Mommus – Esto no es un queso camembert

Cada vez hay más productos veganos. Algunos, industriales. Algunos, del enemigo: de la industria alimentaria lechera y la industria alimentaria cárnica, que ahora venden sus mierdas sin ingredientes de origen animal, mientras siguen matando a cerdos o a terneras o a pollos, inseminando vacas y demás. Lo cuenta Lucía Martínez Argüelles en «Por qué es una mala noticia que la industria se aproveche del auge vegano» en el que también habla de cómo nos la meten doblada al consumidor medio (bueno, yo no soy consumidora media porque tengo más conocimientos de nutrición que la media): «Esas bebidas vegetales azucaradas y esas hamburguesas vegetarianas hechas de cereal refinado, aceite de girasol, un 10% de verduras y un mísero 5% de algún alimento proteico vegetal, se las están llevando a casa muchas familias pensando que son opciones saludables. Un embutido vegano es almidón, grasa de mala calidad, saborizantes y sal. Pero la gente ve la uve en color verde, unas hojitas dibujadas en el paquete y un 100% vegetal y creen que están comprando prácticamente lechuga».

Esto no es un queso Camembert, de Mommus
Esto no es un queso Camembert, de Mommus

Pero también hay otras pequeñas empresas que hacen quesos. Y Vegan Place te regala uno para que le metas mano. Y tú tardas varios días porque no te da la vida entre presentaciones de libros, poemarios, entrevistas, deporte y demás. Lleva anacardos, agua, sal y fermentos veganos. Nada más.

Mommus es una empresa que han fundado Cristina Quinto y Juan Ignacio Baracat. Han salido al mercado con este no-camembert.

Esto no es un queso Camembert, de Mommus
Esto no es un queso Camembert, de Mommus

Yo me he comido medio y el otro medio lo he guardado para otra cenita. Con esfuerzo, ojo.

Qué camembert más rico. Porque esto sabe a camembert. Tiene la misma costrita que el camembert. El mismo regusto acidito que el camembert. Se deshace en la boca igual que el camembert. Y tiene la misma pinta que el camembert.

Esto no es un queso Camembert, de Mommus
Esto no es un queso Camembert, de Mommus

Tampoco es que yo tenga un infinito vocabulario culinario para describir el sabor de un queso que, quien más, quien menos, todos sabemos cómo es, porque veganos hemos nacido pocos (al menos, de la generación que lee este blog). Solo voy a decir que está tremendo. Hay gente que lo pone en tostadas con aguacate, por ejemplo, pero yo lo voy a comer solo. Solo solito. Ni frutos secos ni mermeladas ni na. Solito, que esto es un manjar.

Esto no es un queso Camembert, de Mommus
Esto no es un queso Camembert, de Mommus

Qué versátiles los anacardos, vive Dios. Y sí: me gusta que surjan estas empresas, como me gustan las pequeñas almazaras de aceite de oliva…

Mantequilla de cacahuete y aceite de coco de MyProtein

Hace un tiempo (más del que sería necesario desde que me lo enviaron hasta que he podido usarla), me escribieron de una compañía que se llama MyProtein para ofrecerme algún producto y que pudiera cocinar con ellos. No me pidieron que escribiera una reseña ni nada. Ni siquiera que dijera que he cocinado con «aceite de coco MyProtein». Y esa es la mejor manera de que yo escriba algo sobre alguna compañía.

MyProtein es una empresa de nutrición deportiva, de la que yo confieso que no sé absolutamente nada, pero Bárbara Sánchez sí. Así que, si necesitáis un plan de nutrición y andáis por Madrid, yo no sé a qué estáis esperando.

Un amigo mío, de esos amigos de internet desde hace chorrocientos años a los que todavía no has podido ver por unas cosas y otras, me dijo que él es cliente y son muy serios. Me enviaron 1 kilo de mantequilla de cacahuete y aceite de coco, que todavía no he podido utilizar.

Nunca he comprado mantequilla de cacahuete. La que utilicé para el mafé me la regaló mi mejor amiga. Es la única que he probado, de una marca de supermercado. Y esta de MyProtein está mucho mejor. El kilo cuesta casi 10 euros.

No, no es caro. Mirad esta mantequilla de cacahuete, que por cierto es la que me regalaron. Tiene un 90 por ciento de cacahuetes, azúcar como segundo ingrediente, aceites totalmente hidrogenados y sal. El horror.

El aceite de coco sí lo he comprado, de otras marcas, y me costó mucho más caro. No lo he comido aún, aunque he leído en los comentarios que se puede utilizar en las tostadas. Como los fines de semana son los únicos días que como tostadas, lo probaré la semana que viene.

La mantequilla de cacahuete sí la he comido sola, en sándwich. Obviamente, es pastosa. Creo que con mermelada o algo que evite tener que beber el café de un trago, estará magnífica. De todos modos, pienso usarla para cocinar. Veréis muchas recetas con mantequilla de cacahuete estos tres meses que dura una vez abierta… De sabor: inmejorable. No tiene nada más que cacahuete y sabe a cacahuete. Es verano y la grasa se separa, así que hay que removerla y meter bien el cuchillo hasta el fondo.

Para los preocupados por el consumo responsable, en el etiquetado pone que los cacahuetes vienen de distintos países, pero no especifica su procedencia. Supongo que lo podéis averiguar preguntando a la marca directamente.

La semana que viene, publico unas hamburguesas de remolacha que están hechas con esta mantequilla.

El Granero

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana (es decir, antes de mi mudanza y antes de que ella comenzara siquiera a planear la suya), mi amiga Claudia les escribió a los del Granero diciéndoles que les encantaba su soja texturizada (que yo aún no he probado, por cierto). Y le mandaron un paquete triple lleno de cosas ricas.

Hace menos, menos tiempo, en la misma galaxia muy, muy lejana, mi amiga Lucía me preguntó, en un tuit, si a mí los de El Granero Integral, que así es su nombre completo, me trataban igual de bien que a Claudia. Ahí estaba Silvia, del departamento de comunicación, bien al quite, para pedirnos nuestras direcciones. Y poco tiempo después, nos llegaban a las dos sendos paquetes con…

001 Regalo El Granero

Con todo esto que veis aquí. Y una bolsa roja que es la que uso para comprar. Lo de la primera foto se perdió ya en los anales de abril o mayo. Voló, vamos. Las galletitas fueron mi desayuno (son galletas compactas, de las secas, así que tenedlo en cuenta porque hay gente a las que les gustan las galletas menos secas -menos gorditas-), las tortitas son gordas (Lucía decía que las prefería más finas) y fueron mi media mañana y me quedan las tostadas de avena, que son ideales para preparaciones dulces o para tomarlas solas (aunque yo las he untado también con hummus, tienen un sabor tan especial que me gustan más solas como picoteo).

002 Regalo El Granero

El sirope de agave y la panela han endulzado muchas veces mi café. Los otros dos son para hacer postres, pero sirvieron para un bajón que le dio a mi amiga Sandra cuando me ayudó con la mudanza, venga a acarrear cajas hasta altas horas de la noche, con un calor impresionante. Tomó agua con sirope de fresa, le alucinó que estuviera tan rico, y se reanimó enseguida. Ahora cada vez que lo veo me acuerdo de ella.

003 Regalo El Granero

Para el trigo sarraceno hinchado, tanto Claudia como Lucía han puesto recetas en sus blogs, como estas barquitas de endivias. Yo lo usé para el yogur, pero tengo que comprarlo para añadirlo a las ensaladas o experimentar con él. La avena también la he usado para el yogur… y para hacer leche de avena. Queda exquisita.

004 Regalo El Granero

Ahora viene el territorio inexplorado. La soja amarilla no. La soja amarilla es una vieja conocida (o nueva) que uso igual que utilizo los garbanzos. Y debería utilizarla más. Debería haberla comido un par de veces por semana desde que nací, porque la menopausia se acerca inexorablemente… Pero, ¿qué es la canihua? Pues es Chenopodium pallidicaule, se escribe también qañiwa (porque es el término usado en quechua y en aimara) y es una de las especies agrícolas más estudiadas. Se ha confundido siempre con la quinua. Pedro Mercado de Peñaloza (1583), cronista español, la nombró como la especie cultivada por los indios Urus que habitaban al sur del lago Titicaca, en una de las áreas más desoladas del altiplano. En su texto indica: «…y ninguna cosa siembran ni tienen cuidado de hacer cosas, solamente viven de hierbas, aunque hay entre ellos una simiente semejante al mijo, la cual nace de su propia voluntad sin labor y llámanle quinua y cañagua, con su misma hoja la quieren y comen todos los indios». Lo he recogido de esta página de la FAO. Ahí también se indica que se cultivaba para forraje sobre todo. Ahora se ha recuperado para consumo, porque tiene muchas proteínas también (como la quinua). La tengo que usar y ya os contaré.

El teff tampoco lo he usado, porque no lo quiero utilizar para el yogur (cereal que no sé cómo usar, cereal que le echo al yogur), sino para hacer hamburguesas, por ejemplo. En las revistas pone que es el nuevo hidrato de las mujeres delgadas. En las revistas escritas por gilipollas, quiero decir. El teff se usa para hacer la injera, el pan nacional de Etiopía. Que eso también lo tengo que probar yo…

El fonio. ¿Esto qué es lo que é? Pues es mijo, señores. Que yo tampoco lo sabía (la cantidad de especies que no conocemos). Es un mijo que crece rapidísimo y muy apto para suelos áridos. Es un cultivo importante en ciertos países de África, como Sudán o Etiopía y en Mali, los dogon cuentan que el mundo salió… de la explosión de un grano de mijo fonio. Tampoco lo he usado, pero lo tengo que usar.

005 Regalo El Granero

 Sobre la chía y la amapola no creo que haga falta mucha información. La sémola de arroz debe, por fuerza, de tener más usos que el espesar sopas, que es el único que se me ocurre a mí. Pero tened en cuenta que yo, de experimentación en la cocina, cero patatero. Lo que llaman Omega vegetal es una mezcla de semillas de distinto tipo, ricas en Omega 3, que se puede usar en ensaladas, en masas… Sí que hay que tener en cuenta que enteras quedan muy rebonitas, pero no se digieren, así que ya pueden tener la fuente de la eterna juventud que, como no las machaquemos, las expulsaremos directamente sin haber absorbido sus propiedades.

La galaxia muy, muy lejana y el mundo presente por fin colisionaron y he podido escribir este texto que debía desde hacía mucho tiempo. Me lo debía a mí, porque los del Granero no me han pedido ni tampoco ná. Y eso me gusta. No solo me gusta: me parece una política de empresa seria. Es algo que les agradezco profundamente, además de haberme permitido descubrir (o, más bien, la posibilidad de descubrir) algunos cultivos de los que no tenía ni idea.

Gracias, gracias, gracias.