Crema cruda de champiñones y anacardos

Crema cruda de champiñones
Crema cruda de champiñones

Es otoño, ha tardado en llegar el frío y yo sigo programando entradas en el blog. Porque en noviembre solo podía cocinar un fin de semana, el primero del mes. Los demás los tenía completamente planificados, uno detrás de otro. Noviembre es un caos y, además, marca el final de mi año. Por estas cosas de la vida, consideré que mi 2016, que fue un año estupendo, acabó el día de la gala del FanCineGay, el 12 de noviembre. Este 2017 finaliza un día antes, el 11, sábado (las galas siempre son en sábado) y ha sido un año para olvidar, pero que, tristemente, no vamos a olvidar nunca.

El 12 de noviembre de 2016 mi padre estaba vivo. Mi mejor amigo estaba vivo. Mi primo hermano estaba vivo. Una de mis mejores amigas podía andar normalmente y correr detrás de sus hijos si quería. No había hecho unos exámenes agresivos para conservar un trabajo que amo como amo pocas cosas y de los que ni voy a hablar porque para qué: son perversos, por definición. No había miedo, ni necesidad de ser fuerte para que otros se apoyaran, ni había este aprender a vivir con las ausencias.

“Aquí había alguien que estaba y estaba, / que de repente se fue / e insistentemente no está”, como escribió Wislawa Szymborska.

Y, en medio de todo esto, tuve polillas en casa que se comieron mis frutos secos y mis dátiles (son sibaritas, las cabronas: el mes que peor estoy de dinero porque se me rompió el móvil y porque tuve que llevar a Coyote a revisión, echadle a todo 650 euros) y me di cuenta de que había leído mal mi pauta dietética y que, donde ponía “raciones diarias”, yo había entendido “raciones en cada comida”. Me he estado poniendo hasta el culo.

Ojalá todos los males fueran tan solucionables como este.

Sí que establece bien claro que, como siempre, sea invierno, otoño o primavera, la mitad de las muchas verduras que ingieras al día han de ser crudas. Así que me hice esta crema cruda que es del libro Alimentación viva, muy recomendable.

Alimentación viva
Alimentación viva

Se puede tomar fría o caliente. También se puede congelar, pero sin el miso, porque el miso pierde propiedades si se congela. Pero eso no es problema: lo congelas, lo descongelas y le echas una mijita de miso. Yo lo tuneé, por cierto y no le eché la cebolla roja porque se me olvidó apuntarla (no me llevo libros a la cocina, que se me estropean).

Ingredientes para 4 raciones:

  • 250 gramos de champiñones bien limpios
  • 3 cucharadas de cebolla roja muy picada (no le puse)
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de miso (el que queráis, yo usé miso de arroz integral)
  • 1 cucharada de salsa de soja o de tamari sin gluten
  • 150 gramos de anacardos crudos
  • 1/2 cucharadita de sal marina (la receta original pone 1, que a mí me parece excesivo)
  • 1 cucharada de romero (el romero sabe mucho y yo le puse unos toquecitos)
  • 700 ml de agua
Crema de champiñones y anacardos
Crema de champiñones y anacardos

Preparación:

Coge una batidora bien potente y bátelo todo hasta que sea una crema, excepto el romero, que se lo añadirás al final. ¿Hace frío y la quieres caliente? Echa agua caliente en lugar de agua fría: a no más de 46 grados (que ya es estar caliente, ojo). Yo lo que hago es calentarla en una kettle (un hervidor de agua, vamos: uso la palabra en inglés porque la primera vez que la vi, la tenía una amiga en nuestro piso de estudiantes, la había comprado en Londres, aquí ni existían y ya lo de llamarla en español no me sale: las cosas del idioma son así) y luego esperar unos cinco minutos y batir. También puedes echar la crema en una taza y calentarla en el microondas un minuto, que no va a hervir (el miso tampoco puede hervir, ojo, porque pierde sus propiedades -es un probiótico-. Yo en la MyCook lo tuve 4 minutos y medio a velocidad progresiva 6-10 sin temperatura. Si queda algún trocito, pues lo batís otra vez un poco y listo.

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5 comentarios en “Crema cruda de champiñones y anacardos

  1. Yo tampoco me llevo libros a la cocina 🙂

    Vaya, siento mucho tu año de mierda. A veces tenemos ciclos perversos, y aunque a mí no me gusta delimitarlos en tiempos humanos, es muy tentador, y lo hago, porque eso permite ponerles mentalmente un fin. Yo llevo un mes de absoluta mierda, y no veo el día que termine, aunque los ciclos de la vida no vayan de meses ni de años literales, de esos que decidimos poner en el calendario porque nos da la gana.

    En fin, que muchos abrazos :*

    1. Yo tampoco soy de delimitarlos, en realidad, porque a un día sigue otro y otro y, en la vida, pasan cosas. Y, a veces pasan todas a la vez. Cuídate ese brazo, que menuda lata está dando!

  2. Hay culturas que respetan mucho a los mayores, entre otras cosas por su sabiduría. Yo creo que nuestra cultura debería de respetar mucho más a los mayores y también porque, en cuanto nos metemos en ciertas edades, nos vemos castigados con la pérdida de gente irreemplazable y querida con una frecuencia cruel; una cuchillada en el corazón detrás de otra que nos va dejando cada vez más heridos. Es una mierda.

    Feliz año nuevo, Olga. Esperemos que este te tenga más feliz.

    1. Eso es así. Crecemos y vamos acumulando ausencias. A mí siempre me dicen, en los dos casos: “Pero ya te lo esperabas, ¿no?”. Pues no, no me lo esperaba. Siempre pensé que saldríamos de esta.

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