Hummus con piñones y zumaque

¿OTRA receta de hummus? ¡Claro! ¿Por qué no? El hummus es una de las preparaciones más sencillas del mundo y, además, es proteico, tiene tahini (calcio) y, aquí, piñones. Los piñones cuestan un ojo de la cara y la mitad del otro y un riñón, pero en algo hay que gastarse los cuartos en esta vida. El kilo sale a 90 euros: se compran 50 gramos y ya está.

A mí me ha pasado algo muy gracioso con los piñones: como son caros, los guardo y los guardo. Total, que mis piñones llevan en casa el tiempo suficiente como para tener que tirarlos, pero ni se han puesto rancios ni nada, así que los estoy usando ahora en lo que me apetece.

Esta receta es de Tahini and Turmeric. Fue uno de los (añádase una cantidad obscena) libros que me compré por mi cumpleaños. Los hay de comida sureña (sureña del Sur de los Estados Unidos), kosher y de Oriente Medio, pero ya iré hablando de ellos.

«Hummus» significa «garbanzo». El garbanzo y yo somos novios inseparables: ya he dicho alguna vez que creo que el 98 por ciento de mi ingesta de legumbres se basa en los garbanzos. La última vez que estuve en Semilla y Grano me traje un sinfín de alubias y soja verde (mungo) y blanca (pero aún no las he usado). No se sabe quién lo inventó. Animal Gourmet lo cuenta. A mí el origen me da igual: lo sitúo en Oriente medio y lo adoro como lo que es: uno de los platos más ricos y completos del mundo. Hummus, pan de pita, palitos de verdura y a disfrutar.

Ingredientes:

  • 600 gramos de garbanzos cocidos. Son 200 gramos de garbanzos secos, a remojo toda la noche y después cocidos a tu manera: olla rápida o lenta, al fuego… Añade, al final de la cocción, 1 cucharadita de sal.
  • 3/4 de cucharadita de sal adicional
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de piñones
  • 120 gramos (1/2 taza) de tahini
  • 1/4 taza (60 ml) de zumo de limón
  • 1/2 cucharadita de zumaque
  • 2 dientes de ajo (eso es cosecha propia, porque en la receta original no le ponen)

Preparación:

Calienta una sartén pequeña a fuego medio. Agrega 1 cucharadita de aceite de oliva y, cuando esté caliente, añade los piñones. Sofríelos 1 o 2 minutos, removiendo continuamente, para que no se quemen (pero que sí se doren) y aparta del fuego cuando estén doraditos.

Reserva algunos garbanzos para decorar. Yo no lo hago nunca.

Mezcla, en un bol, los garbanzos, los ajos picados, el zumo de limón, el tahini y la sal y bate bien. Yo lo hago en un robot de cocina y no en algún aparato más potente porque me gusta que quede con textura granulosa y no suave. También me gusta el hummus espeso. Hay quien dice que un hummus no es cemento de garbanzos, pero qué queréis: a mí hasta los purés de verduras me gustan para enfoscar. Si os queda muy espeso, le podéis añadir un par de cucharadas de agua y batir hasta que tenga la consistencia deseada.

Ponlo en un bol, añade la otra cucharadita de aceite, el zumaque y los piñones y ya está listo para comer.

Thai Tom Yum de tempeh

Con la cocina podemos hablar de política también. Cuando Israel y Ángel se fueron a Thailandia, me trajeron, entre otras muchas cosas de comer, especias para Tom Yum. El tom yum, realmente, es una sopa. Esas especias no las reconozco. Sé que hay galanga, hierba limón seca, guindillas, hojas de lima kaffir, pero también una especie de tronco grande que desconozco. Supongo que podéis encontrarlas en tiendas de especias (como Semilla y Grano en Badajoz o Spicy Yuli en Madrid). Aquí, la cocinera Kwan Honsai cuenta más sobre esta sopa. Ojo: es de marisco, que a mí me gusta advertir de las cosas. Pero podéis ver qué especias le tenéis que echar.

Yo no quería sopa, que esto es Extremadura y es verano y es el infierno y mi cocina más porque tengo que cerrar las dos puertas para evitar que Huck se suba a la vitrocerámica encendida: él es así: el olor de la comida le encanta y mete el morro en todas partes. Así que herví las especias en leche de coco, algo que vi hacer a no sé quién, y las colé y se las eché a una mezcla de verduras de temporada que había comprado en la frutería. Como proteína, tempeh. El tempeh no le gusta a mucha gente, cosa que no comprendo (Cristina, te estoy mirando a ti).

A mí me fascina su versatilidad. Vale para currys, estofados, ensaladas, sopas, entrantes, patés y cualquier cosa que os podáis imaginar. Así que, inspirada por el programa Ugly delicious, al que estoy enganchadísima (de nuevo: salen animales muertos a cascoporro), me puse a cocinar…

Ingredientes para 5 raciones:

  • Una lata de leche de coco de 400 ml
  • Especias para Thai Tom Yum
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 270 gramos de zanahorias peladas y picadas en cuadraditos
  • Un bote de bambú (peso neto: 180 gramos)
  • 25 gramos de setas shiitake secas
  • 300 gramos de calabaza cacahuete picada en cuadraditos
  • 500 gramos de tempeh cortado en cuadraditos
  • 2 dientes de ajo pelados y picados finos
  • Una cebolla pelada y picada en cuadraditos
  • Un trozo de jengibre del tamaño de un pulgar pelado y picado fino

Preparación:

Calienta una olla a fuego medio y, en otro fogón, una sartén grande. En un tercero, pondrás la leche de coco a hervir a fuego suave con las especias de Tom Yum. 

Cuando la olla y la sartén estén calientes, es hora de trabajar. En la sartén, agrega dos cucharadas de aceite de oliva y, una vez caliente, añade el tempeh para que se dore. Tarda unos 10 o 15 minutos. Procura remover de vez en cuando. Para que el tempeh esté menos amargo, lo puedes cocer antes 10 minutos al vapor. A mí me gusta tal cual y a veces lo cuezo y a veces no. 

En la olla, calienta dos cucharadas de aceite de oliva y, cuando esté caliente, añade la cebolla. Deja dorar 5 minutos. 

Mientras tanto, pon agua a hervir, echa las setas shiitake secas en un bol y cúbrelas de agua caliente. Pon un plato encima y déjalas ahí diez minutos. Luego, sácalas con una espumadera y deja que se enfríen. Esa agua la puedes colar para aprovecharla en caldos. Cuando estén más o menos frías, pícalas. 

Agrega el ajo y el jengibre a la olla y da vueltas durante 30 segundos. Luego, añade la cebolla y la zanahoria y deja pochar, a fuego lento, de 10 a 15 minutos. Remueve de vez en cuando.

Incorpora las setas picadas y el bambú y saltea dos o tres minutos.

Ahora, añade la leche de coco que tenías cociendo con las especias y desglasa la olla si hay algo pegadito al fondo. El tempeh ya debería estar más que dorado. Agrégalo también a la olla y tapa. Cuece 10 minutos y ya está listo. 

 

 

Pasta korma

Escribo esto mientras espero que den las nueve y cuarto para irme a Sevilla a celebrar una boda que ya fue. Tengo que leer dos libros que presento (de Antonio Muñoz Molina, con él: quería una charla; y de José Ramón Alonso de la Torre), he de preparar una entrevista sobre un tema del que no sé absolutamente nada (el castigo como procedimiento de cambio: sí sé: lugares comunes) y me he levantado pensando en que desconozco cuándo comenzamos a correr tanto. He trabajado muchas más horas en mi vida. He tenido jornadas laborales kilométricas y explotadoras, como tantos de nosotros. Ahora, con un sueldo digno, con ocho horas en la radio, con más tiempo libre del que he disfrutado jamás, ando más estresada que nunca. No voy a decir que con más ansiedad: la ansiedad ha sido una constante en mí desde que recuerdo.

Pasta Korma
Pasta Korma

La pasada Semana Santa rescaté algunos de los libros de cocina omnívora que tengo, que son muchísimos, para veganizar algunos platos. Los de Jamie Oliver son sencillos y en «La escuela de cocina» hay recetas de pastas típicas de la cocina india que yo he adaptado porque, si le meto guindillas, me pongo malísima. Si queréis que pique más, añadid una o dos guindillas a la pasta y listo. Con ella haremos korma de soja texturizada, pero la podéis usar para verduras también, con leche de coco. O lo que se os ocurra, que hay por el mundo gente mucho más creativa que yo. También ando viendo todos los documentales de cocina y veganos de Netflix y añadiéndolos a mi lista, para inspirarme. Y para intentar que haya menos residuos en mi vida. Complicado, en el mundo en el que vivimos, pero algo se podrá hacer mientras esperamos que los gobernantes se pongan las pilas. Aunque sea una gota. Una gota siempre es mejor que nada.

Pasta Korma
Pasta Korma

Ingredientes:

  • 2 dientes de ajo
  • Un trozo de jengibre pelado de unos 2 cm.
  • 1/2 cucharadita de cayena en polvo
  • 1 cucharadita de garam masala
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de cacahuete
  • 1 cucharada de concentrado de tomate
  • 3 cucharadas de coco deshidratado
  • 2 cucharadas de harina de almendras (o un puñado de almendras, si no tenéis harina)
  • un manojito de cilantro
  • 2 cucharaditas de semillas de comino
  • 1 cucharadita de coriandro (cilantro en semillas)

Los ingredientes de la pasta korma en el robot
Los ingredientes de la pasta korma en el robot

Preparación:

Pon una sartén pequeña al fuego sin nada de grasa. Deja que se caliente y añade las semillas de comino y de coriandro. Deja tostar, mientras remueves continuamente, hasta que desprendan aroma (tarda unos minutos, 3 o 4). Deja enfriar. Luego, pon todos los ingredientes en un robot y bate hasta que obtengas una pasta.