Recetas y planificación para una Navidad vegana

Desde el mes de septiembre llevo copiando, pacientemente, recetas de Navidad en una libreta. Lo mío con las libretas nuevas es una historia de amor inacabable, pero hecha de relatos cortos: tengo miles y todas ellas están por terminar. Porque me encanta estrenarlas. Y luego me canso. Si las he utilizado para un viaje, como el de Nueva York, por ejemplo, como estas de aquí abajo, luego no las retomo. Compro cuadernos así. De Paperblanks, de Moleskine. Soy así de pija yo. Ahora las uso para copiar recetas que ya tengo en libros, pero los libros están en inglés, así que tengo que traducir. Luego las vuelvo a copiar en una libreta de las molientes para poder llevármelas a la cocina (las recetas) y mancharlas con algo de tomate o de zanahoria o de ajo picado.

Si en el blog buscáis “Navidad” os aparece esta categoría en la que hay, en algún post, una recopilación de recetas que pueden servir para la Navidad. Con estas fiestas, todos tenemos un menú casero especial. Yo decidí hacerme vegetariana en octubre del año pasado, después de muchos años de transición (muchos son MUCHOS) en los que comía omnívoro fuera y vegetariano estricto en casa. En casa de mi madre, el menú consiste exclusivamente en entrantes. Porque hacía pierna de cordero invariablemente (bueno, creo que una Navidad de hace muchos años comimos besugo) hasta que le dijimos que a la pierna de cordero no llegábamos. Y yo, además, siempre la he odiado. A mí me gusta la carne, ojo: no la he dejado de comer porque su sabor no me guste. De hecho, me encanta. Así que en la mesa materna estaban el jamón ibérico, la çapateira (que fue a lo que más me costó no meterle mano, porque yo de jamón me he puesto fina, pero la çapateira la como una vez al año. Para los que se pregunten qué demonios es eso, no es más que un buey de mar, pero en portugués. Y hecho a la manera portuguesa. Y a mi madre le sale como a nadie), el lomo ibérico, las tostaditas con huevas de lumpo negras y rojas (que también me encantan), el cóctel de marisco (sí, seguimos haciendo cóctel de marisco para Navidad: somos así de viejunos) y queso a cascoporro, langostinos a tutiplén, rollitos de salmón rellenos… En casa de mi padre, todo eso más otras cosas, como la pierna de cordero o buey con foie y castañas marron glacé… Esas cosas de las que yo me ponía hasta el culo antes. Esas cosas que yo asocio con la Navidad. Porque yo no asocio verduras ni cremas ni ensaladas con la Navidad. Como nadie, por otra parte.

Galerías Pacífico en Buenos Aires. Un calor de morirte, pero el árbol ahí plantado.
Galerías Pacífico en Buenos Aires. Un calor de morirte, pero el árbol ahí plantado.

El año pasado no me dio tiempo a cocinar (y a mí me costaba más meterme en la cocina que ahora, todo hay que decirlo) y me pasé las fiestas comiendo puré y hamburguesas y algunos patés, entre ellos el queso de nueces de macadamia que no sabe a queso, pero está rico y este de zanahoria y anacardos que te da la vida. Todo muy rico, pero muy repetitivo. El problema es que yo tengo que hacer recetas congelables, primero, y que no se pongan correosas ni mustias una vez las sacas del congelador. Así que yo, que haría pasta filo rellena de setas, por ejemplo, pues me tengo que aguantar, porque mi comida y yo viajamos. Y, como en estas fechas, tengo mucho trabajo y, también, mucha vida social y estamos fuera todo el día, me tengo que poner antes.

Así que voy a hacer un recopilatorio de las cosas que yo creo que funcionan para Navidad. Para poder compartirlas también.

Magdalenas de alubias y tomates secos

Aperitivos:

Magdalenas de alubias y tomates secos.- Están muy ricas y son un entrante que se hace en un pis pas (si tenéis cocidas las alubias, claro está. Sobre todo, si tenéis remojadas las alubias) y que congela muy bien. Se pueden tomar frías o calientes.

Hummus del Candle Café

Patés:

Baba ganush.- Un clásico. No falla nunca, le gusta a todo el mundo, menos a los que odien las berenjenas (lógico, por otra parte) y se puede poner en tartaletas.

Dip de zanahoria y semillas de alcaravea.- Es suave, fresco y riquísimo.

Caviar de berenjenas y algas hijiki.- A caviar no sabe, pero está muy rico y tiene un sabor sorprendente.

Hummus con zaatar.- Este es uno de los mejores hummus que hay en este blog. Y triunfa. Mi amiga Cristina, carnívora convencida que viene a mi casa desde Asturias solo para que yo le haga hummus, lo probó la última vez, nos miró a su novio y a mí, nos dijo: “coged un poquito”, agarró el cuenco y comenzó a mordernos si metíamos la mano.

Hummus de edamame.- El hummus, en teoría, lleva garbanzos. Este lleva edamame, que es la vaina de la soja, y está muy rico.

Hummus del Candle Café.- Es el mejor hummus que he comido. El que hago más veces, el único hummus cuya receta me sé de memoria. El más especial y el más rico. Junto con el que lleva zaatar.

Hummus Mtabal.- Este hummus no está nada mal, es simple, lleva pocos ingredientes y queda muy cremoso.

Terrina de lentejas de invierno.- Esto se puede congelar. Pero no congela bien: es mejor servirlo el mismo día o un día más tarde. Como entrante, queda muy rico y novedoso.

Paté de tomates secos.- Este no puede faltar en mi mesa navideña porque a mi hermano mayor le encanta.

Paté de zanahoria al curry.- Este tampoco falta en mi mesa porque también le encanta a mi hermano mayor. “Ay, sabe a comida india”, me dijo la primera vez que lo probó. Es que lleva curry.

Paté de zanahoria y anacardos.- Es mi paté preferido de todos. Lo hago mucho y en Navidad también. Si se hace en MyCook o Thermomix, queda muy batido y con consistencia de paté. Si se hace en robot de cocina, queda más granuloso e ideal para rellenar tartaletas.

Tapenade de aceitunas y tomates secos.- Otro clásico navideño fácil y rápido.

Crema de calabaza, zanahoria y boniato con vainilla

Primeros platos:

Bisque de tomate.- Esta sopa, que recuerda muy ligeramente a las cremas de marisco, es una sopa reconfortante y suave que puede servir como entrante maravilloso en Navidad.

Castañas asadas con alubias y calabaza.- Este plato es laborioso, pero una auténtica maravilla. Eso sí: llena como nada en esta vida, así que puede servir de plato único o de tapitas para picar un poco, no para servirse el plato entero.

Crema de calabaza.- La calabaza recuerda siempre al otoño y al invierno y, por asociación con los Estados Unidos de América, se ha instalado también en España como un producto “navideño”. Igual que el jengibre, que no es un ingrediente que se use tradicionalmente en nuestra cocina. Este puré es maravilloso. Cuando se congela, se corta: hay que batirlo de nuevo.

Crema de calabaza, zanahoria y boniato con vainilla.- Esta crema es imbatible y muy navideña. Riquísima.

Crema de calabaza y manzana con jengibre.- La calabaza y la manzana, juntas, hacen un combinado perfecto.

Sopa de tomate al Rooibos.- Otra sopa de tomate, muy rica y que tiene la ventaja de que se puede tomar fría y caliente y está tremenda de las dos maneras.

Sopa de verduras con mantequilla de cacahuete.- Esta sopa recuerda a los sabores africanos y es perfecta para la Navidad.

Sopa de garbanzos y arroz con col rizada.- Esta sopa es para el día después de las juergas flamencas, en los que se tiene resaca y no entra nada. Con esto vas que te matas: es suavísima y está muy rica y reconforta. Qué más se puede pedir en una época de excesos.

Risotto de champiñones
Risotto de champiñones

Segundos platos:

Curry de lentejas, acelgas y boniato.- Si queréis un plato de inspiración hindú, este curry está tan tremendo que durante una época era casi lo único que comía. Sale mucha cantidad y está muy rico.

Risotto de champiñones.- Esto no se puede congelar y está mucho mejor el día que se hace, así que yo no podré tomar risotto en Navidad y eso que me parece un plato maravilloso para estas fiestas.

Risotto de tomates secos y berenjenas.- Este risotto ha sido la receta más hecha del blog: al menos, la que más gente me ha dicho que ha hecho (amigos míos, me refiero) y la que más vítores ha conseguido.

Tofu lacado a la naranja.- Este tofu es imbatible. Con un puré de patatas a la trufa o verduras a la canela es un plato más que completo.

Tofu mushroom strogonoff.- Sin la pasta, o con ella, da lo mismo. Yo la usé con pasta, pero se puede usar sin ella.

Patatas con pesto a la genovesa
Patatas con pesto a la genovesa

Guarniciones para algunos segundos platos:

Berenjenas a la moruna.- Las verduras nunca pueden faltar en la mesa de Navidad. Para ser sinceros en esta vida, donde las verduras no faltan en una mesa de Navidad es en la mesa de un vegetariano o vegano, porque en la de un omnívoro, ni se las ve, ni se las espera. Estas berenjenas especiadas dan un toquecito a la mesa navideña fijo.

Patatas con pesto a la genovesa.- Patatas. Pesto. Qué más se le puede pedir a la vida.

Puré de patatas a la trufa.- Es una lujuria, este puré, porque sabe a trufa, que es cara y lo caro se compra en Navidad.

Verduras a la canela.- Esto vale hasta para desayunar porque es una cosa riquísima.

Brownie de frambuesa y chocolate
Brownie de frambuesa y chocolate

Postres:

Brownie de frambuesa y chocolate.- Este brownie hay que comerlo al menos una vez en la vida para rozar el cielo y luego ya volver a hacerlo en Navidades, para tenerlo como plato especial.

Chai Spice Snickerdoodles.- Estas galletas son riquísimas. Se pueden usar como base para una tarta, picadas en helado, solas con té chai o con café…

Galletas de jengibre y nueces.- Para el helado de vainilla, picadas o para comerlas solas.

Galletas de melaza y jengibre.- También riquísimas. El jengibre es que es una de las mejores especias del mundo, qué queréis que os diga.

¿Cómo planifico las Navidades para no morirme de estrés?

Si comes en casa.- Yo no cocino en la casa en la que ceno y además trabajo, así que me muero de estrés igualmente. Tengo que elegir platos que puedan llevarse de un lado a otro y que aguanten bien hermosos y no se estropeen. Por ejemplo, las ensaladas quedan descartadas, pero siempre puedes llevar aliños y encargar que te compren los ingredientes para montarlas en un periquete. Con los postres pasa lo mismo: trasladar una tarta en autobús puede ser una empresa un tanto complicada: si uno va en coche, lo mismo se puede apañar, pero es mejor, creo yo, llevar galletas y brownies o bizcochos simples. Si quieres una tarta de capas, puedes llevar los bizcochos por una parte y la crema por la otra.

Pregunta.- Si van a comer lo que tú llevas, pregunta qué les apetece. Mi hermano siempre pide el paté de tomates secos y la tapenade. Pero, para no acabar todas las Navidades comiendo lo mismo, además de esos entrantes, también se puede innovar con otros.

Alergias e ingredientes odiados.- Si va alguien nuevo a comer a casa (tu hermano se ha echado un nuevo novio o una nueva novia, por ejemplo), pregunta si es alérgico a algo: soja, frutos secos… Y si hay algún ingrediente que no quiera comer bajo ningún concepto: por ejemplo, yo siempre aclaro que odio los pimientos y el plátano. Ofrece diferentes opciones en la mesa, porque no a todo el mundo le gustan las mismas cosas. No, no te vas a poner a hacer tres clases de primeros platos y tres clases de segundos, pero puedes ofrecer diferentes salsas, por ejemplo, para el seitán, o diferentes guarniciones si decides hacer un plato de tofu al horno. Al menos, que haya varios entrantes. Y no te olvides de las verduras.

Planifica.- Planea el menú con dos semanas de antelación. Busca recetas y lee con atención: ¿tienes todos los ingredientes? Es tiempo de ir a comprar. ¿Tienes los utensilios que se necesitan? Imagina que quieres hacer un bizcocho y no tienes moldes. O que quieres hacer una tarta con capas que precisa de dos bizcochos y solo tienes un molde. Analiza los requerimientos de las recetas y compra lo que precises. No te olvides de la bebida, sobre todo si no bebes normalmente y no tienes mueble bar (que es lo que me pasa a mí, que solo tengo brandy para cocinar y vino para cocinar y ron porque cocino con él).

Ten tiempo para ti.- Asegúrate de que el día del evento, te sobrará tiempo para darte una ducha, vestirte, arreglarte… Luego ya podrás recalentar los platos, aliñar las ensaladas, rellenar las copas y demás.

Si recibes en casa y la gente es tardona.- Ten algo listo para picar si la gente llega con hambre: algo que se pueda comer con los dedos, como un bol con guacamole o unas galletitas saladas con algo para untar…

Prepara las cosas con antelación

  • Cuatro días antes: remoja y cuece las legumbres que precises, remoja anacardos (una vez que lo hayas hecho, los enjuagas, los secas un poco con un paño, los guardas en una bolsa hermética y los usas un día o dos antes de la fiesta en cuestión), haz las masas que vayas a necesitar (para tartas, por ejemplo, si quieres hacer hojaldre o pasta flora) y compra ingredientes especiales (si tienes que desplazarte a una tienda determinada para comprar algo)
  • Tres días antes: haz las salsas que precises y los aliños y marinadas que quieras para las ensaladas o el tofu o el seitán; prepara seitán casero; cocina cereales que necesiten estar fríos o formar parte de otra receta (por ejemplo, quinua para una ensalada fría, arroz para hacer arroz frito o hamburguesas vegetales…)
  • Uno o dos días antes: Haz los postres (tartas de queso -vegano-, brownies, galletas, pasteles); prepara las verduras que necesites para los platos principales que tengas que hacer ese día; haz las sopas o los estofados que hayas decidido y cocina los platos que se puedan recalentar fácilmente, como lasaña, asados… No los decores, que ya lo harás el mismo día.
  • El mismo día: prepara ensaladas, recalienta el asado o el estofado que hayas hecho y dale el toque final a los platos principales.

Y a disfrutar de las fiestas.

Queridos Reyes Magos

Esto es un pensamiento que fotografié en un paseo hacia la Alhambra hace mucho tiempo.

Queridos Reyes Magos:

Hace unos días, Gema puso en su blog una carta a vuestro primo Santa y yo voy a escribirles a ustedes, que me gustan más porque tengo este puntito tradicional que no se me quita.

Los años bisiestos, dicen, son horribles. El mío ha sido precioso. Pero precioso, de verdad. Hasta que dejó de serlo, el 22 de noviembre.

El 22 de noviembre, un martes, se acabó para mí el 2016. Entre ese día y los que siguieron, también ha habido días bonitos, que le debo a nuevos amigos de esos con los que las relaciones van… van como tienen que ir: sin aspavientos, con mucha apertura y muchas risas y comidas en restaurantes en las que mandar a tomar por culo todas las pautas dietéticas y películas de las que, al final, uno de ellos escribe y todo. Porque, al final, la vida va de eso. De tener días de mierda y épocas de mierda y poder reunir a los amigos, los viejos y los nuevos, para contárselo y para hablar de mil cosas más e irse a un hotel a ponerse un vestido (yo) y traje con pajarita (ellos) y disfrutar.

A veces, la vida va de todo lo que cuenta esta canción, que tengo en bucle desde hace días. Y un deseo doble:

Tú saldrás de ésta, créeme,
y pronto entonarás pequeños cánticos,
y en algún bar apartado,
ahogaremos al espanto y nos pedirá perdón.

 

A estas alturas, no sé si saldremos todos de ésta o no saldremos. Pero, mientras lo averiguamos, iremos haciendo la carta a los Reyes.

Hace un par de años, les pedí saber aceptar los momentos sin deformarlos y aprender a contar delante de una desconocida para que los cambios comenzaran a llegar por inercia. Los cambios han llegado de tal modo que ahora no me reconozco, pero me gusto muchísimo más. Quedan algunos flecos, como no asociar estrés y comida mierdosa y dejar de fumar, pero ya lo iremos viendo. Nadie dijo que fuera fácil. Al menos hago deporte dos veces por semana. Sí: sigo. Aunque ya conté que comencé tarde con el ejercicio, sigo ahí, mejorando cada día: ya hago flexiones sin apoyar las rodillas. Y puedo saltar encima de una media bola que se mueve mucho sin matarme. Milagro. No, milagros no hay: se llama constancia.

Lo que quiero ya lo tengo. Bueno, a ver: si alguien me regala una Instant Pot yo no le voy a hacer ascos, porque si hay algo que me gusta en esta vida es tener cacharros de cocina. Y sí: es ese enlace: la DUO. No la otra, que es más cara. En este caso, la más barata es la mejor y la que tiene todos los programas que quiero. Los libros ya me los agencio yo a cómodos plazos mensuales. La ropa la compro en rebajas y me apaño con lo que tengo. Vamos, que soy fácil.

Este año quiero que me regalen tiempo. No quiero nada más. No quiero libros, no quiero ropa, no quiero tarjetas de rebajas en grandes almacenes, no quiero nada material (bueno, la Instant Pot me vale, que aquí si uno no se gasta los cuartos se desespera un poco: ¿y no te vamos a regalar nada? Sí, me vais a regalar estas cosas).

Quiero ver una ópera en la tele con mi padre, que nunca he visto ninguna.

Quiero ver el Hamlet de Paapa Essiedu con mi hermano mayor y mi cuñada. No me voy a enterar de una mierda porque no hay subtítulos en castellano, pero qué se le va a hacer. Y que todos comamos vegano esa noche. Yo cocino. No problem.

Quiero una comida y un día de parque con mi hermano menor y mi cuñada y los niños y hacer muchas fotos. Que mi sobrino me haga una pizza de verduras. Sin pimientos, Erik. Sin pimientos. Tiene cuatro años y se lo pasa pipa echando las cosas en la Thermomix.

Quiero ir a desayunar churros con mi madre y luego pasear por el centro de Badajoz muy despacito.

Quiero ver más a alguna gente. No quiero que pasen dos semanas sin un café con alguien. Y que toda esa gente que no ha venido a verme nunca pero que quiere que yo vaya donde ellos viven, vengan a verme si es que me quieren ver. Id cogiendo fecha.

Qué barata salgo, ¿ven? Que los libros de la Isa Chandra ya me los compro yo.

Ah. Y que mis gatos estén sanitos y preciosos. Eso es muy importante también.

Y que salgamos de esta, me cago en la puta.

Paté de zanahoria y anacardos

No sé ni cuántas veces he hecho este paté ya. Para Navidad, para llevar a una cena, para regalarlo… Es que está tremendo, oigan. Para comerlo a cucharadas también (yo es que meto la cuchara en todo). Se lo debemos al libro de Kristy Turner, del cual ya hice su tremendísimo curry de lentejas y boniato.

Ingredientes:

  • 160 gramos de anacardos remojados en agua al menos una hora. Tira el agua
  • 110 gramos de zanahoria rallada
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 1/2 cucharadita de miso blanco
  • 1/2 cucharadita de tomillo
  • 1/2 cucharadita de pimentón de La Vera
  • sal
  • pimienta

Preparación:

Pon la zanahoria y los anacardos escurridos en un robot de cocina y bate para que se piquen bien durante 1 minuto. Lo puedes hacer en Mycook también, poniendo el cestillo encima de los ingredientes, para que no se vaya todo a la tapadera. Si lo haces en Mycook es igual: 1 minuto a velocidad progresiva 5-10.

Luego, añade la salsa de soja, el zumo de limón, el miso, el tomillo y el pimentón. Puedes añadir sal y pimienta también, pero ten en cuenta que el miso y la salsa de soja ya son salados, así que yo nunca le pongo. Todo es cuestión de probar y ver si está a tu gusto. Bate hasta que sea una crema: a mí nunca me ha quedado cremoso del todo porque me gusta con textura, pero si lo bates mucho, quedará más cremoso (y también si añades 1 cucharada de agua, pero lo chulo de este paté, para mí, es su textura). Yo lo batí dos minutos a máxima velocidad en la Mycook, pero cuando pasó medio minuto paré la máquina para integrar bien los ingredientes con la ayuda de una espátula. Todo a velocidad 7-10. En un robot de cocina, te costará más tiempo.

Se hace en un ratito y el resultado, con unos crackers de pan integral, es maravilloso. De verdad. Además, es también muy navideño. Y le gusta a todo el mundo. Dura muchísimo tiempo (más de una semana) en el frigorífico. Se puede congelar también, pero el miso ya sabéis que perderá sus propiedades, aunque no el sabor…

Disfrutadlo.