Salsa de calabaza

Qué bonitas son las relaciones y qué complicadas a veces. Cuántos malentendidos, cuántas medias historias, cuánto ir a tientas, sin saber si puedes preguntar, si no puedes preguntar, si molestarás, si no molestarás, si lo mismo esta manera tuya de escribir en WhatsApp (sujeto, verbo, predicado, frases cortas) parece demasiado borde, como te han dicho ya más veces de las que puedes recordar.

Y, sin embargo, siempre pienso que las cosas (todas) deberían ser más fáciles. Hablar, hablar, hablar, confiar, ir construyendo cierto tipo de intimidad, ahora contamos esto, ahora lo otro, preguntamos, aclaramos, afianzamos, seguimos. Generalmente, a mí se me da bien. Supongo que porque mi círculo está más que hecho… y porque, realmente, a mí la gente me fascina desde que era pequeña. Me fascina el comportamiento humano (esta frase se la he robado a Manuel García Tabuyo) y el hecho de que, como decía Dickens, todos estemos hechos de tal forma que siempre seamos un secreto y un misterio para cada uno de nuestros semejantes.

Dickens también lo dijo todo, como Shakespeare. O quizá no, pero yo amo a Dickens.

¿Se hubiera comido esta salsa con pasta de guisantes, Dickens? Voto sí. (Lo sé: tengo una manera extraña de introducir las recetas). Está sacada de From Pantry to Plate, de Heather Crosby.

Ingredientes para de 2 a 4 raciones:

  • 120 ml (1/2 taza) de agua
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva + 1 cucharada de aceite de oliva para freír
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza a cuadraditos
  • 40 gramos (1/4 de taza) de cebolla salteada
  • 1 cucharadita de vinagre de sidra o de manzana (yo le puse de manzana porque el de sidra se me había acabado)
  • 1 cucharadita de sal fina
  • 65 gramos (1/2 taza) de anacardos puestos a remojo cuatro horas si tu batidora no es muy potente
  • 1/4 cucharadita de pimentón de La Vera dulce o agridulce
  • 25 gramos (2 cucharadas de piñones tostados)
  • Piñones tostados para decorar, si queréis

Preparación:

Puedes asar, freír o cocer la calabaza al vapor. Yo opté por freírla, porque total, como hay que saltear una poquita de cebolla, para qué hacerlo por partes cuando puedes tenerlo todo junto. Y porque no enciendo el horno si no tengo que hacer más platos en él (o eso pretendo, que luego me dan las tantas en la cocina y solo hago hamburguesas o coliflor en filetes). Calienta una sartén grande a fuego medio, echa una cucharada de aceite de oliva, calienta el aceite, echa la calabaza y póchala durante 20 minutos. Luego, añade la cebolla y saltea 5 minutos más.

Pon en el vaso de una batidora (yo usé una normal y corriente, de las de brazo de toda la vida) el agua, los anacardos escurridos y enjuagados, el contenido de la sartén (es decir, la calabaza y la cebolla), las 2 cucharaditas de aceite, el pimentón, el vinagre de sidra y los piñones. Ahora, bate.

Queda muy espesa. Depende de para lo que la quieras, la querrás más líquida. Yo, como ya habéis visto, la quería para pasta de legumbres (de guisantes, en este caso) y añadí más agua. Ve batiendo y agrega agua, de 60 ml (1/4 taza) en 60 ml, mientras bates, hasta que tenga la consistencia que tú quieres.

La puedes usar con cualquier cereal (me refiero a arroz, bulgur, pasta de trigo o espelta y esas cosas), con legumbres, como salsa para soja texturizada en cubitos o filetes o como salsa para unas verduras al vapor.

Y está riquísima.

Hamburguesa granadina

Este año no he ido a Granada por el aniversario (el segundo ya) de tu muerte. Iba a ir después, pero me robaron la cartera. Con toda la documentación. La voy recuperando poco a poco. Tu hija mayor dejó de comer carne hace dos meses. Tu hijo menor hace bastante más: hasta se fue de campamento y pidió comida vegetariana. Se toman su dosis de B12 semanal, no te preocupes, y no se pierden una manifestación feminista, del Orgullo, antifascista o cualquier otra cosa: están tomando las calles más que nosotros y se enfrentan con los profesores y los compañeros si hace falta. Me hubiera gustado verte con todo eso, en casa y en el curro, mientras como palomitas.

Al final de mis vacaciones, que es cuando escribo esto, porque los días de diario no me da tiempo, cogí la cámara para hacer fotos de la comida y me encontré con la graduación de Miriam, el último día que te vi activo. Tenemos una foto juntos y no sé ni hacia dónde coño estás mirando y yo estoy desenfocada, pero la pondré en el salón, porque había berenjenas con melaza y alcachofas y piononos y yo no estuve contigo casi nada de tiempo porque tenía que conocer a los amigos de tus hijos, que estaban todos allí, pero nos reímos y estabas pendiente de cuando pasaban los camareros con los verdurajos para mí y te echo de menos todos los días.

Y, como siempre, te escribo. Aquí, en el periódico o en alguna libreta. Porque me jode que te estés perdiendo tantas cosas importantes y me jode no hacerte magdalenas de chocolate ni enseñarte a cocinar hamburguesas para los nuevos vegetarianos y futuros vegetarianos que tienes en casa. Que hasta Martina está reduciendo. Martina, AKA: «Vamos al Burger King, yo en un vegano no como, que esto está asqueroso. Vamos al Burger King. Quiero una hamburguesa. Yo voy a comer carne». Esa. Martina. Que, cada vez que suelta una bordería, yo le digo: «Es que eres igual que tu padre».

Así que aquí van, las hamburguesas granadinas. For you.

Ingredientes para 10 hamburguesas (depende del tamaño; las mías siempre son pequeñitas):

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza picada en cubitos pequeños
  • 160 gramos (1 taza) de cebolla picada en cubitos pequeños
  • 110 gramos (1 taza) de coliflor picada chiquitita
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes, frescos o congelados (pero descongelados)
  • 360 gramos (2 tazas) de alubias carillas cocidas y bien escurridas
  • 4 cucharaditas de especias de Granada (a ver, que si no tenéis, no pasa nada: le ponéis la mezcla de especias que tengáis y ya está)
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo
  • 1 cucharadita de sal
  • Pan rallado, gluten, harina sin gluten, harina de garbanzos, de avena, de arroz o lo que queráis por si acaso quedan húmedas

Preparación:

Calienta una sartén grande a fuego medio. Cuando esté caliente, añade el aceite y deja que se caliente a la vez. Luego, echa la calabaza y sofríe 20 minutos, hasta que esté blandita. Agrega la cebolla, la coliflor y los guisantes y dale unas vueltas durante 5 minutos más. Ahora, incorpora las alubias y sofríe un par de minutos. Ponlo todo en un robot de cocina, pero no batas.

Añade la sal y las especias. Espolvorea el pysillium por encima y pulsa, a intervalos cortos, hasta que todo se pique bien. No quieres un hummus ni puré: quieres hamburguesas, así que no lo batas. Ve raspando las paredes de vez en cuando. Forma hamburguesas. Si ves que te quedan húmedas, que puede que te ocurra, añade la harina que quieras, con gluten o sin gluten, dependiendo de si eres celíaco o no.

Ahora, calienta la misma sartén y la otra cucharada de aceite y sofríe las hamburguesas 15 minutos a fuego medio-bajo (yo las pongo al 3 en una vitrocerámica que va del 1 al 9). Luego, dales la vuelta y tenlas 10 minutos. Y ya las puedes servir.

Yo me las como así y por eso hago la foto así, porque algún día me quitaré los tropecientos kilos que me sobran. Esta es la razón de que no haga una fotografía de una hamburguesa como mandan los cánones: con su bollo de pan, sus verduras por dentro, sus salsas, sus patatas fritas. Yo, lo más que hago, es dividir una rebanada de pan integral por la mitad, una vez tostado, echarle una mijina de mostaza, ponerle la hamburguesa y cebolla cruda y p’adentro. Qué se le va a hacer. Así es mi vida.

Pero, cuando las hagamos en tu casa, van a ir con todos los aperos. He dicho.

Salsa para pasta con verduras naranjas

Lo de ponerle título a las recetas que te inventas es un caos. Realmente, esto es un salteado de verduras, con nata de almendras que compré en Vegan Place y que tiene una fecha de caducidad larga en el tiempo (pero que quería usar porque, como son cosas que no uso normalmente, luego me las encuentro en la despensa caducadas desde hace años) y que uso para pasta de legumbres. La pasta de legumbres ya está en todos los supermercados habidos y por haber. Yo la compro en Semilla y Grano de Badajoz. El tiempo de cocción es el mismo que el de una pasta normal: 7 minutos.

Ingredientes para 2 raciones:

  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 125 gramos de zanahorias a rodajas finas (son 2 zanahorias grandes, esto no hace falta que lo peséis)
  • 300 gramos (2 tazas) de calabaza a cubitos pequeños
  • 1 cebolla grande (la mía pesaba 240 gramos), cortada a cuartos y después a rodajas finas
  • Un bote de nata de almendras (200 ml)
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Nuez moscada
  • 140 gramos de pasta de legumbres (yo usé de guisantes -la verde-, de lentejas coral -la naranja- y de lentejas beluga -la negra-).

Cuece la pasta de legumbres en agua hirviendo 7 minutos (o a tu gusto), escurre y reserva.

En una sartén a fuego medio, calienta el aceite de oliva y añade la calabaza y la zanahoria 20 minutos. Luego, agrega la cebolla y sofríe unos 7 minutos más. Echa sal y unos toques de pimienta, remueve, añade el bote de nata, unos toques de nuez moscada y deja calentar unos 5 minutos. Agrega la pasta, dale unas vueltas con cuidado, prueba para rectificar de sal o de pimienta y sirve.