Puré de calabaza y patata

Uno de los fines de semana (el del 20) que me quedé en casa cocinando como una loca, en previsión de los planes que tenía hasta Dios sabe cuándo (a saber: conciertos en Badajoz y visitas de amigas que me iban a tener ocupados los primeros fines de semana de febrero, que es cuando yo cocino -no, aún no he sido capaz de cocinar los días de diario-), me puse mala con una gripe que por lo visto viene con vómitos incluidos. No hay peor enferma que yo en esta vida. No porque no haga nada mientras estoy enferma: soy capaz de limpiar areneros, hacer camas y cocinar. Es porque odio estar mala. Odio la incapacidad. Rescaté fotos antiguas que me pidieron: me las pidió mi amigo Ángel, a cuenta de una crisis personal que tuvo hace eones y en la que Jandro le ayudó. Me sigue pareciendo fascinante que, con todos los problemas de intimidad que yo tenía, haya conservado amistades que tienen casi 20 años de vida (con todos sus kilómetros, sus distancias, sus despedidas, sus parejas, hijos, amores, desamores). Ángel es de esos amigos que son tan cotidianos que son familia, al cabo. Hay poca gente de la que yo pueda decir esto.

Puré de calabaza y patata
Puré de calabaza y patata

Y, durante las casi dos semanas que me fui a Granada de entierros y demás, aproveché para copiar el libro de la Thermomix de Jandro, porque tengo mi MyCook infrautilizada y quiero darle muchísimo más uso. Así que, como adoro las cremas de verduras, copié esta receta, que adapté a MyCook y que es lo más simple del mundo. Pero yo siempre me recuerdo que este blog me sirve sobre todo a mí para no tener que buscar entre mis mil libretas de recetas dónde están las cosas…

Ingredientes:

  • 300 gramos de patatas en trozos
  • Un tomate cortado en cuartos
  • 80 gramos de cebolla cortada en dos (es media cebolla, más o menos)
  • 1 diente de ajo
  • 400 gramos de verduras variadas (yo solo eché calabaza en este puré, pero se le puede poner calabaza, puerro, judías verdes, zanahoria, nabo… lo que queráis)
  • 2 ramitas de perejil fresco
  • 1/2 cucharadita de sal fina
  • Una pizca de pimienta o copos de chile
  • 600 ml de agua
  • 20 gramos de mantequilla o aceite de oliva (yo uso aceite de oliva, pero también he usado alguna vez esta mantequilla, que compré para hacer dulces de Navidad que nunca hice y que algún día tendré que gastar)
Puré de calabaza y patata
Puré de calabaza y patata

Preparación:

Lo primero que hay que saber es que, si cortáis la verdura muy grande, sobrepasaréis la línea de MAX de la MyCook, así que lo más fácil es poner la verdura (es decir, la patata, el tomate, la cebolla, el ajo y las verduras variadas) y luego picarla unos 10 segundos a velocidad 7. Bajad los ingredientes del vaso con una espátula.

Añadid el perejil, la sal, la pimienta y el agua y programad 25 minutos a 100º C y velocidad 2. Quita el cubilete y pon, sobre la tapa, el cestillo invertido. Da unos golpes de TURBO y comprueba si ha quedado cremoso. Y ya se puede servir. Rectifica de sal, que dependiendo de las verduras con que lo hayas hecho, queda más o menos dulce.

Si se quiere, se puede: mis comidas navideñas

Ya he contado aquí, hace bien poco, la desazón que produce comer en Extremadura, donde no hay casi ningún sitio con opciones veganas en la carta (al menos, en la ciudad en la que vivo). En este tiempo, los hijos de tres amigos míos (uno de catorce, los otros dos en la veintena o casi) se han hecho vegetarianos, así que llevo quince días hablando de la B12 a todas horas. Y de las legumbres. Y de las semillas. Y de los frutos secos. Pero, sobre todo, de la B12. Cianocobalamina power. Tracatrá. Es que no hay más. Vegetariano=pastillaco de B12.

La Navidad finalizó hace casi quince días, pero aún no he contado mis menús navideños. Tengo, al menos, tres comidas en restaurantes en estas fechas: la del grupo del deporte, la de la empresa y la de la prensa, que es el 2 de febrero, pero a la que yo no iré, porque viene una amiga a verme y planeamos pasarnos el fin de se semana viendo Extremadura como locas.

Mi menú navideño cuando era vegetariana consistía, básicamente, en lo que estáis pensando todos: parrillada de verduras. Nada más. Luego aprendí la regla fundamental de todo vegano: avisar con mucha antelación a los restaurantes. Y preguntar. Así que eso hicimos. Me pasé por el Asador Chapatapa (sí, es un asador: tienen carne sobre todo: no pinchéis en el enlace si no queréis ver cochinillos asados) y hablé con Ana por WhatsApp, que es una de las camareras (supongo que será la jefa, pero no lo sé) y ella le transmitió a Ángel (el jefe de cocina, un encanto de muchacho que, además, es guapo y todo) mis instrucciones: es decir, sin plátanos, sin pimientos. Y Ángel me cocinó todo esto…

Tartar de aguacate con tomate

Sí, vale. Las fotos están hechas con el móvil… De primero, un tartar de aguacate con tomate. Como el guacamole, pero deconstruido y riquísimo. Un punto a su favor: dos puntos a su favor: dije que yo era la vegana y me dijeron: “ya lo sabemos” (sí, es un detalle, porque a veces parece que eres “la vegana” y no tienes nombre siquiera) y me sirvieron a la par que los demás. Que es algo que se valora mucho. Porque lo normal es que tu plato salga el último, casi cuando los demás andan por los postres.

Seitán con salsa de berros

De segundo llegó este seitán con salsa de berros y frutos secos, que es una de las cosas más ricas que he probado. Sobre todo la peineta de berros que veis ahí, que estaba crujiente (supongo que la pondría al horno entre dos láminas de papel para secarla).

Hamburguesa con chips de boniato y patata

Después, hamburguesa con chips de boniato y patata. Yo ya estaba que iba a reventar, pero las comidas navideñas son así: para reventar. Luego nos fuimos a bailar, de todos modos. Yo, bailando reggaeton y disfrutando: quién me ha visto y quién me ve. Algo bajaría, digo yo, el ejercicio. El postre fue melocotón flambeado al ron con nueces caramelizadas. Adoro las nueces caramelizadas. Son como las que ponen en los chinos en la nata con nueces y yo las amo con fruición y locura.

Melocotón flambeado al ron con nueces caramelizadas

Días más tarde, tuvimos la cena de empresa en el Hotel Velada. Allí que llegamos, yo me presenté como “la vegana” y me sacaron los platos también a la misma vez que a los demás… y todos querían meter la mano en mi plato.

Berenjenas con salmorejo

Comenzamos con unas berenjenas con salmorejo. Adoro las berenjenas y el salmorejo, así que todo bien. Y, sobre todo, adoro mojar las berenjenas en el salmorejo. Adoro mojar berenjenas y tortilla de patatas en el salmorejo… Ay, qué rico.

Parrillada de verduras con hummus

Luego llegó esta parrillada de verduras con hummus, que me demostró que el hummus es muy versátil como salsa y acompañamiento de otros platos, incluso en caliente, porque yo siempre lo he tomado o con pan o con crudités de verduras y siempre siempre frío. Pues esto lo tengo que hacer. Porque está riquísimo. Aquí, desde arriba.

Hummus con parrillada de verduras

Y más tarde, un timbal (sí, me volví a poner hasta el culo) de quinoa con trigo, frutos secos y verduras, coronado por dos trozos de tofu sedoso a la parrilla. Tremendo el tofu sedoso a la parrilla, que yo solo había probado como salsas; es decir, batiéndolo mucho. Aquí, el tofu desde arriba.

Timbal de quinoa y trigo con tofu sedoso a la parrilla

La presentación del plato también era una monería. Yo, que vivo sola y, por ende, tengo todos los aperos de decorar congelados (es decir, el cebollino, el perejil, el cilantro, la salvia y todas las hierbas frescas), debería aprender a decorar así…

Timbal de quinoa y trigo con tofu sedoso a la parrilla

Y de postre, manzana con salsa de caramelo, que ni pude acabármela entera.

Manzana con salsa de caramelo

Al menos, he descubierto que, si avisas al restaurante con dos días de antelación o tres, los cocineros se ponen las pilas y te hacen lo que quieras y, además, con gusto, porque salen del sota, caballo y rey del solomillo con salsa y patatas y de la parrillada de carne o verduras. Chapeau por los cocineros: así sí da gusto ir a una comida de Navidad…

Pinchitos de soja

Si hay una mezcla de especias que a mí me gusta es la de pinchitos. Y ese sabor sí que lo echaba de menos, porque no me veía haciendo pinchitos de soja texturizada con una soja que no tiene fibras ni nada y que parece una esponjita, como la mayoría de las que se venden en los supermercados españoles. Pero, como ya he contado anteriormente, descubrí la marca Vantastic Foods y ahora solo compro esta soja gruesa cuando quiero hacer alguna receta que se parezca a la carne cortada en tacos.

Pinchitos
Pinchitos

He tenido el blog abandonadito porque, como todos sabéis (y, si acabáis de llegar, ya lo cuento yo) generalmente reservo los fines de semana para cocinar. Iba a cocinar hace un par de semanas, pero al final me lo pasé ordenando libros de poesía y leyendo sentada en el sillón, sin ganas de escribir. En la vida a veces pasan cosas y, a menudo, al menos a mí, ocurren todas a la vez. Febrero, por ejemplo, va a ser un caos de entradas y salidas: visitas de amigos, una actividad en la que colaboro con una asociación, Centrifugados (es un encuentro de pequeñas editoriales y poetas: uno de los eventos más estimulantes del año)… y el congelador, vacío, salvo por algunos yogures de soja y salsas para pasta… Total, que como este 2018 me he propuesto leer más, escribir más, cocinar más, comer sano y estar en normopeso por fin y disfrutar muchísimo a pesar de las tristezas (me temo que hay dolores inagotables ya en mi vida), me encerré en la cocina. Y, entre otras cosas, hice pinchitos. Que sacan de muchos avíos, los pinchitos, con una ensalada y un poco de arroz integral…

Ingredientes para 12 raciones de las mías:

Pinchitos
Pinchitos

Preparación:

La receta me la dio Cristina, de Vegan Place. Es muy sencilla. Se hidrata la soja texturizada en un litro de agua hirviendo. Yo la pongo en un bol, añado el agua, tapo con una tapadera de la sartén y espero 10 minutos. Luego, escurro la salsa de soja encima de un colador y, con una espumadera, la aplasto un poco para que suelte más agua.

Ahora, coge varios tuppers. Yo lo que hago es cubrir el fondo de los tuppers con una capa de aceite de oliva (que no sea gruesa: una capa para cubrir y ya está). Ahora, añado especias para pinchitos: ¿cuánta cantidad? depende de lo grande que sea el tupper y cuánta soja vayáis a poner. Para un tupper de unos 250 gramos, con algo menos de 1 cucharadita es suficiente. Se revuelve para que se mezclen las especias y el aceite. Ahora, se echa la soja escurrida (la que quepa), se le pone la tapa al tupper y se menea un poco (como si estuvierais tocando unas maracas) para que toda la soja se impregne por igual.

Una vez que tengáis hecho esto con toda la soja, la podéis meter en el frigorífico hasta 2 o 3 días antes de cocinarla. El adobo lo tomará en una hora o así, así que al cabo de la hora ya podéis cocinarla. De hecho, yo la he hecho también friendo cebolla, añadiendo especias para pinchitos, sofriendo las especias y luego añadiendo la soja, pero está más conseguida dejando que se empape del adobo al menos una horita.

Para cocinarla, es tan fácil como poner una sartén a fuego medio a calentar y añadir los pinchitos con el aceite que quede en el tupper. No hace falta añadirle más aceite. Ahora, agregad sal al gusto (que no se os olvide; si no, quedan sosos). Los fríes, removiendo de vez en cuando, hasta que estén doraditos (tardan unos 10-15 minutos, depende de lo dorados que te gusten) y, con una ensalada bien hermosa, ya tienes comida.