De pandemias y aislamientos

Soy periodista y no hay nada que me pueda poner más en esta vida que cubrir una pandemia. Pero estoy en mi casa, con un brote activo de colitis ulcerosa, moderado, lo que significa que, a pesar de la medicación de corticoides que estoy tomando, voy seis o siete veces al baño al día y me despierto dos veces en la noche por esta misma razón, casi todas con sangre, con lo cual yo quería hacer muchas cosas que no estoy haciendo porque estoy floja y me temo que tengo anemia. No lo puedo comprobar porque solo he ido al centro de salud a por la baja. No tenían protocolo, así que las dan semanales.

Pero bajó mi médico, esa médico que siempre me dice que soy una burra por ir a trabajar con un brote de colitis ulcerosa, que es baja automática y me ha dado 33 días con la recomendación de aislamiento extremo. Eso significa tirar de vecinos para ir a comprar.

Pero siempre con esta recomendación. Es un hilo. Lo podéis pinchar y leer. Y seguid a Nurnoteson, que habla de muchos temas con compromiso social y es un encanto.

De todos modos, como tengo el brote activo, ando con dieta baja en FODMAPS y, como compré espinacas, coliflor y coles de Bruselas congeladas (que no se pueden comer muchas), tengo comida para meses. También os digo que me compré una freidora de aire. Y que ahora como patatas fritas con una cucharada de aceite y soy feliz.

Cuidad vuestra salud mental

Como sabéis, además, tengo muchos amigos psicólogos. Y algunos ya han hecho entradas en sus blogs para hablar de cómo cuidar la salud mental en estos tiempos de coronavirus. Por ejemplo, Libertia: ¿Cómo afrontar psicológicamente el impacto del coronavirus?

También Psicodosis planteaba una encuesta en la que dice:

Si algo tenemos claro con respecto a los períodos de baja actividad y aislamiento es que las rutinas y los hábitos son grandísimos aliados. A falta de una estructura externa que guíe nuestras acciones, debemos ser nosotrxs mismxs quienes nos proveamos de esa regulación. Esta habilidad, cuando está desarrollada, se aplica de forma muy natural, pero cuando no ocurre esto, el impacto sobre el estado de ánimo es demoledor. Y aparece rápido en forma de cansancio, ansiedad y sobrecarga. Por supuesto aquí también influyen las características físicas del espacio. No es todo cuestión de actitud.

Psicodosis

Para mí, este punto es uno de los más desconocidos en esta coyuntura. Por un lado estamos privados del contacto con las personas con las que normalmente nos relacionamos, por otro estamos más cerca que nunca a través de redes sociales. No podemos tener un escenario común, ni hacer lo que solemos hacer con la gente que queremos. Por otro lado estamos todxs, ABSOLUTAMENTE TODXS, viviendo la misma circunstancia. No hay resorte más poderoso para la empatía que este. Lo único que está claro es que las relaciones interpersonales son tan importantes en este contexto como lo han sido siempre en nuestra vida.

Psicodosis

Espero que nos fijemos en otras cosas. Una, el confinamiento horrible que supone una cárcel y esto vale para quienes piden endurecimiento de las penas de uno de los sistemas punitivos más severos del mundo (escribo desde España).

Otra, ojalá todos valoremos más las profesiones que importan y que no están bien consideradas social y pecuniariamente. Esas personas que limpian las casas y los centros de trabajo y los hospitales; esas personas que limpian las calles y recogen las basuras. Esas personas que salvaguardan la higiene de un lugar. Quienes te cobran la compra en la cola de un supermercado. La asistencia a domicilio.

Y, sobre todo, que cuando los trabajadores protesten por recortes, los demás defendamos lo público como si fuera nuestro y nos lo quisieran quitar.

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