Alimentación en tiempos de pandemia

«Voy a salir de esta pandemia con 10 kilos más» me contaba una de mis mejores amigas, que ha visto cómo sus ingresos desaparecían (es autónoma, como tantísimos otros) y que no ha dejado de hacer nada de lo que hacía antes, salvo trabajar.

Todos mis amigos están comiendo peor. La mayoría son de esa gente responsable que sale a comprar una vez por semana, pero, como tienen la suerte de vivir con otros, se turnan para los frescos. Yo me alimento a base de ensaladas de bolsa, porque, al estar en atmósfera protegida, duran más.

Ensalada con mandarinas y tofu ahumado frito en freidora de aire

Eso sí. Yo os pongo la foto de la ensalada para luego mostraros que también he comido un sinfín de patatas fritas.

Patatas fritas caseras

Sí, en mi descargo puedo decir un par de cosas o tres: que realmente son al horno, porque la freidora de aire (o freidora sin aceite o air fryer) funciona como un horno de convección; que no me paso de mi ración de hidratos diaria y que siempre serán mejores las patatas hechas así que el paquete de galletas María Gullón sin gluten, que es la cosa más adictiva que he probado y de los que me puedo comer uno entero en un día.

Lo de detrás es Heura

Y, en mi descargo diré también que fui al supermercado, ya no tenía patatas y no las compré. No porque me las haya prohibido a mí misma, sino para tener otra fuente de hidratos. Para comer pasta o arroz, cuando me apetezcan, y no siempre patatas.

Estoy leyendo estos días también los artículos de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. El más preocupante es el que habla de cómo la pandemia podrá afectar a los suministros alimentarios. Esta no ha sido una crisis de desabastecimiento, sino de salud pública, pero la gente ha actuado como si los supermercados se fueran a quedar sin víveres. Si esto ocurre aquí, imaginad en otras partes: pequeños agricultores que dependen de llevar sus productos al mercado local, niños que comen en los comedores escolares en países en desarrollo; o gente sin dinero para comprar comida. Eso, si hablamos de lo pequeño. En lo gran están los Estados insulares que no producen lo suficiente como para alimentar a su población, la pérdida de circuitos de tranporte, lo difícil que es mantener la cadena de distribución.

Estamos mirando el empleo, pero deberíamos tener un ojo también en la soberanía alimentaria. Van a venir tiempos difíciles.

Enlaces del post:

Impacto del COVID-19 en la alimentación y la agricultura.

Un plan de choque para garantizar el suministro mundial de alimentos.

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