Albóndigas verdes de guisantes y carillas

Las albóndigas son verdes porque llevan guisantes, claro está, y los guisantes le dan un colorcillo vivo a todo.

«Aproximadamente, la mitad de lo que recordamos, es inventado». Fue Ricardo quien, en el SAVECC, me dijo esta frase cuando yo le conté que había estado, seguro, segurísimo, en la Feria del Libro de Madrid con mi amigo Pablo el pasado año y que David tenía unos calzoncillos azules con listas amarillas formando cuadros. Esos dos recuerdos permanecen vívidamente en mi cabeza. Y son falsos.

Quizá sea por eso por lo que me fascinan las obras que reflexionan sobre la memoria personal, los recuerdos, las reescrituras, sobre cómo construimos.

El fin de semana que hice todas estas albóndigas y hamburguesas, el viernes 11 de octubre, abrí el ordenador y apareció una foto de mi padre conmigo y mi prima Melele de la mano: tendría yo tres años o así. Luego, puse la cámara para fotografiar, cogí una tarjeta, saltó un aviso: «Tarjeta llena» y revisé. Eran las fotos de la graduación de Miriam, la hija mayor de Jandro, cuando Jandro vivía. Días antes me había llamado para decirme que su hija me quería invitar, que si yo podía hacer de él en caso de que él no pudiera asistir. Pero estuvo. Al final estuvo.

Tengo poquísimas fotos con él. Y en una en la que estamos los dos juntos yo estoy horrorosa.

Qué día más bonito de mayo

Por la noche de ese viernes apareció alguien con quien no hablo desde hace diez años.

Soy experta en relaciones fugaces. Relaciones fugaces que yo no pretendo fugaces, pero que lo son. Siguen siempre el mismo patrón. Llega un tío (siempre es un tío), habláis, te cuenta algo que no le ha contado a nadie, se va. Luego yo me quedo meses pensando qué habrá pasado o qué he hecho mal o si es que ahora la intimidad hace que se mueran de la vergüenza, porque suele ser gente brillante pero que confía poco en los demás, solo mantiene charlas relacionadas con el trabajo o con… ¿los podemos llamar «hechos intelectuales» -carrera, cine, libros, ensayos, teatro, música-?

Yo solo le dije «Hola». Ni sé qué pasó ni lo quiero saber a estas alturas porque, además, temo que, cuando lo conocí, cuando me contó, cuando se fue, yo estaba, como siempre, con depresión. Y sin asertividad. Y sin otras quinientas habilidades de relación.

A veces pienso: «Si hablara con sus amigos, le dirían que soy muy maja» (tenemos amigos comunes, con los que, a diferencia de lo que ocurrió aquí, sí me he ido de cañas, a cenar y a desayunar). También pienso que diez años no son nada y una semana parece un siglo.

Y que no quiero más relaciones así, pero cómo detectar si son así, si siempre me doy cuenta tarde.

Lo que da de sí un viernes cocinando cuando estás sola en casa y lo surrealista que se puede tornar no lo sabe nadie.

Pero al menos comí albóndigas verdes. Y gazpacho. Y comencé a ver Bo Jack Horseman. Se viene hilo de Ris sobre esta serie.

Pinchad en algún punto debajo del @rpascualverdu porque los hilos no se copian enteros y, después de unos 20 intentos, ya desisto

Vamos con las albóndigas, que me enrollo.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 4 dientes de ajo muy picados
  • 300 gramos (2 tazas) de patatas peladas, lavadas y cortadas a cuadraditos
  • 320 gramos (2 tazas de alubias carillas) cocidas y bien escurridas
  • 3 cucharaditas de las hierbas que queráis. Yo le puse all-purpose seasoning, que compré en iHerb cuando iHerb no tenía tantísimo gasto de envío.
  • 145 gramos (1 taza) de guisantes desgranados o congelados, pero descongelados
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de psyllium en polvo

Son albóndigas extraterrestres…

Preparación:

Calienta una sartén a fuego medio. Cuando esté caliente, añade 1 cucharada de aceite. Deja que se caliente (sí, la cocina va de dominar el calor) y añade las patatas. Deja sofreír unos 20 minutos, removiendo y dando vueltas de vez en cuando. Luego, añade la cebolla y los guisantes y tenlos 5 minutos, también removiendo de vez en cuando. Añade el ajo y saltea 1 minutito más y ahora, echa las alubias. Remueve bien durante una par de minutos y ponlo todo en un robot de cocina, pero no batas aún.

Ahora, en el robot, añade las hierbas, la sal y espolvorea el psyllium en polvo. Bate un poco, raspa las paredes y así. No quieres un puré, sino que conserve textura. Cuando esté todo integrado, pon a calentar otra sartén con otra cucharada de aceite a fuego medio-bajo. Luego, ve formando albóndigas (o hamburguesas) y sofríelas, dándoles vueltas de vez en cuando para que se doren por todos lados, durante 15 minutos.

Si haces hamburguesas, fríelas 15 minutos por un lado y 10 por otro, siempre también a fuego medio-bajo. Mi vitrocerámica es del 1 al 9 y yo lo pongo en el 3, para que os hagáis una idea.

Les podéis poner una salsa de tomate o de almendras con vino o lo que queráis. También se pueden comer solas, obviamente, porque están muy jugosas.

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