¿Y ustedes han pasado por una escuela de cocina?

A finales de noviembre, se celebra en Cáceres la Muestra Ibérica de Artes Escénicas. Voy invitada por la organización, que tiene en cuenta las necesidades (o elecciones) en cuanto a comidas de los más de 200 invitados. Pero la muestra es en Cáceres. Y, en Cáceres, como en cualquier otra ciudad de Extremadura, te dicen que no hay problema con un menú vegano y luego, te sirven un gazpacho de primero y unas setas de segundo; una ensalada con lechuga iceberg de primero y unos champiñones de bote de segundo y un salmorejo de primero y una ensalada de segundo. Podría poner las fotos de los manjares, pero me niego. Lo único que digo es que estaba deseando que llegara la noche para cenar de catering. Lo llevaba Pajuelo. Y me han puesto ensaladas de frutas con piñones, bolitas de higo con frutos secos, salmorejos, patatas a lo pobre, berenjenas, gazpacho de remolacha… Señores, no es tan difícil. Como soy así de activista: pregunté en todos los restaurantes si tenían un bote de garbanzos. Me miraron como si estuviera loca. Menos mal que, en todos los sitios en los que tomé café, había leche de soja. Pero el año que viene me llevo mi comida y pido que me la guarden en el frigorífico del hotel. Lo juro. Que acabé comiendo hummus comprado. Con lo que yo odio el hummus industrial.

Salmorejo de remolacha, ensalada de mango y frutos secos, patatas con verduras y compota de manzanas con cereza y piñones del catering Cáceres Pajuelo.
Salmorejo de remolacha, ensalada de mango y frutos secos, patatas con verduras y compota de manzanas con cereza y piñones del catering Cáceres Pajuelo.

Me voy a ahorrar que, cuando me ponían el plato, la gente metía la mano, incluso aun cuando yo les había avisado de que era mi comida. Porque la gente se ríe del veganismo, pero luego quiere probar las cosas. No he dado más voces en mi vida. Ni me he alimentado tanto de pan blanco, porque no me daba tiempo a ir a comprar. Y, además, mi mes de noviembre a mí me ha dejado tiesa y en números rojos, así que ni una escapada al Brotes Verdes, que Álvaro me hubiera tratado con todo el mimo del mundo. Ni frutos secos que no estuvieran fritos había en el único supermercado que pisé.

Un dramón.

Y, de verdad, señores, no es tan difícil. Yo amo las verduras (menos los pimientos). Pero saber que te van a poner la ración de verduras de tu comida diaria (ensalada sin atún y sin jamón, que se queda en lechuga iceberg -señores: eso no es lechuga: eso es una guarrada que ningún restaurante debería poner- y cuatro trozos de tomate o gazpacho en temporada -señores, en todos los restaurantes hay una Thermomix: sigan su receta de gazpacho, que en muchos sitios llamar gazpacho a eso, estando en Extremadura, da vergüenza ajena. Y pisto. El puto pisto nunca falla. Pisto. Yo.

Yo acabé quitándole un poco de pimiento a unas patatas y hincándomelas enteras, con su sabor a pimiento, del hambre que tenía. Pero, como tengo este afán pedagógico, vengo aquí a salvarles la vida.

Primero: en ciudades turísticas como Cáceres o Mérida, con un sinfín de visitantes de países en los que el veganismo está extendido (más que aquí, al menos), que en los restaurantes no sepan tratar un menú vegano es una vergüenza. ¿Ustedes han pasado por una Escuela de Hostelería? ¿De verdad que son cocineros? El excocinero jefe del Parador de Mérida, Juan Sanguino, que se ha jubilado ya, investiga con aquafaba en su casa. Eso es profesionalidad y amor al oficio, señores. Se llama actualizarse.

Y ahórrense estas mierdas. Un restaurante no se puede permitir servir estos champiñones.

Champiñones de bote en un restaurante. Foto real. De verdad de la buena.

Vengo a salvarles la vida, digo. Comencemos.

Primer plato:

  • Ensalada con frutas de temporada, con lechuga romana de la buena (no compren iceberg, hagan el favor, que eso da vergüenza ajena), nueces. De aliño, cogen una de las frutas, la que mejor color tenga (desde el kiwi hasta las fresas) y la baten con aceite, vinagre y sal. Fácil y rápido.
  • Gazpacho. Espesito. bien hecho, con su guarnición. Pepino, pimiento verde, pimiento rojo, cebolla. Sí, hasta el pimiento. Se lo pongo fácil.
  • Salmorejo. Salmorejo de cerezas, de remolacha, con manzana.
  • Parrillada de verduras.
  • Parrillada de setas.
  • Gurumelos a la plancha en temporada. Yo podría vivir comiendo gurumelos.
  • Patatas a lo pobre.
  • Arroz con verduras.
  • Risotto de setas.
  • Lasaña hecha con leche de soja, setas, espinacas, calabaza o las verduras que les dé la gana. Y, para gratinar, almendra en polvo por encima.
  • Guacamole.
  • Hummus.

Segundo plato:

  • Garbanzos con espinacas. Sí, los garbanzos se comen. Si les va a llegar un vegano al restaurante y lo saben, porque además normalmente avisamos, compren un bote de garbanzos, que no es tan difícil. De los chicos. Me lo como entero, no se preocupen. No se va a tirar nada.
  • Quien dice bote de garbanzos, dice bote de legumbres o de lentejas. Doy opciones.
  • Se podrían estirar y comprar un par de hamburguesas vegetales en el supermercado. Vamos, digo yo. Tuestan un poco de pan, le ponen lechuga y tomate y hasta pepinillo y oye, tan rico.

Pan.

Eso que ponen en los restaurantes no se puede llamar pan. Hagan algo.

Postre.

La fruta está muy bien, pero se puede mejorar. Una macedonia, unas bolitas de higo, higos secos bañados en chocolate negro, un bolecito con chocolate negro y frutos secos… Una cosa que quede mona y linda. Una manzana al horno con canela, mismo.

Es que, de verdad, no es tan difícil. Miren otro platito del catering Pajuelo.

Ensalada, ajoblanco, pimientos con piñones
Ensalada, ajoblanco, pimientos con piñones y bolitas de higos

De verdad, se puede. Es fácil. Como dice mi amiga Claudia, si se quiere, se puede.

No me tengan a pan blanco y ensaladas la próxima vez, gracias.

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2 comentarios en “¿Y ustedes han pasado por una escuela de cocina?

  1. Sí, lo de las opciones vegetarianas/veganas en esta tierra es tremendo, y eso que muy poco a poco va mejorando. Yo suelo fijarme mucho en el contenido de los menús y particularmente en la proporción que hay entre carnes y vegetales, aunque no soy vegana, y es cierto que apenas hay opciones: prácticamente todo lleva algo de proteína animal, incluso las ensaladas, y llego a la misma conclusión que tú: ¡con la de cosas ricas que se pueden hacer con verduras, fruta y legumbres..!
    En casa preparamos a veces platos que son veganos, aunque no es algo buscado, simplemente encontramos esas recetas y nos gustan. Echando la cuenta, me acuerdo de algunas que me han gustado especialmente, te las dejo por si pueden interesarte: zanahorias aliñadas, que llevan aceite, limón, mucho comino y más cosas, una tarta fina de puerros pochados que salió realmente buena, y unos garbanzos rehogados con berenjena y cebolla que a mi hija de 2 años le chiflaron. Se pueden hacer escabeches, cremas, albóndigas, guisos… No es tan complicado, supongo que en la restauración extremeña falta interés porque la demanda aún es limitada, por eso cuando más gente hable de ello, lo comente en los sitios y se vea que tiene filón, acabará evolucionando.

    1. Yo no sé si es que falta interés o no, pero en Italia hay platos de legumbres en todos los restaurantes. Y la gente los pide. Creo que ha sido falta de educación culinaria, también entre la población. O que en Italia sí se sigue comiendo más o menos mediterráneo y aquí nos hemos lanzado a la western diet con fruición.

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