Nuggets asiáticos de garbanzos y tempeh

Nuggets asiáticos
Nuggets asiáticos

Escribo esto el día del cumpleaños de Jandro. Su hija mayor siempre me recuerda las fechas importantes: todos los días 1 de cada mes me dice: tres, cuatro, cinco… los que han pasado desde que murió. Cuando se acercaba su cumpleaños, lo mismo. Conocí a Jandro casi un lustro antes de que ella naciera y jamás se me olvidó el 29 de marzo: le he llamado hasta a Rumanía para felicitarle.

Su hijo pequeño se ha hecho vegetariano. Ahora me manda fotos de sándwiches vegetales con atún entre los ingredientes: Bienvenido a mi mundo, le digo. Le ha dado por cocinar y come legumbres todos los días. Tiene 14 años. Espero que haga estos nuggets y me lo cuente después. La receta es de The Complete Guide to Even More Vegan Food Substitutions.

Nuggets de tempeh y garbanzos
Nuggets de tempeh y garbanzos

Ingredientes para 25 nuggets:

  • 330 gramos de garbanzos cocidos
  • 500 gramos de tempeh
  • 80 gramos de cebolla roja muy picada
  • 60 gramos de tahini
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 3 cucharadas de vinagre de arroz
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo tostado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva o de girasol o de pepitas de uva
  • 2 cucharadas de miso blanco (yo uso siempre el que tengo abierto y era oscuro, que es más fuerte, pero queda riquísimo igual)
  • 2 cucharadas de salsa de soja o de tamari
  • 2 cucharaditas de sirope de agave
  • 8 dientes de ajo muy picados
  • 4 cucharadas de gluten de trigo
  • 4 cucharadas de harina integral
  • Aceite de oliva para pincelar los nuggets

Preparación:

Machaca los garbanzos en un bol. Desmenuza el tempeh en el mismo bol (ponedlo en un robot de cocina y lo haréis en un pispás). Añade la cebolla, el tahini, el zumo de limón, el vinagre de arroz, el aceite de sésamo y el de oliva, el miso, la salsa de soja, el sirope de agave y los ajos y mezcla muy bien con una cuchara de madera.

Ahora, espolvorea el gluten de trigo y la harina por encima y remueve otra vez para mezclar bien. Amasa con las manos para integrarlo todo, porque el tahini y el miso son espesos y quieres que todo sepa por igual.

Prepara una fuente (yo necesité dos) con papel de hornear. Coge dos cucharadas apretaditas de masa, dales forma de nugget (yo les di forma rectangular, que a saber cómo es la forma de los nuggets, si cada uno es de su padre y de su madre) y ponlos en la bandeja. Salen 25. Tapa con papel film y deja enfriar al menos tres horas o toda la noche. Así se ponen más compactos.

Precalienta el horno a 180º C.

Pincela los nuggets con aceite de oliva y hornéalos durante 15 minutos. Dales la vuelta (yo uso para ello dos espátulas finas de madera y lo hago rápido) y hornea otros 10 minutos más. Ya los puedes servir.

Lo que hay en el centro de la foto es salsa barbacoa de la marca MaryLee, que también la compro en Vegan Place. Sí, la salsa barbacoa tiene azúcar por un tubo: o jarabe, o sirope o lo que sea. Pero yo uso un pelín. Si no queréis azúcar, podéis hacerla con dátiles de forma casera: yo la tengo pendiente, pero algún día la haré.

Guisantes con bacon de tempeh

Guisantes con tempeh
Guisantes con tempeh

Ya me hacía falta a mí un fin de semana en casa, sin hacer nada más que cocinar, leer, dormir la siesta a deshora y estar con mis gatos. Los pasados han sido matadores: muy bonitos, llenos de poesía, llenos de amigos, llenos de lágrimas también por algunas despedidas, pero sin parar de comer fuera, sin parar de dormir fuera, sin parar de ver otras ciudades. No me recuerdo haber sido casera antes de que Coyote, Huck, Brea y Ororo llegaran a mi vida. A mí la casa se me caía encima. Ahora ya no. Ahora me gustan mi sofá, mis libros, mi ordenador, mi cámara, mi trípode y mi familia peluda. Y descansar. Porque los siguientes fines de semana no sé qué me deparará el futuro.

Sí que hay novedades. He retomado las clases del coche. Yo tengo un carnet de conducir que se me caducó a los diez años sin haberlo usado en la vida. Cuando vino Cristina a verme, me convenció de que diera clases. Y eso es lo que he hecho. Tengo que aprender a mirar. A observar bien los carriles y los retrovisores. Pero yo, que el primer día pensaba que iba a descubrir que eso no era para mí, me encontré bien tranquila y feliz en la autovía. También tengo al mejor profesor de toda Extremadura, que es Antonio Zafra. Ya iremos viendo cómo se da la conducción, pero, lo confieso, estoy muy ilusionada. Tengo la Semana Santa libre entera, por primera vez en mi vida, y no podré viajar porque no tengo un duro, pero estoy ilusionada igual.

Como me quedé en casa, cociné. E hice, en la MyCook, estos guisantes. Que están bien ricos. Adoro los guisantes.

Guisantes con tempeh
Guisantes con tempeh

Ingredientes para 6 raciones de las mías:

  • 500 gramos de guisantes congelados. Déjalos descongelar.
  • 70 gramos de aceite de oliva virgen extra
  • 180 gramos de cebolla cortada en cuartos
  • 150 ml de agua
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 120 gramos de bacon de tempeh desmenuzado
Guisantes con tempeh
Guisantes con tempeh

Preparación:

Calienta el aceite en la MyCook durante 1 minuto a 120º C velocidad 1.

Añade la cebolla y sofríela durante 6 minutos a 120ºC y velocidad 1.

Pon la mariposa en las cuchillas. Aprovecha para bajar la cebolla de las paredes con ayuda de una espátula de silicona.

Agrega los guisantes, el agua y la sal y programa 15 minutos a 100º C y velocidad 2.

Incorpora el bacon de tempeh y sofríe 5 minutos a 100º C y velocidad 2.

Así queda con líquido, ojo. Se puede comer con él o sin él. Yo lo cuelo a veces y otras veces he usado el líquido para cocer un poquito de arroz integral (mezclándolo con agua: una parte de arroz, tres de agua y 20 minutos cociendo). Los guisantes son una magnífica fuente de proteínas y el tempeh ni os digo, así que unos hidratos de calidad y una ensalada o un puré y una fruta y ya tenéis una comida bien rica.

Salsa boloñesa con tempeh y soja texturizada

Los fines de semana de mi vida se dividen en: planes con amigos, que parecen casi vacaciones, porque vemos la ciudad (la mía, Mérida) de otra manera; encierro en casa cocinando, leyendo y mirando libros de cocina, días en los que solo salgo para ir a comprar; excursiones para asistir a fiestas tradicionales o ver castillos o monumentos con alguna historia truculenta o de leyenda detrás (es lo que tiene que la jefaza de Extremadura Secreta sea una de tus mejores amigas) y retomar la semana con mucha alegría. Para mí no hay diferencia, salvo el trabajo, entre los fines de semana y los días laborales: todo pertenece a lo que hago, a lo que pienso o a lo que soy. Me gustan los sábados lo mismo que me gustan los lunes o los miércoles. En realidad, a mí me gusta la vida, así, en general. En particular, algunas cosas un poco menos.

Salsa boloñesa con tempeh y soja texturizada
Salsa boloñesa con tempeh y soja texturizada

Comer sí que me gusta. 😉

Y esta salsa boloñesa también. Es del libro Mi pequeña carnicería vegana, pero la he tuneado porque no tenía algunos ingredientes (por ejemplo, tomate, que sí que tenía, pero era kumato y ese me lo como crudo con hummus) y vino tinto, que no sé cómo me he quedado sin vino tinto. Pero sí: esas cosas pasan: tres botellas de blanco, ninguna de tinto. Pues venga, es vino igual…

Ingredientes para 4 raciones de las mías:

  • 1 cebolla en cuadritos pequeños
  • 2 zanahorias peladas y en cuadritos pequeños
  • 1 rama de apio, sin los hilos y muy picada
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 200 gramos de tempeh
  • 30 gramos de soja texturizada fina
  • 150 ml de vino blanco
  • 300 ml de caldo de verduras
  • 60 gramos de tomate concentrado
  • sal, si el caldo no la lleva. Si la lleva, no hace falta
Boloñesa de tempeh y soja texturizada
Boloñesa de tempeh y soja texturizada

Preparación:

Calienta el aceite de oliva en una cacerola y dora la cebolla, el apio y las zanahorias a fuego medio durante unos 7 minutos. Mientras tanto, ve desmenuzando el tempeh en un bol y mézclalo con la soja texturizada: sí, en crudo: sin hidratar ni nada.

Añade el tempeh con la soja y sofríe unos 2 o 3 minutos, dando vueltas de vez en cuando (pero a menudo). Ahora, añade el vino, mezcla bien y deja que cueza, a fuego algo más bajo, hasta que se evapore. Tarda poco, unos minutos nada más.

En un bol, diluye el tomate concentrado en el caldo de verduras y, cuando se haya evaporado el vino, añádelo a la cacerola. Sube el fuego, deja que hierva y, cuando hierva, baja el fuego, tapa la cacerola y deja cocer 30 minutos.

Recuerda que, si tu caldo no lleva sal, hay que ponerle sal.

Ya está listo y, obviamente, lo que le va mejor es una pasta corta integral y a comer.