Curry rápido de lentejas rojas

Diciembre, qué malo es. O qué bueno: cena de empresa, cena con la gente con la que hago deporte (tengo que hacer un post sobre eso: pedí menú vegano en un asador y fue magnífico, pero es que también tengo que escribir sobre los restaurantes que he visitado y sobre la cena de mi trabajo), encuentros… y comidas de Navidad que se posponen hasta mediados de enero porque a ninguno de nosotros nos quedan días libres (nosotros somos tres hombres maravillosos y yo). Ni tiempo para respirar he tenido: de hecho, casi me quedo sin comida. Nada que no arregle una soja texturizada bien macerada con especias y aceite de oliva ni una ensalada de garbanzos con tahini, pero me apetece mucho comer otras cosas. Me compré una pizarra magnética para apuntar menús… pero todavía no la he rellenado. Ay.

Planificador de comidas. Lo compré en la tienda Natura
Planificador de comidas. Lo compré en la tienda Natura. Sí, la foto es horrorosa, pero sirve para que os hagáis una idea

Y, mientras tanto, en mi congelador, una crema de guisantes y este curry que me han salvado la vida. Menos mal. Se hace con una olla rápida (yo tengo la Instant Pot y estoy enamorada de ella) y es muy rápido de hacer. No contamos nunca la mise en place (es decir, el organizar todos los ingredientes y picarlos y cortarlos y lavarlos y esas cosas), que es en lo que se tarda más… pero es que eso depende de la destreza del cocinero. Recordad: la práctica hace al maestro. La receta es de Epic Vegan Instant Pot.

Curry de lentejas rojas
Curry de lentejas rojas

Ingredientes para 13 raciones de las mías:

  • 1 lata de 400 ml de leche de coco baja en grasa
  • 400 gramos de tomates picados, que pueden ser de lata (yo casi nunca uso de lata)
  • 340 gramos (2 tazas) de lentejas rojas, espulgadas y enjuagadas
  • 3 cucharadas de tomate concentrado
  • 1 cebolla roja picada fina
  • 3 dientes de ajo muy picados
  • 1200 ml (5 tazas) de caldo vegetal (yo uso este concentrado)
  • 2 cucharaditas de curry en polvo
  • 1/8 cucharadita de cayena molida
  • 1 taza de espinacas congeladas o frescas, o de acelgas…
Curry de lentejas rojas
Curry de lentejas rojas

Preparación:

Pon todos los ingredientes, menos las espinacas, en la Instant Pot. Ponla en modo Manual y señala 15 minutos en alta presión. Asegúrate de que la válvula esté en posición SEALING. Si tienes olla rápida normal, pon todos los ingredientes, cierra la olla, ponla en el fuego a fuego alto, con la válvula en alta presión. Cuando alcance presión, baja el fuego y deja 15 minutos. En ambos casos, deja salir el vapor de forma natural 10 minutos y luego quita el exceso de vapor manualmente.

Abre la tapa, agrega las espinacas, remueve muy bien, espera 5 minutos para que se descongelen o para que se hagan y sirve. Está tremendamente bueno.

¿Y ustedes han pasado por una escuela de cocina?

A finales de noviembre, se celebra en Cáceres la Muestra Ibérica de Artes Escénicas. Voy invitada por la organización, que tiene en cuenta las necesidades (o elecciones) en cuanto a comidas de los más de 200 invitados. Pero la muestra es en Cáceres. Y, en Cáceres, como en cualquier otra ciudad de Extremadura, te dicen que no hay problema con un menú vegano y luego, te sirven un gazpacho de primero y unas setas de segundo; una ensalada con lechuga iceberg de primero y unos champiñones de bote de segundo y un salmorejo de primero y una ensalada de segundo. Podría poner las fotos de los manjares, pero me niego. Lo único que digo es que estaba deseando que llegara la noche para cenar de catering. Lo llevaba Pajuelo. Y me han puesto ensaladas de frutas con piñones, bolitas de higo con frutos secos, salmorejos, patatas a lo pobre, berenjenas, gazpacho de remolacha… Señores, no es tan difícil. Como soy así de activista: pregunté en todos los restaurantes si tenían un bote de garbanzos. Me miraron como si estuviera loca. Menos mal que, en todos los sitios en los que tomé café, había leche de soja. Pero el año que viene me llevo mi comida y pido que me la guarden en el frigorífico del hotel. Lo juro. Que acabé comiendo hummus comprado. Con lo que yo odio el hummus industrial.

Salmorejo de remolacha, ensalada de mango y frutos secos, patatas con verduras y compota de manzanas con cereza y piñones del catering Cáceres Pajuelo.
Salmorejo de remolacha, ensalada de mango y frutos secos, patatas con verduras y compota de manzanas con cereza y piñones del catering Cáceres Pajuelo.

Me voy a ahorrar que, cuando me ponían el plato, la gente metía la mano, incluso aun cuando yo les había avisado de que era mi comida. Porque la gente se ríe del veganismo, pero luego quiere probar las cosas. No he dado más voces en mi vida. Ni me he alimentado tanto de pan blanco, porque no me daba tiempo a ir a comprar. Y, además, mi mes de noviembre a mí me ha dejado tiesa y en números rojos, así que ni una escapada al Brotes Verdes, que Álvaro me hubiera tratado con todo el mimo del mundo. Ni frutos secos que no estuvieran fritos había en el único supermercado que pisé.

Un dramón.

Y, de verdad, señores, no es tan difícil. Yo amo las verduras (menos los pimientos). Pero saber que te van a poner la ración de verduras de tu comida diaria (ensalada sin atún y sin jamón, que se queda en lechuga iceberg -señores: eso no es lechuga: eso es una guarrada que ningún restaurante debería poner- y cuatro trozos de tomate o gazpacho en temporada -señores, en todos los restaurantes hay una Thermomix: sigan su receta de gazpacho, que en muchos sitios llamar gazpacho a eso, estando en Extremadura, da vergüenza ajena. Y pisto. El puto pisto nunca falla. Pisto. Yo.

Yo acabé quitándole un poco de pimiento a unas patatas y hincándomelas enteras, con su sabor a pimiento, del hambre que tenía. Pero, como tengo este afán pedagógico, vengo aquí a salvarles la vida.

Primero: en ciudades turísticas como Cáceres o Mérida, con un sinfín de visitantes de países en los que el veganismo está extendido (más que aquí, al menos), que en los restaurantes no sepan tratar un menú vegano es una vergüenza. ¿Ustedes han pasado por una Escuela de Hostelería? ¿De verdad que son cocineros? El excocinero jefe del Parador de Mérida, Juan Sanguino, que se ha jubilado ya, investiga con aquafaba en su casa. Eso es profesionalidad y amor al oficio, señores. Se llama actualizarse.

Y ahórrense estas mierdas. Un restaurante no se puede permitir servir estos champiñones.

Champiñones de bote en un restaurante. Foto real. De verdad de la buena.

Vengo a salvarles la vida, digo. Comencemos.

Primer plato:

  • Ensalada con frutas de temporada, con lechuga romana de la buena (no compren iceberg, hagan el favor, que eso da vergüenza ajena), nueces. De aliño, cogen una de las frutas, la que mejor color tenga (desde el kiwi hasta las fresas) y la baten con aceite, vinagre y sal. Fácil y rápido.
  • Gazpacho. Espesito. bien hecho, con su guarnición. Pepino, pimiento verde, pimiento rojo, cebolla. Sí, hasta el pimiento. Se lo pongo fácil.
  • Salmorejo. Salmorejo de cerezas, de remolacha, con manzana.
  • Parrillada de verduras.
  • Parrillada de setas.
  • Gurumelos a la plancha en temporada. Yo podría vivir comiendo gurumelos.
  • Patatas a lo pobre.
  • Arroz con verduras.
  • Risotto de setas.
  • Lasaña hecha con leche de soja, setas, espinacas, calabaza o las verduras que les dé la gana. Y, para gratinar, almendra en polvo por encima.
  • Guacamole.
  • Hummus.

Segundo plato:

  • Garbanzos con espinacas. Sí, los garbanzos se comen. Si les va a llegar un vegano al restaurante y lo saben, porque además normalmente avisamos, compren un bote de garbanzos, que no es tan difícil. De los chicos. Me lo como entero, no se preocupen. No se va a tirar nada.
  • Quien dice bote de garbanzos, dice bote de legumbres o de lentejas. Doy opciones.
  • Se podrían estirar y comprar un par de hamburguesas vegetales en el supermercado. Vamos, digo yo. Tuestan un poco de pan, le ponen lechuga y tomate y hasta pepinillo y oye, tan rico.

Pan.

Eso que ponen en los restaurantes no se puede llamar pan. Hagan algo.

Postre.

La fruta está muy bien, pero se puede mejorar. Una macedonia, unas bolitas de higo, higos secos bañados en chocolate negro, un bolecito con chocolate negro y frutos secos… Una cosa que quede mona y linda. Una manzana al horno con canela, mismo.

Es que, de verdad, no es tan difícil. Miren otro platito del catering Pajuelo.

Ensalada, ajoblanco, pimientos con piñones
Ensalada, ajoblanco, pimientos con piñones y bolitas de higos

De verdad, se puede. Es fácil. Como dice mi amiga Claudia, si se quiere, se puede.

No me tengan a pan blanco y ensaladas la próxima vez, gracias.

Salteado de setas con brotes de bambú

Busco algo que sepa a los fideos chinos con gambas, con todo su glutamato monosódico y toda su cosa, pero que sea vegano. Realmente, busco comida china, que a mí me encanta hasta cuando está mal hecha, así que aproveché un día que tenía brotes de bambú del Aldi y me puse a investigar. ¿Qué hace falta para que algo sepa a comida china? Pues cinco especias chinas, jengibre, salsa de soja… Hala, ya tengo sofrito de verduras para dar y regalar.

Verduras con brotes de bambú
Verduras con brotes de bambú

A fideos chinos con gambas no sabe. Porque no lleva gambas. Pero está tan rico y lo he hecho yo solita, que siempre sigo recetas de otros, que me gusta mucho compartirlo por si lo queréis hacer también. No pongo para cuántas raciones da, porque la cantidad da igual: son verduras y comemos muchas menos verduras de las que deberíamos. Poneos hasta el culo de esto. Punto.

Ingredientes:

  • 50 gramos de setas shiitake secas. Yo las compro en el Aldi, en Semilla y Grano o en Vegan Place.
  • 50 gramos de champiñones ostra secos. También las tienen en Aldi.
  • 4 zanahorias
  • 1 cebolla a rodajas grandecitas y luego a tiras (yo la corté en octavos, para que entendáis lo que quiero decir)
  • 1 ajo picado
  • Un trozo de jengibre de unos 2 cm picado
  • 2 cucharadas de aceite de cacahuete. Yo lo compro en Aldi también.
  • 100 gramos de champiñones Portobello frescos a rodajas, bien limpios. No los peles, que es un crimen. Se limpian con un paño húmedo y listo.
  • 1 bote de 320 gramos de brotes de bambú. También en el Aldi.
  • 2 cucharadas de salsa de soja dulce
  • 4 cucharadas de salsa de soja normal (yo la uso baja en sal). Se puede sustituir por tamari, que no tiene gluten, si uno es celiaco y omitir la soja dulce.
  • 2 cucharones del líquido de las setas cuando se rehidraten en agua caliente (son dos cucharones; es decir, no dos cazos.

Aclaración: esto es un cucharón:

Cucharón
Cucharón

Preparación:

Pon a hervir agua (yo tengo un hervidor, una kettle y es la mejor compra que he hecho en los últimos meses) y pon las setas secas en un bol. Cuando el agua hierva, échala en el bol con las setas, tápalo con un plato y deja que se hidraten unos 10 minutos.

Pon un cazo con agua a hervir y, cuando hierva, añade los brotes de bambú escurridos y hiérvelos 5 minutos. Yo esto lo hice porque he leído que los brotes, sean de bote o no, se tienen que hervir y yo soy mú bien mandá. Escúrrelo y reserva.

Mientras tanto, calienta el aceite de cacahuete en un wok bien hermosote a fuego medio. Si no tienes aceite de cacahuete, pues usa de oliva, pero el de cacahuete le da un puntito, qué quieres que te diga. Saltea las cebollas y las zanahorias unos 3 minutos, removiendo de vez en cuando. Agrega el ajo y el jengibre y dale unas vueltas durante unos 30 segundos.

Saca las setas que se están hidratando con ayuda de una espumadera. Es que dejan tierrilla abajo y esa tierrilla no la queremos. Así que es mejor sacarlas con una espumadera. Ponlas en el wok junto a los champiñones portobello y el bambú y sofríelos, a fuego fuerte (medio-alto) hasta que ya no estén crudos (tardan unos 7 minutos). Agrega las cinco especias chinas y sofríe removiendo para que todo se impregne. Puedes poner más cantidad de especias, esto va en gustos. Ahora, añade las dos salsas de soja y los dos cucharones del líquido de las setas (coge el agua de la superficie, recuerda que hay tierrilla debajo).

Ahora, espera a que se evapore el agua, que tarda un par de minutos o tres y prueba de sal, por si te gusta más salado. A mí me gusta cómo queda sin sal, que la salsa de soja ya lleva.

Setas y bambú
Setas y bambú

Puedes decorar el plato con semillas de sésamo (pero rómpelas, que, si no, no se digieren) o con la parte verde de una cebolleta, como hice yo. Yo lo mezclo con alguna proteína como tofu ahumado, Heura, seitán o tempeh y con algún hidrato de calidad, como arroz integral o pasta integral o cuscús integral