Vive vegano

Se acaba un enero frío y lento, en el que la inmensa mayoría de la gente habrá visto cómo han tirado a la basura, otro año más, todos sus propósitos del recién estrenado 2020. Yo tenía muchos: siempre he tenido muchos. Llevo siete años intentando estar en normopeso, por ejemplo. Sin conseguirlo. Llevo un par o tres intentando dar el paso de ser vegana de una vez. Queriendo hacer deporte en casa. Queriendo ir más al cine. Queriendo quedar más.

Jenny Rodríguez. Foto de Diversa Ediciones.

Y queriendo reseñar libros que me regalaron hace tiempo, pero de los que nunca escribí. Siguen en las librerías, de todos modos. Pero este me lo dedicó Jenny, a la que no conozco, pero sigo en redes. Es joven: nació en 1994. Cada vez conozco a más gente joven que da el paso de eliminar todos o la mayoría de productos animales de su dieta y su vestimenta: hijos de amigos que consiguen que, en sus casas, poco a poco, vayan aprendiendo que hay modos de consumo que son insostenibles.

Vivir es insostenible, en general. Y, además, nuestras acciones individuales tienen poco peso en el calentamiento global que estamos viviendo, porque nos hemos olvidado de nuestro ser colectivo (qué triunfo del capitalismo: qué sistema tan asombrosamente listo). Pero, ¿cómo saber y no hacer nada? Hay quien quiere no dañar, que es dañar lo menos posible. Y, por esto, por si le sirve a alguien, la primera parte de este libro es un tratado sobre veganismo y sus implicaciones desgarrador y muy bien escrito.

Foto de Jenny en su blog

Y, cómo no: tiene recetas. Porque Jenny cocina. Y, antes, te ha explicado las razones para hacerse vegano (incluidas las políticas, muchas gracias, porque es algo que siempre se suele olvidar en el movimiento animalista) y cómo puedes ir dando los pasos. Cuando uno tiene un objetivo, no hay nada mejor que desmenuzarlo lo más exhaustivamente que se pueda. Haré esto tal día, a tal hora, con tales medios. El primer día y los siguientes.

Para comer bien, hay que cocinar. Y sí: hay recetas sólidas y probadas. Tengo que hacer las gyozas: siempre me digo que he de intentar trabajar con masas, casi diez años cocinando y nunca hago masas porque las asocio (sí, aun sabiendo comer, tengo estas taras que no se me van) con engordar, cuando sería tan fácil como dividir y congelar… Y eso que me compré una máquina para hacer pasta que me facilitaría mucho las cosas. Pues así vamos: sin cumplir los propósitos de año nuevo…

Hay hasta panes y postres suaves y otros mucho más festivos.

Una buena ración de autocuidado puede ser hacer un par de recetas de Jenny para congelarlas y comer sano y rico toda la semana.

Ah. Y, si viajáis, ella también lo hace y tiene otro blog con consejos: Una vegana por el mundo.

Si queréis comprar el libro de Jenny, podéis hacerlo en su blog o en la web de Diversa. Y, sobre todo, lo podéis comprar en las librerías de vuestro barrio.

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