Vacaciones en Madrid. Artemisa y Pizzi & Dixie

Ya se acaba el relato de mis vacaciones en Madrid. El relato gastronómico, quiero decir. Porque el teatral no lo he hecho, pero se puede resumir en que vi Incendios, en el Teatro Abadía; que vi Oleanna en el Bellas Artes; Escenas de la vida conyugal con Ricardo Darín y Andrea Pietra en Teatros del Canal y Ensayo en el Teatro Pavón y que todas fueron maravillosas y dignas de pagar la entrada que pagué por ellas. Porque hay obras que te cambian la vida. De hecho, sigo pensando en Oleanna y en Ensayo, mucho tiempo después. Porque Incendios es muy impactante, pero me la sé de memoria. Ah, también me fui a ver Contra la democracia al Galileo, pero esa ya la había visto. Tres veces contando con la de Madrid. Son colegas. Y son buenos.

Y, en medio de eso, comí dos veces en el Artemisa, que no es vegano, sino vegetariano, pero en el que te tratan muy bien… sobre todo porque comí con Luis Luque, director de Oleanna, un encanto de hombre al que adoro y que es viejo amigo de la casa (porque ha trabajado allí, que la gente del teatro trabaja en todas partes para abrirse hueco). Ahora tiene en cartel Dentro de la tierra.

Plato vegano para dos en el Artemisa
Plato vegano para dos en el Artemisa

De la comida con Luis no hay fotos, pero sí de la comida con David, un… Ay, cómo podría yo hablar de David en un post. Pues lo conocí porque es amigo de un amigo y coincidimos en Centrifugados, que es ya dentro de unos meses (en febrero) y es profesor de Filosofía y un encanto y un amor e inteligentísimo y divertido y yo le quiero mucho. También quedé con Nerea, por supuesto, porque cómo no quedar con Nerea y con Begoña, que son visitas obligadas en Madrid (con Begoña tuve día entero de vermú, vinos y mojitos). Con Nerea fui al Pizzi & Dixie y de la comida con Bego no hay fotos porque ya habíamos bebido mucho y teníamos muchas cosas que contarnos. Vivan las pizzas veganas.

Pizza con pimientos lágrima en Pizzie & Dixie
Pizza con pimientos lágrima en Pizzie & Dixie

Esta pizza lleva pimientos lágrima. Y, como no saben a pimiento y acabo de descubrir que vienen allende los mares, pues me los comí tan ricamente. Saben dulce. Están muy buenos. Yo, como la pizza que pidió Nerea llevaba pimientos (y sí, al final me comí media, porque yo a los pimientos les sigo dando oportunidades), me pedí una calzone de champiñones, con queso vegano que sabía a queso roquefort y que llegó un poco tostada, como podéis observar.

Calzone de champiñones en Pizzie & Dixie
Calzone de champiñones en Pizzie & Dixie

Las dos riquísimas. No comimos postre. No porque no hubiera, sino por controlarnos (en ocasiones, soy buena con mi pauta dietética, pero he puesto kilos este verano que no me veas: en realidad, verlos no los he visto, porque no me he pesado por vergüenza torera hasta que no he seguido la pauta varios días más y he perdido algo. Soy así: autoengañarme me mola). Se puede pedir masa integral, que fue lo que hicimos, y masa sin gluten (que tendrá trazas porque no creo que tengan obrador aparte ni horno aparte, pero esto no lo sé y deberíais preguntarlo si sois celíacos, si las hacen en horno aparte: lo del horno aparte supongo que sí). El sitio es muy bonito, muy acogedor, y las camareras son un encanto.

Ahora habrá que probar el resto de los restaurantes veganos que hay en Madrid. Quién se apunta.

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