Del resto de las cosas

Así se llamaba una cinta de cassette que me regaló Nerea hace mucho tiempo (estábamos ambas en la Facultad), con poemas de Jorge Riechmann y de otros, recitados por ella, textos suyos. Yo escribo bebiendo un purgante. Que ya podría elegir días más bonitos, pero qué mejor que estar de baja y tener que hacerte una colonoscopia a las tres de la tarde para ponerte a escribir tranquilamente. Sobre todo porque el día siguiente estás de baja también y porque estás pagando un servidor carísimo que no usas y luego te entra complejo de culpa por no tener tiempo siquiera para tu ocio y…

¿En qué momento comenzamos a ir tan rápido y a no tener tiempo para nada? A ver, yo ahora lo tengo claro. Salgo del trabajo a las cuatro. Me largo al hospital a rehabilitación una hora y pico. Llego a casa, me visto y me voy al deporte dos días por semana. Otros días he tenido fisio. Un día tengo que escribir el artículo del periódico… Y no sé cuántos libros por leer y ni ganas de nada salvo de estar en mi casa calentita.

Autoestima

He comenzado un nuevo programa en la radio. Se llama “Las perras de Pavlov“. Esta es su página de Facebook. En el primero, hablamos con Daniel Palacino sobre qué es un psicólogo. También se ha colgado en iVoox. En el segundo, llamamos a José Manuel Campo para que nos explicara qué es la autoestima (también en iVoox). Imanol es un magnífico divulgador. Le podéis encontrar en Facebook e Instagram.

Yo, generalmente, llevo cultura. Desde hace diez años ininterrumpidamente. Pero esto me sirve para aprender cosas nuevas, porque de ciencia sé bastante poco (más bien, nada).

He cocinado durante todos estos meses de “no quiero hacer nada, pero hago porque me obligo” infinidad de platos a los que no me ha dado tiempo de hacerles una mísera foto. He hecho un seitán exquisito, puré de calabacín con anacardos y salsa de berenjenas con tomate para pasta… Pero me digo: a ver, tampoco se acaba el mundo porque no tenga tiempo de hacer fotos. Ni porque calcules mal las verduras y estés cocinando hasta las once de la noche sin parar y ya se haya ido la luz. Escribe cuando tengas ganas y ya.

Nunca había tenido esta sensación de no llegar a todo. Y creo que es algo que nos pasa mucho a todos: el no llegar ni hasta el ocio. Y mucho menos a conjugar todas las parcelas vitales (y eso que yo tengo pocas: es decir, no tengo pareja ni hijos a los que atender) para que haya un cierto tipo de equilibrio entre unas y otras. Hablamos de parar, de descansar y no paramos ni centramos la atención en lo que hacemos porque estamos pendientes de otras cosas.

Por lo pronto, me planteo no agobiarme porque no he hecho las fotos. Ya vendrán las recetas. Ya vendrá la vida.

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6 thoughts on “Del resto de las cosas

  1. Muchos besos, todos los abrazos y máxima empatía. Yo soy de las que van por la vida despeinadas a la carrera, porque no sé vivir de otra forma, y no merece la pena. Con pareja, dos militancias diferentes, sin hijos, y más aficiones de las que soy capaz de gestionar. Y de vez en cuando, paro. Y no me agobio. Y si no hay para publicar pues no se publica. Chimpún.

    Es bueno que tengas la capacidad de pararte, pensar y tomar distancia. Te admiro por ello.

    1. Este fin de semana he desdeñado planes. Necesito quedarme en casa, tranquilamente, salir a la frutería, comprar algo de verdura, hacer un puré de calabacín, leer mientras medio sesteo en el sillón… Y tener un par de días plácidos. Sin prisas. Qué bien me van a venir…

  2. Hola. De verdad, como te entiendo. Yo también estoy agobiada por la sensación de falta de tiempo, de no llegar a casi nada…. y encima me machaco porque pienso en la gente que trabaja, estudia, tiene hijos, aficiones, redes sociales, etc. y me digo ¿por qué ellos pueden con todo y yo no, que no tengo ni la mitad de cosas que hacer? Mi marido, me dice que me dejo engañar, que esas personas maravillosas que hacen todo no existen porque, sencillamente, mienten, que lo más probable es que lo que quita más tiempo, el cuidado de la casa, los hijos, la compra, cocinar, lo tengan subcontratado en personal de fuera o se ocupe alguien de la familia. Eso sí, el único día que cocinan se entera todo el internet ( y les sale exquisito, por supuesto). El día que salen a pasear, tres cuartos de lo mismo, y así con todo.
    Tú, que trabajas en los medios, deberías darles un tirón de orejas a tus compañeros periodistas : ) porque muchas veces ese mito de persona estupendísima que llega a todo y le sobra tiempo lo fomentan ellos con sus entrevistas a famosos: como espectadora me doy cuenta de que se lleva mucho la imagen de la persona famosa que, a la vez, cuida un montón de su familia, participa en redes sociales y colabora con una ONG. Yo ya estoy harta de estas entrevistas masaje que, lejos de humanizar a los famosos, los convierte en una especie de santos civiles cuya vida de escaparate es imposible de emular.

    1. Machacarse pensando en gente que no conoces y a la que ves por la red y de la que te imaginas su vida es la manera más rápida de joderte la vida.

      Los famosos, que por definición son ricos, tienen niñeras (varias, para sus hijos); gestores que les llevan las cuentas, personal de limpieza, no han cogido una plancha en su vida y tienen vidas algo más extrañas, pero también con sus inseguridades y sus bajones y sus mierdas. Te lo digo yo: mi trabajo consiste en entrevistar a famosos.

      Los medios de comunicación plantean una imagen de superwoman (porque superman solo cuida de su trabajo, de su vida pública: de la privada ya nos ocupamos las mujeres) y también de que, si quieres, puedes. Es una manera de impelirte a pensar que, si no puedes, es tu culpa.

      De eso hemos hablado ya en el programa de Psicología que estoy haciendo para la radio. En el segundo hablamos de la autoestima y tocamos este tema. He puesto el enlace en este post, porque es muy esclarecedor.

  3. Yo me hago en muchas ocasiones la misma pregunta, pero al menos ahora he aprendido a parar, es necesario para coger fuerzas, y he aprendido a decir no y quedarme tan pancha. Cuando no paro yo me para mi cuerpo.
    Muy fan de tu programa agitación cultural, me encantó el de Paula Bonet, primero porque la admiro, y luego, porque yo también he vivido la situación que ella narra, he tenido 3 embarazos y ninguno a término, ayer os oía otra vez, mientras me daba un baño, me quedé con lo del duelo, y con que tú decías que se vive en la intimidad con las amigas. Para mí el duelo, y renunciar a ser madre ha sido lo más difícil, sobre todo porque he encontrado a mi alrededor, y en las amigas (en muchas de ellas) mucha incomprensión, quizás sin mala intención, pero quitándole importancia, con frases manidas, incluso en mi familia. Y luego la segunda parte, quienes me preguntan por qué me he rendido, cuando no he probado todas las opciones que me quedan (que por otra parte mi ética, primero, junto a mi edad, salud y economía no me permiten). En fin, que gracias por dar voz en tu espacio a esa y otras situaciones que a menudo vivimos las mujeres. Un abrazo.

    1. Ay, yo creo que a veces no se entiende, Esther. Yo, que no he tenido ni voy a tener hijos, hasta que no vi llorar a mi mejor amiga, no me di cuenta de lo grave que es. Y hasta que no me contaron abortos mucho tiempo después. Creo que, socialmente, lo asumimos como un “percance” y es una mierda. Hay que resignificar tanto las cosas que ocurren en los cuerpos de las mujeres…

      Un abrazo enorme.

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