But I could never go vegan, de Kristy Turner, que además de escribir libros alucinantemente hermosos, tiene un blog muy bonito.

Ingredientes:

  • 140 gramos de nueces de Macadamia crudas, puestas en remojo en agua caliente durante una hora. No tires el agua.
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 3/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharada de miso blanco

Preparación:

Mezcla todos los ingredientes y cuatro cucharaditas (que son exactamente 20 mililitros) del agua reservada en el vaso de una batidora potente o, como hice yo, en el procesador de alimentos. Ahora hay que batir hasta que esté cremoso. Lo puedes hacer también en la Mycook o la Thermomix, poniendo el cestillo dentro del vaso para evitar que los frutos secos salten por los aires y se queden en las paredes y en la tapa. Si usas Mycook, ponlo durante 3 minutos a velocidad 5-10 y comprueba que esté cremoso. Si usas el procesador de alimentos, irás comprobando también: para esto no hay tiempos definidos porque depende de la potencia de vuestro procesador. Id raspando las paredes con una espátula de tanto en cuanto. Ya está. Ahora lo puedes usar en ensaladas o comerlo tal cual o acompañado de algunas de las mermeladas o verduras caramelizadas que te dije antes (pimiento, cebolla…) o usarlo en un sándwich como relleno con unas hojas de ensalada, tomate, alguna hamburguesa… Lo que se te ocurra.

Bien tapado, dura unos 15 días en el frigorífico y va cambiando de sabor.

Hummus Mtabal

Sí. Una triste receta de hummus, que es batir, es lo único que me ha salido bien últimamente. Por primera vez, se me quemó la olla cerámica de mi olla lenta, intentando hacer un two-lentil dal que se quedó corto de agua. Moraleja: las ollas lentas calientan cada una como Dios les da a entender, así que la primera vez que hagas una nueva receta en una olla nueva (sí, tengo dos), no te vayas de juerga. Vigílala.

Total, que le eché agua a las lentejas, salvé lo que se podía salvar y lo repetiré, porque de sabor están muy  buenas. Incluso aguadas y todo.

Yo me lo como todo, aunque no lo cuelgue en el blog.

Al menos, el hummus está inmenso de rico. No lleva especias, tomé la receta de un libro que se llama Everyday Lebanese Cooking, de Mona Amadeh, omnívoro, por cierto, pero con algunas buenas ideas.

Ingredientes:

  • 250 gramos de garbanzos cocidos
  • 130 gramos de tahini de sésamo crudo (sin tostar)
  • 2 dientes de ajo picados
  • 50 mililitros de zumo de limón (de 1 limón grande)
  • 1 cucharadita de sal
  • 60 mililitros de agua fría (usé caldo de cocer los garbanzos)

Preparación:

Esto es bien simple. Se mezclan en un bol todos los ingredientes, excepto el agua. Se usa una batidora o un robot de cocina (yo prefiero el robot, porque controlo la textura y me gusta el hummus un pelín granuloso) y se añade el agua en hilo mientras se bate. Vigila la consistencia que deseas (siempre, teniendo en cuenta que el hummus espesa cuando se enfría). Se pasa a un bol de servir y listo.