Brócoli con nata de anacardos

Brócoli con pasta de lentejas caviar

Voy a hacer unas aclaraciones a esta receta nada más comenzar. Una, la calabaza está ahí porque me había sobrado de otra preparación y no la iba a tirar. Dos: se puede hacer con los mismos ingredientes o con distintos, pero de la misma familia. Por ejemplo, yo hice este plato y, en otra olla (pero sin foto, porque es la misma receta), una variación: chalotas y cebollas con coliflor, nata de anacardos y levadura de cerveza.

¿Nata de anacardos? ¿Qué es esto? Pues esto es tan fácil como poner 200 gramos de anacardos a remojo y luego batirlos en la batidora con agua como para que quede una consistencia de nata algo líquida. Esto va en gustos, lo del agua. Comienza con 200 mililitros y luego añade hasta que veas que queda como a ti te gusta (yo soy de comidas muy espesas, lo reconozco y eso no le gusta a mucha gente).

Ingredientes para 3 raciones:

  • 125 gramos de cebolla (1 cebolla mediana tirando a pequeña), cortada a cuartos y, después, a medias lunas
  • 500 gramos de brócoli, las flores y los tallos, pelados y picados en trozos pequeños
  • 150 ml de agua
  • 350 ml de nata de anacardos (arriba pongo cómo se hace) o comprada de almendras
  • 100 gramos de calabaza
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada

Preparación:

Calienta una cacerola grande o una sartén de paredes altas a fuego medio. Cuando esté caliente, añade el aceite de oliva y deja que se caliente también. Ahora, agrega la cebolla con una pizca de sal y deja pochar, removiendo de vez en cuando, hasta que esté transparente, unos 5 minutos.

Ahora, agrega la calabaza y el brócoli y sala al gusto: dale unas vueltas y sofríe unos 10 minutos. Agrega el agua y deja cocer hasta que la verdura esté blanda y se haya evaporado en su mayor parte. Ahora, añade la nata de anacardos, la pimienta negra y la nuez moscada. Deja cocer hasta que espese y sirve.

En la imagen está servido con espirales de lentejas caviar o lentejas beluga, que aportan la ración proteica al plato. Los hidratos, ya sabéis, son absolutamente opcionales, pero la proteína no y las verduras tampoco.

Salsa de calabaza

Qué bonitas son las relaciones y qué complicadas a veces. Cuántos malentendidos, cuántas medias historias, cuánto ir a tientas, sin saber si puedes preguntar, si no puedes preguntar, si molestarás, si no molestarás, si lo mismo esta manera tuya de escribir en WhatsApp (sujeto, verbo, predicado, frases cortas) parece demasiado borde, como te han dicho ya más veces de las que puedes recordar.

Y, sin embargo, siempre pienso que las cosas (todas) deberían ser más fáciles. Hablar, hablar, hablar, confiar, ir construyendo cierto tipo de intimidad, ahora contamos esto, ahora lo otro, preguntamos, aclaramos, afianzamos, seguimos. Generalmente, a mí se me da bien. Supongo que porque mi círculo está más que hecho… y porque, realmente, a mí la gente me fascina desde que era pequeña. Me fascina el comportamiento humano (esta frase se la he robado a Manuel García Tabuyo) y el hecho de que, como decía Dickens, todos estemos hechos de tal forma que siempre seamos un secreto y un misterio para cada uno de nuestros semejantes.

Dickens también lo dijo todo, como Shakespeare. O quizá no, pero yo amo a Dickens.

¿Se hubiera comido esta salsa con pasta de guisantes, Dickens? Voto sí. (Lo sé: tengo una manera extraña de introducir las recetas). Está sacada de From Pantry to Plate, de Heather Crosby.

Ingredientes para de 2 a 4 raciones:

  • 120 ml (1/2 taza) de agua
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva + 1 cucharada de aceite de oliva para freír
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza a cuadraditos
  • 40 gramos (1/4 de taza) de cebolla salteada
  • 1 cucharadita de vinagre de sidra o de manzana (yo le puse de manzana porque el de sidra se me había acabado)
  • 1 cucharadita de sal fina
  • 65 gramos (1/2 taza) de anacardos puestos a remojo cuatro horas si tu batidora no es muy potente
  • 1/4 cucharadita de pimentón de La Vera dulce o agridulce
  • 25 gramos (2 cucharadas de piñones tostados)
  • Piñones tostados para decorar, si queréis

Preparación:

Puedes asar, freír o cocer la calabaza al vapor. Yo opté por freírla, porque total, como hay que saltear una poquita de cebolla, para qué hacerlo por partes cuando puedes tenerlo todo junto. Y porque no enciendo el horno si no tengo que hacer más platos en él (o eso pretendo, que luego me dan las tantas en la cocina y solo hago hamburguesas o coliflor en filetes). Calienta una sartén grande a fuego medio, echa una cucharada de aceite de oliva, calienta el aceite, echa la calabaza y póchala durante 20 minutos. Luego, añade la cebolla y saltea 5 minutos más.

Pon en el vaso de una batidora (yo usé una normal y corriente, de las de brazo de toda la vida) el agua, los anacardos escurridos y enjuagados, el contenido de la sartén (es decir, la calabaza y la cebolla), las 2 cucharaditas de aceite, el pimentón, el vinagre de sidra y los piñones. Ahora, bate.

Queda muy espesa. Depende de para lo que la quieras, la querrás más líquida. Yo, como ya habéis visto, la quería para pasta de legumbres (de guisantes, en este caso) y añadí más agua. Ve batiendo y agrega agua, de 60 ml (1/4 taza) en 60 ml, mientras bates, hasta que tenga la consistencia que tú quieres.

La puedes usar con cualquier cereal (me refiero a arroz, bulgur, pasta de trigo o espelta y esas cosas), con legumbres, como salsa para soja texturizada en cubitos o filetes o como salsa para unas verduras al vapor.

Y está riquísima.

Salsa para pasta con verduras naranjas

Lo de ponerle título a las recetas que te inventas es un caos. Realmente, esto es un salteado de verduras, con nata de almendras que compré en Vegan Place y que tiene una fecha de caducidad larga en el tiempo (pero que quería usar porque, como son cosas que no uso normalmente, luego me las encuentro en la despensa caducadas desde hace años) y que uso para pasta de legumbres. La pasta de legumbres ya está en todos los supermercados habidos y por haber. Yo la compro en Semilla y Grano de Badajoz. El tiempo de cocción es el mismo que el de una pasta normal: 7 minutos.

Ingredientes para 2 raciones:

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 125 gramos de zanahorias a rodajas finas (son 2 zanahorias grandes, esto no hace falta que lo peséis)
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza a cubitos pequeños
  • 1 cebolla grande (la mía pesaba 240 gramos), cortada a cuartos y después a rodajas finas
  • Un bote de nata de almendras (200 ml)
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 140 gramos de pasta de legumbres (yo usé de guisantes -la verde-, de lentejas coral -la naranja- y de lentejas beluga -la negra-).

Cuece la pasta de legumbres en agua hirviendo 7 minutos (o a tu gusto), escurre y reserva.

En una sartén a fuego medio, calienta el aceite de oliva y añade la calabaza y la zanahoria 20 minutos. Luego, agrega la cebolla y sofríe unos 7 minutos más. Echa sal y unos toques de pimienta, remueve, añade el bote de nata, unos toques de nuez moscada y deja calentar unos 5 minutos. Agrega la pasta, dale unas vueltas con cuidado, prueba para rectificar de sal o de pimienta y sirve.