Yogur de soja

Durante las pasadas Navidades, me dediqué a cocinar como una loca para poder llevar comida rica a casa. La compartí con la familia de mi cuñada, en la que hay una vegetariana también, así que, como agradecimiento, me regalaron una fuente grande con dibujos de gatos y una Instant Pot. Yo soy la tonta de los cacharros de cocina y alguno lo tengo ahí muerto de risa esperando la inspiración (como la máquina de pasta), pero, desde que esta ollita llegó a mi casa, la he usado casi todos los días. Sobre todo, para hacer patatas y guisantes al vapor. Pones todo, enciendes, te largas, te olvidas. Las patatas, un cuarto de hora. Los guisantes, 1 minuto. Todo perfecto.

Yogur de soja casero
Yogur con copos de cereal

La Instant Pot es una olla eléctrica que tiene varias funciones. Es olla rápida y olla lenta y también tiene varios programas para cocinar distintos cereales a la vez, hacer estofados, cocer legumbres para que queden enteras y, sobre todo, hace yogur. Así que yo, que soy una enreda, me dije: ¿y si hago yogur? Y compré un cuajo vegano, en iHerb.

El yogur queda suave, no muy ácido (si se quiere muy ácido, hay que ponerlo más tiempo) y líquido, como una salsa. Si se quiere espeso, hay que usar un espesante, como el almidón de tapioca.

Ingredientes para 1 litro de yogur:

  • 1 litro de leche de soja (con el menor número de ingredientes posible y, sobre todo, sin endulzar: es decir, sin fructosa, sin siropes, sin azúcar… Cuesta encontrarla, pero existe y, si no, se puede hacer leche de soja casera).
  • 1 sobre de cuajo vegetal
  • 1 cucharada de almidón de tapioca como espesante (opcional)
Yogur de soja casero
Yogur de soja

Preparación:

Bate la leche de soja con el cuajo vegetal. Es decir, ponlo en un bol y remueve, no hace falta que uses la batidora. Puedes poner la leche directamente en tarritos de yogur o en botes en la base de la olla, sin necesidad de esterilizar ni nada, pero que estén bien limpios. O hacer el yogur en la olla y luego pasarlo a tarros. Como quieras. Tampoco hace falta que uses la rejilla: los tarros se pueden poner directamente en la base.

Pon la tapa de la Instant Pot. No necesitas cerrar la válvula, pero es mejor que lo hagas para que la temperatura sea constante. Pulsa el botón en el que pone YOGURT. El tiempo será 8 horas por defecto, pero queda mejor si está al menos 12. Yo lo puse 12, pulsando la tecla +. Esto es más simple… Ten en cuenta que, cuanto más tiempo esté fermentando, más ácido se pone.

Luego lo puedes guardar tapado en el frigorífico. Dura 10 días. Yo lo he usado para hacer salsas de ensalada y labneh.

Si quieres que te quede un yogur tipo griego, es tan fácil como dejarlo un rato (el rato varía dependiendo de lo espeso que lo quieras) escurriendo. Coloca, en la encimera, un bol. Encima del bol pon un colador y, encima de él, un paño de muselina. Ahora, pon el yogur y deja escurrir. Luego, con una cuchara, ponlo en botes y ya lo puedes comer así o usar como quieras.

Calabaza asada en crock pot

En mi frutería, generalmente, hay calabazas cacahuete y unas blancas que, por lo visto, sirven de adorno. En mis libros veganos hablan de infinitas variedades de calabaza. En otoño, como calabaza a mansalva. Más de un tajo me he llevado por pelarla.

El otoño es mi estación favorita del año porque en primavera, generalmente, me deprimo. Sí. Bueno, o me deprimía, porque desde hace un par de años tengo la sangre alterada, como casi todo el mundo, y solo veo hombres guapos por la calle. No es que salgan todos en primavera: es que yo estoy más receptiva. Que una cosa es la receptividad y otra la consumación, también.

La lluvia no me gusta si tengo que salir de casa porque todos los zapatos se me calan. Quiero unos zapatos veganos buenos, impermeables, monos. Sugerencias, please. En realidad yo quiero botas de puta victoriana, que son las que he tenido toda la vida, pero que no se mojen. Si no tengo que salir, la lluvia me encanta. Cocino, leo, leo libros de cocina, copio recetas, me arrebujo con la manta.

El invierno no me gusta porque tengo los pies fríos siempre. Y mojados. A todas horas. Ni con el radiador (el brasero pasó a mejor vida desde que tengo gatos. No, no soy dueña de los gatos: también se dice «tengo amigos», dejadme vivir).

Y en otoño, además, está ese mes evocador y maravilloso que se llama noviembre. Ay, no me resisto:

Los detractores de Axl Rose pueden ir comiéndome los huevos.

Eso lo diría mi amigo Rubén. Yo no tengo huevos, pero siempre he querido decirlo.

Ay, qué a gusto se queda una. Quiero mucho a este señor: me ha dado años muy buenos de mi vida.

Pero yo estaba hablando de las estaciones. Si hay algo que me gusta a mí del otoño es esto:

Y es que las calabazas también las descubrí tarde porque en casa no se comían (nota: si tenéis hijos y no os gusta algo, compradlo, cocinadlo lo mejor que podáis y dádselo. Con que no lo comáis vosotros basta. Pero ofreced disponibilidad. Que no tengan que llegar casi a los 40 para descubrir sabores). Y aquí traigo una receta de una calabaza asada en la crock pot, que es bien fácil porque la dejas por la noche y por la mañana tienes calabaza asada para hacer lo que quieras.

Ingredientes:

  • 1 calabaza que quepa en tu crock pot.

Preparación:

Lava la calabaza y haz agujeros en la piel con la punta de un cuchillo para que el vapor se escape. Ponla en la olla, tapa y cocina en LOW de 6 a 8 horas. Cuando esté lista, lo sabrás porque podrás pincharla fácilmente con un tenedor.

Ya puedes hacer puré de calabaza, tanto para usarlo en preparaciones dulces (como las tartas) como saladas. Solo se trata de cortar la calabaza por la mitad, quitar la piel y los hilos y batir. Se usa en cualquier receta que pida puré de calabaza en lata en la misma cantidad. Si tienes una olla muy grande y te sale una buena cantidad, lo puedes congelar en porciones de 370 gramos, que es lo que hace una lata de puré de calabaza.

Mezcla para bizcochos de chocolate (y algo más)

Yo tengo ganas de gochadas todo el tiempo. Sí, a mí me gustan los dulces. Me encantaría que no me gustaran: tengo una amiga que nunca pide postre porque no le llaman la atención. Yo me los comería todos, uno detrás de otro: para desayunar, después de comer, después de cenar y para la merienda. Ya no como salchichas frankfurt, ni carne procesada (bueno, vale, ni sin procesar) desde hace un año (sí, ya hace un año, pero no sé qué día de octubre porque no lo apunté). Y he dejado el azúcar del café. Y como fruta, aunque sea en batidos, porque menos da una piedra y yo con la fruta entera pues como que no, y oye, que me alimento muy bien. Muy bien para la mierda que yo comía antes. Así que sí: a veces quiero dulces. Y no los como, salvo cuando salgo a algún sitio y me pido un bizcochito. Pero es que también me gusta hornear galletas y tengo moldes de Nordic Ware infrautilizados y oye, que la carne es débil. Así que me hice una mezcla para bizcochos de chocolate, galletas, brownies y cosas así, para llevarlas al trabajo y no comérmelas yo todas. Que es lo que querría, ojo. La receta es de Miyoko Schinner, a la que amamos locamente.

Ingredientes:

  • 450 gramos (3 tazas) de harina integral de repostería
  • 450 gramos (3 tazas) de harina blanca
  • 800 gramos (4 tazas) de azúcar
  • 120 gramos (1 y 1/2 tazas) de cacao en polvo (cacao, no Colacao ni Nesquik)
  • 30 gramos (6 cucharadas) de café muy molido. Yo, que no me fío, usé café soluble.
  • 2 cucharadas (20 gramos) de polvo de hornear (AKA levadura Royal)
  • 1 cucharada de canela en polvo
  • 1 cucharada de sal fina

Preparación:

Esto es más simple que el mecanismo de un chupe, pero sale para un regimiento. Así que tienes que usar un bol grande e ir mezclando cada vez que eches algo. De verdad. Y además, cuando decimos «un bol grande», nos referimos a «grande»: que quepan unos 2 kg de comida o algo así. Tamiza todos los ingredientes y mezcla. Si tienes una KitchenAid o similar, puedes mezclarlo en el bol, con unas varillas. Los que no la tenemos (y menos mal, porque eso sirve para repostería y pare usted de contar, me temo yo), lo hacemos con una cuchara de madera.

Ya haremos cosas para usar esta mezcla que ahora descansa en las baldas de mi cocina… En tarros, bien tapado, te dura tres o cuatro meses.